Gamoneda y Cadenas, dos poetas con una alta conciencia de la dignidad humana

Gamoneda y Cadenas firmando libros tras su recital en León.

Gamoneda y Cadenas firmando libros tras su recital en León.

[Reproducimos la presentación de Rafael Cadenas y Antonio Gamoneda que realizó la periodista Eloísa Otero antes del recital que ambos poetas ofrecieron en León, el pasado jueves 26 de mayo de 2016. El acto formaba parte de la gira que el poeta venezolado Rafael Cadenas ha realizado por España, tras recoger el 19 de mayo en Granada el premio internacional de poesía Federico García Lorca. El recital tuvo lugar en el Club de Prensa de Diario de León, organizado por Abanca.]

Por ELOÍSA OTERO

Buenas tardes. Es un privilegio tener aquí a dos poetas con una alta conciencia de lo que es la dignidad humana, dos poetas pacíficamente revolucionarios, combativos y resistentes, sin miedo, y por lo tanto de alguna manera incómodos, que han ido conformando sus trayectorias desde la marginalidad.

Ambos aparecen recogidos en “Las ínsulas extrañas”, una exquisita antología de poesía en lengua española del siglo XX, que empieza con Juan Ramón Jiménez y Pablo Neruda y termina con el español Ángel Campos Pámpano y el mexicano Jorge Esquinca.

Y hacia la mitad del libro, en el que los poetas están colocados por edad, por año de nacimiento… pues ahí están, casi juntos, Rafael Cadenas, que nació en 1930, y Antonio Gamoneda, que nació en 1931.

Permítanme que lea un pequeño poema de Cadenas publicado en esta antología, en el que se pregunta por el sentido de la poesía y de la palabra:

¿Sabías
en tus adentros
que los poemas no bastan?

¿Para qué esculpir
la palabra,
carentes?

¿Se espera oír
diciendo?

¿Qué se busca
excavando con ella
en tierra endurecida?

¿Quién puede hablar
sin saberse
milagro?

Puede que la poesía no sea algo capaz de transformar el mundo, pero como sostiene Gamoneda “sí es un instrumento capaz de excitar la conciencia”.

“En realidad no sabemos lo que es la poesía, pero la reconocemos cuando aparece, sea en el vivir, sea como escritura”, dice Rafael Cadenas. Y dice también: “La poesía es poderosa e insignificante. Insignificante porque su influencia en el mundo es mínima. Poderosa por su relación con el lenguaje. La política vacía de sentido las palabras —democracia, justicia, libertad—, los poetas llaman la atención sobre ese vacío. Las palabras pierden su valor si no se corresponden con la cosa que designan. No es nada nuevo. Confucio lo llamaba ‘rectificación de los nombres’ y eso es un poeta: alguien que rectifica”.

Cadenas recogió hace solo una semana, el pasado jueves 19 de mayo, en Granada, el Premio Internacional de Poesía Federico García Lorca, que se le ha concedido en reconocimiento a la innovación, a la creatividad y a una vida dedicada a la poesía.

Con solo 16 años, publicó en 1946 su primer poemario en una imprenta local de Barquismeto, la ciudad venezolana donde nació. Desde temprana edad compaginó la pasión por la literatura con la militancia política en Venezuela. Como militante acabó en la cárcel y sufrió el exilio durante la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, en los años 50. Tuvo que refugiarse durante cuatro años en la isla de Trinidad, hasta 1957.

De vuelta a su país, en Caracas, en cuya universidad central ha sido profesor de literatura durante casi 40 años, empezó a escribir obras como ‘Una isla’ (1958) o ‘Los cuadernos del destierro’ (1960), ‘Falsas maniobras’ (1966) o ‘Amante’ (1983), por citar algunas entre las más celebradas. Poco a poco fue creando una obra densa y estrechamente vinculada al pensamiento filosófico, en la que confluye la actitud reflexiva con la inspiración pura.

Su mítico poema titulado ‘Derrota’, publicado en 1963, pasó de mano de mano, de copia en copia, por toda América Latina. Ese poema está considerado como la obra que mejor define a toda una generación de jóvenes que, en aquellos años, sentía que el fracaso de la revolución en su país, en sus países, era también su propio fracaso.

Su poesía y su prosa aparecen recogidas en “Obra entera. Poesía y prosa”, publicada primero por el Fondo de Cultura Económica de México en el año 2000, y más tarde, en 2007, por la editorial española Pre-Textos con el título de “Obra entera. Poesía y prosa (1958-1995)”.  Su último libro, publicado en este año 2016 también por Pre-Textos se titula “En torno a Basho y otros asuntos”.

En palabras de Julio Ortega: “La poesía de Rafael Cadenas es una invitación a la soledad, una conversación en sus umbrales; es un tejido hecho de varias voces (arcaicas, internas, luminosas) que trama el hilo cierto del silencio (absorto, lúcido, impertérrito); por eso, dice tanto como calla. Leer a Cadenas es recorrer el entramado (sutil y firme, delicado y tentativo) de un proyecto poético que se arriesga a darle la palabra al silencio…”

Rafael Cadenas está considerado como el mejor poeta venezolano vivo. Y, como ha apuntado Antonio López Ortega, “ha creado una obra que habla de la hondura del ser, que exalta el lenguaje como el mayor de los regalos, que hurga en la condición humana, que señala la trampa de cualquier ideología, que se alarma frente a la banalidad de la vida cotidiana. No se cansa esta poesía de celebrar la vida como el mayor de los dones, como un verdadero milagro, que deberíamos revivir a diario, como quien reza en secreto”.

Gamoneda, un poeta realista

Y de Gamoneda, nuestro premio Cervantes, qué podría decir que no sepan. Su último libro es una preciosa y conmovedora antología realizada por su hija Amelia, ‘Niñez’.

Aunque durante muchos años la suya fue una escritura prácticamente desconocida, ignorada o ninguneada, al final se ha colocado en un lugar central de la escritura en español, y su poesía hoy es patrimonio de todos.

Él mismo se ha definido sencillamente “como el mejor poeta de su barrio”, y es que, como ha señalado Pedro Serrano, Gamoneda, “más que un poeta español, es un poeta del río Bernesga y de los límites entre urbe y campo en la ciudad de León. Esa pertenencia extrema está conectada con una experiencia humana profunda, en donde la poesía es lugar común de todos, independientemente de lenguas, culturas y tradiciones literarias”.

Gamoneda es un poeta realista, “capaz de reflejar lo esencial de la realidad, lo que queda para después del tiempo, no los detalles circunstanciales, sino la herida profunda que se hace universal a través de sus palabras” (la cita es de Amalia Iglesias)

“Sus poemas —dice P. Serrano— son fotografías exactas de la miseria y lo inmisericorde, y de una voluntad de vida que florece a pesar de la opresión y en la opresión, con una hábil capacidad para unir ternura y descarne en una sola imagen”.

También su trayectoria “está presidida por la autenticidad y la exigencia estética sin abandonar nunca un posicionamiento ético, una fuerza moral, que lejos de menoscabar el discurso poético, lo hace más hondo” (A. I.). Como ha escrito Amalia Iglesias, Gamoneda, el escultor de las palabras, “es el poeta que venía mereciéndose la gran tradición poética española desde hace mucho tiempo, pero también es el maestro necesario, la voz que se merecen tener como referencia los jóvenes poetas del futuro de nuestra lengua. Gamoneda es un buen espejo en el que mirarse porque nos vuelve a ofrecer el pulso exigente y entregado de la poesía. Y porque sitúa esa exigencia a la altura de los grandes clásicos desde una absoluta modernidad”.

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En la mesa: Antonio Gamoneda, Rafael Cadenas, Eloísa Otero y Eduardo Aguirre. Fotografía: Nela.

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