La exposición ‘Visión del frío’ (2007)

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Con motivo de la concesión a Antonio Gamoneda del Premio Cervantes 2006, el Museo Luis González Robles, situado en el Rectorado de la Universidad de Alcalá de Henares, dedicó una exposición al poeta, titulada ‘Visión del frío’, que se pudo visitar entre el 23 de abril y el 25 de mayo de 2007. Posteriormente, la exposición viajó a la Casa de Botines, en León, donde se pudo contemplar entre el 19 de julio y el 31 de agosto de 2007.

(Texto del folleto editado para la exposición en León):

“VISIÓN DEL FRÍO”

Por ELOÍSA OTERO
(Comisaria de la exposición “Visión del frío”)

La exposición Visión del frío reúne y pone en situación de diálogo 37 poemas manuscritos de Antonio Gamoneda con 41 obras plásticas (pintura, grabado, escultura, cerámica…) de 20 relevantes artistas —Alejandro Vargas, Juan Carlos Mestre, Alejandro Mieres, Amancio González, Albert Agulló, Juan Barjola, Elías G. Benavides, Bernardo Sanjurjo, Jesús Martínez Labrador, Jorge Pedrero, Juan Martínez, José Hernández, Arcadio Blasco, Orlando Pelayo, Esteban de la Foz, Antoni Tàpies, Faik Husein, Eduardo Chillida, Lucio Muñoz y Jean-Louis Fauthoux—.

“Todos estos cuadros forman parte de mi vida˝, dice Antonio Gamoneda, un poeta cuya relación con las artes plásticas, durante años, ha sido estrecha y fundamental.

Cada una de las 41 obras que se pueden contemplar en la exposición Visión del frío encuentra un lugar en la poesía y en la trayectoria vital de Antonio Gamoneda.

La mayoría de estas piezas han sido descolgadas de las paredes de su casa, en León, y todas tienen su historia singular, que nace de un nudo personal e intelectual entre el poeta y cada uno de los artistas, de vínculos afectivos y creativos que hunden sus raíces en una manera de entender el arte y de afrontar el mundo que les ha tocado vivir.

Tan sólo 8 de estas obras no proceden de su colección particular. De ellas, 7  han sido cedidas por tres artistas amigos —Amancio González, Albert Agulló y Elías G. Benavides— con los que el poeta ha colaborado o entrado en diálogo en distintas ocasiones. Finalmente, el grabado de Juan Carlos Mestre —que bien puede simbolizar esa “última flor ante el abismo” con la que se cierra el libro Cecilia— ha sido realizado expresamente para esta exposición, con la complicidad de Gamoneda.

Muchas de las piezas aquí reunidas se encuentran ligadas a la labor que, durante años —desde finales de los 60 hasta principios de los 80—, ejerció Gamoneda como crítico de arte y como programador, en León, de la Sala Provincia de la Diputación, a la que atrajo a interesantes artistas del momento —sin olvidar que en esa misma época y bajo su dirección, la colección de poesía Provincia se convirtió también, en España, en un referente de la poesía contemporánea—.

Se trata de obras representativas de distintas corrientes artísticas, en la línea del realismo crítico o en la del simbolismo, en la del informalismo, el expresionismo o la abstracción lírica. Corrientes que responden, por otra parte, a la sensibilidad de una época.

Porque Visión del frío, de alguna manera, echa el ancla en el torbellino de búsquedas en que estuvieron volcados los artistas plásticos españoles más inconformistas, en la misma época —los efervescentes años 60 y 70— en que se empieza a gestar la obra del poeta que llegará a ser Gamoneda, sobre todo a partir de la publicación de Descripción de la mentira (1977), un libro emblemático que ya contiene, en germen, su poderosa escritura posterior, sus símbolos y obsesiones, sus preocupaciones y su memoria histórica, su música interior y su fantástica capacidad de sugerencia.

Como el propio Gamoneda, la mayoría de estos creadores quedaron marcados en su niñez, primero por el trauma de la terrible Guerra Civil y, después, por la dura posguerra, por años de pobreza, autodidactismo y esfuerzo, de largas jornadas de trabajo y falta de libertad, un tiempo de “fraternidad sin esperanza”.

Quienes reivindican la absoluta libertad creadora la tendrán que ejercer en solitario, haciéndose a sí mismos al margen de los circuitos literarios y artísticos, enfrentándose a la censura y en ocasiones al exilio, avanzando casi a ciegas por caminos desconocidos, en busca de nuevas formas de expresión.

Cabe decir además que esta exposición no es un evento puntual, ni la simple exhibición de una colección particular de piezas de arte. Entre las 41 obras plásticas y los 37 poemas manuscritos existe, sobre todo, una voluntad de diálogo. El propio Gamoneda lo ha explicado así: “A veces se trata de un pacto, el de hacer una obra conjunta, no un comentario (poético o pictórico) de un cuadro o de un poema. Por ejemplo, Juan Barjola y yo pensábamos en un hecho trágico, como la matanza de la Plaza de Toros de Badajoz, del que hicimos una metáfora. Otras veces, como en los deliciosos ‘papiers’ de Jean-Louis Fauthoux, un poema suscita al artista y el trabajo del artista suscita al poeta. En otros casos, se trata de obras con las que he convivido: las relaciones no se ven, se muestra el sentido oculto. Si uno pudiera ser hijo de un cuadro, yo sería hijo del cuadro de Jorge Pedrero, persona muy querida y que fue mi maestro. Entre Alejandro Vargas y yo hay, además, coincidencias biográficas, lo que hace que nuestras referencias a la vida sean muy cercanas. También hay coincidencias temáticas, como con las piezas de Bernardo Sanjurjo, que desarrollan un primer término sombrío y un gran dinamismo pictórico por detrás (yo estaba escribiendo unos poemas titulados Más allá de la sombra)…”.

Y así con todos y cada uno de los artistas. Podrían ser más. Pero el poeta ha realizado una selección, basada en la amistad —y Gamoneda es hombre de amistades profundas, de correspondencias y de cercanías afectivas en las que no intervienen las distancias físicas— y sobre todo centrada en el interés común de colaboración que en determinados momentos le unió a cada uno de estos 20 autores.

“Quizá la relación entre estos artistas y mis poemas se encuentre en que la pintura o la escultura son poesía que se ve y la poesía es pintura o escultura que se siente”, ha apuntado también Gamoneda, rescatando la expresión clásica.

La exposición se completa con la exhibición de todos los libros publicados por el poeta —varios de ellos en sus distintas ediciones—, traducciones de sus obras a otros idiomas, libros hechos con artistas, libros dedicados, algunas cartas de creadores americanos y europeos, fotos familiares y fotos con amigos escritores y artistas, galardones significativos y algunas piezas con interés documental —como el libro de poemas de su padre, Otra más alta vida, en el que Antonio Gamoneda aprendió a leer, o una copia del expediente de la censura que en 1968 impidió la publicación de la obra Blues castellano—.

Los Reyes de España, Don Juan Carlos y Doña Sofía, inauguraron la exposición Visión del frío el 23 de abril de 2007, en el Museo ‘Luis González Robles’ de la Universidad de Alcalá de Henares, con motivo de la concesión del Premio Cervantes 2006 a Antonio Gamoneda.

La muestra llega ahora a León gracias a Caja España que, a través de su Obra Social, ha querido rendir así un justo y merecido homenaje al poeta.

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