Antonio Gamoneda: el amor a los nietos tiene memoria

Javier José Rodríguez Vallejo.

[Artículo publicado en El Diario de Coahuila (México), el 22 de agosto de 2017]

Antonio Gamoneda: el amor a los nietos tiene memoria

Por JAVIER JOSÉ RODRÍGUEZ VALLEJO

Sé que el único canto,
el único digno de los cantos antiguos,
la única poesía,
es la que calla y aún ama este mundo,
esta soledad que enloquece y despoja.

Cecilia y otros poemas, de Antonio Gamoneda. Es una obra con distintos paisajes, en lo personal imaginé al poeta escribiéndole a su nieta Cecilia. Alegóricamente el bardo tomaba café, veía con ternura a su nieta, ella tímidamente lo veía, pero él seguía escribiéndole. Lo anterior me hace pensar que el amor a los nietos tiene memoria, los abuelos observan en ellos a sus propios hijos, la alegría evoca viejos instantes de amor.

Fernando Pessoa decía «En el teatro de la vida quien tiene el papel de sinceridad es quien, generalmente, más bien ocupa su papel». Tuve el gusto de conocer al señor Antonio Gamoneda, lo saludé en la pasada Feria Internacional del Libro de Guadalajara 2016, recuerdo que el poeta estuvo activo participando en conferencias y diálogos, en lo personal me pareció admirable su fortaleza, considerando que es una persona nacida en el año de 1931, agrégale que es un sobreviviente de la Guerra Civil Española.

Me pareció admirable que el poeta en sus eventos estuviera acompañado de su bella esposa, mujer educada, lo expreso porque ese día me acerqué para que Antonio me firmara el libro, pero había una larga fila, mientras aproveché para acercarme a la señora de Gamoneda que amablemente contestaba mis dudas. También observe que cuando el poeta disertaba sus experiencias, ella lo observaba con una mirada de amor, ese detalle me colapsó, los escritores escriben para dar luz y si hay amor es mejor.

La poesía de Gamoneda es profunda, un tanto silenciosa, pero tiene color como los paisajes de la sierra de Arteaga. Antonio es inquieto, escribe para dejar un legado, su voz es un canto a la esperanza y el dolor. Al igual que Cervantes es un caballero andante, de esos que contemplan sus días en familia, en otras palabras es un poeta de instantes, hechizado por la libertad de los pájaros.

Yo me callo, yo espero
Hasta que mi pasión
y mi poesía y mi esperanza
sean como la que anda por la calle; 
hasta que pueda ver con los cerrados
el dolor que ya veo con los ojos abiertos.

El libro evoca los instantes en que el poeta se sienta a escribir, alimenta a sus ojos e inicia un viaje filosófico, similar a las elegías de Rilke, bardo que escribía frente al mar, figurativamente las sirenas y Neptuno llegan a saludarte. Gamoneda busca que los lectores mediten, intenta dar lecciones sobre la barbarie franquista, sentimientos desgarradores. «En heridas y sombras puse mi vida”.

Arthur Schopenhauer decía: «Para leer lo bueno, hay una condición, y es no leer lo malo, porque la vida es corta y el tiempo y las fuerzas limitadas. Repetitio est mater studiorum. Todo libro importante debe leerse dos veces, lo uno, porque la segunda vez se perciben mejor las cosas en su totalidad, y no se comprende bien el comienzo hasta que no se conoce el fin, y lo otro, porque a la segunda lectura se lleva otra disposición de ánimo que a la primera, lo que modifica la impresión, como cuando se mira bajo nueva luz un objeto anteriormente contemplado”.

Suspiro, medito las conclusiones de la semana, en una hora y dos minutos concluye el domingo, por cierto mañana lunes 21 de agosto cumple diez años mi hija Iris. Tengo un poco de sueño, me acompaña mi hija Geraldine, ella juega a que construye castillos, yo pensando en mi artículo literario, pero atento de la realidad. El lunes hay eclipse solar, ocurre cuando la Luna oculta al Sol, proyectando una sombra en la Tierra. Al igual que el eclipse, la humanidad vive tiempos complicados, la sociedad es deshumanizada y un poco sucia, por un lado tenemos el racismo de los EUA y por el otro los atentados terroristas en Europa.

La lectura debe abrir sus ventanas al conocimiento y debería ser un espacio de meditación, instantes o viajes al pasado, ahora mismo recuerdo a mi padre, un hombre amoroso, en su juventud trabajó como cartero, conoció a mi madre porque fue a depositar una carta en correos, ella me comentó que ese día papá la siguió hasta su casa, era la década de los sesenta, durante el trayecto no dejó de decirle piropos, luego de una conversación simpática la invitó a salir, mamá me dijo que en esos meses papá le escribía cartas firmadas y selladas, que ese romanticismo fue el que derivó la historia, así nació el idilio entre ambos. Lo que trato de decir, las personas sentimos el impulso y la necesidad de contar historias.

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