* Curiosidades

El escritor y cocinero Abraham García rememora una conversación con Gamoneda

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El escritor y cocinero madrileño Abraham García citaba así a Antonio Gamoneda en uno de sus últimos artículos en su blog:

(…) En el Barrio Húmedo de León, mientras le dábamos con ganas al tinto berciano (quizás en Infierno, quizás en La Bicha), Antonio Gamoneda me dio noticia del descubrimiento que había hecho al hurgar en los empolvados legajos que guarda la catedral de Astorga (ocioso recordar que estos majestuosos templos fueron antaño hospedaje y hospital para peregrinos): últimas voluntades, disposiciones, donativos y testamentos, en los que encontró, no sin asombro, una cláusula que asignaba taxativamente “un real para el agonizante”.

No me jodas. ¿Me estás diciendo que pagaban por morir, Antonio?

No, hombre, no. El “agonizante” era el que tenía por oficio acompañar a los peregrinos y mendigos moribundos en sus últimos momentos.

Ante el conocimiento de tan macabra ocupación, sentí todo el frío que el gran Antonio Gamoneda cifró en uno de sus inexcusables (lo son todos) libros. (…)

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Versos de Gamoneda en “El método Bunbury”, un libro de Fernando del Val sobre los límites de la creación

El método Bunbury
Autor: Fernando del Val.
Editorial: Difácil, Valladolid, 2020.
Género: Ensayo
Páginas: 300

Buena parte de las letras del cantante Enrique Bunbury se compone de fragmentos de escritores a los que no cita. Este libro demuestra que la práctica ha sido habitual en toda su carrera y que está presente en la totalidad de canciones con ambición literaria: versos tomados de libros de poesía, de obras de teatro, de novelas, de entrevistas… La fórmula, cercana tal vez al Arte pop, la intertextualidad y el apropiacionismo, convive con registros de raíz popular como el proverbio, el refrán y la frase hecha. Las 37 canciones en las que la práctica es más llamativa se analizan en un dosier que comprende un arco temporal de tres décadas de trabajo: desde su actividad con Héroes del Silencio a su último disco publicado: Posible (2020). En total, más de medio millar de versos a lo largo de catorce discos son, en realidad, de Gabriel Celaya, Blas de Otero, César Vallejo, Mario Benedetti, Fernando Arrabal, José Gorostiza, Pablo Neruda, Antonio Gamoneda, Pedro Casariego, Nicanor Parra y Felipe Benítez Reyes, entre otros muchos.

En el libro, además de recabar la opinión al respecto de alguno de los autores presuntamente plagiados, como Fernando Arrabal, Sánchez Dragó o el propio Gamoneda, al autor va más allá del caso concreto de Bunbury, con el objetivo de establecer un debate en torno a los límites de la creación y el apropiacionismo cultural, recogiendo las aportaciones de expertos en diferentes ámbitos como Vicente Luis Mora, Fernando Castro Flórez, Carlos Losilla, María Ángeles Pérez López y Mariano Muniesa.

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El librero y editor Héctor Escobar con… “La pobreza”

Héctor Escobar con ejemplares de “La pobreza” de Gamoneda.

El editor y librero leonés Héctor Escobar posa así en el interior de la Librería Universitaria (Gran Vía de San Marcos 3, en León), con ejemplares de “La pobreza”, el segundo tomo de memorias de Antonio Gamoneda.

“La pobreza… Las palabras son lo único que nos queda cuando todo se desvanece. ¿Sabéis quién es mi poeta español vivo favorito? Vamos!!! Yo ya no me quedo en casa, me quedo en la librería…”, apunta el breve texto que acompaña a esta foto en el Facebook del librero leonés.

“Mi Riaño”, por Antonio Gamoneda (2007)

En el año 2007, el poeta Antonio Gamoneda publicó este pequeño artículo que reproducimos aquí, titulado “Mi Riaño”, en recuerdo del desaparecido pueblo leonés de Riaño, hoy conocido como el viejo Riaño, demolido completamente en julio de 1987 con motivo de la construcción del pantano de Riaño. El artículo apareció en el nº 19 de “Argutorio”, la revista de la Asociación Cultural ‘Monte Irago’ (págs. 41-42):

“La desaparición de Riaño se originó en la perfectamente legalizada alianza entre una dictadura y una sociedad anónima”

Antonio Gamoneda

Revista ‘Argutorio’, nº 19, pág. 41.

Revista ‘Argutorio’, nº 19, pág. 42.

Gamoneda abre el documental “Paredes de azúcar”, del artista leonés Jonathan Notario

El artista leonés Jonathan Notario ha finalizado su documental (audiovisual de animación) “Paredes de azúcar” —proyecto que obtuvo una beca de creación artística de la Fundación Villalar—, con el que busca rescatar una memoria emocional de la antigua Azucarera Santa Elvira (ubicada en la avenida Doctor Fléming, a las afueras de León capital). Y ya se puede ver un trailer, que arranca con la imagen del poeta Antonio Gamoneda leyendo un fragmento de sus memorias…

Para este documental, además de aportar su trabajo plástico (fantásticas maquetas, fotos tratadas, recortables…), Notario ha recopilado testimonios y recuerdos de la vieja Azucarera Santa Elvira —de la que apenas queda en pie su esqueleto arquitectónico— vividos y narrados por sus protagonistas. Uno de ellos es el poeta Antonio Gamoneda, quien desde pequeño vivió muchos años en el barrio leonés del Crucero, y en el arranque de este documental lee un fragmento de su primer libro de memorias, “Un armario lleno de sombra”, en el que recuerda a los “boyeros parameses” que pasaban con sus carros repletos de remolacha bajo los balcones de su casa —esos balcones desde los que el niño Gamoneda también veía pasar las “cuerdas de prisioneros”— rumbo a la Azucarera, y cómo los muchachos del barrio se las ingeniaban para, en aquella época de hambre, hacerse con algún tubérculo.

“La remolacha se troceaba y hervía hasta obtener un líquido espeso y oscuro que se añadía, con resultado repugnante, a lo poco que había que endulzar; con frecuencia, se constituía en la ‘mermelada’ que enriquecía alguna excepcional rebanada de pan”, se puede leer en la página 162 de “Un armario lleno de sombra” (Galaxia Gutenberg, 2009).

De momento, Jonathan Notario ha hecho público en Vimeo y en sus redes sociales un trailer del documental que esperaba poder presentar al público esta primavera, acompañado por una exposición con sus maquetas y todo el material plástico elaborado para realizarlo, algo que deberá posponerse por las medidas tomadas ante la pandemia provocada por el coronavirus (Covid-19).

Enlaces relacionados:

La poesía y Gamoneda, entre las influencias de la escritora ecuatoriana Mónica Ojeda

Haz un click para ir a la entrevista en el diario argentino Clarín…

Haz un click para ir a la entrevista en el diario argentino Clarín….

Estantería Gamoneda…

Foto: Eloísa Otero (el boceto de retrato de A. Gamoneda enmarcado es de Carlos Suárez, años 80).

¿Qué está leyendo Gamoneda en estos días de confinamiento?

En otro lugar del diario ABC del 25 de abril de 2020, en la página 17 del suplemento ABC Cultural, aparece una pequeña entrevista, en la que el poeta Antonio Gamoneda cuenta lo que está leyendo en estos días de confinamiento obligado por la pandemia de COVID-19.

Sesión de fotos con Mar Astiárraga

Antonio Gamoneda, en su estudio (León, noviembre 2019). Fotografía: Mar Astiárraga.

Le preguntamos a Mar Astiárraga que cómo describiría la sesión de fotos con Antonio Gamoneda para la entrevista con César Iglesias que se publicaría en (haz un click:) El Cuaderno…. Y esto nos contestó Mar (añadiendo una fotografía inédita de la misma sesión, la que aparece sobre estas líneas):

“Este retrato forma parte de unas fotografías que hice a Gamoneda en su casa el pasado noviembre. Julio César Iglesias me había encargado anteriormente otras de Tomás Sánchez Santiago e insistió en que hiciera estas, aunque le dije que yo no soy fotógrafa y que era mejor que buscase a un profesional.

Quedé con César el día en que él grabaría la entrevista para El Cuaderno Digital. Cuando subimos al estudio, Gamoneda estaba liando un cigarrillo. Yo no había contado con eso. Tengo muchos problemas con el humo, pero como estaba algo cohibida no me atreví a decir nada al respecto y decidí hacer las fotos lo más pronto posible para poder irme.

Mientras ellos charlaban, antes de la grabación de la entrevista, tomé un montón de fotografías sin ningún tipo de posado. (Sin trípode y sin flash, porque me gusta hacerlas de esa forma.) Antonio comentó que estaba muy a gusto así, y di por supuesto que no tenía pensado cambiarse de ropa ni nada por el estilo. Él hablaba, fumaba, se movía… y yo disparaba la cámara, sin más.

La mayor parte de las fotos están tomadas con él sentado y fumando durante la conversación, y sólo hice tres o cuatro en las que aparece de pie junto a la ventana, y eso porque César insistió en ello. (Cuando iba a empezar la entrevista y César sacó la grabadora, me despedí y me fui.)

Para mí fue todo un privilegio fotografiarle mientras escuchaba sus palabras. (Lo pasé bien. Y me gustó escuchar lo que decían.)”

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Nueve autores y un raro ejemplar de ginkgo biloba en ‘O Xardín das Pedras que Falan’

Aspecto de las “pedras que falan” en el Jardín de Fonseca (Compostela).

Un espectacular ginkgo biloba que lleva más de 130 años plantado en el jardín de Fonseca, rebautizado hace unos años como O Xardín das Pedras que Falan (leer la noticia entera AQUÍ), comparte protagonismo con las piedras que lucen frases y versos de varios escritores. Porque ya son nueve los autores recordados en el Xardín das Pedras que Falan. Ellos y ellas son: Marta Pessarrodona, Kerstin Hensel, Zéno Bianu, Bernardo Atxaga, Ramón María del Valle-Inclán, Rosalía de Castro, Seamus Heaney, Antonio Gamoneda y Luz Pozo Garza. El espacio se inauguró en mayo de 2018 y sobre sus piedras ya hay versos en gallego, catalán, euskera, castellano, francés e inglés.

Los versos de Gamoneda en la piedra.

Rosalía de Castro fue la autora elegida para la primera piedra —en la que se puede leer: “Dende aquí vexo un camiño / que non sei a donde vai / polo mismo que n’o sei / quixera o poder andar”—. Y Antonio Gamoneda fue el cuarto escritor que dejó sus versos grabados en otra piedra de granito: “Es la ultima luz. Aún percibo como un perfume la existencia”.

Las piedras acabarán formando una gran espiral en el jardín, cuando se terminen de instalar las 40 previstas en total, con textos de otros tantos autores.

Antaño hubo dos ejemplares de ginko biloba en el jardín de Fonseca, aunque hace unos años optaron por cortar uno de ellos, afectado por una enfermedad. / Foto: Nany González González.

Adiós a Miguel Cordero del Campillo, científico humanista y defensor de las libertades

Folio 1 de 7. Miguel Cordero del Campillo y Antonio Gamoneda, entre los firmantes.

Miguel Cordero del Campillo.

En la madrugada del miércoles 12 de febrero de 2020 falleció, a los 95 años, el ex rector de la Universidad de León Miguel Cordero del Campillo (Vegamián 1925 – León 2020), veterinario de formación, pero también científico, humanista, profesor, ensayista y político independiente. Además de una eminencia en el campo de la parasitología animal, como ciudadano Cordero del Campillo fue un luchador por las libertades y una bellísima persona, con la que Antonio Gamoneda compartió correspondencia y amistad.

Carlos Pérez Alfaro, uno de los fundadores de la revista de poesía FAKE, le ha recordado, en las redes sociales, con el folio que se puede ver sobre estas líneas (el primero de siete folios de firmas) y estas palabras: “En 1970, siendo Miguel Cordero del Campillo decano de la Facultad de Veterinaria, firmó, junto a 151 personas más, una petición dirigida a la Capitanía General de la VII Región Militar para que mis camaradas y yo, presos políticos, fuéramos puestos en libertad condicional. Todos los firmantes fueron visitados por la Brigada de Investigación Político-Social. Agradecido”.

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Sobre la fotografía de portada de “La pobreza”, el segundo tomo de memorias de Gamoneda

Alberto Laurín en su Darracq, el primer coche que circuló por León con la matrícula LE-1. Foto: GRACIA (hacia 1909).

El poeta cuenta en sus memorias una curiosa historia relacionada con la familia Laurín…

Por ELOÍSA OTERO

La fotografía que aparece la portada de “La pobreza” —el segundo tomo de las memorias de Antonio Gamoneda que este miércoles 12 de febrero de 2020 se pondrá a la venta en las librerías, editado por Galaxia Gutenberg— está tomada entre 1907 y 1909, poco después de que se matriculara en la provincia de León el primer coche, el LE-1, que en la imagen aparece conducido por su propietario, Alberto Laurín Pagny. (La primera matriculación de un vehículo en León, según la DGT, ocurrió en 1907, más concretamente el 20 de julio, y no en 1909, como figura erróneamente en muchos artículos referidos a esta imagen). Según las crónicas de la época, con este magnífico automóvil Laurín se atrevió a ir de vacaciones con su familia hasta San Sebastián y Biarritz el 23 de julio de 1908.

Apenas hay datos de aquella primera matriculación, salvo que Laurín —de origen francés, y conocido en la capital leonesa por ser propietario de un taller-fundición, que hacía todo tipo de trabajos mecánicos, y por su pertenencia a la logia masónica ‘Luz de León’— matriculó un modelo Darracq inglés y, por eso, el primer vehículo que cruzó las calles de León tenía el volante a la derecha. Laurín también era representante en la provincia leonesa de la Sociedad Española de Explosivos, Caballero de la Cruz del Mérito Agrícola Francés y Miembro del Instituto de Ciencias de Nueva York (según consta en su esquela, que reproducimos).

La foto parece ser que la hizo Gracia, probablemente Germán Gracia (nacido en 1862), aunque también pudo hacerla su hijo Pepe Gracia, nacido en 1894 y que desde muy joven ayudó a su padre en el oficio.

Antonio Gamoneda, siendo muy joven, por azares de la vida asistió de cerca a los últimos meses de vida de Enrique Laurín —hijo de Alberto Laurín—, y el poeta cuenta en este segundo volumen de sus memorias una historia curiosa relacionada con esa familia, y es que antes de morir Laurín le dejó en herencia una herrumbrosa avioneta… (pero como no queremos hacer “spoiler”, no desvelaremos más).

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‘El Cuaderno’ publica un extracto del inicio de “La pobreza”, de Gamoneda

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La revista digital asturiana El Cuaderno publica un extracto del inicio de ‘La pobreza’ (Galaxia Gutenberg), segundo tomo de las memorias de Antonio Gamoneda, a modo de acompañamiento de una entrevista de César Iglesias…

La primera reseña de “Sublevación inmóvil” de Gamoneda se publicó en Brasil en 1962

0 reseña sublevación inmóvil sao paulo baja

Recorte con la reseña publicada en Diario Popular de São Paulo (Brasil) el 29 de enero de 1962.

Sublevación inmóvil (escrito entre 1953-1959) está considerado como el primer libro publicado por Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) —aunque un libro juvenil, La tierra y los labios, ya hubiera visto la luz en 1949 en la colección “Verbo”, de Alicante—.

Con esta obra, el poeta quedó finalista del premio Adonais —junto a Enemigo íntimo, de Antonio Gala; mientras que el premio lo obtuvo Francisco Brines con Las brasas—. La primera edición, editada por la colección Adonáis en 1960, estaba formada por 26 poemas. 

Gamoneda recordaba que la primera reseña del libro no salió publicada en España, sino en un diario de Brasil. En su día, no sabe cómo, Victoriano Crémer tuvo noticia de ella, y le hizo llegar el recorte, que el poeta guardó entre sus muchos papeles, y allí permaneció olvidada, hasta hoy. La reseña, que reproducimos sobre estas líneas, apareció hace unos días ordenando carpetas en su estudio.

La anotación manuscrita al margen dice:

M. LIMA SOUSA – DIARIO POPULAR – 29/1/62 – SÃO PAULO

Gamoneda, “incrédulo” ante una posible autonomía para León (2020)

Antonio Gamoneda se pronuncia sobre la Autonomía para León en el artículo-encuesta que firma la periodista Leyre Iglesias publicado en el suplemento Crónica del diario El Mundo, el domingo 5 de enero de 2020:

“Le confieso mi incredulidad en la posibilidad de una autonomía para las provincias de León, Zamora y Salamanca, y mi incredulidad también en torno a la pertinencia y el valor social que pueda tener la actual autonomía. La actual autonomía funciona mal, pero no tengo una idea en relación a cómo puede funcionar una autonomía de las tres provincias. Soy incrédulo a los dos lados. Ya pasé la edad de la beligerancia y me siento indiferente. [Pero si a firmado el manifiesto a favor de una comunidad autónoma diferenciada…]. Lo firmé porque me lo pidieron unos amigos. [¿Qué votaría en caso de consulta?]. Lo que más me apetecería sería no votar nada. Como soy viejo, mis intereses son los amistosos.”

ANTONIO GAMONEDA / Poeta / Criado en León, 1931

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Años 80, Gamoneda: “Diciéndolo de nuevo” en el “Salón de los vientos”, con Miguel Suárez y otros poetas amigos

Cosas que aparecen: un cartel anunciando un recital, “Diciéndolo de nuevo” (título de uno de los grandes poemas de Miguel Suárez, y un texto absolutamente generacional), en lo que se llamó “Nuevo Salón Cultural”, y más tarde también “Salón de los vientos”, ubicado en las alturas del viejo Teatro Emperador, en León. No pone el año. Tuvo que ser en la primera mitad de los años 80 (Miguel Suárez no había publicado ningún libro, cosa que hizo en 1986).

Descifrar una palabra manuscrita por Gamoneda se vuelve un reto viral en Twitter

La dedicatoria de Gamoneda a Sergio.

El pasado 1 de diciembre de 2019, un twit de Sergio Fernández Martínez @serge_fm (quien actualmente realiza su doctorado en la ULE) relacionado con la caligrafía peculiar de Antonio Gamoneda en una dedicatoria, concretamente con una palabra indescifrable para su destinatario, se convirtió en un reto viral en pocas horas en Twitter, y muchísimas personas se lanzaron, de forma pública o privada —según matiza @sergio_fm—, a elucubrar e intentar dilucidar el palabro en cuestión…

La solución llegó en la tarde noche del 3 de diciembre, de la mano de María Ángeles Lanza, esposa de Gamoneda, gracias a la mediación de @kokoelo que se la comunicó al doctorando. Hay que decir que sólo un pequeño porcentaje de los twitteros dio en el clavo, algunos de ellos con argumentos bastante analíticos, en caso de curiosidad sólo hay que entrar en la red social y dar un paseo por el hilo de conversación generado:

Actividad del twit en la mañana del día 3.

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Archivo familiar / Una foto de juventud de Gamoneda / “Caigo sobre una silla”

Un jovencísimo Antonio Gamoneda. Fotografía del archivo familiar de Gamoneda.

CAIGO SOBRE UNA SILLA

Cuando yo caigo sobre una silla
y mi cabeza roza la muerte;
cuando cojo con mis manos la tiniebla
de las cazuelas, o cuando contemplo
los documentos representativos
de la tristeza, es
la amistad quien me sostiene.

(Del libro Blues castellano, 1961-1966)

“Escondida luz”, una singular antología de Federico García Lorca a cargo de Gamoneda

Escondida Luz
FEDERICO GARCÍA LORCA
Antología, montaje poemático y prólogo de Antonio Gamoneda
Ed. Sibila y Fundación BBVA, Sevilla, 2010.

Un libro que ha pasado bastante desapercibido en estos últimos años es ‘Escondida luz’, una singular antología de Federico García Lorca a cargo del poeta Antonio Gamoneda. No encontrará el lector una selección consabida de poemas. Gamoneda incluye textos de la primera juventud del poeta granadino y extrae unidades poemáticas que encuentra sumidas en sus obras dramáticas. Así, la selección une el sello personalísimo del antólogo al valor propio de los versos de Lorca.

El mayor atractivo de esta original antología –al punto de convertirse en una atrevida propuesta estética– está en incluir fragmentos en versos de obras teatrales que, fuera de su contexto dramático, son considerados aquí auténticos poemas independientes, según expone Gamoneda en su esclarecedor prólogo.

El libro, por tanto, no supone sólo una representativa selección, sino también una recreadora lectura de la poesía de Lorca, realizada por uno de los poetas más reconocidos en lengua española.

Una desoladora anécdota de las memorias de Gamoneda en un artículo de Martínez de Pisón

El optimismo

Por IGNACIO MARTÍNEZ DE PISÓN
Artículo publicado en La Vanguardia, el 30/08/2019

Una de las anécdotas más desoladoras que conozco la encontré en Un armario lleno de sombra, las memorias de infancia del poeta Antonio Gamoneda. Su padre había muerto en 1931, y su madre y él, que entonces era un niño de meses, se habían instalado en León. En 1945 los restos del padre, enterrado en el cementerio de Oviedo, iban a ser arrojados a la fosa común. La madre, que había ahorrado lo suficiente para comprar un modesto nicho, envió al jovencísimo Antonio para que supervisara la operación y, de paso, rescatara las prótesis de oro de la dentadura del muerto. Cuando los trabajadores del cementerio llevaban ya un rato cavando y sacaban restos humanos mezclados con tierra, el chico observó que algunas paladas iban a parar a un montoncito aparte. Una vez vacía la fosa, se armó de valor y echó de allí a los dos hombres. Ellos protestaron, pero Antonio se mantuvo firme. Luego se agachó junto al montón pequeño y fue desmenuzando los terrones hasta dar con unos trozos de dentadura. Tal como sospechaba, los obreros los habían apartado disimuladamente para arrancarles más tarde las piezas de oro. Lo envolvió todo en su pañuelo, regresó a León y se lo entregó a su madre, que se estaba quedando sin dientes por culpa de la piorrea y necesitaba ese oro para su propia prótesis.

Todo en esta brutal anécdota parece aludir a tiempos remotos, inmemoriales, y sin embargo es una historia de ayer mismo, como quien dice. Esa España, la del hambre, era la de la generación de mis padres. La España de mi generación fue la del desarrollismo y la transición. La de mis hijos, nacidos en los años noventa, es la de la democracia plena y la ciudadanía europea. ­Sólo dos saltos generacionales separan a los jóvenes de ahora de ese mundo de extrema miseria, dentaduras podridas y sepultureros sin escrúpulos. Salta a la ­vista que los actuales veinteañeros han sabido escoger mucho mejor que sus padres y sus abuelos el momento de venir al mundo: en Es­paña, ningún tiempo pasado fue mejor. (…)

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Antonio Gamoneda y Concha Espina, dos leoneses que han rozado el Nobel

Los escritores leoneses Antonio Gamoneda y Concha Espina. J. CASARES – Diario de León.

Los leoneses que rozaron el Nobel

(…) Solo cinco españoles lo han conseguido. José Echegaray, en 1904; Jacinto Benavente, en 1922; Juan Ramón Jiménez, en 1956; Vicente Aleixandre, en 1977; y Camilo José Cela, en 1989. Pero en la lista de nominados al Nobel de Literatura hay decenas de autores españoles que finalmente no lograron el galardón. Es el caso de los leoneses Antonio Gamoneda (1931) y Concha Espina (1869-1955). [El primero nació en Oviedo, aunque reside en León desde niño, y lleva apareciendo en las quinielas del premio de forma intermitente desde que le concedieron el Cervantes en 2006. La segunda, de origen santanderino, publicó en 1914 su obra cumbre, “La esfinge maragata”, ambientada en la comarca leonesa de Maragatería, y fue propuesta para el Nobel 25 veces entre 1926 y 1954.]

(…) A la Academia Sueca siempre le ha gustado el misterio. Nunca revela hasta 50 años después los nombres de nominados a los Nobel. (…) Sin duda, es uno de los secretos mejor guardados y, precisamente, este ocultismo suscita todo tipo de quinielas. La casa de apuestas británica Ladbrokes tiene su propia nómina de candidatos, en la que aparecen un centenar de aspirantes al mayor premio de la literatura mundial. El poeta leonés Antonio Gamoneda ha figurado en ella en más de una ocasión. (…)

Este año 2019 la Academia sueca entregará dos premios Nobel de Literatura, después de que el año pasado no llegara a fallarse por un escándalo de abusos sexuales en el seno de la institución que provocaron una cascada de dimisiones. La Academia sueca, en sus horas más bajas, decidía entonces posponer el premio. Así que en octubre se otorgará el de 2018 y el de esta edición. (…)

“TRIACA, Dioscórides-Laguna-Gamoneda”, una exposición de Luis Moro en Segovia

Hasta el 1 de septiembre, el pintor Luis Moro (Segovia, 1969) presenta en el segoviano Torreón de Lozoya TRIACA, Dioscórides-Laguna-Gamonedauna exposición interactiva que vincula el arte, la botánica, la farmacopea y la medicina con la realidad aumentada, la historia y las letras de Antonio Gamoneda. Todas estas disciplinas confluyen en 192 obras —entre acuarelas, esculturas, instalaciones y algunas pinturas— plenas de armonía muy capaces de bajar las revoluciones de nuestra rutina, abstraernos y suspendernos en el tiempo.

Exposición y libro

En la exposición, Luis Moro ha fusionado su arte con el del poeta Antonio Gamoneda para presentar, además de la exposición, el libro TRIACA, Dioscórides-Laguna-Gamoneda, con el que el artista busca adentrar al público en la poesía, la historia de la medicina y la farmacopea, poner en valor la aportación de cada cultura al conjunto del saber y reivindicar las figuras de los doctores Andrés Laguna y Pedacio Dioscórides. “Trabajar con alguien de la grandeza, sencillez y talla poética de Gamoneda ha sido un privilegio y un encuentro mágico, como lo son las plantas que documentamos en el libro sexto del Dioscórides, el clásico de la farmacopea”, destaca el artista segoviano.

Obras de la exposición.

La marioneta de Gamoneda, en una exposición de Eduardo López Casado

Exposición de marionetas de Eduardo López Casado, con la marioneta de Gamoneda a la izquierda de la imagen.

Hace algunos años, el artista leonés Eduardo López Casado realizó una marioneta de Antonio Gamoneda, utilizable por ventrílocuos, y se la regaló al poeta. Fue la primera de muchas otras de distintos personajes. Porque ahí empezó Eduardo con lo de las marionetas…

En estos días de verano, hasta el 4 de agosto de 2019, el salón de actos múltiples de las antiguas escuelas de la localidad leonesa de Onzonilla acoge una gran exposición de marionetas fabricadas por Eduardo López Casado, y entre ellas se encuentra también la de Gamoneda, cedida para la ocasión. Entrada libre.

Gamoneda y Eduardo López Casado con la marioneta.

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[“No hay nada” / Pavana impura] / Partitura para guitarra de Sebastián P. Wise para Antonio Gamoneda

Partitura de Sebastián P. Wise. / Archivo de Gamoneda.

Texto de Sebastián P. Wise, explicativo de su partitura dedicada a Gamoneda. / Archivo de Gamoneda.

Partitura para guitarra del músico afincado en Salamanca Sebastián P. Wise, titulada “No hay nada” / Pavana impura, dedicada a Antonio Gamoneda y fechada en 2001.

Se cumple un siglo desde la publicación de “Otra más alta vida” (1919), el libro del padre de Gamoneda

Antonio Gamoneda
Otra más alta vida.
Madrid, Imprenta Helénica, 1919.
Primera edición.

En este año 2019 se cumple un siglo exactamente, nada menos que cien años, de la publicación de “Otra más alta vida”, el libro de poesía que publicó en 1919 Antonio Gamoneda (1887-1932), padre del actual poeta homónimo (éste nacido en Oviedo en 1931, aunque desde 1936 reside en León).

Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) realizó en 1993 una pequeña reedición del libro de su padre, prácticamente inencontrable, en Llibros del Pexe, Gijón (ISBN: 84-87259-46-4), “más que por su valor literario por su valor sentimental”. Se trata de un poemario con tintes modernistas, y durante años fue el único libro que hubo en casa de Gamoneda cuando éste era un niño y todavía no iba a la escuela: un único libro, de poemas, y firmado por su padre.

Pero éste fue el libro, precisamente, en el que aprendió a leer el pequeño Antonio, mientras su madre le hablaba de los títulos y autores que su padre había llegado a tener en su biblioteca. “Mi padre incluso tenía libros dedicados por Valle-Inclán y Rubén Darío, pero nunca pudimos recuperarlos”, recuerda, tras el traslado de Oviedo a León en 1936, el año en que estalló la guerra civil española. “Al haber aprendido a leer usando un libro de poesía, el de mi padre, quedé ‘condenado’ a ser poeta”, ha comentado Antonio Gamoneda en muchas ocasiones.

  • Aquí puedes leer “Humo”, un poema de “Otra más alta vida” (1919) de Antonio Gamoneda

Reedición de 1993.

Gamoneda y su primera lectura, a los 17 años, de “El proceso” de Kafka

“El proceso”; Losada, Buenos Aires, 1946.

KAFKA 1948*

Por ANTONIO GAMONEDA

Fue en 1948 cuando leí mi primer Proceso. Lo sé con seguridad por indicadores que aquí no importan. Aún conservo el ejemplar, muy deslucido por las relecturas. Es la segunda edición (1946) de la Editorial Losada, de Buenos Aires, que me procuró el cajón clandestino y amistoso de un librero “de los de antes”, de los de muy antes, Anastasio Jular, buen lector él mismo, furtivo distribuidor de libros prohibidos, que lo eran entonces prácticamente todos según una norma semilegislada que, con su carácter global, simplificaba seriamente la tarea de los encargados de nuestras conciencias.

Sesenta años hace y aún aquella primera lectura vuelve a veces a mí, sobreponiéndose a las posteriores. Yo creo que mi condición de lector aún bisoño me proporcionaba una poderosa inocencia en la que las percepciones sensibles (las representaciones mentales de las percepciones sensibles, quiero decir) se me deparaban despojadas de ficción, de manera que no se distinguían de las gravemente existenciales.

José K… se movía sin destino, en una constante semipenumbra, con una lentitud angustiosa. Angustiosa porque la lentitud llevaba consigo imposibles urgencias. El espacio también era incomprensible, y lo eran, a su vez, los ocasionales interlocutores y sus respuestas a la oscura ansiedad y las siempre improcedentes preguntas de José K…, reo ante una justicia desconocida en virtud de una culpa también desconocida que era absurdo intentar conocer. José K… era culpable bajo condiciones en las que conocimiento y explicaciones eran, obviamente, innecesarias. Era culpable. Nada más.

Si mi lectura hubiera sido más tardía, yo habría podido interpretar el caso K… y su atmósfera como una inmensa metáfora relativa a la existencia, y aliviado mi causa sonámbula en la advertencia de que aquello era literatura. Pero no. Yo viví la lectura de El proceso. Algo de aquella vivencia permanece en mí.

Hoja suelta sobre Kafka.

[* Nota de E. Otero: Esta hoja apareció hace unos días, entre papeles de Antonio Gamoneda, con un encabezado dirigido a C. R., redactor de El País. El poeta, a mis preguntas, dijo no recordar la fecha o el año en que lo envió por fax al periódico, y si se publicó o no. No hemos hallado referencia a este texto en la hemeroteca digital del periódico. Parece un pequeño apoyo preparado para acompañar, como un pequeño suelto, o junto a textos de distintos autores, una reseña más grande a propósito de alguna edición relacionada con Franz Kafka (1883-1924), tal vez publicada en papel en el Babelia. El folio firmado por Gamoneda lleva el número 294, por lo que quizá fuera reciclado, o entresacado de un original más grande. El nº de fax es indicativo de que este texto se envió cuando el correo electrónico o no existía o su uso no estaba normalizado.]

“Sublevación inmóvil”, el blog de Andrés González Andino que rinde homenaje a Gamoneda

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El madrileño Andrés González Andino rendía así homenaje al poeta Gamoneda, de cuyo primer libro, “Sublevación inmóvil” (Adonáis, 1960), tomó el nombre para el blog de poesía que mantuvo entre diciembre de 2008 y enero de 2013. Sobre estas líneas, la primera entrada del blog.

Gamoneda en el Camino

Fotografía: Paco Rodríguez / La Voz de Galicia.

Fotografía de cara al Xacobeo 2021

Por JAVIER G. SOBRADO
Artículo publicado en La Voz de Galicia, el

«A paisaxe e a súa pegada» fue inaugurada en la Casa do Cabido, en Santiago de Compostela. Se trata de una de las exposiciones que el Consorcio de Santiago prepara de cara al próximo año Xacobeo, y que forma parte de la iniciativa «Imaxinando Compostela». (…)

Esta muestra cuenta con la obra de cuatro fotógrafos: Alberte Peiteavel, Javier Teniente, Sheila Pazos y Tino Viz, en compañía de los versos de los poetas Antonio Gamoneda, Pura Vázquez, Olalla Cociña y Rafa Vilar. El tema central es el contexto del Camino, a cuyos elementos han dotado los autores de un gran valor metafórico y visual.

Puede visitarse en la Casa do Cabido de martes a sábado, de 11.00 a 14.00 horas y 16.00 a 21.00, y los domingos, de 11.00 a 14.00. La segunda parte de la exposición arrancará a finales de año.

El poeta Gamoneda cumple hoy 88 años…

Este jueves 30 de mayo de 2019 el poeta Antonio Gamoneda cumple 88 años. Y le felicitamos desde aquí con la ilustración de una curiosa mariposa que lleva ese número en sus alas, y que responde al nombre de Diaethria anna, originaria de los bosques húmedos tropicales de México a Costa Rica, y que también se puede encontrar en países como Perú, Argentina, Brasil, Guatemala…

¡FELICIDADES!

 

La biblioteca de Antonio, en fase de reordenación

Una parte de la biblioteca de Antonio Gamoneda, en la galería de la habitación que el poeta usa como despacho y biblioteca:

Detalle.