* Artículos en prensa y revistas

Gamoneda en los caños de Vitoria

‘Poetas en Mayo’

Los caños de Vitoria desbordan poesía y rock

Por JON ANDER GOITIA
Artículo publicado el s

Que los caños abran sus accesos debería ser ya de por sí una disculpa más que aceptada para desenfundar los móviles e inmortalizar el momento. Aunque, el sábado más de uno guardó su ‘smartphone’ y se frotó los ojos cuando de entre los angostos caminos vio aparecer a Antonio Gamoneda«No hay definición para lo que se ha vivido hoy», comentaba el propio poeta español, que ha sorprendido a todos los presentes en la ruta que Poetas en Mayo había organizado con diferentes trovadores internacionales.

La cita ha reunido al mediodía a un centenar de amantes de versos en el Cantón de la Soledad, lo que ha obligado a dividir a la multitud en tres grupos. Unos disfrutaron de la poesía en los Tejos, mientras que otros se han decantado por la Plazoleta y el Túnel. Precisamente en este último se ha vivido uno de los momentos más especiales de la cita, cuando Gamoneda ha recitado un poema propio delante de los presentes. «La cercanía genera una sensación de estrechez. Recitar poemas en compañía de poetas es poco frecuente, es difícil encontrar un lugar de poesía multitudinaria como este», aplaudía.

«Estamos hablando del García Lorca actual», comparaba Elisa Rueda, directora del festival. Ella ha encabezado el grupo que se ha adentrado en el Túnel: «Viendo las caras de la gente entiendes todo lo que significa esto». Los poetas llegados desde varios rincones del mundo –Marruecos, Argentina, Colombia, Túnez…– han abierto sus libros y compartido sus poemas más estimados. «Un verso que nos descubre», entonaba Luz Cassino. «Vuelan las palabras entre los muros. Ha sido una sensación increíble, tenía ganas de experimentarlo», compartía Larbi Ghjjou, que ha venido desde Marruecos.

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Una lectura de “Descripción de la mentira”, por José Antonio Llera (2002)

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“LA MEMORIA Y LA MUERTE EN LA POESÍA DE ANTONIO GAMONEDA:
UNA LECTURA DE DESCRIPCIÓN DE LA MENTIRA”

Artículo de JOSÉ ANTONIO LLERA publicado originalmente en Laurel. Revista de Filología (núm. 5, 2002, pp. 25-61).

“Los versos de Gamoneda y la música de Brahem”, un artículo de Carlos Olivares Baró

Los versos de Antonio Gamoneda
y la música de Anouar Brahem

Por CARLOS OLIVARES BARÓ
Artículo publicado en La Razón de México, el 4 de mayo de 2019

La poesía es un diálogo perpetuo con el silencio humedecido en los muros. El poeta escribe siempre sobre las tapias que guarecen a los zaguanes. Patio, el poeta ha dejado su huella: en el parapeto del pozo todavía se descubre la imagen del peregrino sediento. El agua, plata viva que se traga los ojos del que llega presuroso. La poesía es una conversación con sombras insurrectas. Entrar al poema: discernir los laberintos inquietantes pronunciados desde la contención. “Estoy desnudo ante el agua inmóvil. He dejado mi ropa en el silencio de las últimas ramas”: Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931).

En orfandad ensimismada, el trovador ha tocado el margen y confirma que “llegar al borde y tener miedo de la quietud del agua” son dos actos de envites cruzados. La soledad, una aprehensión: estamos expuestos ante la premura del azar; en los puertos, el marinero se descamisa: los borbotones de sal manchan sus sandalias ansiosas de geografía tangible. No hay pared en el océano: lienzo todo el mar ondulante, espumoso, residual, imprevisible, hambriento. ¿Dónde pronunciar la palabra casa? ¿Dónde vincular memoria con aliento? Cuando llueve en el mar una tiniebla de peces se apodera de todos los presagios. Abundancia de agua que se repite a favor del desesperado que digiere efervescencia. “Ha de llover, / ha de caer la lluvia con dulzura / sobre los suicidas del amanecer.” La poesía llega con la mollina, con los fardeles deteriorados de los deseos desechados. Un verso, aluvión que el arco apresa en su extensión de resplandor suspendido: la flecha tiembla en el riesgo de abrigar el gollete del pez.

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Hugo Montes Brunet reseña el libro de María Nieves Alonso sobre la poesía de Antonio Gamoneda (2007)

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Artículo publicado en REVISTA CHILENA DE LITERATURA Abril 2007, Número 70, 185-189:

ANTONIO GAMONEDA
VISTO POR MARÍA NIEVES ALONSO

Por HUGO MONTES B.
Universidad de Chile

Lo primero sea decir que sin María Nieves Alonso yo no habría conocido a Antonio Gamoneda. A ella, a través de unas “Notas para un diálogo”, que publicó el número 65 de la Revista Chilena de Literatura, en noviembre del 2004, le debo mi inquietud por saber más de ese hombre de Asturias y de León, por leer sus relativamente escasos y siempre esquivos libros de poemas. A ella sobre todo a través de este estudio que hoy nos convoca –Partes iguales de vértigo y olvido, Calambur, Madrid-Concepción, 2005– la oportunidad de discurrir en común acerca de una persona y de unos poemas increíbles que, valga la frase hecha, todos deberían conocer, no solo por necesidad profesoral, sino también y sobre todo por urgencia humana.

Reducir a Gamoneda a las dimensiones legítimas pero limitadas de una profesión, resulta injusto y hasta torpe. Injusto, ya que a la vista de cualquier lector sensible, Gamoneda ha escrito una obra ahincada en la hondura del hombre, en sus raíces de ser único vinculado a la vida y a la muerte –“crece la muerte con la vida”, nos dice–; al silencio y a la voz que a muchos, si no a todos, nos expresan. Y torpe, porque en su lectura crecemos, gozando y sufriendo a la vez, mucho más allá de las fronteras meramente profesionales de la clase o de la crítica literaria.

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* Escrito presentado el 9 de noviembre de 2006 en la Universidad de Concepción, Departamento de Literatura. Antonio Gamoneda ha recibido recientemente los Premios Reina Sofía y Cervantes.

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Hugo Montes Brunet. (Haz un click…)

“El León de Antonio Gamoneda”, un artículo de Dasso Saldívar (2000)

Gamoneda en el patio de su casa.

El León de Antonio Gamoneda

La memoria y la obra del poeta Antonio Gamoneda, Premio Nacional de poesía en 1988, tienen sus claves profundas en un largo viaje a través de su ciudad, León. Éste es un recorrido por una ciudad y un poeta, guiados ambos por el silencio.

Por DASSO SALDÍVAR *
Publicado en El País, el 22 de agosto de 2000

El día en León es un asunto que se decanta claramente en el cielo. Puede amanecer con niebla o con nubes, pero hay una brocha invisible que trabaja sin descanso hasta que, hacia las tres o cuatro de la tarde, fija en el firmamento un azul perfecto y sedante. Es el momento en que todo, todo lo que cabe dentro del día, queda como transfigurado. Uno se pregunta entonces si es esa luz o es el tiempo aposentado, o las dos cosas a la vez, lo que le confiere una belleza diáfana y serena a la milenaria ciudad de León. En algunos de sus libros, Antonio Gamoneda ha venido dejando avisos para caminantes: Si de la suave mano de la noche / llegas a este lugar, oh caminante, cuida tu corazón. Yo te lo aviso / porque el aire peligra de belleza.

Habíamos llegado de la mano acaso más segura de la tarde, pero pronto nos dimos cuenta de que el peligro era mayor, pues el lugar donde más acecha la belleza y el silencio puede dejarlo a uno aturdido, es esa inmensidad sagrada de la catedral a las seis de la tarde, cuando el viajero se interna en un bosque gótico con sol propio que estalla en figuras multicolores. Luego, al anochecer, aquella euritmia de arbotantes, hastiales, botareles, ventanales, rosetones y pináculos se enciende por fuera en toda su plenitud, se eleva sobre la ciudad y se adueña de la noche.

Viéndola así, con su ingravidez y su palidez lunar, se hace evidente que la catedral es el gran espectáculo arquitectónico, estético y espiritual que llena el espacio de León y algo más: su ámbito sagrado y su sombra gótica bañan el espíritu de todos los leoneses.

Muy cerca, prácticamente a sus pies (en una prolongación de la Fundación Sierra-Pambley), vive Antonio Gamoneda, que se confiesa hechizado, y no sólo en sus versos, por el mejor gótico de España. Caminante inveterado de León, puede decirse que la memoria y la obra del poeta, y aun su misma sensibilidad, tienen sus claves profundas en un largo viaje a través de la ciudad. Un viaje que es multiforme en el tiempo y que le ha ido dejando estratificaciones diversas en su edad: Yo soy la senda y el anciano, soy la ciudad y el viento. (más…)

Dos artículos de FRANCISCO GARCÍA JURADO sobre “Gamoneda y Dioscórides”

El facsímil del Dioscórides y la portada del “Libro de los venenos” de Gamoneda, donde podemos observar una ilustración compartida.

“Llegué la obra de Antonio Gamoneda gracias a una circunstancia concreta. Allá por el año de 1995, tuve noticia, mientras escuchaba un programa cultural emitido por Radio Nacional de España, de que se había publicado una bella y extraña obra titulada Libro de los venenos en la editorial Siruela. Se trataba de algo radicalmente extraño y diferente, en buena medida inclasificable dentro de los géneros literarios al uso, nada menos que una “corrupción y fábula” elaborada a partir de un antiguo libro de ciencia, y esta rareza me cautivó.

(…) Me resultó un hecho sumamente fascinante que un poeta a quien aún no conocía bien, Antonio Gamoneda, se inspirara en un viejo libro de medicina como éste para componer una extraña obra lírica que, al mismo tiempo, contiene ciertos elementos de literatura de bibliófilo. Este tipo de relecturas a partir de obras de la Antigüedad en clave de nuevas e inusitadas miradas ya lo han hecho anteriormente grandes autores como Jorge Luis Borges o Italo Calvino, que releen los textos de la Historia natural de Plinio el Viejo como si de un relato fantástico se tratara.

Según confiesa el propio Gamoneda, la razón de ser de esta obra vino impuesta por Jacobo Siruela, tras una conversación con el propio poeta acerca de estos raros y recónditos asuntos que terminan convirtiendo los antiguos nombres de venenos en pura poesía. (…)”

Fragmento de (haz un click:)  “Antonio Gamoneda y Dioscórides: antigua ciencia convertida en materia poética”, un artículo de FRANCISCO GARCÍA JURADO, catedrático de Filología Latina (Universidad Complutense de Madrid).

También puedes leer otro artículo del mismo autor:

Antonio Gamoneda en el periódico de poesía “El Aguijón” (Colombia, 2003)

Haz un click…

Portada del nº 9 de El Aguijón, periódico de poesía de distribución gratuita (Bogotá, Colombia, diciembre de 2003), dedicado al poeta Antonio Gamoneda. Haciendo un click puedes leer y descargar el periódico.