Autor: fgamoneda

21 de junio 2022 / Presentación del nº 100 de la revista Barcarola, dedicado a Gamoneda

El martes 21 de junio de 2022, a las 19:30 horas, tendrá lugar en el Museo Municipal de Albacete, el acto de celebración de la publicación del centésimo número de la revista literaria Barcarola.

Se trata de un monográfico dedicado al poeta astur-leonés Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), premio Cervantes 2006, coordinado por Rubén Pujante Corbalán.

Al acto asistirán el alcalde de Albacete y el presidente de la Diputación, en representación de las dos instituciones que, superando avatares políticos y crisis de toda índole han sabido financiar esta empresa, cuyo primer número vio la luz en mayo de 1979, consiguiendo así un gran renombre cultural para Albacete.

Además, en el acto intervendrá Fernando Arrabal, célebre dramaturgo, poeta, novelista, cineasta y creador plástico español, autor de múltiples textos publicados por Barcarola, y radicado en París desde 1955. A sus 90 años, Arrabal ha creído importante hacer el esfuerzo del largo viaje desde París hasta Albacete para celebrar con su amigo Juan Bravo, uno de los directores de la revista, estas cien barcarolas.

Puedes leer aquí una entrevista con Juan Bravo Castillo, codirector de la revista Barcarola:

21 de junio 2022 / Presentación de «Vértigo y luz», un ensayo de Rubén Pujante Corbalán sobre Gamoneda

La Residencia de Estudiantes (Madrid) acogerá este martes 21 de junio de 2022, a las 19 horas, la presentación de «Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda», el ensayo con el que el investigador Rubén Pujante Corbalán se alzó hace justo un año, el 22 de junio de 2021, con el XXI Premio Internacional Gerardo Diego de investigación literaria.

Puedes seguirlo en directo haciendo un click aquí:

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«Barcarola centenaria», por Juan Bravo

Por JUAN BRAVO
Publicado en La Tribuna de Ciudad Real el 20 de junio de 2022

Con la aparición del número 100 de Barcarola esta última semana se cierra un sueño cultural iniciado con la democracia y seguido puntualmente durante 43 años hasta hoy. Una aventura iniciada en provincias y que, en un principio, parecía llamada a la común y triste suerte de este tipo de empresas, por azares del destino ha acabado convirtiéndose en una de las revistas literarias decanas del panorama español.

Y, acompañando al dossier, las habituales secciones, con un aluvión de textos y aportaciones inéditas, tanto de poesía, como de narrativa, o ensayística, de incuestionable valor, con nombres como Michel Houellebecq, Jaime Siles, José María Álvarez, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Colinas, Fernando Arrabal, Jesús Ferrero, Clara Janés, César Antonio Molina, Javier Lostalé, Antonio Muñoz Molina, Marcos Ricardo Barnatán, Ángela Vallvey (reciente medalla de oro de Castilla-La Mancha), Corredor-Matheos, y un larguísimo etcétera.

No se pueden entender los 50 últimos años de la literatura española, y aún europea, sin el concurso de Barcarola, nacida en 1979, en Albacete, en el seno de un grupo de profesores entusiastas, y que, merced a una serie de apoyos, fue ampliando su círculo mágico hasta convertirse en lo que es hoy: una auténtica joya, con dossiers consagrados a autores esenciales (los últimos, concretamente, a Julio Cortázar, Muñoz Molina, Apollinaire, Ángel Crespo y Enrique Vila-Matas), que nos han permitido acceder a las grandes Universidades, Bibliotecas y colegios del mundo entero.

El primer apoyo, decisivo, fue el del Ayuntamiento y la Diputación  de Albacete, que con su ayuda financiera aseguraron su subsistencia, así como la del Premio Internacional de Poesía y Narrativa (32 ediciones). Cabe decir, en honor suyo y en el nuestro, que todos los alcaldes y presidentes de Diputación de Albacete, han venido apoyando esta iniciativa, independientemente del color político. Lo cual da idea de lo que se puede  hacer y adónde es posible llegar con confianza, honestidad y, por supuesto, capacidad.

Tras el apoyo financiero, el de personas entusiastas, como Vicente Aleixandre, Alonso Zamora Vicente, Juan Benet, Antonio Martínez Sarrión, Antonio Beneyto, Fernando Arrabal, José Hierro, Buero Vallejo, y un larguísimo etcétera, que con su ejemplo, con su ánimo y sus textos nos fueron indicando el camino. Especial relevancia tuvieron José Manuel Caballero Bonald y nuestro entrañable Félix Grande, y, en la actualidad, Luis Alberto de Cuenca. Ellos, y otros muchos, fueron, han sido y son nuestros mentores. Aunque si de algo puede presumir Barcarola es de haber conformado en torno a sí una gran familia de entusiastas de las letras (por encima de los tres mil autores), y de haber acogido nombres, como el de Blanca Andreu y Ángel Antonio Herrera, (por poner un par de ejemplos), altamente considerados en España, o el de haber llevado la inquietud literaria, y especialmente poética, a un par de generaciones, en la que figuran cuatro premios Adonais.

Cien números y cuarenta y tres años de quehacer literario e ilustrativo (pensemos en el trabajo artístico de nuestros diseñadores, los hermanos García Jiménez, que lograron hacer de la revista un objeto precioso), que, para orgullo de Albacete y de Castilla-La Mancha, han convertido a Barcarola en un referente imprescindible en el ámbito de las letras hispano-americanas.

«Bilocación de Gamoneda», por Fulgencio Fernández

Bilocación de Gamoneda

POESÍA / Madrid y Albacete acogerán el mismo día y a la misma hora (este martes [21 de junio de 2022], a las siete de la tarde) dos actos literarios en los que el protagonista es el autor leonés Antonio Gamoneda: la presentación del libro ‘Vertigo y luz’ y la del número 100 de la revista Barcarola, un monográfico sobre el poeta.

Por FULGENCIO FERNÁNDEZ
Publicado en La Nueva Crónica de León, el 19 de junio 2022

Es habitual en Antonio Gamoneda que pase de largos silencios a épocas de intensa actividad. El próximo martes vivirá el poeta leonés una curiosa bilocación —pues él no estará en ninguno de los dos escenarios— siendo el protagonista de dos actos literarios, a la misma hora y a muchos kilómetros de distancia. Será concretamente en la Residencia de Estudiantes de Madrid y en el Museo Municipal de Albacete.

En la legendaria residencia de estudiantes se realizará la presentación del libro Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda, de la que es autor Rubén Pujante Corbalán; ensayo que se alzó en 2021 con el XXI Premio Internacional Gerardo Diego de Investigación Literaria. Y en el Museo de Albacete se realizará la presentación del número 100 de la revista Barcarola, que incluye un amplio dosier de más de cien páginas dedicado al poeta leonés y que ha sido coordinado por el autor del ensayo que se presenta en Madrid, Pujante Corbalán.

El autor del libro que se presenta en la Residencia de Estudiantes señala sobre su ensayo que «este libro aborda la escritura de Antonio Gamoneda desde una óptica complementaria a las numerosas aproximaciones que existen sobre el poeta, circunscribiendo el estudio a un corpus que se corresponde con la llamada edad de la vejez o ciclo de senectud. Se parte así de la premisa de que los periodos creativos finales poseen unas características propias y diferenciales con respecto a las edades anteriores, al tiempo que se afianza y acrecienta la estela crítica generada en torno a las obras concebidas desde las postrimerías».

Se muestra convencido Pujante de que el lector encontrará en este ensayo una visión que se articula, en particular, «sobre la idea de una creación entendida como música de la memoria, siendo este enunciado la variante de una de las divisas más reconocibles del autor: que la poesía es un ‘arte de la memoria'».

Y desde esa óptica que apunta el autor del estudio sobre esta etapa creativa y vital de Gamoneda, nacido en 1932, explica Pujante que «se propone la reflexión y análisis exhaustivo de dos mecanismos rítmico-semánticos del lenguaje poético de Gamoneda: de una parte, la fascinante vinculación con la sublimidad y las distintas formas de lo sublime; de otra, la presencia y reiteración de las transposiciones sensoriales o imágenes sinestésicas. Entre los dos rasgos parecen producirse, de hecho, implicaciones que refuerzan la impronta y horizonte estético compartido de esta específica música de la memoria gamonediana».

En el acto de Madrid el autor estará acompañado por Francisco Javier Díez de Revenga.

Centenaria Barcarola

El ‘artífice’ de los dos actos, Rubén Pujante Corbalán, es licenciado en Filología Hispánica y Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria por la Universidad de Murcia. En Francia ha cursado los estudios del Máster 2 ETILA (Études Ibériques et Latino-Américaines), en la Université Rennes 2.

Realizó su tesis doctoral sobre la poesía de Antonio Gamoneda, y también ha publicado numerosas entrevistas y ensayos sobre el Premio Cervantes y el Princesa Sofía de Poesía Iberoamericana, entre otros muchos reconocimientos en los últimos años.

20 junio 2022 / Gamoneda y Pilar Pallarés leerán poemas en el claustro de la Catedral de León

El ciclo «Poemas en el Claustro» es un clásico de las Fiestas de San Juan y San Pedro en León. Este año 2022, Antonio Gamoneda y Pilar Pallarés protagonizarán este encuentro recogido. Será el 20 de junio, al caer la tarde, en torno a las 20:30 horas, en el hermoso claustro de la Pulchra Leonina…

POEMAS EN EL CLAUSTRO
Lunes, 20 de junio 2022 – 20:30 h.
Antonio Gamoneda (Premio Cervantes 2006) y Pilar Pallarés (Premio Nacional de Poesía 2019, una de las voces poéticas más importantes de la literatura contemporánea gallega).
Entrada gratuita.
Claustro de la Catedral. Plaza de Regla s/n. León (España).

Escritores y periodistas, entre ellos Gamoneda, piden la gestión colectiva de los derechos de autor

Haz un click para leer la noticia entera en La Vanguardia.

La Vanguardia / 30 de mayo 2022

(…) La Asociación Colegial de Escritores de España (ACE) recuerda que desde el pasado mes de diciembre se tramita en el Congreso como proyecto de ley el real decreto en el que se transpone la directiva europea sobre derechos de autor en el mercado único digital, sujeto todavía a la presentación de enmiendas por parte de los grupos parlamentarios.

Los sucesivos aplazamientos, ha indicado ACE, hacen que siga vigente una normativa «en la que no se contempla de facto el derecho de los autores a percibir la compensación económica justa por el uso de sus publicaciones en prensa por parte de las grandes plataformas de la sociedad de la información». (…)

Los autores y periodistas europeos solicitan que el texto legal definitivo garantice sus derechos y les asegure una remuneración justa y equitativa a través de la gestión colectiva obligatoria de sus derechos. (…)

La petición ha sido firmada por más de mil escritores y periodistas españoles, entre ellos el premio Cervantes Antonio Gamoneda, los premios nacionales de las letras españolas y académicos de la RAE José María Merino y Carme Riera, de los premios nacionales de Poesía Antonio Colinas, Juan Carlos Mestre, Ángeles Mora, Olvido García Valdés y Guillermo Carnero; de Narrativa, Luis Landero y Juan José Millás; de Literatura Dramática, Juan Mayorga y Santiago Martín Bermúdez, entre otros muchos.

COVA VILLEGAS y FONSITO RODRÍGUEZ felicitan a ANTONIO GAMONEDA en su 91 cumpleaños con una canción asturiana

FELICITACIÓN PARA ANTONIO GAMONEDA

de

FONSITO RODRÍGUEZ & COVA VILLEGAS

Felicitación.

Felicitación.

HAZ UN CLICK EN LA IMAGEN ↑ PARA ESCUCHARLA…

Se trata de una grabación casera de canción asturiana con fondo de clarinete bajo: a la voz la nieta de Don Xuan Uría, Cova Villegas; al clarinete el nieto de Don Eutimio, el maestro de Mansilla, Fonsito Rodríguez.

Esta canción fue grabada en mayo de 2011 para felicitar a Antonio Gamoneda en su 80 cumpleaños, y la volvemos a traer hoy aquí para felicitarle, este 30 de mayo de 2022, en su 91 aniversario.

¡FELICIDADES, ANTONIO!

Retrato al carboncillo de Gamoneda, por Cristian Gavarrete, en ‘Nueva York Poetry Review’

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Versos de Gamoneda en ‘Nueva York Poetry Review’ (2020)

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Una guía de «Zamora» firmada por Gamoneda

Esta guía turística e ilustrada de Zamora, publicada por la ya desaparecida editorial leonesa Everest en 1970 y reeditada al menos en dos ocasiones, que sepamos, en 1987 y 1990, lleva la firma de Antonio Gamoneda.

Las fotografías de la primera edición son de Andrés Arroyo y la realización artística de Carlos J. Taranilla.

La reedición de 1990 no lleva la firma de Gamoneda en portada.

[«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y…»], un poema de «Canción errónea» (2012)

Pintura del artista leonés Juan Rafael.

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[«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y…]

«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y hueles como las flores corrompidas. ¿Por qué

conservas en ti tantas lágrimas?»

Cecilia no me habla así con su lengua rosada, tan parecida a la de las viborillas azules que inoculan un insomnio feliz.

Cecilia me piensa levemente; ignora que yo he entrado en su pensamiento y hasta lo precedo,

pero Cecilia tiene razón: yo soy, sin duda,

un pájaro cansado.

Sí, estoy cansado y desconozco o desprecio cuanto pueda luminoso a no ser sus miradas.

Cuando se acabe mi cansancio, Cecilia dejará de advertir el olor de las flores corrompidas.

ANTONIO GAMONEDA.
Del libro Canción errónea, Tusquets, 2012.

Con Bernardo Sanjurjo y Olvido García Valdés en el CBA (2010)

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Un soneto original de Gamoneda para la Alhambra de Granada

Publicado en el diario Ideal (edición Granada)

Juan Boscán, uno de los poetas renacentistas menos conocidos a pesar del notorio interés de su obra, es responsable de un hecho esencial que vino a cambiar el modo de hacer versos en España desde el siglo XV: la introducción de una composición poética conformada por catorce versos de arte mayor y rima consonante, normalmente endecasílabos, organizados en dos cuartetos y dos tercetos. Es decir, el soneto.

En la dedicatoria a la duquesa de Soma de sus composiciones, intituladas ‘Las obras de Boscán y algunas de Garcilaso de la Vega’, obra que se publica en 1543, un año después de su muerte inesperada, el poeta catalán dejó escrito cómo se produjo dicho acontecimiento: «Estando un día en Granada con Navagero, tratando con él en cosas de ingenio y de letras, me dijo por qué no probaba en lengua castellana sonetos y otras artes de trovas usadas por los buenos autores de Italia: y no solamente me lo dijo así livianamente, más aún me rogó que lo hiciere…».

Este encuentro afortunado hacia 1526 entre Juan Boscán y Andrea Navagero, embajador de Venecia, tuvo lugar en los jardines del Generalife, dado que la corte del emperador Carlos V se encontraba en ese momento instalada en la ciudad palatina de la Alhambra, y resultó clave para que los siglos XVI y XVII, en los que florece el Renacimiento y el Barroco, hayan sido el momento culminante de la poesía española utilizando como herramienta el soneto.

Altas cotas

Garcilaso de la Vega, Luis de Góngora, Francisco de Quevedo, Lope de Vega, Miguel Cervantes, Federico García Lorca… han sido algunos de los artistas que siguieron las prácticas recomendadas por el embajador veneciano y llevaron a esta estructura poética a las más altas cotas de dominio y perfección, manteniéndose su uso en la lírica española hasta el momento presente.

El Patronato de la Alhambra y Generalife rememora este hecho literario con el proyecto cultural ‘Navagero: La Alhambra al itálico modo’, una propuesta coordinada por la profesora, crítica literaria e investigadora Remedios Sánchez que se extenderá hasta 2026 y «reunirá a grandes autores de prestigio nacional e internacional para que compartan sus impresiones sobre las composiciones al itálico modo», ha destacado la directora general del Patronato de la Alhambra y Generalife, Rocío Díaz. Entre otros, los premios nacionales de Literatura o de la Crítica Luis García Montero, Ángeles Mora, Raquel Lanseros, Javier Salvago o Juan Antonio González Iglesias; o el premio Cervantes Antonio Gamoneda. Todos ellos aportarán a la Alhambra, además, una composición original sobre el monumento granadino, que se recogerá en una futura publicación.

El proyecto ‘Navagero’, que tendrá una sección en la web del Patronato de la Alhambra, pondrá el foco igualmente en la promoción y proyección de la mejor poesía escrita en español, e incluirá otras actividades para recordar la trascendental relación existente entre el Conjunto Monumental de la Alhambra y el Generalife y la literatura. Eso sí, con el soneto como protagonista.

Gamoneda, en el Homenaje a Emilio Alarcos Llorach (Oviedo, 2022)

José Luis García Martín, Jon Juaristi, Josefina Martínez (directora de la Cátedra Emilio Alarcos), Antonio Gamoneda, Luis Mateo Díez y Luis García. Montero. Fotografía: Irma Collín / La Nueva España.

El poeta Antonio Gamoneda participó en las «Jornadas Científico-Humanistas. Homenaje a Emilio Alarcos Llorach (1922-2022)», con motivo del centenario del nacimiento del insigne lingüista asturiano, que se celebraron en la Universidad de Oviedo del 19 al 23 de abril de 2022.

Fotografía: Álex Piña / El Comercio.

En concreto, Gamoneda formó parte de la mesa redonda que, el miércoles 20 de abril, por la mañana, debatió sobre «Alarcos y los escritores españoles», y en la que también participaron Luis Mateo Díez, Jon Juaristi, Luis García Montero y José Luis García Martín, con María Martínez-Cachero Rojo como moderadora.

Noticias relacionadas, en la prensa asturiana:

 

La colección Adonáis celebra sus 75 años con una exposición en Alcalá de Henares

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La sede del Instituto Cervantes de Alcalá de Henares (en la calle Libreros 23) acoge, hasta el 17 de julio de 2022, la exposición ’75 aniversario de los Premios Adonáis’, un magnífico repaso a la trayectoria del galardón más longevo dedicado a la joven poesía en España.

Con ‘Sublevación inmóvil’, Gamoneda quedó finalista del premio Adonáis en 1959.

La historia de la poesía española del siglo XX no puede entenderse sin la colección Adonáis. Una colección que, desde su inicio en 1943, «ha estado abierta a todas las corrientes poéticas, alejándose de cualquier tendencia de grupo», explican desde ediciones Rialp, la editorial que se hizo cargo de la colección en 1946.

Entre los ganadores del ‘Premio Adonáis’ están José Hierro, Claudio Rodríguez, Francisco Brines o José Ángel Valente; entre sus accésits, Antonio Gala, Ángel González, Julia Uceda, José Agustín Goytisolo o Antonio Colinas; e, incluso, entre sus finalistas, Antonio Gamoneda.

Para celebrar los 75 años de vida de esta colección en la familia de Rialp, tanto la editorial como el Instituto Cervantes han organizado una exposición, que hace parada en Alcalá de Henares, y que permite conocer «a través de los poemarios cómo ha sido la evolución de la poesía en nuestro país».

75 Aniversario de los Premios Adonáis

La exposición muestra un total de 84 libros, así como textos, diplomas de los ganadores, imágenes y un video. Organizada cronológicamente en seis secciones, en función de las distintas etapas que ha vivido el premio desde su creación, la muestra incluye secciones dedicadas a los directores de la colección, jurados y poetas premiados. A lo largo del recorrido el visitante puede escuchar poemas recitados por sus propios autores, grabados por la Fonoteca Española de Poesía.

Entre los libros que forman parte de la exposición destaca también una publicación leonesa, «La poesía leonesa y la Colección Adonáis. Una historia revisada», de Sergio Fernández Martínez, editado por Eolas dentro de la colección «Libros… a cuentagotas».

Y en este último libro, casi al final, encontramos esta valoración de Antonio Gamoneda sobre la colección Adonáis:

Portada del libro.

 

«El animal perfecto es feliz…», un poema de Gamoneda en ‘La esquina interior’ (2005)

Este poema de Antonio Gamoneda, perteneciente a Libro del frío, se publicó en La esquina interior (Pliegos malagueños de poesía), nº 5, 2005, con una ilustración de Lourdes Murillo en la portada:

Olga Rodríguez / Poesía en Bagdad (Antonio Gamoneda y Faik Husein)


[Nota: Reproducimos algunos fragmentos del libro Aquí Bagdad. Crónica de una guerra (Velecio Editores, 2004), escrito por la periodista Olga Rodríguez Francisco (León, 1975), que fue corresponsal de la SER en Bagdad en 2003, durante la guerra contra Irak. Están extraídos de las págs. 274-278, donde se cuenta cómo se sentía la periodista tras la entrada de las tropas estadounidenses en la capital iraquí, las mismas tropas que habían disparado contra el Hotel Palestina provocando la muerte del periodista ucraniano Taras Protsyuk y del reportero gráfico español José Couso.]

«(…) Por la noche, a modo de despedida, nos reunimos en la habitación 503. Pusimos música y bailamos, y cuando lo hicimos nos dimos cuenta de que desde la muerte de Couso, no habíamos escuchado ningún disco, ninguna de esas melodías que nos acunaron durante los bombardeos.

(…) Decidí quedarme más semanas tras la entrada de los estadounidenses porque necesitaba contar lo que estaba ocurriendo: los saqueos, las carencias de la población civil, la pasividad de los americanos, la falta de seguridad. Permanecí más tiempo porque sentía aún una curiosidad extrema. Ansias de saber sobre muchos, de observar sus cambios, y de asegurarme de que estaban bien.

(…) Alguien advirtió de que se hacía tarde. Todos corrieron hacia sus vehículos, bajaron las ventanillas para decir adiós con las manos y desaparecieron. Me quedé apoyada en una columna del hall del hotel mirando el polvo que había dejado el convoy a su paso. Sonó un estruendo. Una explosión. Bagdad seguía sangrando y quienes nos habíamos quedado nos sentimos más solos. A partir de ese día, cada vez que me encontraba con algún periodista que había estado durante la guerra, nos abrazábamos aunque nunca hasta entonces hubiéramos cruzado una palabra.

Me dirigí nuevamente hacia mi habitación diciéndome que Irak seguía ahí a pesar de todo. Tenía que entrar en directo en la radio, como siempre, y tratar de observar y analizar lo que ocurría en la capital del país. La posguerra fluía, contemplada por cada vez menos testigos occidentales. Se habían ido muchos y todavía no habían llegado todos sus relevos. Ese pensamiento era lo único que me daba fuerzas para creer que mi estancia era útil, porque me encontraba en un momento en el que sólo la creencia en la solidaridad me empujaba a seguir adelante. Comenzó una nueva etapa, ya sin casi amigos corresponsales en Bagdad. Telefoneé a mi madre. Sonaban disparos cerca del hotel. Sentí saturación y asfixia ante el sufrimiento propio y ajeno. Pedí a mi madre que me leyera algo.

—Poesía —le dije. Sabía que tenía libros a mano.

De brasas son los ríos.
De escamas son las palabras.
Mi señora, te traemos Bagdad como un ataúd,
arrebatamos para ti los espejos y el incienso de
Sumeria.
Duerme, mi señora.

Era un libro de Faik Husein. Después abrió uno de Antonio Gamoneda:

—La que calla y desprecia, la que extiende
las mantas, la madera, los sudarios
sobre la vida; la que entiende el gesto
de los que existen y no hablan;
ésta que advierte y sigue con sus manos grandes
el movimiento de la tierra y fija
el rostro de la luz, ésta es la vieja
madre del miedo, la que espera y calla

Siguió y terminó leyéndome versos de una recopilación de poesía africana:

—Duérmete mi niño y no llores.
Te traeré un sapo
de nuestra granja de Awututu.
Duérmete mi niño y no llores.

Sentí cada verso como una caricia. Encontré en esos poemas la sensación que buscaba. Me ayudaron a recordar que no todo es la angustia que padecía Bagdad. Hubo algunas poesías más. Al final, nos reímos y después yo me sentí mucho mejor. (…)

Carta de Gamoneda a Agustín Ibarrola (2000)

Publicado en La Crónica – El Mundo (Suplemento de cultura LA CAJA CHINA, viernes 12 de mayo de 2000, pág. 71), con motivo de una exposición de Agustín Ibarrola en León.

DESPUÉS DE TANTOS AÑOS

Querido Agustín:

Es verdad, han pasado muchos años desde nuestros días leoneses. Si no son cincuenta, no serán muchos menos. Hicimos amistad trenzando la juventud, la capacidad de estar alegres en la incertidumbre y la pobreza, una pizca de bohemia y esa otra causa común que aún colea: el pensamiento —y el amor— de la resistencia, la negatividad (desamparada y peligrosa casi siempre, bien lo sabes tú) ante la injusticia y la crueldad, distribuidas entonces por las potencias policiales de la dictadura y ahora (insisto: bien lo sabes tú) por los repartidores de violencias y fraudes que, con otros disfraces, vienen a ser herederos naturales de los que administraban el sufrimiento en aquellos días. En fin, que España no termina de parecerse a como la veíamos en nuestra esperanza. En cualquier caso y casi como entonces, aquí estamos.

Y aquí estás tú, otra vez en León. Me gustaría tener tiempo y ánimo para poner en esta carta recuerdos abundantes que te hicieran sonreír, que las ocurrencias jocosas no faltaron, pero no estoy en vena, y, además, podríamos entrar en indiscreción. Con todo, no me voy a dejar en el tintero algún apunte de tus fatigas financieras leonesas. Eras el tesorero de la terna de vascos. Había que verte, inquieto, casi lívido, cuando, sin saber por dónde ni para qué, Blas desaparecía del grupo (para quien no lo sepa: hablo de Blas de Otero, el poeta grande e imprevisible que venía contigo y con… ¿cómo se llamaba el otro pintor amigo, que se me ha escapado el nombre?), porque la desaparición de Blas significaba que podía reaparecer con un paquete de golosinas en la mano diciendo: ‘Agustín, pasa a pagar’. ¡Qué tiempos! Por cierto: ¿recuerdas tú si logramos vender en León alguna de aquellas láminas en las que, junto a poemas de Blas, había, enteros y verdaderos, fenomenales dibujos tuyos? Andabas entonces, si no recuerdo mal, en línea expresivista.

El tiempo, el tiempo. ¡Cómo se ama lo que se pierde! Merece la pena, a pesar de todo.

Otros días de encuentro tuvimos y no sé si ha habido alguno más. En Madrid, en la que llamasteis ‘Sala Negra’. Por entonces, con el Equipo 57, hacías —hacíais, que la creación era tirando a colectiva— un muy razonable y bello arte normativo, cargado de optimismo histórico. Había niños que trabajaban muy seriamente con vosotros en la misma onda. Me parece estar viendo a Néstor Basterrechea jugando en solitario con una pelota trotando incansable arriba y abajo de la ‘Sala Negra’.

Pero lo más que he sabido de ti en todo este tiempo ha sido por amigos interpuestos y por los papeles. Sé que has tenido que estar ‘a las duras y a las maduras’, y sé, sobre todo, que has sacado adelante una gran obra. Me da la sensación de que, sobre todo en los últimos diez años, tu trabajo va más allá de los géneros y que no es significativo hablar de escultura, de pintura, de…, que todo es uno y lo mismo en la sensibilidad y en su relación con la naturaleza, con el espacio ciudadano, con el producto industrial, con…: una propuesta incesante de conciliación estética y moral, un diálogo en y con la realidad que, en su energía, sigue comportando una forma de resistencia y esperanza. Bueno, pues lo dicho: una obra grande a favor de la vida: Gracias, Agustín, y bienvenida sea la muestra que traes a León.

Espero que los trabajos y los días (ahora estoy pensando en los próximos, en los que de nuevo vas a andar por aquí) no nos juegen malas pasadas; espero que no vengan las fechas armando desencuentros, que tengo ganas de darte un abrazo; un abrazo de los de verdad, no de esos que se ponen al final de las cartas que no sabe uno cómo terminar.

 

«Siempre había más presos que naranjas», una exposición de José María Guijarro en el Museo Barjola

Este viernes 8 de abril, a las 19 horas, se inaugura en el Museo Barjola (C/ Trinidad 17, Gijón) la exposición «Siempre había más presos que naranjas», del artista manchego José María Guijarro, gestada al amparo de la poesía de Antonio Gamoneda y, más en concreto, de uno de los versos del libro Lápidas. Se podrá visitar hasta el 12 de junio de 2022.

Sucedían cuerdas de prisioneros; hombres cargados de silencio y mantas. En aquel lado del Bernesga los contemplaban con amistad y miedo. Una mujer, agotada y hermosa, se acercaba con un serillo de naranjas; cada vez, la última naranja le quemaba las manos: siempre había más presos que naranjas.

Cruzaban bajo mis balcones y yo bajaba hasta los hierros cuyo frío no cesará en mi rostro. En largas cintas eran llevados a los puentes y ellos sentían la humedad del río antes de entrar en la tiniebla de San Marcos, en los tristes depósitos de mi ciudad avergonzada.

ANTONIO GAMONEDA
Del libro ‘Lápidas’ (1977-1986)

Reproducimos el texto de la comisaria de la muestra, Laura Gutiérrez.

SIEMPRE HABÍA MÁS PRESOS QUE NARANJAS

José Mª Guijarro

Por LAURA GUTIÉRREZ

Licenciado en Filosofía y Letras, su obra se caracteriza, entre otras cosas, por la simbiosis entre pensamiento y objeto desarrollando una práctica artística fundamentada, según sus propias palabras, en la defensa de que, en el arte como en la vida, el reto consiste en “intentarlo y fracasar, en fracasar cada vez mejor”.

Este artista es, sin duda, uno de los creadores conceptuales españoles más sobrios e interesantes. Ha realizado numerosas muestras individuales, entre otras, en el Museo de Bellas Artes de Santander, en el CAB de Burgos, en Heinrich-Heine-Institute in coperation with Mahn-und Gedenkestätte and Jüdischen Gemeinde Düsseldorf. La última ha sido en 2018 “Negra leche del alba” en la Galería F2 de Madrid. Cuenta además con obras en colecciones tan destacadas como las del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS), la Fundación ARCO, el Museo de Arte Contemporáneo Patio Herreriano de Valladolid, el Banco de España y el Artium de Vitoria, entre otras.

En su trabajo, desde el principio, el poso del interés por la reflexión —filosófica, matemática…— vinculada al lenguaje y a la expresión literaria y poética, se traduce en la plasmación de una obra contundente, tanto en lo formal como en lo conceptual. Él mismo nos ayuda con la palabra a vislumbrar la poética de su expresión, manejando en sus afirmaciones las claves para seguir el rastro creativo: “Siempre me ha gustado lo que Wittgenstein viene a decir en el Tractatus: el lenguaje es una pintura del mundo. El lenguaje originario era el lenguaje hablado, la escritura vino después, y en el habla son significantes, además de la palabra, el ritmo, la entonación, la melodía”.

En esta ocasión la exposición planteada en el Museo Barjola se gesta al amparo de la poesía de Antonio Gamoneda. La frase ‘siempre había más presos que naranjas’ de uno de sus versos, da la pauta del poemario plástico con el que nos encontraremos.

José María Guijarro estructura piezas de armónico silencio enlazando elementos que tejen un relato escondido bajo el manto de la expresión plástica. Avanza y entra de lleno en un viaje con el espectador con el que recorrerá, mano a mano, subido a la estela de algunos de los versos de Gamoneda publicados en el libro Lápidas, el difícil camino del recuerdo vinculado al olvido, ofreciéndonos “toda la rotundidad y el silencio del que es capaz la palabra” según reza en la sinopsis del propio libro.

José María Guijarro. Fotografía: Arnaldo García / El Comercio.

Gamoneda encabezará el jurado del III Premio de Poesía joven de la Fundación Monteleón

Antonio Gamoneda.

La Fundación Monteleón recupera el Premio de Poesía joven paralizado durante 9 años. Esta es la tercera edición después de las celebradas en 2013 y 2014 y pretende recuperar también su periodicidad anual como el resto de actividades culturales y premio como el de relatos cortos, el de música o el de cuentos. Las bases son similares a las de la última edición, se podrán consultar en su página web y los poemarios se deberán entregar desde hoy y hasta el 10 de junio.

Un jurado encabezado por el Premio Cervantes 2006, Antonio Gamoneda, y en el que también figuran Tomás Sánchez Santiago y Juan Carlos Mestre, elegirá al ganador que se llevará 3.000 euros, un premio «para dignificar» a la buena poesía joven.

Dossier sobre Gamoneda en el Nº 2 de la revista «Un ángel más» (1987)

La revista «Un ángel más», que dirigieron Gustavo Martín Garzo, Carlos Ortega y Miguel Suárez en Valladolid, dedicó en su Nº 2, publicado en 1987, un amplio dossier al poeta Antonio Gamoneda, que coordinó Miguel Casado.

Ana Blandiana, sobre Gamoneda

Ana Blandiana.

Con motivo de la publicación de ‘Un arcángel manchado de hollín’ (Ed. Galaxia Gutenberg) a finales de 2021, la gran poeta rumana Ana Blandiana visita de nuevo España haciendo tan sólo tres paradas; una de ellas, en León, donde ofrece un recital este viernes 1 de abril. De la entrevista que le hace el poeta Rafael Saravia para La Nueva Crónica de León extraemos este párrafo:

(…)
— ¿Conoce a algún autor de nuestra ciudad?  
— Leí con pasión y admiración la literatura de los grandes escritores españoles clásicos y modernos, e incluso algunos poetas contemporáneos que conocí en festivales de poesía o ferias del libro. Pero en el caso de estos últimos, generalmente no sabía en qué ciudad habían nacido o en qué ciudad vivían. Sin embargo, si lo pienso bien, Antonio Gamoneda —con el que leí poesía  en un recital organizado en Madrid por el Instituto Cultural Rumano— es de aquí, al igual que Juan Carlos Mestre, que me concedió el honor de participar en la presentación de uno de mis libros en Madrid hace unos cuantos años. En cuanto a Tomás Sánchez Santiago, que vive en León pero nació en Zamora, nos conocimos en una librería de Zamora. Ese momento fue luego descrito por él en un poema de gran sensibilidad sobre las circunstancias de aquel encuentro, un poema que me impresionó y que admiro.
(…)

Ana Blandiana: «Sin el silencio el poema es solo un montón de palabras», una entrevista de Rafael Saravia en La Nueva Crónica de León.

Gamoneda: «La poesía no se explica, su realidad sólo la nombran sus propias palabras» (2018)

Antonio Gamoneda, en el edificio histórico de la Universidad, antes de su conferencia en la cátedra Alarcos. (2008). Foto: IRMA COLLÍN – La Nueva España.

· El poeta ofreció una lección magistral sobre poética y ritmo en la Cátedra Emilio Alarcos de la Universidad de Oviedo, y leyó emocionado sonetos de su admirado amigo

Por CHUS NEIRA
[Publicado en La Nueva España, el 17·05·18]

Parafraseando a Ángela Figuera, Antonio Gamoneda podría haber recitado desde el aula magna del caserón de San Francisco que no le hacían falta los libros de Alarcos porque sus versos se los cantaban las propias paredes del edificio histórico de la Universidad de Oviedo. Y algo de evocación del maestro tuvo su conferencia sobre poética, con momentos de mucho emoción, sobrecogido, pero el premio Cervantes sí recurrió a las páginas del poemario de Emilio Alarcos para recitar algunos de sus mejores sonetos, una lira, y acompañarlos de una reflexión sincera sobre la esencia profunda de la poesía. Su explicación de los versos del lingüista fue, en realidad, una antiexplicación. «La poesía», contó a modo de advertencia inicial, «no se explica; las realidades poético-intelectuales que la poesía nombra existen sólo por las palabras que las nombran, y ninguna otra palabra puede decirlas».

Esa idea, que refrendó con cita a Eliot («la poesía es más sensible que inteligible») y ejemplificó en versos de Alarcos como «la campanada roja de los jarros», la acompañó de otras dos reflexiones esenciales en su conferencia dentro de la Cátedra Emilio Alarcos. Una es que la poesía fue durante mucho tiempo y sigue siendo fundamentalmente oralidad, ritmo en terminología aristotélica, palabra en el tiempo en la machadiana. «La poesía es oral, es fónica y auditiva». Y esa condición la relacionó con una confesión que le hizo una vez Alarcos en un bar ovetense y que Gamoneda dejó grabada en su memoria. «Yo soy un fonólogo». «Emilio Alarcos no lo dijo por casualidad; fue un gran lingüista pero por dentro era pasionalmente un fonólogo. Y la pasión por la fonología y la poesía, ambas centradas en la fonación humana venían a ser la misma pasión. ¿Era fonólogo por ser poeta o poeta por ser fonólogo?», apuntó.

Más allá de que la poesía es ritmo, y que incluso el verso libre ha de tenerlo por mucho que algunos jóvenes, lamentó, piensen que se trata sólo de poner un verso debajo de otro por la «influencia maligna de las traducciones arrítmicas de grandes poetas», más allá de esa idea, Gamoneda aportó en sus conclusiones otra idea vertebradora del hecho poético: «La poesía es liberadora, en incluso cuando canta al sufrimiento, cambia el sufrimiento por otra cosa, y esa otra cosa es liberadora». Lo dijo a cuento de otros versos nostálgicos y algo tristes, «no demasiado», con los que cerró su lectura alarquiana. Pero por muy triste o sobrecogedor que resulten las palabras de un poema, Gamoneda asegura que siempre hay gozo, placer y lo opuesto al dolor. Lo resume, dijo, el refrán: «‘Quien canta su mal espanta’, es totalmente verdadero, y en el acto de cantar, incluso si la música es triste, el sufrimiento se transforma en placer». «Los neurólogos», bromeó, «podrían tratar de averiguar por qué».

Gamoneda, en la Fundación Nazim Hikmet (Estambul, 2008)

Antonio y María Ángeles en la Fundación Nazim Hikmet, Estambul, febrero 1008.

Antonio Gamoneda visitó la Fundación Cultural Nazım Hikmet el 13 de febrero de 2008, durante un viaje a Estambul, invitado por el Instituto Cervantes, en compañía de su mujer María Ángeles Lanza.

Gamoneda, que tradujo al español versos del poeta turco Nazim Hikmet (1902-1963) en los tiempos de la dictadura de Franco, comentó durante esta visita que se encontró con la poesía de Nazim por primera vez en la traducción francesa de Hasan Güreh (Sabahattin Eyuboğlu), y que esos ejemplos franceses fueron los que tradujo en un principio.

Antonio Gamoneda en la Fundación Nazim Hikmet, Estambul, febrero 1008.

Reseña de la ‘Antología poética’ de Gamoneda (Alianza, 2013), por José Luis García Martín

Antología poética
Antonio Gamoneda
Selección e introducción de Tomás Sánchez Santiago
Alianza Editorial. Madrid, 2013

Antonio Gamoneda, un poeta a contracorriente

Por JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN
(Publicado en su blog CRISIS DE PAPEL, el 17 de junio de 2012]

Comienza Tomás Sánchez Santiago, excelente poeta él mismo, el prólogo a la Antología poética de Antonio Gamoneda aludiendo a su “caso”, “insólito en los usos habituales del mundo literario español”. Y ciertamente Antonio Gamoneda es un poeta insólito, pero quizá no por las razones que Sánchez Santiago señala.

Anecdótico resulta el mayor o menor encaje del poeta con su generación (la del cincuenta, la de los niños de la guerra), sus declaraciones contra este y aquel (Benedetti, José Hierro, Ángel González), su decidida toma de partido en la lucha de banderías en que a veces se convierte la vida literaria, o una aireada marginación que no resulta incompatible con la obtención de los más altos galardones oficiales.

Antonio Gamoneda es un poeta insólito por otras muy diversas razones. Se trata (pocos casos más hay en la historia literaria) de un poeta a contracorriente de sí mismo, de un poeta que ha hecho lo mejor –y quizá también lo menos logrado de su obra– luchando contra su tendencia natural al realismo, al dolido testimonio autobiográfico.

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Los tres poemas esenciales para Juan Carlos Mestre son de… Gamoneda, Blai Bonet y Luis Cernuda

Haz un click para ir a Abisinia Review y leer los tres poemas esenciales seleccionados por Juan Carlos Mestre.

Este dossier de Abisinia Review se creo para ir a la caza de joyas de la literatura y para rendirle un pequeño homenaje al lector de poesía. Le preguntan al poeta Juan Carlos Mestre “¿Cuáles son tus tres poemas españoles esenciales desde tu experiencia como lector y desde tu sensibilidad como creador?”. Y, sin solicitarle argumentaciones, estas fueron sus joyas:

[Fragmento de] Descripción de la mentira, de Antonio Gamoneda.

Gaspar Hauser Núm. 2, de Blai Bonet.

1936, de Luis Cernuda.

Gamoneda, grabado en el corazón de Oviedo

El poeta astur-leonés Antonio Gamoneda ya cuenta con otra placa más con su nombre, esta vez ubicada en su casa natal en Oviedo, en la calle Melquiades Álvarez nº 25.

Día Mundial de la Poesía / Un poema inédito de Gamoneda en ‘El Cultural’

[Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, este 21 de marzo de 2022, El Cultural publica un inédito del poeta ucraniano Serhij Zhadán al tiempo que invita a doce excelentes poetas españoles a desvelar un poema inédito, entre ellos Antonio Gamoneda.

SOBRE LA GENERACIÓN DEL CORNEZUELO

Arranqué líquenes, cavé la tierra que creía amar y la tierra
no me reconoció.

Sólo hallé frutos negros, yerbas incomprensibles.

Al día siguiente,

quise ver a los vencejos amándose en el aire y los pájaros
no existían.
Bajé a las sernas,

busqué a los hombres que silban y afilan el dalle pero en el
centeno sólo había luz, únicamente
el cornezuelo crujía.

Esperé el temblor de los álamos pero me extravié
cortando estambres, escuchando sollozos. Pude ver

que los páramos se agotaban en carrizos y sombras. Más
tarde,

las alondras aullaron en los campanarios y las yeguas volvían. Sus uñas
levantaban pequeños relámpagos de las
sendas trazadas entre amapolas.

Nadie detenía a las yeguas ni escuchaba a las alondras.

Finalmente,

advertí que los robles apenas retenían rocío para las víboras y que las moras
se desprendían de las zarzas.
Nadie preguntaba por sí mismo. La costumbre

era el mundo vacío.

Pensé la muerte.

No, no fue así exactamente. Pensé en el hígado de los ancianos mirando cómo
se acerca la muerte, sólo la
muerte, sobre el campo amarillo.
No pensé nada más.

Esta es parte de mi historia, lo demás no ha sucedido.

ANTONIO GAMONEDA

El Ayuntamiento de Oviedo rinde homenaje a Gamoneda colocando una placa en su casa natal

Casa Natal de Gamoneda, en Oviedo.

El Ayuntamiento de Oviedo rinde homenaje a los poetas Antonio Gamoneda y José García Nieto, este lunes 21 de marzo de 2022, Día Mundial de la Poesía, con la instalación de dos placas con su nombre en la calle Melquiades Álvarez, al lado de la casa natal del primero y de la vivienda en la que residió el segundo.

Las dos placas que se colocarán estarán instaladas en la calle Melquiades Álvarez, 25, casa de nacimiento de Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), y en el número 6, casa donde vivió el escritor José García Nieto.

La instalación de las dos placas está también relacionada con el proyecto «Oviedo, ciudad literaria».

Placa de la calle Poetas Gamoneda, en Oviedo.

En Oviedo ya existe la «calle Poetas Gamoneda», dedicada a Antonio Gamoneda padre (autor de Otra más alta vida, en 1919) y a Antonio Gamoneda hijo (Premio Cervantes 2006, autor de libros como Sublevación inmóvil, Descripción de la mentira, Lápidas, Cecilia, Arden las pérdidas, Un armario lleno de sombra o La pobreza).

Ambos poetas Gamoneda, padre e hijo, nacieron en Oviedo, aunque Antonio Gamoneda Lobón (hijo) se trasladó a vivir a León con su madre siendo muy pequeño, después de que su padre muriera.

Ubicación (punto rojo) de la calle Poetas Gamoneda en Oviedo.