* Bibliografía

Rubén Pujante Corbalán publica «Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda»

De la mano de la editorial Pre-Textos, acaba de salir de imprenta «Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda», el ensayo con el que el investigador Rubén Pujante Corbalán se alzó el pasado 22 de junio de 2021 con el XXI Premio Internacional Gerardo Diego de investigación literaria.

Según la nota editorial:

Este libro aborda la escritura de Antonio Gamoneda desde una óptica complementaria a las numerosas aproximaciones que existen sobre el poeta, circunscribiendo el estudio a un corpus que se corresponde con la llamada edad de la vejez o ciclo de senectud.

Se parte así de la premisa de que los periodos creativos finales poseen unas características propias y diferenciales con respecto a las edades anteriores, al tiempo que se afianza y acrecienta la estela crítica generada en torno a las obras concebidas desde las postrimerías.

La aportación que el lector encuentra en este ensayo se articula, en particular, sobre la idea de una creación entendida como música de la memoria, siendo este enunciado la variante de una de las divisas más reconocibles del autor: que la poesía es un arte de la memoria.

Dentro de esta perspectiva, se propone la reflexión y análisis exhaustivo de dos mecanismos rítmico-semánticos del lenguaje poético de Gamoneda: de una parte, la fascinante vinculación con la sublimidad y las distintas formas de lo sublime; de otra, la presencia y reiteración de las transposiciones sensoriales o imágenes sinestésicas.

Entre los dos rasgos parecen producirse, de hecho, implicaciones que refuerzan la impronta y horizonte estético compartido de esta específica música de la memoria gamonediana.

:: Sobre Rubén Pujante Corbalán

Rubén Pujante Corbalán.

Rubén Pujante Corbalán es licenciado en Filología Hispánica y doctor en Artes y Humanidades con una tesis en cotutela por la Universidad de Murcia y la Université Rennes 2, que obtuvo la calificación de sobresaliente cum laude.

Realizó su tesis doctoral sobre la poesía de Antonio Gamoneda y ha publicado entrevistas y ensayos sobre el Premio Cervantes 2006.

Ha publicado artículos de investigación de diversa índole y también ha colaborado con el sector editorial, en concreto como traductor de Correspondencia Chejov / Gorki (Funambulista, 2011) y los relatos de Émile Zola Por una noche de amor y La señora Sourdis, que forman parte de la breve antología Por una noche de amor (y otras historias), preparada con Gonzalo Gómez Montoro (Funambulista, 2016).

Como docente, ha sido auxiliar de conversación en centros de la enseñanza secundaria francesa; entre 2012 y 2016, ejerció como lector de español en la Université Rennes 2.

Tras pasar una década enseñando e investigando en Francia, actualmente reside de nuevo en España, donde es profesor de francés en la Educación Secundaria y colaborador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

 

‘Descripción de la mentira’ / «Pequeñas cosas sobre un libro grande», por Antonio Pereira (1978)

PEQUEÑAS NOTICIAS SOBRE UN LIBRO GRANDE

Por ANTONIO PEREIRA
(Artículo publicado en el diario La Hora Leonesa, el 15 de marzo de 1978)

Hace ya varias semanas que el último (por ahora) poemario de Gamoneda, ha alcanzado ese gozo del alumbramiento que es –que sigue siéndolo, por encima de cualquier otro modo de divulgación– su salida de las máquinas de imprimir. Yo he tenido en las manos el fruto palpable, lo tengo ahora mismo con esa sensualidad que nos transfieren siempre las páginas nuevas, todavía olorosas al oficio que más ha hecho por la comunicación entre los hombres. Pero no olvido otras gratificaciones previas: la de haber conocido, no diré que por azar, puesto que las amistades profundas dejan escaso margen a la casualidad, las holandesas manuscritas o mecanografiadas que el poeta iba produciendo como resultado de una necesidad implacable, y el acto de coser, grapar las hojas sueltas e inéditas, uno de los instantes más temblorosos –y que no recuerdo haber visto glosado por nadie– del largo y desasistido proceso de la creación literaria…

Como no podía ser menos, las primeras resonancias han comenzado a levantarse en León y fuera de León. Merece retenerse la de quien ha escrito en su comentario periodístico que sí, que está muy bien remover las aguas de la poesía, nunca aquietadas del todo; pero que justamente la salida de un libro como «Descripción de la mentira» debiera aceptarse como ocasión obligatoria para estudios con vocación de hondura y permanencia. También a mí, el largo y tendido poema de Gamoneda (rectifico aquí lo de poemario) me parece materia suficiente e incluso generosa para el análisis. Su estructura y su aliento, la profundidad de sus vetas y la sugestión del lenguaje, las plurales posibilidades de lectura… todo deja sospechar que nos encontramos ante uno de esos textos que en la brevedad de su extensión contienen la llamada a elucidaciones mucho más amplias que ellos mismos.

Pero ya me urge decir una cosa: que yo no voy a ensayar esa tarea. O menos irreversiblemente, que no voy a acometerla ahora. León está presenciando en estos momentos una atención profesoral y estudiosa hacia su propia literatura, gracias a gente especializada en una crítica moderna. Lo mío, en cambio, lo que a mí me ocupa es dejar constancia de una adhesión personal y poética, trazada mayormente sobre la anécdota: que en negocios de amistad, me parece apenas separable de la categoría…

El 11 de junio de 1976 –por ejemplo–, viernes, larguísima sobremesa en Los Candiles. Antonio sabe escuchar, escucha pudorosamente recatado detrás del humo de su pipa. Hay que declararse con sinceridad, de siempre y en común nos hemos prohibido la medicina complaciente. Yo le reconozco desde luego a su manuscrito, una fascinación y una potencia verbal (dentro de la contención) que casi, de tanta hermosura, se hacen sospechosas. Y como lector un recelo de que se nos esté intentando «embaucar» con la palabra. (Bueno, ahí está Borges que asevera: «Todo escritor es un embaucador»). Una dificultad para penetrar a primera sangre en sus zonas oscuras, que se presentan al hilo de cualquier fragmento… Pero también, y como colofón, el dar a la caza alcance en la final claridad de «Descripción de la mentira» –para mí es la declaración agónica de una deserción temporal, de la que el poeta regresa gracias a un ejercicio de reencuentro consigo mismo, y en él se reconcilia…–, que todavía no se llamaba «Descripción de la mentira».

El lunes 20 de diciembre de 1976, en el Palomo. (Son las ventajas de mi diario maniático, minucioso). El libro iba a llamarse, se llamaba ya en su existencia intrauterina y secreta: «Profundidad de la mentira», pero al autor lo desazonaba ese algo pretenciosamente trascendente a que remite profundidad… Había, las hay siempre, un abanico de posibilidades. Pero también, como siempre, el convencimiento de que sólo una de ellas es la buena.

Tratábamos de hablar de otras cosas pero era inútil, el poeta maquinaba en lo suyo, más espeso de cejas que nunca, apurando alejadamente el vino de la costumbre. De repente se dio una palmada en la frente: «¡Lo tengo!». Me hizo recordar que había él manejado «Profundidad de la mentira» y «Descripción del silencio»… Estaba claro: ¡DESCRIPCION DE LA MENTIRA! Levantamos los vasos alegremente, sin ceremonia. En paz.

Para terminar, y porque estas notas se escriben en León, podría subrayarse lo leonés del libro. Precisamente un libro que desde su planteamiento hasta su culminación se vuelve hacia lo universal de la poesía y del hombre. Arrancando del signo editorial de la colección «Provincia» para rematar en la datación en León y Boñar, señales respetables, pero en la condición de lo accesorio, el poema transcurre por caminos a cuyo reconocimiento basta una lectura atenta. (No una lectura denodada, como alguien pudiera pensar a primera vista). Árboles esbeltos, urces, sombra azul distribuida en sernas y el ganado de vientre pisando sobre la nieve. Pero también el paisaje urbano, con hombres de la ciudad en donde acaso podamos reconocernos. Por ejemplo, en estos claroscuros fragmentos:

Tu serenidad era la servidora del desprecio. Como a animales sosegados, hartos de indiferencia, nos conducías a la frecuentación de los notables y a las acacias inmóviles sobre la oscuridad del río.

Tu suavidad purpúrea y tu murmuración eran dóciles.
Te detenías bajo las lámparas y los insectos blancos aparecían sobre ti…

Con las inmensas libertades que el poeta recaba para la transmutación de la realidad cotidiana en pura sustancia poética: ¿Sería descabellado pensar –sentir– al fondo de los versículos la figura de Antonio de Lama?

Gamoneda comenta un poema de Mariluz Escribano en «Tiempo de paz y de memoria»

«Tiempo de paz y de memoria. (Treinta poemas comentados)» (Ed. Hiperión, 2019), de Mariluz Escribano Pueo, en edición de Remedios Sánchez, reúne treinta de los poemas más emblemáticos de la autora granadina, comentados por algunos de los principales autores de la lengua española. Raúl Zurita, Antonio Gamoneda, Piedad Bonnet, Gioconda Belli, Antonio Colinas, Jaime Siles, Ángeles Mora, Juana Castro, Luis Alberto de Cuenca, Fernando Valverde… son algunos de los 30 poetas que toman la palabra para revindicar a la poeta inmensa que hizo de la memoria y la concordia civil una bandera.

Mariluz Escribano Pueo (Granada, 1935-2019) ha sido, desde la publicación de su primer poemario en 1991, parte de lo que se ha venido a denominar por la crítica como ‘literatura sumergida’; es decir, aquella que, a pesar de su evidente calidad, ha estado oculta a los ojos de la mayoría, como los pecios cargados de tesoros en el mar. Su situación como autora ageneracional y un carácter fuerte que la distanció de cenáculos literarios, dificultó su proyección en los primeros años, pero la rotundidad de su verso y su compromiso ético acabó por imponerse con la publicación de Umbrales de otoño (2013, Premio Andalucía de la Crítica). Después vinieron El corazón de la gacela (2015) y Geografía de la memoria (2018) que consolidan una trayectoria fecunda donde fondo y forma se dan la mano para erigir a Escribano como una de las poetas esenciales de la segunda mitad del siglo xx.

 

Margarita Merino se adentra en Las “Edades” Poéticas de Gamoneda

Margarita Merino y Antonio Gamoneda.

Las “Edades” Poéticas de Antonio Gamoneda (entre 1947 y 1998) es un hondo ensayo sobre la poesía angular de Antonio Gamoneda, que interpreta las claves intuidas de su obra. Una cuidada edición de la autora, la poeta leonesa afincada en Estados Unidos, Margarita Merino, cuya primera edición se publicó en junio de este año 2021. El libro incluye además una larga entrevista con el aclamado poeta.

Publicado en TAM TAM PRESS

Margarita Merino vive desde hace años en Estados Unidos donde se doctoró en Literatura Hispánica. Es autora de varios poemarios, numerosos artículos y ensayos. Y en este último, de 346 páginas, emprende un exhaustivo análisis sobre las distintas edades de la poesía de Antonio Gamoneda, cuya obra conoce en profundidad, en parte gracias a la labor de investigación que realizó en su tesis doctoral ‘Ambigüedad y certidumbre en las edades poéticas de Antonio Gamoneda’, donde explora la complejidad de creación y vida en el contexto ineludible de la muerte.

En Las “Edades” Poéticas de Antonio Gamoneda la poeta leonesa realiza un análisis, íntimo y coral, que interpreta las claves intuidas de su obra, compara textos de autores de la literatura universal y el cine, facilita numerosas referencias críticas de su recepción por los expertos (en la época en que esta poesía era menos conocida) y demuestra cómo el autor se esmera en la ambigüedad como un fin en sí mismo, en el propósito más poético de expresar lo inefable de su revelación, y para ocultar los retazos biográficos con una voluntad añadida de estilo.

El libro también incluye una larga —e insólita— entrevista con el poeta leonés; y un prólogo en forma de “Agradecimientos” donde se tratan temas cruciales de la historia española con respeto y humanismo.

En la contraportada la poeta señala que Antonio Gamoneda (Oviedo, 1932) es un autor de una obra poética excepcional, reconocido con el Premio Castilla y León de las Letras en 1985, el Nacional de Poesía en 1988, el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2006, el Cervantes en el 2007. “Es una voz  inclasificable al atravesar los cánones de la preceptiva y los géneros (y enfrascada en una constante reescritura) brinda perplejidad al lector mediante una lectura caleidoscópica por el valor del símbolo que lo es de sí mismo y las imágenes que resultan de la omisión de elementos”.

Explica la autora que este estudio acerca claves de su poesía desoladora que enlaza con las preocupaciones de otros creadores del siglo XX: Saint-John Perse, Kafka, César Vallejo. Y que además conecta con la antigüedad, el Siglo de Oro, y con Quevedo. Pero también este trabajo es una visión panorámica de la evolución de una obra de rigurosas calidades literarias y filosóficas que trascienden su nihilismo existencial al proponer un mensaje de libertad (en la España franquista) y un comportamiento ético de raíz estoica en todas las edades —pese a que todas sean de la muerte—.

:: Sobre Margarita Merino

Margarita Merino es autora de varios poemarios, numerosos artículos y ensayos, entre ellos los libros de poemas Viaje al interior (Colección Provincia, 1986 y 1998), Baladas del abismo (1989), Poemas del claustro (en colaboración, 1992), Halcón herido (1993), Demonio contra arcángel (1999).

La profesora María Cruz Rodríguez ha publicado De la confesión a la ecología: El viaje poético de Margarita Merino —incluye Viaje al exterior— (2016, Pliegos) donde señala a la poeta como precursora del ecofeminismo en España, subraya su identificación con la naturaleza y el sufrimiento de grupos marginales (animales, mujeres, pobres o indios americanos) —y donde los hombres son también víctimas del sistema de dominación patriarcal capitalista— cuyas reglas Margarita Merino aboga a cambiar por las de un mundo en que las relaciones se basen en el respeto mutuo, al ecosistema, la diversidad y las Humanidades.

Presentación virtual del libro (para el 40 congreso de Aldeeu en Madrid):

Gamoneda en el libro «La casa del poeta. Versos para quedarse a vivir»

Por JESÚS CÁRDENAS
en Culturamas

(…) La belleza y el disfrute de la lectura sigue ocurriendo cuando uno se encuentra con La casa del poeta. Versos para quedarse a vivir, una obra tratada con mimo por sus editores Carmen Berasategui (Mara Carver) y Gonzalo Escarpa. Este ejemplar de Trampa ediciones (2021, Barcelona) cuida con mimo cualquier detalle, nada queda al azar. Desde su altura (más alto que los de su especie), la cubierta, pasando por la impresión y la estructura del propio libro hasta llegar a la propia nómina de autores embellece cualquier espacio físico y espiritual.

La casa del poeta es una antología compuesta por más de cien poetas españoles, en concreto 111, que tienen como motivo el hogar. La selección parte de un proyecto que tuvieron Román Piña y Antonio Manilla en 2007, y se enriquece con una selección más actual y se amplia con la mirada de poetas visuales. No en vano es la casa una prolongación del poeta, una clara señal de identidad al que regresar, una extensión interior e interiorizada, pues siempre llevamos nuestras casas a cuestas aun que nos encontremos lejos de ella.

Al encuentro concurren distintas generaciones, voces consagradas conviven con otras jóvenes. El lector tendrá la sensación de recorrer un periplo de décadas (desde los años cincuenta hasta 2021). Otra aportación  que debe tenerse en cuenta es la aparición de poemas bilingües (catalán y gallego junto al español). Sólo por realizar un breve recorrido, cabe mencionar voces como José Manuel Caballero Bonald, Francisco Brines, Javier Lostalé, Abelardo Linares, Ana Rossetti, Jon Juaristi, Miguel d’Ors, Antonio Gamoneda, Amalia Bautista, María Sanz, Aurora Luque, María Ángeles Pérez López, Olvido García Valdés, Kepa Murua, Mariano Peyrou, Raquel Lanseros, Ana Merino, Erika Martínez…, con la juventud de Alba Cid, Maribel Andrés Llamero, Olalla Castro, Alejandro Simón Partal, Constantino Molina, Ángelo Néstore, Juan Domingo Aguilar, Unai Velasco, Juan F Rivero, Juan Gallego Benot o Rocío Acebal, entre otros tantos. En dos tandas de poemas escritos, combinándose el verso con la prosa poética, desde diferentes discursos, el lector disfrutará, además de una pausa, un intermedio de composiciones visuales, como las de la propia Mara Carver o Gustavo Vega, por citar algunas de esas sugestivas evocaciones de la casa.

El ejemplar se cierra con un listado alfabético de sus habitantes (poetas) como de sus estancias (lugar de dónde han surgido los poemas); es decir, destacan los poemas conocidos por los lectores, extraídos de distintas obras que son de cabecera junto con casi una cincuentena de inéditos que los escritores han prestado a la causa: reunirse en torno a la casa, que es también lugar de la poesía. (más…)

Margarita Merino publica «Las «edades» poéticas de Antonio Gamoneda (entre 1947-1998)»

Margarita Merino.

La escritora leonesa Margarita Merino acaba de publicar en este año 2021 el volumen «Las «edades» poéticas de Antonio Gamoneda (entre 1947-1998)», en edición de autor, con origen en su tesis doctoral.

Lo cuenta Eduardo Aguirre en su columna de Diario de León, titulada «Marga Merino, épica de la amistad»:

«(…) Obra de gran interés, por el estudiado y por quien lo estudia. ¿Quién en nuestro país es capaz de escribir 11 páginas de agradecimientos, que además de serlo hacia el poeta y su obra, son un canto a una democracia verdadera, al noble respeto a los maestros (en las aulas o en la vida), recuerdo de los padres y celebración de la infancia, respeto a los vencidos de las guerras y del amor, reivindicación de la concordia sincera…? Leeré el libro con gran interés, porque al leerla siempre siento que está cerca, aunque se encuentre en Tennessee observando a un gorrión en su jardín. El libro incluye al final una larga entrevista que le hizo a Gamoneda en 1996, en la que ella se maravilla de su sentido del humor: «Y hasta reidor». Pero no hay contradicción en esto, sino misterio. Ya sabes, amiga, que Cervantes nos enseñó que a veces humor rima con amor y con dolor. (…)»

 

Antonio Gamoneda, poesía y memoria

«No sé si la voluntad de escribir sobre mi infancia —de escribir mi infancia— tiene alguna causa. El olvido progresa en mí y se hace parte de un silencio intelectual que, fugazmente, me proporciona algo parecido a un bienestar. Un bienestar vacío. En el olvido están los recuerdos. Advierto que mi aprendizaje de vejez no es otra cosa que la forma que adoptan ahora en mí el pasado y sus sombras». Así comienza Antonio Gamoneda el relato de su vida.

POESÍA COMPLETA

En “Esta luz” se reúnen todos los libros de poemas escritos hasta 2019 por Gamoneda, quien, desde su condición solitaria, ha ido construyendo una de las obras más sólidas, personales y renovadoras de la poesía española contemporánea.
El primer volumen reproduce la edición original de 2004, con un texto nuevamente revisado y corregido por su autor. El segundo, recupera para la poesía “Libro de los venenos”, publicado originalmente en 1995, y recoge, fuertemente revisada y en algunos casos reescrita, toda su producción poética desde 2005, incluidos un conjunto inédito, “Las venas comunales”, y sus últimos poemas.

MEMORIAS

Además, los volúmentes «Un armario lleno de sombra» y «La pobreza» recogen sus memorias. En «Un armario lleno de sombra», primer volumen, se convierten en narración e historia. El resultado es este libro, unas memorias de infancia desde el momento en el que estalla la guerra civil española hasta el día antes de cumplir catorce años. «La pobreza», segundo volumen de las memorias del poeta, es a la vez un autorretrato del artista como anciano y un fresco vivísimo de una sociedad atenazada por la miseria moral.

Todos estos libros han sido publicados por el sello editorial Galaxia Gutenberg.

Rubén Pujante Corbalán se alza con el XXI Premio Gerardo Diego de investigación literaria por un ensayo sobre Gamoneda

El ensayo titulado Vértigo y luz. Sublimidad y sinestesia en el ciclo de senectud de Antonio Gamoneda, del investigador Rubén Pujante Corbalán, se ha alzado este 22 de junio de 2021 con el XXI Premio Internacional Gerardo Diego de investigación literaria, que se ha fallado en Santander.

El jurado ha concedido el premio por mayoría a la obra ganadora que «propone soluciones originales para el conocimiento de esta etapa a través de dos visiones: las formas de sublimidad y el fenómeno de trasposición sensorial o sinestesia y su función como música dentro de imaginario de Gamoneda».

El jurado ha destacado «la metodología de análisis tan original empleada para analizar una determinada y concreta etapa de la obra de un poeta».

Se trata de un estudio «muy exhaustivo» —Pujante Corbalán realizó su tesis doctoral sobre Gamoneda— que será publicado por la editorial Pre-Textos.

Rubén Pujante Corbalán es licenciado en Filología Hispánica y Máster en Formación del Profesorado de Educación Secundaria por la Universidad de Murcia. En Francia ha cursado los estudios del Máster 2 ETILA (Études Ibériques et Latino-Américaines), en la Université Rennes 2.

Ha realizado su tesis doctoral sobre la poesía de Antonio Gamoneda y ha publicado entrevistas y ensayos sobre el Premio Cervantes 2006.

Como docente, ha sido auxiliar de conversación en centros de la enseñanza secundaria francesa; entre 2012 y 2016, ha ejercido como lector de español en la Université Rennes 2.

Tras pasar una década enseñando e investigando en Francia, actualmente reside de nuevo en España, donde es profesor de francés en la Educación Secundaria y colaborador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR).

Publicaciones:

  • Por una noche de amor (y otras historias), de Émile Zola. Traducción y postfacio de Gonzalo Gómez Montoro y Rubén Pujante Corbalán. Ed. Funambulista, 2016.
  • Chejov / Gorki Correspondencia. Traducción: Rubén Pujante Corbalán. Ed. Funambulista, 2016.

Gamoneda, en el libro de entrevistas ‘Entornos de la traducción: poéticas, narrativas, sociedad’ (2021)

Entornos de la traducción: poéticas, narrativas, sociedad
Javier Gómez Montero & Víctor Bermúdez
Red Europea de Traducctores // Castrillo de los Polvazares; 2021, 274 págs.

‘Entornos de la traducción: poéticas, narrativas, sociedad’ es un libro al cuidado de Javier Gómez Montero y Víctor Bermúdez, editado por el ‘Taller de Traducción Literaria, Seminario de Lenguas y Literaturas Románicas de la Universidad Christiana Albertina’ de Kiel (Alemania), que reúne entrevistas realizadas a un total de 18 autores que han participado, durante los últimos 14 años, en los «Encuentros de Traductores» celebrados en la localidad leonesa de Castrillo de los Polvazares.

El libro se abre con dos preliminares justificativos:

En el primero, ‘Itinerarios de una obra’, Javier Gómez Montero señala que «durante las catorce ediciones hasta la fecha de los encuentros de traductores y escritores en la localidad maragata de Castrillo de los Polvazares la prensa de la región se ha hecho amplio eco de la presencia de los afamados Hommes et femmes de lettres que recalaban unos días en las cercanías de Astorga para lanzar o ultimar proyectos de traducción de literatura española a otras lenguas europeas…». También recuerda Gómez Montero que «en convencionales diarios de papel o en la prensa digital fueron así publicándose, desde el año 2006 hasta la actualidad de este 2019 en curso, un amplio abanico de entrevistas de las que aquí se reúnen, apenas reelaboradas, las más significativas».

En el segundo de los preliminares, ’Entornos de la traducción’, Víctor Bermúdez, aborda brevemente los problemas teóricos y prácticos de la traducción y las posiciones a este respecto de los autores entrevistados.

Los autores entrevistados están agrupados en cuatro apartados:

Traducción:
con entrevistas a Miguel Sáenz, Carlos Fortea, Antonio Colinas, Jaime Siles, Lawrence Schimel.

Poéticas:
con entrevistas a Clara Janés, Luis Alberto de Cuenca, Antonio Gamoneda, Luis García Montero, Andrés Sánchez Robayna, César Antonio Molina, Pedro Provencio.

Narrativas:
con entrevistas a José María Merino, Chema Sarmiento, Manuel Rivas, Andrés Martínez Oria.

Sociedad:
con entrevistas a Luis García Montero, Antonio Gamoneda, Jesús García Sánchez, Javier Gomá Lanzón.

Primera traducción de ‘Blues castellano’ al inglés, por Benito del Pliego & Andrés Fisher

Portada del libro.

Antonio Gamoneda, «the greatest living poet in the Spanish language» according to Raul Zurita, is the author of ‘Blues castellano’. Translated into English by Benito del Pliego and Andrés Fisher, ‘Castilian Blues’ is forthcoming in a bilingual edition at Quantum Prose.

Antonio Gamoneda, «el mayor poeta vivo de la lengua española» según Raúl Zurita, es el autor de Blues castellano. Traducido al inglés por Benito del Pliego y Andrés Fisher, Castilian Blues se publicará en edición bilingüe en Quantum Prose.

El último poema de «Amé», la antología que celebra el 90 cumpleaños de Gamoneda

Portada de «Amé», antología de Antonio Gamoneda (Fundación Antonio Pereira, Eolas Ediciones, 2021)

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Último poema de «Amé», antología de Antonio Gamoneda (Fundación Antonio Pereira, Eolas Ediciones, 2021)

El 90 cumpleaños de Gamoneda en la prensa

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Noventa años de una poesía para «extinguir el infierno»

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Por FULGENCIO FERNÁNDEZ
La Nueva Crónica / 30 de mayo 2021

«Amé. Es incomprensible como el temblor de los álamos; / estoy extraviado pero yo sé que amé». Son los dos primeros versos de la ‘Canción errónea’ que en 2012 escribió Antonio Gamoneda por primera vez (ya se sabe que vive en un constante reescribir para desesperación de sus editores) y cuya primera palabra, Amé, es la elegida como título de la pequeña antología de edición única de 90 ejemplares para celebrar el 90 cumpleaños del poeta, ha editado la Fundación Antonio Pereira. Son doce poemas que el propio Gamoneda ha seleccionado de toda su obra y que en la mañana de este 30 de mayo, el día que cumple los 90, protagonizarán el encuentro que un reducido grupo de amigos, pandemia manda, celebrará en la casa de Antonio Pereira y Úrsula Rodríguez, que ha sido reformada para ser la futura sede de la Fundación y el lugar elegido para este aniversario con un grupo de amigos en la casa que vivió, creó y aún mantiene el aroma de su gran amigo, el otro Antonio, Pereira. «Nos gustó la simbología que encierra que el aniversario de Gamoneda sea en la casa de su amigo Pereira», señala Joaquín Otero, actual responsable de la fundación y sobrino del escritor.

El también villafranquino Juan Carlos Mestre es uno de los que leerá algún poema de Gamoneda, también Amancio Prada cantará algún poema musicados para la ocasión, como María José Cordero. «Si la cita hubiera podido ser abierta sería una reunión asamblearia y multitudinaria, pero estamos obligados a que las presencias sean simbólicas pero que representemos a la multitud de amigos y lectores que tiene el amigo Antonio Gamoneda y que ha hecho a lo largo de su vida», explica el citado Mestre.

Se muestra convencido Mestre que tiene mucho sentido la celebración de este aniversario o cualquier otra reunión que se convoque alrededor de la figura de Gamoneda pues, explica, «Antonio no es solamente una de las voces imprescindibles de la poesía contemporánea y, sin duda, el más importante poeta actual vivo de la lengua castellana; es también un referente ético que ejerce una gravitación fundamental sobre el pensamiento crítico de nuestra época».

Pide Juan Carlos Mestre que olvidando por un momento la faceta humana de Gamoneda se valore al poeta como lector de su obra pues, afirma, «en su obra la ética y la estética configuran en él una prodigiosa capacidad creativa, mantenida a lo largo de toda su vida y, hay que decirlo, una maestría que ha iluminado a generaciones enteras de poetas. De alguna manera se ha convertido en un emblema de resistencia intelectual frente a la banalidad de los mediocres discursos que ampara la sociología del mercado y ese infame prestigio de la basura, porque prestigio de la basura es la sociología de los mercaderes».

Juan Carlos Mestre, que ha confesado tantas veces el magisterio de Gamoneda como su admiración hacia él, hasta el punto de definirlo «como el referente de toda mi obra, yo amo la poesía de Gamoneda y admiro su actitud civil, admiro sus posicionamientos ideológicos, siempre lúcidos, siempre desobedientes, sobre todo en épocas de sumisión, y agradezco inmensamente la súbita cualidad de bien que sus palabras, sus poemas, aportan al mundo». Y resume el perfil del poeta leonés con una reflexión contundente, como son Mestre y Gamoneda: «La poesía de Antonio ha contribuido definitivamente a que se extinga el infierno, la mayor y más noble tarea que puede tener un poeta».

«Gamoneda, material de resistencia a punto de cumplir los 90 años» (La Nueva España)

El premio “Cervantes” asturleonés cumple 90 años instalado en la lucidez y la laboriosidad, con la escritura de un tercer tomo de “recuentos de olvidos” y un poemario titulado provisionalmente “Cancionero de la indiferencia”

Por J. C. IGLESIAS
(Publicado en La Nueva España,

Antonio Gamoneda fue un niño republicano. Nació en el corazón del Oviedo burgués y tricolor, frente a la iglesia de San Juan el Real, un 30 de mayo de 1931. Después vino la orfandad paterna, la marcha a León con una madre “bordadora y asmática”. Allí fue un “niño final, nieto de la pobreza”, adolescente madrugador y proletario, camarada de los que “sabían gemir”, esposo que viajaba en trenes “de campesinos viejos y de mineros jóvenes” para visitar a Ángeles Lanza, maestra en las comarcas del carbón, y padre de Ana, Ángeles y Amelia, a las que advirtió: “no vayáis nunca solas a la carretera del norte”.

Estos son algunos datos de la biografía de un hombre que ahora cumple 90 años, el mismo que escribió “no tengo miedo ni esperanza”. En ello sigue, militante en la tarea de alumbrar las esquinas del mal, las tinieblas de la mentira, pero también los parajes de la dignidad, consciente de que “la belleza no es / un lugar donde van / a parar los cobardes”. Esa ha sido su manera de sobrevivir, también de resistir.

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«Cifras, vértigo, insistencias», por Tomás Sánchez Santiago

[Artículo publicado en el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, el viernes 21 de mayo de 2021, pág. 4]

CIFRAS, VÉRTIGO, INSISTENCIAS

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

Una evolución poética parece exigir al fin un empujón final del pensamiento que anime a una lectura conclusiva de la obra total del autor. Como si esta necesitara llegar a alguna parte, más allá de lo ya expresado antes, para dotarla a la vez de trascendencia y sentido. No es el caso del itinerario trazado en la poesía de Antonio Gamoneda. A la vista de la escritura surgida en los últimos diez años —desde la aparición de Canción errónea en 2012—, podría decirse que el afán retrospectivo que guio siempre cada uno de sus libros anteriores se complementa con una poesía terminal, sí, pero en aquella misma órbita que revelaba a través de un discurso poético, poderoso como ninguno en el panorama del siglo XX, el peso de una memoria resonante y la necesidad de una imaginería obsesiva que ha perseguido al poeta hasta el final. ¿O quizás es él quien necesita salir cada vez a buscarla? Sea por la propia potencia de esas visiones o por la voluntad del poeta, lo cierto es que un destilado de alusiones biográficas y palabras reiteradas se mantiene indemne, acompañando hasta el final una escritura que se abrocha sin remisión sobre sí misma: “Hablo de ayer pero hoy / aún es ayer”.

Miguel Casado se refiere a esto mismo en un epílogo esclarecedor, señalando que “el autor comparece como heredero de su propia escritura”. Y es así. No solo en los últimos libros publicados (el citado Canción errónea, La prisión transparente, No sé o Las venas comunales) sino también en las ‘mudanzas’ —reelaboraciones de poemas ajenos atraídos a su propio mundo poético—, la escritura de Gamoneda en estos años tiene esa cualidad de interpelación tenaz, de merodeo en torno a un ensimismamiento que acaba por conciliar lucidez y aturdimiento en una suerte de fraseo flotante con recurrencias a una voluntad de ignorancia (“No sé”) o de desentendimiento (“Tú / no tienes nada que decir”), de indiferencia (“No sé qué es vivir, no sé qué es morir y tampoco sé si me importa”) y de cansancio; por no hablar de vacilaciones que trastornan la seguridad de su discurso: “Huiremos al pasado. A mi pasado. Estaremos / relativamente seguros”, se lee en un poema de Las venas comunales para desdecirse luego así: “Pensándolo bien, no sé, / no estoy seguro, no sé / si nos conviene el viaje a mi pasado”.

Pero hay algo significativo. El carácter ensimismado de estos últimos libros, en los que el poeta se confronta de continuo consigo mismo en ejercicios de perplejidad ontológica, se compadece con la búsqueda de aperturas hacia otras presencias, hacia otros acompañantes para compartir la fiebre verbal de un diálogo extremo. Así, muchos poemas de Canción errónea tienen un origen externo, empiezan y terminan en la obra de otros creadores (Gaspar Moisés, René Char, Gelman, Amancio González o Ángel Campos entre otros); del mismo modo, Las venas comunales fue concebido como un libro donde se consuelan mutuamente los poemas versiculares de Gamoneda y las pinturas iluminadoras de Juan Carlos Mestre. Por no hablar de esas Mudanzas que el poeta maneja con soltura admirable como si fueran piezas propias. Es decir, la poesía de Antonio Gamoneda en estos últimos diez años persiste en esa voluntad de mantener a flote nombres y cifras insistentes, capaces aún de picotear el corazón del poeta, pero —y no es ninguna novedad en el autor de Blues castellano— está eso otro: un trasvase, una necesidad de pulsar en compañía vida y lenguaje a la vez; una invitación a mirar con él el resplandor escabroso e inexplicable de la existencia: “Acércate. Bebe conmigo. Un vino habrá que procure la verdadera ebriedad. Hemos vagado en ebriedades falsas”.

 

«Desnudo y único», por Jorge Praga

Un jovencísimo Antonio Gamoneda. (Archivo familiar).

[Artículo publicado en el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, el viernes 21 de mayo de 2021, pág. 4]

DESNUDO Y ÚNICO

Por JORGE PRAGA

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

En uno de los estudios con los que Miguel Casado ha ido ciñendo las ediciones de la poesía de Antonio Gamoneda, se afirmaba: “La obra y el transcurso de la obra han llegado a ser lo mismo. Y no ya como materia la una del otro, sino como una materia única: la escritura es la vida”. Esta certeza necesitó a veces para su rastreo y edificación de esfuerzos hermenéuticos acordes con la complejidad del hacer poético del autor. Y se refrendó, y en cierta manera se iluminó y allanó, cuando Antonio Gamoneda se empeñó en una tarea memorialista explícita, que por ahora se ha conformado en dos volúmenes: ‘Un armario lleno de sombra’, de 2009, y ‘La pobreza’, que vio la luz la primavera pasada.

El arranque del primero ilustra esa mutua dependencia entre la escritura y la vida. Años después de la muerte de su madre, Antonio Gamoneda abre el armario en el que ella guardaba ropas y objetos personales. La oscuridad de su interior se va iluminando cuando el tacto, los aromas o el orden presentido van devolviendo sensaciones y vivencias que el poeta encaja en párrafos minuciosos. De la oscuridad sale la luz, del olvido allí encerrado surgen los recuerdos con los que teje una escritura que sacude lo inerte hasta acercarlo a la vibración existencial: “Y entonces ocurrió algo que me envolvió en su realidad física: sentí el olor de mi madre. Viva”. El armario es metáfora de su cabeza, de su cuerpo y de su biografía. Solo hay que abrirlo y dejarse caer en su interior, sin defensas ni más esperanzas de captura que las que segreguen las sombras del pasado. El resultado son esos dos tomos en los que se trenza, sin imposiciones cronológicas, una experiencia personal y un tiempo que la envuelve. Un tiempo que arranca en el niño de la guerra y de la posguerra que Gamoneda fue, con la cercanía de las cuerdas de presos, de los cadáveres en las charcas, del frío y de la miseria. Y que con paciencia se eleva hacia su formación autodidacta, lejos del colegio de agustinos que le humilla, para arribar a la entrada en el mundo laboral a los catorce años que cierra el primer volumen. En el segundo veremos expandirse ese sufriente destino de auxiliar bancario hacia la poesía, al amparo inicial de los fundadores de ‘Espadaña’; hacia la militancia política en la clandestinidad, y hacia otros puestos y actividades más acordes con su vocación literaria.

En ese largo trayecto Gamoneda consigue el milagro que siempre debe ser horizonte de cualquier recuento de memorias: que los avatares personales abandonen su particularidad para engarzarse en una representación superior del tiempo y la sociedad en que se desenvuelven. Las sangres bélicas y los gritos de los represaliados que llegan al niño Gamoneda, o el sometimiento y la vulgaridad que penetra la sociedad leonesa, se convierten en su prosa en un testigo amplificado de lo que sucedía en cualquier rincón de España en esos años de penitencia, como los llamó Carlos Barral. Y no solo por su capacidad de observación y síntesis, sino sobre todo por el florecimiento de una escritura que deslumbra mientras ajusta los hechos. Una tormenta en la carretera de Carbajal se puede convertir en un gran fresco pictórico, el despiste en las cuevas de Valporquero en una entrada en el delirio visionario, o la procesión del Corpus en un ajuste de cuentas con el franquismo y la iglesia. De propina, una curiosa veta de humor que florece sobre todo en las descripciones. Valga la de Luis Rosales: “Bebía con reposada avaricia”.

Y, en el otro extremo del niño Gamoneda, la muerte. La muerte de todos y de cada uno, cerrando cada párrafo en el que la memoria ha dejado entrar el recuerdo de aquel que pasó a su lado. Murió, ha muerto, acaba de morir, habrá muerto…, conjuga el texto una y otra vez. El poeta es un superviviente longevo, y sus memorias, su escritura, en cierta manera justifican la excepción de su vitalidad. El espejo final en el que se mira son esos cientos de páginas en las que se va dibujando mientras dibuja a otros, una imagen reconocible y a la vez extranjera, suma de amigos y contrarios, de pensamientos y alucinaciones: “Reunirme, desnudo y único, con un yo mismo que, a la vez, es un extraño”.

«Culpa», por Luis Marigómez

Antonio Gamoneda (h. 1982). Foto: Archivo de la familia Quindós Martín-Granizo

[Artículo publicado en el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, el viernes 21 de mayo de 2021, pág. 4]

CULPA

«Descripción de la mentira»

Por LUIS MARIGÓMEZ

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

En diciembre de 1975, cuando empezó a escribir el poema, Gamoneda tenía 44 años. Franco acababa de morir. Su anterior libro, ‘Blues castellano’ terminado en 1966, no se había podido publicar por la censura del régimen. (Apareció en 1982). Pidieron una beca por él para, al concedérsela, incitarle a escribir de nuevo.

Encuentra otra manera de ordenar las palabras, unos términos que lo caracterizarán de ahí en adelante, con una libertad que vuelve al mundo oscuro de la dictadura, casi toda su vida hasta entonces, militando en la clandestinidad, soportando la vergüenza de ser pobre y de sentirse vencido, escalando con mucho esfuerzo en consideración social. Tristeza, cánulas, corazón, amarillo, azul, óxido, leche, ácidos, hiel, vergüenza, luz… Estas palabras aparecen de modo recurrente en el libro y hacen de cimientos del edificio que por fin quiere y sabe construir el poeta a partir de aquí y en las siguientes entregas. «El óxido se posó en mi lengua como el sabor de una desaparición.» Es el primer versículo del libro y marca una cadencia que se identificará de ahí en adelante como gamonediana.

El poema es una relación afiebrada de un tiempo convulso: «Era un país cerrado; la opacidad era la única existencia.» El sujeto poético emplea un tono solemne y trágico: «Mi memoria es maldita y amarilla como el residuo indestructible de la hiel.» Ha sobrevivido a esa calamidad y se siente culpable. «(…)la suciedad obligatoria de mi alma: / éste es el precio de la paz. Acuérdate.» «(…)tantos días hasta que comprendí que el miedo era el alimento de mi patria.» Esa atmósfera venenosa es el aire que ha respirado el poeta, silencios impuestos, delaciones, arrepentimientos, mentiras, muerte… Todo es oscuro. «De la verdad no ha quedado más que una fetidez de notarios, /una liendre lasciva, lágrimas, orinales / y la liturgia de la traición.»

Hay momentos voluptuosos: «Descubríamos líquidos cuya densidad pesaba sobre nuestros deseos (…)», pero están contaminados por el ambiente, «Obscenidad, dulzura fúnebre, ¿Quién no bebe en tus manos amarillas?»

El poeta usa una segunda persona múltiple, femenina, masculina, como un espejo de sí mismo… «Puse la enemistad como un lienzo sobre tus pechos que eran olorosos hasta enloquecer en sus círculos amoratados.» «Ahora eres obsequioso y pacífico como el aceite que se reserva para los agonizantes» Está ahí el amigo que muere: «Ese eras tú, nuestras palabras aniquiladas en tus oídos.»

Es poesía política, de denuncia, pero es mucho más, trasciende las circunstancias particulares para adentrarse en un espacio propio, que crea con sus modos, sus palabras, sus ritmos… más allá de la representación. Hay dolor, culpa, tragedia. Y está la belleza terrible inherente a ese relato que no busca realismo ni comprensión, sino sumergir al lector en un aire lleno de miasmas del cuerpo y del alma. La mentira del título está de manera esencial en el ambiente que se describe, y ha contaminado todo, incluidos los sujetos que pelean por salir de allí. En palabras de Miguel Casado, quien más y mejor ha analizado la poesía de Gamoneda: «La inmersión en ese tiempo hace aún más irreal la supervivencia, de modo que las conclusiones ya no son personales, biográficas, sino existenciales: vivir es fingir la existencia, la auténtica mentira es la propia vida.»

El libro apareció en la colección Provincia, en León, en 1977. Diez años más tarde, la primera Poesía reunida de Gamoneda, ‘Edad’, con poemas a partir de 1947, convirtió al poeta en el referente que es hoy.

:: Obra y vida

Aunque el primer libro publicado de Gamoneda fue ‘Sublevación inmóvil’, escrito entre 1953 y 1959, finalista del Premio Adonais y publicado en 1960, él añade en sus compilaciones ‘La tierra y los labios’, empezado en 1947, cuando tenía 16 años, y terminado en el 53. Durante un tiempo, el poeta se presentó, por razones también económicas, a cuanto premio de poesía en el que veía que tenía posibilidades, y ganó bastantes, a veces con otros nombres, según cuenta en sus Memorias.

‘Blues castellano’, escrito entre 1961 y 1966, no pudo aparecer hasta 1982, por la censura. ‘Descripción de la mentira’ se publica en 1977, en la colección Provincia, de León. ‘Lápidas’ (1977-1986) ya aparece en la exquisita editorial Trieste, en Madrid. Se convierte en un poeta reconocido por el gran público a partir de su primera Poesía reunida, ‘Edad’ (1987) en Cátedra, en edición de Miguel Casado.

‘Libro del frío’ (1982) se publica en Siruela. El ‘Libro de los venenos’ (1995) es un proyecto singular, fuera de género, a partir del tratado de Dioscórides, del SXVI. ‘Arden las pérdidas’ (2003) y ‘Cecilia’ (2004) vienen ya integrados en la segunda edición de su Poesía reunida, ‘Esta luz’ (2004). ‘Canción errónea’ (2012) y ‘Prisión transparente’ (2016), son su últimos libros, incluidos en la segunda edición de ‘Esta luz’ (2019), ya en dos volúmenes.

Además de numerosos textos ensayísticos y algunos narrativos, son muy destacables sus dos tomos de Memorias, ‘Un armario lleno de sombra’ (2009) y ‘La pobreza’ (2020), publicados en Galaxia Gutenberg. Ha recibido los premios más importantes de literatura en lengua española, incluido el Cervantes, en 2006. El poeta, nacido en Oviedo en mayo de 1931, ha vivido en León casi toda su vida.

«La mano de Cecilia», por Esperanza Ortega

Gamoneda, acompañado de su nieta Cecilia, recoge el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana . Archivo rtve.es

[Artículo publicado en el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, el viernes 21 de mayo de 2021, pág. 4]

LA MANO DE CECILIA

Por ESPERANZA ORTEGA

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

¿Quién es esta niña que se acerca con Antonio Gamoneda a recoger el Premio Reina Sofía en 2006? Parece una gacela al lado del hombre cansado que se aferra a su mano diminuta.

La niña era su nieta Cecilia, cuyo nombre había dado título a un libro publicado dos años antes. A Cecilia la había visto yo cuando era un bebé a quien su abuelo Antonio miraba estupefacto, como si se tratara de una aparición que en cualquier momento pudiera disiparse. Así de asombrados dejó a sus críticos la publicación de esta obra, igual que al propio Gamoneda, mientras escribía el libro que parecía serle revelado por la súbita presencia de su nieta, como dice en estos versos: “en tus labios se forman palabras desconocidas / y lo invisible gira en torno a ti suavemente”. Y el mismo contraste que encontramos entonces entre la niña endeble y el anciano corpulento, lo hallamos también entre la claridad de Cecilia y la oscuridad de sus obras anteriores, aunque todas posean la cualidad del resplandor.

Estábamos acostumbrados a que Gamoneda nos estremeciera mientras leíamos Blues castellano o Descripción de la mentira y, en Arden las pérdidas, nos había reducido a rescoldo, entre las brasas de sus versos ardientes. Entonces llega Cecilia y alumbra la oscuridad con su luz encarnada. Si al final de Arden las pérdidas terminaba por arder el lenguaje, Cecilia pasa por encima de esa hoguera; surge de súbito, sin anclaje en el mundo. Cecilia es el diario de una aparición, por eso su entonación es exclamativa, entendiendo la exclamación como aceptación del misterio. Ante una recién nacida no es posible preguntarse sobre la verdad o la mentira, así que el poeta, conmovido, constata lo que sucede, porque Cecilia aún no ha despertado en el sentido platónico, vive el sueño previo al conocimiento y, sin pasado, su presencia comunica con lo intemporal. Dice Gamoneda: “acerqué mis labios a tus manos y tu piel tenía la suavidad de los sueños / algo semejante a la eternidad rozó un instante mis labios”. En Descripción de la mentira había afirmado: “en los establos en los que me envuelve la oscuridad / yo recibo a la muerte y conversamos hasta que lame dulcemente mis labios”. Cecilia ha sustituido el frío de la muerte por el aliento cálido de la eternidad.

En Cecilia, Gamoneda se interna en el espacio del sueño de la recién nacida, cuando las palabras aún no han conformado sus significados pero todo es significativo: el llanto, la caricia, el tacto, la luz… Allí, como el pequeño príncipe de Saint Exupèry, encuentra su flor, la única flor en el desierto del poema. Y perplejo, confiesa: “nunca tuve en mis manos una flor invisible”.

Pero el destino de la niña es el crecimiento y, por tanto, el abandono de su gracia reciente. Ella todavía está allí, aunque su gesto sea desde el principio el de la despedida: “dices adiós en el umbral”. Y Gamoneda, al que siempre han hipnotizado las llamas del abandono, conmemora la emoción del instante de la pérdida: “como música de la que aún permanece el silencio / siento tus manos lejanas de mí / así es / la desaparición y la dulzura”.

En el momento en que la carne se convierte en música, termina Cecilia. El poeta regresa a su armario de sombra, pero antes de hacerlo, se detiene y afirma en su último verso: “eres como una flor ante el abismo, eres mi última flor”. Al escucharlo, nos recorre a sus lectores el mismo escalofrío que nos estremecía en sus libros anteriores.

Me encontré con Cecilia en el IES Núñez de Arce, convertida en una adolescente espigada y despierta, a punto de olvidar a la niña que fue. Esa niña —pensaba para mí cuando la veía sentada en su pupitre— permanecerá para siempre en Cecilia, y su mano pequeña, la misma que guiaba a su abuelo al recoger el Premio Reina Sofía, nos guía en la lectura de Gamoneda, porque, gracias a los versos de Cecilia, es mucho más que la mano de su nieta, es la mano de la poesía.

Gamoneda, a punto de cumplir 90 años, en ‘La sombra del ciprés’

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

El poeta Antonio Gamoneda cumplirá 90 años el próximo 30 de mayo de 2021. Con ese motivo, y para felicitarle y celebrarlo, el suplemento cultural «La sombra del ciprés», del diario vallisoletano El Norte de Castilla, le dedica unas páginas en su edición del viernes 21 de mayo de 2021.

Ha sido improsible encontrar un ejemplar del periódico en la ciudad de León (España), a unos 140 kilómetros de Valladolid. Hace meses, según indican los kiosqueros leoneses, que El Norte de Castilla dejó de llegar a León. Y para leerlo por internet hay que hacerse suscriptor y pagar.

Así que un amigo vallisoletano nos ha fotografiado las páginas, en las que escriben sobre Gamoneda cuatro autores amigos que le conocen bien: Luis Marigómez, Tomás Sánchez Santiago, Jorge Praga y Esperanza Ortega.

‘Edad’, de Gamoneda, entre los ’55 libros de la Literatura española del siglo XX’, según Bértolo

Esta es la primera de las dos páginas y media que dedica Constantino Bértolo a Edad, de Antonio Gamoneda, en su libro ¿Quiénes somos? 55 Libros de la Literatura española del siglo XX (Periférica, 2021)

Gamoneda en ‘La primera línea’, antología referente de la poesía iberoamericana

LA PRIMERA LÍNEA. Poesía Iberoamericana (Antología Poética)
Editorial Summa, Colección Primavera Poética, Lima, 2021
Prólogo, selección y notas de Harold Alva
ISBN Nº 9786124848131
400 Páginas

Publicada en Lima, con el patrocinio del Ministerio de Cultura de Perú, la antología ‘La primera línea. Poesía Iberoamericana’ (Editorial Summa, 2021) está llamada a convertirse en referencia ineludible a la hora de conocer las propuestas actuales de la poesía que se escribe en español.

El libro «reúne, por primera vez, a 87 grandes voces de la poesía hispanohablante, en un libro panorámico. Más que una antología, es la radiografía de un momento en el tiempo», apunta Harold Alva, compilador de la obra y autor del prólogo, quien añade que «son 87 poetas que representan una forma, un modo de decir la poesía, 87 poetas sobre quienes ningún ilustrado lector tendría recursos para cuestionar la calidad de sus propuestas ¿Que pudieron ser más? Seguro. Uno de los prodigios de la poesía es que no se termina nunca».

Entre ellos están Raúl Zurita, Daysi Zamora, Antonio Gamoneda, Santiago Sylvester, Efraín Bartolomé, Leopoldo Castilla, Iván Oñate, Juan Cameron, Paura Rodríguez Leyton, Jacobo Rauskin, Lizette Espinosa, Omar Lara, Elvira Hernández, Xavier Oquendo Troncoso, Juan Felipe Robledo, Raquel Lanseros, Juan Carlos Olivas, Rafael Courtoisie, Yolanda Pantin, Jorge Palma, Hugo Francisco Rivella, Gabriel Chávez Casazola, Jotamario Arbeláez, Ramón Cote Baraibar, Rolando Kattan, Dennis Ávila Vargas, Eduardo Langagne, Margarito Cuéllar, Javier Alvarado, Marco Martos, Carlos López Degregori, Ana Varela Tafur, Héctor Ñaupari / Nilton Santiago, Luis Alberto Crespo o Cecilia Podestá. El epílogo de obra lo firma el poeta Omar Aramayo.

Antonio Gamoneda, ‘Sublevación inmóvil’ y la Colección Adonáis

Portada del libro.

El ensayo ‘La poesía leonesa y la Colección Adonáis. Una historia revisada’, del joven investigador universitario leonés Sergio Fernández Martínez, que acaba de salir de imprenta en el sello Eolas ediciones, es el encargado de abrir la colección ‘Libros… A cuentagotas’, auspiciada por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de León a través del programa es.pabila.

La obra propone un recorrido histórico por la Colección Adonáis de la mano de aquellos poetas leoneses que han supuesto un hito en las diferentes etapas de su catálogo, pero también del galardón homónimo. Pretende ser un modesto capítulo en la vasta historia de la literatura leonesa, entendida esta como un horizonte donde se recogen aquellos libros escritos en un lugar concreto, como es la provincia de León, y que incluye también a los autores vinculados a ella.

Esta es la primera página del capítulo dedicado a Antonio Gamoneda cuyo poemario Sublevación inmóvil fue uno de los finalistas del Premio Adonáis 1959 —otorgado a Francisco Brines por Las brasas—, y se publicó en 1960:

Primera página del capítulo dedicado a Gamoneda en el libro «La poesía leonesa y la Colección Adonáis», de Sergio Fernández Martínez.

Sinopsis del libro:

Este ensayo estudia la aparición de los poetas leoneses en la Colección Adonáis, fundada en 1943. Durante estos más de setenta y cinco años, la presencia de la poesía leonesa ha estado ampliamente representada no solo en esta colección histórica, sino también en el premio homónimo, uno de los más importantes del país, al que concurren poetas menores de treinta y cinco años. El catálogo de Adonáis, institución imprescindible en el acervo cultural español, ha abierto las puertas a escritores de diferentes generaciones, tanto noveles como consagrados, y ha acogido las más variadas tendencias líricas. En su evolución, relacionada con el canon poético más actual, algunos de los autores de León han aportado obras decisivas. A lo largo de esta revisión hay también espacio para las sorpresas, los misterios y los enigmas que, además de provocar ciertos giros inesperados en la literatura leonesa, proponen un estimulante recorrido historiográfico. La presencia de Leopoldo Panero en el jurado del primer Premio Adonáis, las relaciones entre poetas durante la posguerra, las diatribas de la revista Espadaña con la Colección, la primera publicación de Antonio Gamoneda, el flamante triunfo de Juan Carlos Mestre, la sorprendente irrupción de ocho leonesas en el catálogo o la reciente victoria de Alba Flores Robla son algunas de las líneas de un mapa donde se anudan, de manera formidable, el pasado y el presente de la historia literaria leonesa.

Antonio Gamoneda en una antología imprescindible: el nº 150 de Vaso Roto Ediciones

¡Oh! Dejad que la palabra rompa el vaso y lo divino se convierta en cosa humana

Por GREGORIO MUELAS BERMÚDEZ
(El artículo completo en todoliteratura.es)

Vaso Roto Ediciones publica el número 150 de su Colección Poesía en una primorosa edición que no solo hará las delicias de los fieles amantes de este género literario, sino también de los fetichistas de lo sublime, su bellísimo título, ¡Oh! Dejad que la palabra rompa el vaso y lo divino se convierta en cosa humana, es una suerte de síntesis de la vocación de su creadora, la poeta Jeannette L. Clariond, que con el epígrafe “El largo viaje a casa”, pone las palabras liminares a esta selección de todas las voces líricas que durante quince años han ido conformando un catálogo imprescindible, me atrevería a decir que el más ambicioso y visionario de nuestras letras, desde el primer volumen, Cuatro Salmos de W.S. Merwin, hasta el ciento cuarenta y nueve, Daniel. Voces en duelo. Oficio poético, firmado por dos de las plumas de mayor peso, Chantal Maillard y Piedad Bonnett; un catálogo, como decía, donde han tenido cabida autores de las más diversas corrientes y procedencias, donde Oriente y Occidente se han dado la mano para confeccionar un amplio fresco de obligada lectura para los paladares más exquisitos.

(…)

El conjunto es de una riqueza sin parangón, una amalgama de sensibilidades y estilos donde cada lector podrá encontrar su voz trascendida, su ópalo fuego. Adonis, Anne Carson, Alda Merini, Antonio Gamoneda, Clara Janés, Ossip Mandelstam, Amancio Prada, Ernesto Cardenal, Juan Carlos Mestre, Elizabeth Bishop, Charles Simic, James Merrill, María Negroni, Hugo Mujica, María Ángeles Pérez López, son solo algunas de las ciento cincuenta voces capaces de romper el vaso con el palpitante eco de sus versos: “Astillas presagian ruina desde el suelo”.

«La pobreza», de Gamoneda, entre los once finalistas al Premio de la Crítica de CyL

La Fundación Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (ILCYL) y el Ayuntamiento de Soria han presentado este jueves en el Centro Cultural Gaya Nuño de Soria los once títulos finalistas del ‘XIX Premio de la Crítica de Castilla y León’. El galardón literario convocado desde el año 2003 por el ILCYL reconoce la mejor obra publicada en el año anterior por un autor de Castilla y León.

Los finalistas son ‘Carrusel de sombras’ de Moisés Pascual Pozas, ‘Días de Euforia’ de Pilar Fraile, ‘En los prados sembrados de ojos’ de Antonio Colinas, ‘Hijos del Carbón’ de Noemí Sabugal, ‘Ictus’ de Rubén Abella, ‘Irene y el aire’ de Alberto Olmos, ‘La pobreza’ de Antonio Gamoneda, ‘Material de contrabando’, José Gutiérrez Román, ‘El Fondo del cubo’ de David Refoyo, ‘Ritual de náufragos’ de Luis Ángel Lobato y ‘Todos estábamos vivos’ de Enrique Llamas.

El fallo del jurado se realizará el 24 de febrero de 2021 en Ávila. El director del ILCYL ha reconocido que este año será complicado realizar un veredicto, «más si cabe que el año pasado en el que fue necesario la concesión ex aequo» para el monólogo teatral ‘Mil amaneceres’ de José Luis Alonso de Santos y el libro de cuentos ‘Fábrica de prodigios’ de Pablo Andrés Escapa.

«Gamoneda y el crimen ritual», un artículo de José Javier Carrasco

[Reproducimos este artículo que, en su edición en el diario La Nueva Crónica (el 3 de febrero de 2021), presenta una errata importante, ya que el relato de Antonio Gamoneda que aparece comentado se titula ‘Relación de don Sotero’, y no ‘Relación de don Suero’, y fue publicado originalmente en la revista Los Cuadernos del Norte (Oviedo, 1985). La versión comentada aquí apareció en el libro colectivo ‘Cuentos de León narrados por…’ (Ed. Rimpego, 2014)]

Por JOSÉ JAVIER CARRASCO

El escritor, en su actividad de plasmar otras vidas se parece, de algún modo, a un transformista, a alguien que se trasmuta en otros. Al definir a sus personajes se define además a sí mismo. En el escenario de las páginas en blanco adopta los ropajes, las actitudes, las miradas de aquellos que retrata, y, poco o mucho, es necesario que se identifique con todos ellos antes de darles voz. Antonio Gamoneda (1931), galardonado entre otros premios con el Premio Cervantes, en el año 2006, es conocido sobre todo como poeta. Pero también tiene algunas obras en prosa como ‘El libro de los venenos’, reescritura de un texto del botánico y médico Discórides. El libro ‘Cuentos de León’ de la editorial Rimpego incluye un amargo y sarcástico relato de este longevo autor. Titulado ‘Relación de don Sotero’, da cuenta en primera persona de una de las transmigraciones del personaje del mismo nombre, un viejo hedonista, antiguo gestor, de temperamento melancólico, satisfecho con el funcionamiento de su hígado, que entretiene el tiempo abriendo viejos armarios y disfrazándose con lo que encuentra para escandalizar a su criada, o cocinando elaborados platos. Ha perdido a sus tres amigos, Barniaga, Carniago y don Vittorio, mirados en la distancia con benevolencia y cierta añoranza, a los que invitaba a comer a casa. Le visitaban además, una vez al mes, dos hermanas que no se hablaban, con una herencia en ‘pro diviso’, a las que recibía en su casa para agenciar sus asuntos. Atendido por una criada, Alconides, a la que no da mucho trabajo. Por último padece la compañía de un hijo, llamado Soterito, afeminado y pelma, que después de la paliza que le da su padre, decide vengarse y acaba matándole. Así, de ese modo trágico, se cierra una de las vidas de Don Sotero. Retrato de las rutinas especiales de alguien que sobrelleva la vida lo mejor que puede hasta que, en un arrebato, la emprende a bastonazos con su hijo, por no comportarse como es debido en la mesa. En la atmósfera decadente que envuelve al personaje se refleja el tedio provinciano, la irresoluble desesperanza de unas vidas perdidas, que las pequeñas ciudades sepultan en un anonimato gris y uniforme; proclives a bruscos cambios de humor, a una violencia soterrada que estalla dando salida a una frustración latente. Atmósfera barroca, a la que los sofisticados platos de don Sotero, mientras Soterito permanece en el baño rumiando la venganza, dan una dimensión final de refinada elegancia, presente a lo largo de todo el relato. El escritor, Gamoneda, se trasmuta en don Sotero, vive por unas horas, el tiempo que le lleva pergeñarlo, en una piel que no es la suya. Se ofrece por último en sacrificio expiatorio a alguien que desprecia, a un hijo que encarna a todos los hijos humillados por el padre de la horda, crimen ritual, repetido, que Freud describe en «Tótem y tabú» como origen de la civilización y la cultura.

Primera página del relato ‘Relación de don Sotero’ publicado en el libro ‘Cuentos de León narrados por…’ (Ed. Rimpego, 2014).

Gamoneda recibe la ‘Medalla Europea de Poesía y Arte HOMERO’ y una antología de su obra poética en chino

Antonio Gamoneda con la medalla Homero.

Hace unos días, en este mes de enero de 2021, Antonio Gamoneda ha recibido en su casa de León la European Medal of Poetry and Art HOMER (Medalla Europea de Poesía y Arte HOMERO). Aunque a Gamoneda resultó galardonado en el año 2020, ha tardado en recibir su medalla y una antología de su obra poética, traducida al chino, a causa de la pandemia de Covid-19.

El premio consiste en una medalla —galardón simbólico que reconoce una trayectoria artística con la matriz puesta en la poesía— con la efigie de Homero —considerado el «padre» de la cultura europea y el fundador de la literatura universal—, pero también incluye la publicación de una antología literaria personal del poeta ganador, traducida al chino, editada en la prestigiosa colección ‘Homer Medal Laureates Series’, impresa por la East China Normal University Press.

El poeta de 89 años afincado en León fue invitado a viajar a China para recoger el premio antes de que se declarara la pandemia, pero renunció al viaje por motivos de salud.

Zurita: «Gamoneda es el Homero de nuestro tiempo»

Y es que, como lo expresó el poeta chileno Raúl Zurita en 2017 en Nicaragua, «Antonio Gamoneda es el Homero de nuestro tiempo. Alzado sobre las ruinas de la poesía europea. Sus versos recopilan trozos de las lenguas rotas que hablamos hechas pedazos por la imposición del lenguaje de la publicidad. (…) Gamoneda ha suturado las heridas de nuestras palabras, juntado, curado y devuelto a la vida… sus poemas son la eternidad».

La Medalla HOMERO

La «European Medal of Poetry and Art HOMER» (Medalla Europea de Poesía y Arte HOMERO) se creó en Bruselas en 2016 y la otorga un Comité internacional de académicos y poetas. Sus actuales presidente y vicepresidente son Darius Thomas Lebioda (Polonia) y Zhao Si Fang (China).

“Es un reconocimiento que no se limita a Europa ni tiene que ver con la centralidad político-económica, sino con la riqueza de las diferencias y el valor de la poesía en los más distantes puntos del planeta: así, han sido  galardonados antes poetas de China, Armenia, Estados Unidos, Canadá, Georgia, Turquía, España y Argentina. El Comité que otorga la Medalla tiene una amplia representatividad internacional: sus miembros provienen de unos diecisiete países, de América, Europa y Asia», explicaba recientemente María Rosa Lojo, la última galardonada, en una entrevista.

En el muro de Facebook de este premio se pueden ver las portadas de las antologías de los cuatro primeros galardonados traducidas al chino —además de Gamoneda (2020) y Mestre (2018) han recibido esta medalla los poetas canadienses Tim Lilburn (2017) y Patrick Lane (2019)—. Esta publicación es posible gracias a la vicepresidenta de la Comisión que otorga el premio: la poeta y académica china Zhao Si Fang, editora a su vez de la revista Poetry Periodical.

Antonio Gamoneda en la antología «A poema abierto» (Universidad de Salamanca)

La Universidad de Salamanca, a través de su Servicio de Actividades Culturales, acaba de editar en papel “A poema abierto”, un libro en el que se recogen los poemas que, durante los días del confinamiento por la covid-19, en la primavera de 2020, se fueron publicando en la página virtual “Cultura desde casa” de esta institución. Coordinado por Amalia Iglesias Serna, el volumen recoge las voces de 159 poetas de distintas generaciones, estilos y procedencias geográficas. El libro se encuentra disponible también en versión digital y se puede leer y descargar de forma gratuita en la web de la USAL.

Antonio Gamoneda, Ida Vitale, Noni Benegas, Eduardo Milán, Coral Bracho, Natalia Carbajosa, Pureza Canelo, José Luis Puerto, Antonio Colinas, Luisa Castro, Miguel Casado, Joan Margarit, Olvido García Valdés, Juan Carlos Mestre, Concha García, Rosa Lentini, Esperanza Ortega, Chantal Maillard, Carlos Piera, Cristina Peri Rossi, Alexandra Domínguez, Eloísa Otero, Raúl Vacas, Benito del Pliego, Luz Pichel, Julia Piera, Clara Janés, Ben Clark, Jenaro Talens, Chus Pato, Marta Sanz, Eloy Sánchez Rosillo, Ana Rossetti, Esther Ramón, Alfonso Pexegueiro, Lola Velasco… Son solo algunos de los 159 poetas —en su mayoría españoles e hispanoamericanos, aunque también los hay de lugares remotos, como Minke Wang Tang (China), Abdul Hadi Sadoun (Irak) o Subhro Bandopadhyay (India)— que han aportado sus poemas a este libro, en el que se ofrece “una mirada plural sobre el presente convulso que nos asedia”.

Amalia Iglesias Serna, coordinadora de la antología, recuerda cómo arrancó este proyecto: “Abrimos un espacio virtual donde fuimos invitando a distintos poetas –en su mayoría con varios libros publicados y trayectorias muy reconocidas– a que nos enviaran un poema suyo sobre lo que estábamos viviendo, que hubieran escrito en estos días, o que pensaran que se adecuaba a la situación. La idea era escuchar qué nos tenían que decir los poetas en un momento límite como el que atravesábamos, la poesía suele ser «iluminadora» en situaciones extremas. La mayor parte de ellos respondieron a la llamada y en casi todos los casos nos mandaron poemas inéditos, escritos en aquellos días. Otros, unos pocos, prefirieron rescatar un poema suyo que, aunque ya estuviera publicado, consideraron que tenía algo que decirnos en este momento. Porque los poemas, que tienen vida propia, pueden decirnos cosas diferentes dependiendo del contexto, el espacio y el tiempo en el que los leamos, no solo en el que fueron escritos”.

Aquí, el poema de Antonio Gamoneda, «Fiesta ontología y somnolencia», en dos páginas(105 – 106):

Álvaro Valverde sobre Antonio Gamoneda en la revista Turia: «Mirad, es bello y es verdad»

Mirad, es bello y es verdad.
Sobre la poesía de Antonio Gamoneda

Por ÁLVARO VALVERDE
(Artículo publicado en el nº 136 de la revista Turia)

A la vista de la ingente y hasta apabullante bibliografía sobre la obra poética de Antonio Gamoneda, al ponerme a escribir este texto sobre su poesía, consciente de mis limitaciones, he optado por trasladar al hipotético lector un relato lo más directo y cercano a lo leído y, en consecuencia, ajeno al discurso académico que tanto gusta a sus exégetas. Una lectura, en suma, y sólo eso; a sabiendas de que no soy filólogo y, como dice nuestro autor, “todas las lecturas son subjetivas” y “la realidad de una escritura se decide en la comprensión y el juicio de quien la lee”.

Sí he tenido en cuenta sus dos libros de memorias, Un armario lleno de sombra La pobreza, porque “mi vida y mi escritura […] son el mismo asunto” y “La poesía no se parece a la vida o tiene que ver con la vida, sino que es la vida”, así como sus propias palabras, algunas de las muchas que ha dedicado a reflexionar, no sin estupor, sobre lo escrito, ya sea en sus libros (la primera parte de La pobreza se titula justamente “La escritura”), en artículos o en las numerosas entrevistas que ha concedido, de las que sólo conozco una mínima parte.

Como la mayoría de los lectores de mi generación, descubrí el mundo poético de Gamoneda gracias a Edad (1987), la edición realizada por Miguel Casado para Cátedra donde reunía poemas escritos entre 1947 y 1986. Con ese libro, Gamoneda pasó de ser un perfecto desconocido, o casi, a conseguir el favor de los lectores y de la crítica. Al año siguiente obtuvo el Premio Nacional, inequívoco anticipo de los numerosos e importantes galardones que han venido después, incluido el Cervantes.

Aunque Gamoneda es un enemigo declarado del orteguiano método generacional, no por eso podemos soslayar lo anómalo de su caso. De entre las promociones poéticas del siglo XX establecidas por la crítica, cabe que didácticamente, el Grupo del 50, el de “los niños de la guerra”, al que pertenece cronológicamente, era y es uno de los más consolidados en términos de nomenclatura. Cuando vio la luz Edad, insisto, su nombre no estaba en la nómina nuclear o canónica, una lista que no estaría completa si faltara. Es verdad que si por algo se caracteriza su voz es por su absoluta singularidad. Ajena a cualquier marco teórico grupal, no sujeta a características compartidas o compatibles, sólo suena, y no es tópico, a ella misma. Ha sido forjada desde la fidelidad a unos pocos maestros: Lorca, Rimbaud, Mallarmé, Hikmet, Perse, Vallejo, Char, Trakl… Creadores de realidad, diría él, como Juan de Yepes. Y a influencias como los veterotestamentarios, la tragedia griega, el jazz, los espirituales negros, el surrealismo…

Escrita en “radical soledad y en resistencia”, Tomás Sánchez Santiago dixit, ha tenido imitadores, pero no discípulos. Estamos ante una voz grave y propia, en sentido estricto, que es inseparable de un mundo único: el suyo. En una entrevista publicada en Ínsula aseguró: “Ya he dicho muchas veces que toda, absolutamente toda mi poesía es autobiográfica”. Por eso es necesario recurrir, ya se indicó, a los mencionados tomos de memorias donde ha escrito, diría él, su infancia y su juventud. Entre otras cosas porque los considera parte de su poesía, aunque sea en prosa.

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Gamoneda en «Extramuros. Escritos sobre poesía», de José Luis Gómez Toré

Reproducimos unos párrafos de un artículo de opinión de Mario Martín Gijón en El Periódico de Extremadura, a propósito del libro «Extramuros. Escritos sobre poesía» de José Luis Gómez Toré (libros de la resistencia, 2018):

(…) Libros de la Resistencia [editorial independiente] resiste gracias al empeño de su impulsor, Edmundo Garrido, poeta y editor a caballo entre Chile y España, y a cuyo catálogo habrán de acudir los estudiosos del futuro si quieren tener una idea de la reflexión sobre poesía a comienzos del siglo XXI, tanto en el ámbito español (…) como en el área latinoamericana (…)

De entre las últimas novedades de un catálogo que crece de modo tan sostenido como coherente, destaca Extramuros. Escritos sobre poesía, del poeta y crítico José Luis Gómez Toré. El libro se articula en varias partes, que recogen los principales focos de interés del autor: “Un templo vacío” reúne varios ensayos sobre José Ángel Valente, seguramente el poeta español más importante de la segunda mitad del siglo XX; las secciones “Lecturas” y “Silva de varia elección” reúnen artículos sobre poetas muy diversos pero a los que une una concepción aguda de lo problemático del lenguaje, desde Antonio Gamoneda a Ada Salas, Eduardo Moga o el chileno Raúl Zurita, que recibió la semana pasada el Premio Reina Sofía de Poesía.

Pero sin duda la sección más personal e interesante es la que da título al libro, “Extramuros”, donde recordando la expulsión que Platón decretaba de los poetas de la ciudad, postula cómo la poesía ofrece un discurso alternativo, irreductible al negocio de la comunicación, pues “el poeta recurre a las palabras de todos y a la vez señala hacia otro lenguaje”. Frente a tantos versificadores para los que la poesía es narcisismo, Gómez Toré recuerda que “a pesar de que los libros de texto se empeñen en definir la lírica como expresión del yo, quizá el tú sea más importante en la poesía. Decir “tú” tal vez se revele como la vocación más profunda del poema”. Eso es lo que la mejor lírica pretende: un encuentro en la diferencia, del que surge un placer difícil de alcanzar, como casi todo lo que merece la pena. Como se afirma en “Apuntes para una (anti)poética”: “Escucha, humildad, silencio. Solo eso pide la obra de arte. Tan poco y, sin embargo, qué difícil resulta hoy encontrar estos tres dones juntos. Tal vez por ello son cada día más los que afirman que no entienden la poesía. En realidad, no escuchan”.

Gamoneda y Mestre, traducidos al chino, tras ser premiados con la ‘Medalla Europea de Poesía y Arte HOMERO’

Hace solo unas semanas, la noticia de que la escritora argentina de raíces gallegas María Rosa Lojo será la primera mujer que reciba la European Medal of Poetry and Art HOMER (Medalla Europea de Poesía y Arte HOMERO) encontró amplio eco en el territorio mediático. Lojo recibirá su medalla en 2021, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Sin embargo, lo que ha pasado totalmente desapercibido es que, entre los cuatro poetas que han recibido hasta ahora esta distinción, creada en 2016, figuran dos españoles muy ligados a la provincia leonesa: Juan Carlos Mestre (que la recibió en 2018) y Antonio Gamoneda (galardonado en este año 2020). El premio conlleva la publicación de una antología literaria del poeta ganador, traducida al chino.

La Medalla HOMERO.

Por ELOÍSA OTERO
[Noticia publicada en TAM TAM PRESS]

El premio consiste en una medalla —galardón simbólico que reconoce una trayectoria artística con la matriz puesta en la poesía— con la efigie de Homero —considerado el «padre» de la cultura europea y el fundador de la literatura universal—, pero también incluye la publicación de una antología literaria personal del poeta ganador, traducida al chino, editada en la prestigiosa colección ‘Homer Medal Laureates Series’, impresa por la East China Normal University Press.

Antonio Gamoneda aún no ha recibido «físicamente» su medalla, aunque los organizadores tienen previsto entregársela a lo largo de 2020 (si la pandemia de Covid-19 lo permite). El poeta de 89 años afincado en León fue invitado a viajar a China para recogerla antes de que se declarara la pandemia, pero renunció al viaje por motivos de salud, y los organizadores de este premio le comentaron hace unos meses que alguien se desplazará en algún momento a León para entregarle el galardón, tal y como sucedió en el caso de Juan Carlos Mestre, que tampoco pudo viajar a China y recibió la medalla en su casa de Madrid a finales de 2018.

En el muro de Facebook de este premio aparecen ya las portadas de las antologías de los cuatro primeros galardonados traducidas al chino —además de Gamoneda (2020) y Mestre (2018) han recibido esta medalla los poetas canadienses Tim Lilburn (2017) y Patrick Lane (2019)—. Esta publicación es posible gracias a la vicepresidenta de la Comisión que otorga el premio: la poeta y académica china Zhao Si Fang, editora a su vez de la revista Poetry Periodical.

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