* Antología / Poemas de ANTONIO GAMONEDA

«Conozco al pájaro verdugo…», un poema del libro ‘Arden las pérdidas’ de Gamoneda

Antonio Gamoneda recita el poema «Conozco al pájaro verdugo…», del libro Arden las pérdidas (Tusquets, 2003)

Créditos del vídeo:
First published in ‘Brandend Verlies’, Uitgeverij P, Leuven, 2009
Translation © Robin Myers, 2010
First published on PIW, 2010
Produced by Beeldrecensies for Poetry International Web, 2010.
Filmed at the Poetry International Festival, Rotterdam, June 2010.

Amelia Gamoneda lee poemas de Antonio Gamoneda sobre los «Papiers» de Jean-Louis Fauthoux (2010)

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Amelia Gamoneda lee 12 poemas de su padre, el gran poeta español Antonio Gamoneda, sobre los «Papiers» de Jean-Louis Fauthoux, con motivo de la exposición del artista francés en el Salon du Livre de Pau en noviembre de 2010.

Écrire un mouvement – Thierry Escarmant / Antonio Gamoneda – De L’impossibilité (2010)

Créditos del vídeo:
Poésie / Musique live / Danse
(Texte bilingue Français/Espagnol)
Pour 4 voix dont une au chant, un guitariste, un saxophoniste et une danseuse.

Conception, Mise en scène et Chorégraphie : Thierry Escarmant / Texte : Fanny Avram, Léone Cats et Charley Rose / Danse : Léone Cats / Composition & Interprétation musicales : Ryan Kernoa (Guitare), Frédéric Jouanlong (Voix), Charley Rose (Saxophone) / Habillage & Sonorisation : Stéphan Krieger (AmanitaRecords) / Scénographie et Lumières : Thierry Escarmant / Captation et Montage vidéo : Marie Trolliet et Fabien Bouillaud / / Mixage audio : Benoît Courribet

Filmé le 8 Février 2010 au Grand T à Nantes (Scène Conventionnée Loire-Atlantique). En collaboration avec Le Centre Culturel Franco-Espagnol de Nantes et La Maison de la Poésie de Nantes

Gamoneda lee el poema «Un animal oculto en el crepúsculo…» (Festival de Rotterdam, 2010)

Antonio Gamoneda recita el poema «Un animal oculto en el crepúsculo», del libro Arden las pérdidas (Tusquets, 2003).

Créditos del vídeo:
First published in Arden las perdidas, Tusquets, Barcelona, 2003.
Translation © Robin Myers, 2010.
First published on PIW.
Produced by Beeldrecensies for Poetry International Web, 2010.
Filmed at the Poetry International Festival, Rotterdam, June 2010.

‘Blues del cementerio’, un poema de Gamoneda en la revista Zenda

Haz un click para ir a Zenda…

Blues del cementerio,
un poema de Antonio Gamoneda

Conozco un pueblo —no lo olvidaré—
que tiene un cementerio demasiado grande.
Hay en mi tierra un pueblo sin ventura
porque el cementerio es demasiado grande.
Sólo hay cuarenta almas en el pueblo.
No sé para qué tanto cementerio.

Cierto año la gente empezó a irse
y en muchas casas no quedaba nadie.
El año que la gente empezó a irse
en muchas casas no quedaba nadie.
Se llevaban los hijos y las camas.
Tenían que matar los animales.

El cementerio ya no tiene puertas
y allí entran y salen las gallinas.
El cementerio ya no tiene puertas
y salen al camino las ortigas.
Parece que saliera el cementerio
a los huertos y a las calles vacías.

Conozco un pueblo. No lo olvidaré.
Ay, en mi tierra sin ventura,
no olvidaré a mi pueblo.

¡Qué mala cosa es haber hecho
un cementerio demasiado grande!

Intervención telemática de Gamoneda en el 32º Festival de Poesía de Medellín

Aquí puedes ver y escuchar la intervención de Antonio Gamoneda en el 32ª Festival Internacional de Poesía de Medellín, el pasado lunes 18 de julio de 2022, tras la presentación del poeta astur-leonés a cargo de Gabriel Jaime Franco.

21 de junio 2022 / Presentación de «Vértigo y luz», un ensayo de Rubén Pujante Corbalán sobre Gamoneda

La Residencia de Estudiantes (Madrid) acogerá este martes 21 de junio de 2022, a las 19 horas, la presentación de «Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda», el ensayo con el que el investigador Rubén Pujante Corbalán se alzó hace justo un año, el 22 de junio de 2021, con el XXI Premio Internacional Gerardo Diego de investigación literaria.

Puedes seguirlo en directo haciendo un click aquí:

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Versos de Gamoneda en ‘Nueva York Poetry Review’ (2020)

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[«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y…»], un poema de «Canción errónea» (2012)

Pintura del artista leonés Juan Rafael.

~

[«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y…]

«Abuelo, respiras como un pájaro viejo y hueles como las flores corrompidas. ¿Por qué

conservas en ti tantas lágrimas?»

Cecilia no me habla así con su lengua rosada, tan parecida a la de las viborillas azules que inoculan un insomnio feliz.

Cecilia me piensa levemente; ignora que yo he entrado en su pensamiento y hasta lo precedo,

pero Cecilia tiene razón: yo soy, sin duda,

un pájaro cansado.

Sí, estoy cansado y desconozco o desprecio cuanto pueda luminoso a no ser sus miradas.

Cuando se acabe mi cansancio, Cecilia dejará de advertir el olor de las flores corrompidas.

ANTONIO GAMONEDA.
Del libro Canción errónea, Tusquets, 2012.

«El animal perfecto es feliz…», un poema de Gamoneda en ‘La esquina interior’ (2005)

Este poema de Antonio Gamoneda, perteneciente a Libro del frío, se publicó en La esquina interior (Pliegos malagueños de poesía), nº 5, 2005, con una ilustración de Lourdes Murillo en la portada:

Reseña de la ‘Antología poética’ de Gamoneda (Alianza, 2013), por José Luis García Martín

Antología poética
Antonio Gamoneda
Selección e introducción de Tomás Sánchez Santiago
Alianza Editorial. Madrid, 2013

Antonio Gamoneda, un poeta a contracorriente

Por JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN
(Publicado en su blog CRISIS DE PAPEL, el 17 de junio de 2012]

Comienza Tomás Sánchez Santiago, excelente poeta él mismo, el prólogo a la Antología poética de Antonio Gamoneda aludiendo a su “caso”, “insólito en los usos habituales del mundo literario español”. Y ciertamente Antonio Gamoneda es un poeta insólito, pero quizá no por las razones que Sánchez Santiago señala.

Anecdótico resulta el mayor o menor encaje del poeta con su generación (la del cincuenta, la de los niños de la guerra), sus declaraciones contra este y aquel (Benedetti, José Hierro, Ángel González), su decidida toma de partido en la lucha de banderías en que a veces se convierte la vida literaria, o una aireada marginación que no resulta incompatible con la obtención de los más altos galardones oficiales.

Antonio Gamoneda es un poeta insólito por otras muy diversas razones. Se trata (pocos casos más hay en la historia literaria) de un poeta a contracorriente de sí mismo, de un poeta que ha hecho lo mejor –y quizá también lo menos logrado de su obra– luchando contra su tendencia natural al realismo, al dolido testimonio autobiográfico.

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Gamoneda ya es poesía en Oviedo: placa en su casa natal y un banco con el poema «Amor»

Poema de Gamoneda en un banco de la Plaza de la Poesía, en Oviedo.

El Gran Bulevar de El Vasco, en Oviedo, contaba ya desde hace un tiempo con una Plaza de la Poesía. Desde el pasado 21 de marzo de 2022, Día Mundial de la Poesía, la circunstancia es aún más palpable: allí se han instalado un total de ocho bancos, cuyo diseño emula las páginas de un libro abierto, y en cada uno se ha inscrito un poema  representativo de autores como los asturianos Antonio Gamoneda, Ángel González y Aurelio González Ovies, o el americano Walt Whitman.

En el caso concreto de Gamoneda, el poema inscrito en el banco es el titulado «Amor» (dedicado en su día a María Ángeles Lanza, esposa y compañera del poeta):

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.

Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.

Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

ANTONIO GAMONEDA
(Del libro «Blues castellano»)

El asunto no se queda ahí. El pasado 21 de marzo, la ciudad de Oviedo también quiso rendir un homenaje a dos de sus hijos ilustres, los poetas Antonio Gamoneda (Premio Cervantes 2006) y José García Nieto (Premio Cervantes 1996), cuyos nombres han quedado grabados en la céntrica calle Melquíades Álvarez. Allí se han instalado sendas placas, una en el nº 25 (casa natal de Gamoneda), y otra en el nº 6 (donde vivió García Nieto).

Gamoneda, durante el descubrimiento de una placa en su casa natal, en el nº 25 de la calle Melquiades Álvarez, en Oviedo, el pasado 21 de marzo de 2022,

A descubrimiento de las placas asistieron el propio Gamoneda y familiares de García Nieto, arropados por miembros de la Corporación municipal —entre ellos el alcalde, Alfredo Canteli— y por seguidores de sus obras. Además, fueron obsequiados respectivamente con sendas copias de las placas.

La de Gamoneda reza así: «En este solar, el 30 de mayo de 1931, nació el poeta / Antonio Gamoneda, premio Europa y premio Cervantes de las letras españolas»

Gamoneda —asturiano y leonés de adopción, ya que vino al mundo en Oviedo, en 1931, pero con solo tres años se trasladó con su madre recién enviudada a León, donde ha residido desde entonces— agradeció al consistorio ovetense tal «inteligente iniciativa» al coincidir el acto —que se celebró junto a la iglesia de San Juan el Real— con la efeméride del Día Mundial de la Poesía, algo que, a su juicio, debería celebrarse «todos los días del año».

Y recitó dos de sus poemas, uno de ellos una breve composición en lengua asturiana, bajo el título «Enantes del día», que forma parte de las colaboraciones que ha realizado con el tenor Joaquín Pixán, con quien ha compuesto poemas y canciones en bable. El autor de «Descripción de la mentira», «Arden las pérdidas» o «Libro del frío» leyó un segundo poema inspirado en los cuadros de Vermeer y Brueghel, que alude a una fiesta que «podría ser la de cualquier aldea asturiana».

En el Facebook del Ayuntamiento de Oviedo se pueden ver algunos vídeos relacionados con el acto:

Copia de la placa de la «calle Poetas Gamoneda», en Oviedo.

:: Calles con el nombre de Gamoneda

En Oviedo ya existe, desde hace unos años, la «calle Poetas Gamoneda», dedicada a Antonio Gamoneda padre (autor de Otra más alta vida, en 1919) y a Antonio Gamoneda Lobón hijo (Premio Cervantes 2006, autor de libros como Sublevación inmóvil, Descripción de la mentira, Lápidas, Cecilia, Arden las pérdidas, Un armario lleno de sombra o La pobreza).

En León capital también existe, desde hace años, una recoleta y pequeña calle Antonio Gamoneda ubicada en el barrio de La Serna, cerca del parque de La Granja, a las afueras de la ciudad. Lo mismo sucede en Trobajo del Camino (León) —donde la calle Antonio Gamoneda es asimismo muy pequeñita, y se encuentra en un entorno de calles con nombres de escritores leoneses— y en San Andrés del Rabanedo (León) —donde la calle Antonio Gamoneda también está localizada en un entorno de calles con nombres de escritores leoneses, muy cerca de la Oficina de Correos y del Parque Juan Pedro Aparicio—.

También existe una calle Antonio Gamoneda en Alcalá de Henares (Madrid), donde tienen una calle todos los Premios Cervantes.

Los tres poemas esenciales para Juan Carlos Mestre son de… Gamoneda, Blai Bonet y Luis Cernuda

Haz un click para ir a Abisinia Review y leer los tres poemas esenciales seleccionados por Juan Carlos Mestre.

Este dossier de Abisinia Review se creo para ir a la caza de joyas de la literatura y para rendirle un pequeño homenaje al lector de poesía. Le preguntan al poeta Juan Carlos Mestre “¿Cuáles son tus tres poemas españoles esenciales desde tu experiencia como lector y desde tu sensibilidad como creador?”. Y, sin solicitarle argumentaciones, estas fueron sus joyas:

[Fragmento de] Descripción de la mentira, de Antonio Gamoneda.

Gaspar Hauser Núm. 2, de Blai Bonet.

1936, de Luis Cernuda.

Día Mundial de la Poesía / Un poema inédito de Gamoneda en ‘El Cultural’

[Para celebrar el Día Mundial de la Poesía, este 21 de marzo de 2022, El Cultural publica un inédito del poeta ucraniano Serhij Zhadán al tiempo que invita a doce excelentes poetas españoles a desvelar un poema inédito, entre ellos Antonio Gamoneda.

SOBRE LA GENERACIÓN DEL CORNEZUELO

Arranqué líquenes, cavé la tierra que creía amar y la tierra
no me reconoció.

Sólo hallé frutos negros, yerbas incomprensibles.

Al día siguiente,

quise ver a los vencejos amándose en el aire y los pájaros
no existían.
Bajé a las sernas,

busqué a los hombres que silban y afilan el dalle pero en el
centeno sólo había luz, únicamente
el cornezuelo crujía.

Esperé el temblor de los álamos pero me extravié
cortando estambres, escuchando sollozos. Pude ver

que los páramos se agotaban en carrizos y sombras. Más
tarde,

las alondras aullaron en los campanarios y las yeguas volvían. Sus uñas
levantaban pequeños relámpagos de las
sendas trazadas entre amapolas.

Nadie detenía a las yeguas ni escuchaba a las alondras.

Finalmente,

advertí que los robles apenas retenían rocío para las víboras y que las moras
se desprendían de las zarzas.
Nadie preguntaba por sí mismo. La costumbre

era el mundo vacío.

Pensé la muerte.

No, no fue así exactamente. Pensé en el hígado de los ancianos mirando cómo
se acerca la muerte, sólo la
muerte, sobre el campo amarillo.
No pensé nada más.

Esta es parte de mi historia, lo demás no ha sucedido.

ANTONIO GAMONEDA

Un poema de ‘Las venas comunales’, de Gamoneda

Amelia Lobón, madre del poeta, hacia 1918. © Foto: Archivo familiar.

En los laboratorios, sobre las máquinas inmóviles, hay óxido y sombras. No hay ácidos ni hombres; apenas permanece la química de la ira.

Sucede a causa de la infección general de la atmósfera, es decir, de la vida. Sucede también a causa de grandes codicilos infecciosos.

Tú, es decir, yo, entra a los laboratorios. Pon temperatura. Primero en los instrumentos más tristes. Reduce el óxido, dispersa las sombras.

Madres. Madres tuyas y mías suelen venir a las válvulas. Abre las válvulas. Busca, no sé, gritos, quizá. Sí, busca los gritos de las parturientas gozosas, busca los cabellos aceitados por la tristeza, los imperdibles perdidos.

O su llanto.

Sí, su llanto insurgente. Induce tú la sedición llorando. Pon la obra magnética.

Ya llegan las madres.

Ya visten los grandes mandiles, ya tienden la ropa más blanca, ya cantan y lloran, ya lavan los ácidos.

¿Qué hacen las madres?

Ellas saben. Restauran la química
cantando, tendiendo, lavando, llorando.

(Fábula de las madres doctoradas en química)

Amelia Lobón, madre de Antonio Gamoneda, en una imagen de los últimos años de su vida. © Foto: Archivo familiar.

Antonio Machado en un poema de Gamoneda

Última fotografía de Antonio Machado.

[Poemas no recogidos en libro]

Breve investigación aplicada al valor de los datos visuales en la que se supone última fotografía de Antonio Machado

La blancura es más grande que la tristeza; lame los parietales torturados, entra en los dormitorios del sudor y el láudano y luego hierve como nieve impura sobre el hueso frontal. Es la humedad de los agonizantes.

Viene despacio la paloma horrible, viene a los vasos llenos de sombra y la ceniza capilar se extiende sobre vestigios de mercurio y llanto.

Ciega, la lente circular induce mendicidad bajo los párpados.

Pero la luz procede del abismo. Ante las córneas abrasadas, un filamento de dolor indica los contenidos del silencio.

Ciertas llagas quizá son miserables en la sutura de los labios.

Sólo las desapariciones alimentan el corazón. Hay sábanas sobre los signos de la inexistencia.

Grasa y metales entran en la luz; se encienden y ésta es la única misericordia.

La muerte es blanca ante los ojos de Antonio Machado.

ANTONIO GAMONEDA

(Ínsula, n.º 506-507, febrero-marzo 1989, p. 40; en el número homenaje a «Antonio Machado, 1875-1939». Una versión sin título y muy modificada de este poema fue publicada en la segunda edición de Libro del frío, 2000, p. 91)

Gamoneda en fotografías de Fernando Rubio (años 70)

Fotografías y montaje: Fernando Rubio.

Con estas palabras presenta Fernando Rubio en su muro de Facebook este mosaico de fotografías de Antonio Gamoneda realizadas en los años 70:

(León de la esperanza)

La tierra siente cuando yo la canto.
La tierra es bella, silenciosa, fría,
y el hombre es el dolor, y yo quería
sonar a hombre sin sonar a llanto.

Quería acaso pronunciar un canto
mitad de tierra con mitad de hombría…
Pueblo mío, faltaba todavía
abrir tu noble, silencioso manto

y verte, pueblo, con mirada pura,
el viejo corazón rojo y profundo
y advertir que dispone sus escalas.

Porque es preciso conquistar la altura
para el inmenso corazón del mundo,
para esta tierra que nació sin alas.

Antonio Gamoneda Lobón,
en la contraportada de su libro
«León de la Mirada» (ed. Espadaña, 1979)

La portada del libro «León de la Mirada» es una fotografía, hecha por mi, de la torre sur de la Catedral de León, vista a través de las ramas de un florecido pruno, que ya no existe.

Y, si os fijáis, en el nombre de esta serie de fotografías, «León de mi mirada gráfica», Gamoneda ha tenido una influencia fundamental.

Leyendo su biografía, me he dado cuenta de la práctica coincidencia en el tiempo del comienzo de su trabajo cultural en la Diputación en 1970 y de mis comienzos como fotógrafo de prensa y su libro «León de la Mirada», con el fin de mi paso por el reporterismo gráfico en 1979.

Con mis fotografías de los años 70 y mi admiración, te envío un fuerte abrazo.

¡Grande, Gamoneda! Estoy deseando que llegue el 2032 y tú mismo, tú, abras tu legado de la Casa de las Letras. (León es tierra de centenarios, no lo olvides).

FERNANDO RUBIO

Gamoneda, en el libro-homenaje que más de cien poetas dedican a Rafael Guillén

Foto: Squembri Agencia Creativa.

Rafael Guillén escribió el verso ‘Para decir amor sencillamente’ hace 60 años, en un poema incluido en su tercer libro. Hoy da título a un gran homenaje colectivo a toda la obra de uno de los grandes referentes de la Generación del 50, con firmas tan relevantes como la de Francisco Brines (que envió su poema para esta edición una semana antes de fallecer), María Victoria Atencia, Antonio Gamoneda o Julia Uceda.

Son, en total, más de cien poetas de distintas generaciones los que participan en esta hermosa edición especial dedicada a Rafael Guillén, con versos inspirados en su obra. Cada poeta ha escogido un verso o una referencia de  Guillén y a partir de él ha creado un nuevo poema exclusivo ad hoc.

Se trata de un compendio que llega a modo de regalo colectivo de todos estos poetas para un poeta que les ha servido de inspiración y referencia, impulsado espontáneamente desde la admiración pero sin ánimo comercial ni oportunista.

Este tributo, con edición y selección de Juan José Castro Martín, Javier Gilabert, Fernando Jaén y Gerardo Rodríguez Salas, ha sido publicado por la Diputación de Granada con diseño y maquetación de Squembri Agencia Creativa, equipo que ya se encargó en su momento de diseñar la web oficial de Guillén.

«La música de la oscuridad. Antonio Gamoneda», un artículo de Esperanza Ortega (2005)

Entrando por este enlace a la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes podrás descargar el pdf con el estudio crítico de Esperanza Ortega titulado «La música de la oscuridad. Antonio Gamoneda»en edición digital a partir de lo publicado en Campo de Agramante: revista de literatura, núm. 5 (otoño 2005), pp. 101-114.

El «villancico» inédito de Gamoneda

Gamoneda de niño (hacia 1932).

Gamoneda de niño (hacia 1932).

Hace unos años, en una entrevista que Verónica Viñas le hizo a Antonio Gamoneda para Diario de León, el poeta reconoció ser el autor de un villancico que la periodista había aprendido de pequeña [este es el fragmento de la entrevista]:

[…] Verónica Viñas.—Aunque odio las Navidades, recuerdo un villancico precioso que me enseñaron en la escuela. Decía así:

«…Y un chiquitín charlatán,
puesto en la punta del pie,
se asoma y dice: José,
pónle tu capa,
que está nevando…»

¿Le suena?

Antonio Gamoneda.—Lo escribí hace 40 años porque una maestra de mis hijas, Ofelia, muy cariñosa, inteligente y católica, me lo pidió para cantarlo en familia.

[…]

Hablando de esto un día con Amelia Gamoneda, hija mayor del poeta, resultó que ella conservaba esta versión del villancico escrito por su padre, que reproducimos aquí:

Nevaba mucho en Belén
la noche que Dios nacía.
¡Qué bonito y que alegría,
pero qué frío también!

El niño estaba en el suelo
como una rosa desnudo.
¿Por qué no quiso si pudo
venir vestido del Cielo?

Dos ángeles tejedores
de prisa y muy buena gana
le están haciendo de lana
una nana de colores.

Y un chiquitín charlatán
puesto en la punta del pie
se asoma y dice: “José,
ponle tu capa, que están
dale que dale y no sé
cuándo cuándo acabarán”
.

Antonio Gamoneda

NOTA: Cuando las líneas anteriores se publicaron en la revista digital TAM TAM PRESS (el 25 de diciembre de 2014), apareció este comentario, con matices interesantes y emotivos de la profesora Ofelia Díaz:

«Yo soy Ofelia Díaz, la maestra a quien Antonio Gamoneda dedicó este villancico como felicitación en unas navidades cuando Amelita Gamoneda era mi alumna. Para completar el entusiasmo con que lo recibí, mis hijos me sorprendieron cantándolo la noche de Nochebuena. Ellos le habían puesto música. Y en las Navidades siguientes lo enseñé en clase y conseguí que Verónica Viñas –que también era mi alumna– con otra niña (creo recordar que se llamaba Isabel) lo cantaran a dos voces maravillosamente. Guardo un recuerdo precioso de aquel episodio y, por supuesto, conservo el original escrito a mano por Gamoneda con su afectuosa dedicatoria.
En la letra que aquí figura hay una palabra confundida. Aquí dice el niño estaba ”en el suelo” y el original dice: el niño estaba ”entre el hielo”.
Han pasado muchos años –ya tengo 92– y me alegra enormemente haber encontrado esto en Internet.»

Gamoneda recibe la FAMA de la Universidad de Sevilla (15-X-2021)

El Aula de Poesía de la Universidad de Sevilla, junto con el Ateneo, recibió el 15 de octubre de 2021 a D. Antonio Gamoneda para hacerle entrega de la Fama de la Universidad como reconocimiento a su carrera, y para escucharle recitar algunos de sus poemas.

Grabación y edición: Marta Prieto.

Gamoneda, el poeta del frío…

Antonio Gamoneda. Fotografía: Eloísa Otero.

Diálogo poético con María Zambrano (en la Universidad Complutense)

José Manuel Lucía Megías presenta a Antonio Gamoneda y a Juan Carlos Mestre.

Jueves 28 de octubre de 2021, en el Paraninfo de la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid.

‘Blues castellano’, Antonio Gamoneda, Cova Villegas, Delta Galgos. ‘Noche Blanca’, noche inolvidable

Tomamos estas fotografías del muro en FB de Fernando Menéndez, que ayer sábado 2 de octubre de 2021 acompañó a Antonio Gamoneda en la Noche Blanca de Oviedo, una velada en la que el poeta recitó y la cantante asturiana afincada en León Cova Villegas (Isabel Lucio Villegas) cantó poemas del libro Blues castellano que ha musicado con Delta Galgos (Marcos Cachaldora y Gonzalo Ordás). Las fotografías son de Marta Izquierdo.

Antonio Gamoneda lee poemas de ‘Blues castellano’ en Oviedo, acompañado por Fernando Menéndez.

Cova Villegas, con Delta Galgos, en la Noche Blanca de Oviedo.

Libro-disco ‘Blues castellano».

Poema de ‘Blues castellano’.

Antonio Gamoneda y Fernando Menéndez, en Oviedo.

Antonio Gamoneda: «No se escribe la vida, se vive la escritura»

«Miren ustedes, yo no vengo solo a leer unos poemas, lo cual haré con mucho gusto y lo mejor que sepa. Yo vengo aquí a despedirme… Soy viejo. Soy viejo y calculo que no podré estar muchas veces ni mucho tiempo en situaciones de poner ante ustedes la pequeña realidad de mi poesía…»

Eso empezó diciendo Antonio Gamoneda, antes de hablar de «la importancia que tiene la poesía para la vida» y concluir con un: «No se escribe la vida, se vive la escritura». Lo dijo en el centro cultural Casa de Vacas, en Madrid, el pasado 20 de septiembre de 2021, en el preámbulo de los Diálogos Literarios Hispano-Rumanos, a donde llegó invitado por la Asociación Colegial de Escritores, de la que es socio desde hace décadas.

A partir del minuto 8.10 del vídeo, Antonio lee un poema memorable, el «Blues del cementerio», de su libro Blues castellano.

Como comentó Manuel Rico en sus redes sociales: «Nos emocionó a todos. La sala de Casa de Vacas quedó suspendida en una dimensión mágica de la realidad».

Gamoneda, en Madrid (20-9-2021) con María Pop, Manuel Rico, Fanny Rubio y Rosana Acquaroni. Fotografía de Daniel Mordzinski.

Gamoneda, en Madrid (20-9-2021), con Manuel Rico. Fotografía de Daniel Mordzinski.

Gamoneda lee poemas de «Arden las pérdidas» (2003)

Antonio Gamoneda lee poemas de su libro «Arden las pérdidas» (2003) en este vídeo de Verboilustrado, cuya imagen es una fotografía de Amando Casado en la que se ve a Gamoneda posando para el escultor Amancio González Andrés.

CLARIDAD SIN DESCANSO
De: «Arden las pérdidas» (2003)
Antonio Gamoneda

Quizá me sucedo en mí mismo. No sé quién pero alguien ha muerto en mí.
También ayer olía la desaparición y estaba amenazado por la luz, pero
hoy es otro el cuchillo delante de mis ojos.

No quiero ser mi propio extraño, estoy entorpecido por las visiones.
Es difícil
poner luz todos los días en las venas y trabajar en la retracción
de rostros desconocidos hasta que se convierten en rostros amados
y después llorar porque voy a abandonarlos o porque ellos van a
abandonarme.
Qué
estupidez tener miedo al borde de la falsedad, qué cansancio
abandonar la inexistencia y
morir después todos los días.

Poemas de ‘Mortal 1936’, de Gamoneda

Obra de Juan Barjola.

Mortal 1936

(1994)

Hierven bajo las túnicas de la ira;
hierven los números y los ácidos
depositados en su espíritu.

Veo el mercurio en las pupilas, líquidos
negros, la fertilidad
de los cuchillos y las sombras; veo
los agujeros y los párpados.

Siento la herida musical, el llanto
multiplicado por el viento, el sol
en la pared de los agonizantes.

Ésta es la soledad de mil cabezas,
la gárgola que aúlla, la gallina
desesperada.
             Al fin, surten las fuentes
sangre, vértigo, luz, acero, lágrimas.

— – —

El miedo entra en la blancura; aún
sus alas hienden la serenidad
y disciernen la sal y la ceniza.

Lívidas hélices y, en el espesor,
lentitud de los pájaros, augurios
en las venas azules de las aguas.

Ah pétalos temibles, semejantes
a las escamas puras de la cólera.

Ah pena corporal, amor herido,
animal de la luz, pueblo abrasado.

— – —

Salen los cuerpos del abismo, ascienden
como azufre solar; su resplandor
atraviesa las aguas.

Hay profecías incesantes. Ved
la transparencia de los signos
y las palomas torturadas.

Éste es el día en que los caballos aprendieron a llorar,
el día horrible y natural de España.

El animal de sombra
enloquece en las pértigas del alba.

ANTONIO GAMONEDA

Poemas del libro 'Mortal 1936 (Pasión y luz de Juan Barjola)'. Mérida, Asamblea de Extremadura, 1994.

‘Mortal 1936’ de Antonio Gamoneda en el memorial ‘Badajoz, 1936’

Haz un CLICK para ir a la noticia…

(…) Riguroso, emotivo, cargado de simbolismo y apoyado en distintas creaciones artísticas inspiradas en este fatídico capítulo de la Guerra Civil, el memorial ‘Badajoz, 1936’ fue inaugurado por la consejera de Cultura, Nuria Flores, en el ‘hall’ del Palacio de Congresos, el lugar donde tuvo lugar el fusilamiento de cientos de pacenses del bando republicano.

La exposición permanente es un homenaje y un lugar de recuerdo donde las víctimas son las protagonistas, un espacio para asomarse al pasado reciente que invita a profundizar más en qué y por qué ocurrió. «En este espacio que acumula el dolor de las víctimas, se simboliza la barbarie de la guerra. Sobre estas cenizas, levantamos este espacio que es físico, pero sobre todo espiritual, un lugar para el encuentro, la concordia y, sobre todo, para el futuro», destacó la consejera, que recordó que este memorial nació del consenso de los grupos políticos del Ayuntamiento de Badajoz, que aprobaron por unanimidad una moción presentada por Podemos el 14 de abril de 2016 para divulgar qué ocurrió en Badajoz en agosto de 1936. (…)

De Neves a Justo Vila

Un fragmento de las crónicas de Mario Neves, el periodista portugués que narró el horror de aquel agosto en Badajoz, la icónica fotografía de René Brút de los cadáveres apilados junto a la tapia del cementerio viejo o la de los tanques en la antigua plaza de toros, y la relación de víctimas que Francisco Espinosa publicó en ‘La columna de la muerte’ forman el cuerpo documental del memorial.

El resto de contenidos abordan lo sucedido a través de los versos de ‘Mortal 1936’ de Antonio Gamoneda; de la prosa de las ‘Lunas de agosto’ de Justo Vila; de la poesía experimental de Antonio Gómez y sus ‘Disparos de luz’; de la maqueta de la maltrecha escultura de Blanca Muñoz que está en la puerta del Palacio de Congresos; y de la música en bucle de la composición de José Ignacio de la Peña dedicada a las víctimas e interpretada por la Orquesta de Extremadura.

No cesará la alondra

ensangrentada en su furioso canto.

Hoy es el día del jamás y el nunca,

ah país del dolor, Extremadura.

Antonio Gamoneda
‘Mortal 1936 (Pasión y luz de Juan Barjola)’.
Mérida, Asamblea de Extremadura, 1994.

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Badajoz, 14 de agosto de 1936, la alondra ensangrentada, un artículo de Manuel Cañada publicado en rebelion.org (2016)

 

Gamoneda en la web del Festival Internacional de Poesía de Medellín

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«Yo, sin ojos». Dos sonetos de Gamoneda en una obra de Julia Llerena (CAAC, 2021)

«Yo, sin ojos» (2020), una pieza de Julia Llerena sobre dos sonetos de Gamoneda.

«Yo, sin ojos» (2020) es el título de esta pieza de la artista andaluza Julia Llerena (Sevilla, 1985) que se puede contemplar estos días en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), dentro de la exposición colectiva Escultura expandida (concebida como una celebración de las reinvenciones que ha vivido este ámbito a través de un estimulante diálogo entre creadores consagrados –Louise Bourgeois, Pepe Espaliú, Soledad Sevilla o Cristina Iglesias– y jóvenes artistas).

La pieza de Julia Llerena, concretamente, se articula a través de tensos cables de acero horizontales que, a modo de versos, reproducen dos sonetos de Antonio Gamoneda, recreando el verbo del Premio Cervantes a través de pequeños objetos encontrados por la artista en su vida cotidiana.

Julia Llerena toma el título para esta obra, «Yo, sin ojos», de un verso de los dos sonetos de Gamoneda recreados en la pieza:

MÚSICA DE CÁMARA

I

Si pudiera tener su nacimiento
en los ojos la música, sería
en los tuyos. El tiempo sonaría
a tensa oscuridad, a mundo lento.

Mezclas la luz en el cristal sediento
a intensidad y amor y sombra fría.
Todavía silencio, todavía
el sonido no tiene movimiento.

Pero llega un relámpago; se anudan
en los ojos lo bello y lo potente.
La fría sombra se convierte en fuego.

La belleza y el ansia se desnudan.
La música se eleva transparente.
Oh, sonido de amor, déjame ciego.

II

Yo, sin ojos, te miro transparente.
En la música estás, de ella has nacido;
de este grito de luz, de este sonido
a mundo amado luminosamente.

Y yo escucho después –agua creciente–
a la música en ti: todo el latido,
todo el pulso del aire convertido
a tu belleza, a tu perfil viviente.

Tumba y madre recíproca, del canto
orientas a tus venas la agonía,
y tus ojos asumen su potencia.

Oh prisión de la luz, después de tanto,
ya veo en el silencio: la armonía
es tu cuerpo, tu amada consistencia.

ANTONIO GAMONEDA
(Ambos sonetos están publicados en el libro colectivo “Sonetos para el siglo XXI”. VVAA. Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen nº 672. Madrid, 2017)