* Curiosidades

“Otra más alta vida”, el libro del padre de Gamoneda

Antonio Gamoneda
Otra más alta vida.
Madrid, Imprenta Helénica, 1919.
19,5 x 13 cm. 201 pp. 1 h.
Primera edición.
El autor es el padre del actual poeta del mismo nombre.
Raro. Con algunas manchas de óxido en el papel y la cubierta posterior sucia.

“Otra más alta vida” (1919)

“Le cuenta Antonio Gamoneda a Jesús Marchamalo en su libro Donde se guardan los libros, que de niño, en su casa, solo había un libro. Al leer esto me sentí triste por el pequeño Gamoneda. Su madre le contaba de los libros que su padre tuvo en su biblioteca, libros dedicados por Valle-Inclán y Rubén Darío. Una madre cuenta a un hijo historias de una biblioteca, historias de los libros perdidos de su padre. Gamoneda dice que aprendió a leer de ese único libro, un libro que escribió su papá, un poemario: Otra más alta vida. El título parece toda una declaración de intenciones. Un solo libro puede transformar cualquier vida en otra más alta vida. Gamoneda aprendió la magia de esa alquimia que es la lectura de aquel solo libro. Me lo imagino imaginando la casa llena de los libros que su madre le contaba, le imagino juntando letras, palabras y frases hasta llegar a los versos que le han convertido en el poeta que es. Un solo libro, otra más alta vida. (…)

Vuelvo al pequeño Gamoneda. Ese Otra más alta vida, ese poemario de su padre, fue su único nutriente durante la grisura de los fríos días de la guerra. Más allá de la cantidad de libros está la calidad de los lectores. Leer es un querer, es un deseo apasionado por ser iluminado y discutido. Es sentarse ante otros con el propósito de ver de otra manera. En estos momentos en los que las posturas para todo se enconan y se van a los extremos, la lectura ha de ser experimentada como una vuelta al equilibrio en todo lo que se discute. Hay un sistema al que le conviene los polos porque el equilibrio y la sana discusión de lo que nos pasa se clausura, no hay término medio, eso le viene bien a los que no desean que nos resolvamos.

Otra más alta vida es posible por medio de los libros. Bradbury acierta en su pesadilla al llenar el vacío dejado por los libros con personas que contienen esos libros. Al final, los libros vinculan, terminan por acercarnos. Verbo encarnado, dice el Evangelio, la palabra hecha persona. Otra más alta vida es posible, salgámosle al encuentro por medio de un buen libro.”.

Pedro CrenesOtro lunes, revista hispánica de cultura. (Octubre, 2014)

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“Projecte DM”, una exposición de pintura de Hans Móller a partir de la lectura de “Descripción de la mentira” de Gamoneda

El cartel.

Este viernes 27 de octubre de 2017, a las 20 horas, se inaugura en el Espai 1 de la localidad catalana de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) la exposición “PROJECTE DM”, del artista barcelonés Hans Móller, en la que muestra una selección de pinturas a partir de la lectura del libro “Descripción de la mentira” de Antonio Gamoneda. Se podrá visitar hasta el próximo 10 de diciembre.

Hans Móller (Barcelona 1950)  ha seleccionado 54 obras pictóricas para esta exposición elaborada “a partir de la vivència extraordinària en la lectura del poemari ‘Descripción de la mentira’, del poeta Antonio Gamoneda“. Pero tiene mucho más material guardado. En una de las cartas que ha recibido de Gamoneda, mientras se encontraba inmerso en este proyecto, se puede leer: “…usted, a mi juicio, no ha buscado una ‘ilustración’ a mi texto, sino una respuesta impulsiva que no refiere nada, pero que dialoga emitiendo usted sus propios pronunciamientos gestuales…”.

Visto así, como escribe Verònica Ribera-Sterner en un breve texto que acompaña a esta exposición, “ja no se’ns escapa: són pintures, són objectes, són feines personals, són frases no verbals d’un diàleg al que hi som convidats”.

“DM 01”. Obra del pintor Hans Móller.

El propio artista cuenta aquí el proceso de elaboración de “PROJECTE DM”:

Descripción de la mentira
Memoria

Por HANS MÓLLER

Nota previa de marzo de 2010:

Con la misma libertad que una hoja seca en mitad del otoño, cuando cae y se engancha en la manga de lana que nos abriga; tan impensadamente, tan decididamente me ha llegado el espíritu del poeta Antonio Gamoneda.

(Una prueba de su talante poético: hace unos días le concedían el Premio Ciudad de Barcelona de Poesía en castellano, y en una entrevista declaraba que quería su obra herméticamente abierta. Toda una declaración de principios.) Su libro Descripción de la mentira me tiene atareado desde hace varias semanas. Me llegó llovido del cielo, seguramente, pero ahora es una roca que engendra chispas.

Ya he hecho lecturas, transcripciones y esbozos; me encuentro en la fase de reprimir la fiesta inevitable que produce el entusiasmo. Miro de suprimir, de concentrar, de limitar y de profundizar, tanto en el espíritu del texto pautado y preciso como en el de las sugerencias plásticas que me nacen entre los papeles de trabajo, que todavía son pocos.

Para decirlo brevemente, un centenar de formas, objetos o puntos de partida. No puedo evitarlo: el centro del mundo se encuentra en estos días entre mi mesa de trabajo y el mural de esas cien formas.

Memoria propiamente dicha

El libro apareció en mis manos; fue un regalo de mi madre. A las pocas páginas de lectura, muy pocas, entendí que se trataba de uno de esos lugares del alma que me conmueven, que me impulsan a seguir, y no sólo leyendo, sino tomando notas, fijándome, haciendo mía aquella revelación poética.

No tardé nada en querer pintar sobre ese libro. Entonces pasé a la primera fase, la que suelo celebrar siempre que la longitud del texto me lo permite: hacer mío el libro copiando sus palabras a mano. (Puede parecer un ritual secundario, pero para mí es casi una necesidad.)

Luego nacieron pequeños dibujos, anotaciones espontáneas a partir de palabras, reflexiones, expresiones o simples detalles idiomáticos; dejaba de lado las palabras cultas, infrecuentes, que aún visitando el diccionario no me añadían gran cosa al sentido global porque se trataba de cuestiones de estilo.

Después de los primeros dibujos aparecieron las formas, que vi que eran 114. La cifra no me asustó. La cifra no era lo importante, sino el espíritu que el libro me regalaba en forma de vibraciones que me hacían sentir como mío lo que Antonio Gamoneda escribía.

De las 114 formas desdeñé algunas y me quedé con 100. Empecé por agruparlas por ideas, por afinidades, por conceptos, todo siempre según la forma dibujada, jamás teniendo en cuenta posibles simbolismos o asociaciones de ideas entre el texto o su espíritu y cualquiera de las formas.

Mi trabajo empezaba –creo– bien, porque era pintura, o pre-pintura, pero no ilustración, decoración o traducción de un texto en español a un relato de signos.

Una vez tuve algunos grupos pensé en realizarlos casi como un fichero de posibilidades, cosa que hubiera estado bien y que no descarto hacer más adelante, pero preferí dejar esa vía y pintar tan sólo unas cuantas de aquellas formas en formatos y técnica iguales, para tener así una especie de tronco vertebrador a partir del cual continuar.

Fueron doce pinturas sobre tabla, y de sus lemas desapareció cualquier referencia a palabras, frases o ideas del poemario: tan sólo DM y un número ordinal (DM como referencia a Descripción de la Mentira).

Luego ya pude continuar y lo hice con aquello que tenia a mano, ya fuesen marcos de formas curiosas, aprovechados de algún derribo, o papeles, telas y maderas que iba incorporando a la base física de la colección, o eso que yo llamo habitualmente serie.

Y después, cada forma, alguna de ellas presente en más de una pieza, halló su lugar, sin forzar a ninguna de ellas a estar por encima o por debajo de las otras. Lo hubiera podido lograr igualmente si hubiera empleado formatos y materiales idénticos, pero creí mejor soltarme a la aventura de construir un entramado pictórico espontáneo, sin límites.

Queda por hacer lo gordo, quiero decir lo farragoso, lo monumental, lo laborioso; quedan por construir estructuras corpóreas, grupos de objetos, de pintura, de elementos que conjuntamente edifiquen un nuevo espacio expresivo –o tal vez tan sólo complementario– para mi visión de Descripción de la Mentira.

Pero no queda por hacer por ninguna otra razón sino porque ahora mismo no tengo manera todavía de mostrar el conjunto de las 54 piezas que ya existen; por tanto, pretender encontrar un espacio y una aceptación para lo que queda por hacer me parece impracticable de momento: no sabría dónde meterlo ni cómo conservarlo.

Por eso me conformo con mantener vivas las ideas y algunas anotaciones al respecto, además de algunas maquetas muy primitivas del trabajo que me gustará hacer más adelante sobre ese mismo texto, enlazado con las pinturas y dibujos ya existentes.

Esta clase de proyectos no son muy del agrado de los responsables de exposiciones que uno va conociendo, porque su realización exige espacio y una atención que quizá consideren excesiva. En fin, comprendo que sea así, si realmente es así, pero debo continuar tomando notas y trabajando.

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Luis Moro expone en México “Miradas cruzadas. Gamoneda-Poniatowska” (2017)

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El Museo Nacional de la Estampa en la Ciudad de México acoge, del 23 de agosto al 15 de octubre de 2017, la exposición Miradas cruzadas del artista segoviano Luis Moro, en la que éste reúne sus últimas ediciones gráficas realizadas en colaboración con los célebres escritores Antonio Gamoneda y Elena Poniatowska.

Miradas cruzadas es la más reciente producción de Luis Moro, inspirada en la poesía de Elena Poniatowska y Antonio Gamoneda. Poemas que cobran vida a través de la naturaleza y los seres de su particular bestiario. Se trata de una exhibición poética y gráfica multidisciplinar que propone el rescate de la poesía y su fuerza evocadora; la conexión entre campos del arte y el reconocimiento a estos dos escritores.

Según Moro, este trabajo quiere ser “un puente entre dos culturas, dos continentes y dos medios; como la pintura, la poesía y también la animación con la realidad aumentada y el videomapping”. No en vano, la muestra cuenta con un novedoso método, a través del cual los cuadros cobran vida y voz, algo interesante cuando se habla de poesía.

El pintor reconoce que, mientras en la obra de Gamoneda se ha dado cuenta de que absolutamente todo le conmueve, en la de Poniatowska ha visto cómo existe un feeling artístico entre ambos que no entiende de generaciones. “Hay mucho lenguaje en común y muchas vivencias”, ha comentado Luis Moro, para quien probablemente la obra más importante de Miradas cruzadas es ‘El árbol de otro mundo’, ya que significó para él un cambio.

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Una billetera vieja y el primer libro de Gamoneda, en el Museo del Escritor (Madrid)

Vitrinas con los objetos personales de varios escritores de habla hispana en el Museo del Escritor. / Foto: Myriam Soto.

El Museo del Escritor (Madrid) recauda dinero
para poder ampliar sus instalaciones

En el número 52 de la madrileña calle de Galileo se ubica el Museo del Escritor, un espacio que es además librería especializada, editorial, galería de arte y custodia del archivo Juan Carlos Onetti. Dos editores argentinos Claudio Pérez y  Raúl Manrique fundaron este museo en su tierra natal, pero una vez afincados en Madrid, y teniendo en cuenta la cantidad de objetos personales de escritores que tenían en su poder, tomaron la decisión de refundarlo en la capital española en 2013. Este museo-librería acoge además exposiciones de pintura, pero también recitales de poesía, y exposiciones de los archivos de escritores.

La exposición permanente reúne “objetos afectivos” de 183 escritores de 20 países, tanto españoles como hispanoamericanos. Se trata de objetos que en su mayoría han sido cedidos por los familiares de los escritores o por ellos mismos, como es el caso del poeta Antonio Gamoneda, que ha donado a este museo una billetera vieja y el ejemplar de Otra más alta vida, el libro de poemas escrito por su padre y con el que aprendió a leer, como tantas veces ha recordado el autor leonés. Pero el Museo del Escritor también ha comprado objetos o manuscritos, como el caso de los tres sombreros del escritor argentino Bioy Casares adquiridos en una subasta.

Entre sus piezas emblemáticas figuran, solo por citar algunas, un libro de Chesterton firmado por Borges en Granada en 1919, que fue de la biblioteca personal de Jorge Luis Borges; la cama de Juan Carlos Onetti, la corbata que utilizó Max Aub el día de su boda, el espejo cóncavo de Ramón Gómez de la Serna, unas gafas de Mario Benedetti, los álbumes fotográficos de la infancia de Julio Cortázar o las pipas de Ramón Gómez de la Serna.

Los promotores de este museo, que no recibe ninguna ayuda, acaban de lanzar una campaña de micromecenazgo con el fin de ampliar las instalaciones, mantener la exposición y dotar al centro de mayor visibilidad.

Como agradecimiento, se pondrá el nombre de todos aquellos que aporten fondos en un cartel en el que figurarán los colaboradores del Museo del Escritor. Quienes donen 100 euros o más, además recibirán un ejemplar de una publicación en miniatura, realizada en forma totalmente artesanal, con una tirada única de 100 ejemplares numerados, hecha en base a los fondos del Museo.

El pintor Luis Moro se inspira en versos de Gamoneda y Poniatowska

Luis Moro, delante de una de sus obras. / A. de Torre (El Norte de Castilla)

Los versos pictóricos de Luis Moro
en La Alhóndiga (Segovia)

[Noticia publicada en El Norte de Castilla (Segovia) el domingo 18 de junio de 2017]

La Alhóndiga acoge estos días la exposición de Luis Moro titulada ‘Miradas cruzadas: Poniatowska – Gamoneda’, organizada por el Ayuntamiento de Segovia en colaboración con la Universidad de Alcalá, que concedió el Premio Cervantes a estos dos reconocidos escritores. Con el comisariado de Eliseo de Pablos, la exposición de Moro estará abierta al público hasta el 9 de julio, en horario de miércoles a viernes de 18:00 a 21:00 horas y sábados, domingos y festivos, de 12:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas.

‘Miradas cruzadas’ es la más reciente producción de Luis Moro, inspirada en la poesía de Antonio Gamoneda y Elena Poniatowska. Poemas que cobran vida a través de la naturaleza y los seres de su particular bestiario. En ella se exhibe la carpeta litográfica ‘Un animal oculto’, con poemas de Gamoneda, y se presentará como primicia la carpeta ‘La leona’, primera obra que Poniatowska hace con grabados originales y firmados por la poeta y el artista, lo que le da un carácter único a la obra. En agosto se exhibirá en el Museo Nacional de la Estampa de México y en noviembre en Houston.

‘Miradas cruzadas’ traza un cruce intercontinental y generacional entre disciplinas, recursos manuales tradicionales y tecnológico-digitales. Habla de la migración y el exilio. Es un encuentro de miradas entre las obras de los artistas, que exploran nuevos medios tecnológicos y se actualizan. Reivindicando el invaluable legado que constituyen la palabra en el poema y la pintura. Es una exhibición poética, interactiva, gráfica y pictórica multidisciplinar que propone el rescate de la poesía y su fuerza evocadora; la conexión entre los campos del arte y la inspiración en estos dos poetas.

Técnicas y registros

Moro juega, experimenta con el uso de varias técnicas y registros, donde la poesía o la pintura adquieren un rol preponderante; mientras, éstas se redefinen a través del video-mapping o la realidad aumentada, con colaboraciones de Gamoneda y la interpretación poética de Albert Pla. Además, durante todo el tiempo de exhibición de la exposición, los asistentes tendrán la posibilidad de solicitar unos móviles configurados para interactuar con la obra.

En la exposición también se podrán ver colgadas unas obras que hacen referencia al corazón cuyas arterias abrazan el Acueducto que Luis Moro diseñó para la última Marcha Mujeres de Segovia, celebrada en mayo de este año. Esta figura fue conformada por las 3.500 mujeres participantes, con el resultado de una imagen aérea imponente en la que el corazón cobra vida gracias al latido conjunto de las féminas.

El próximo domingo 25 de junio, Luis Moro pintará en directo en una actividad de experimentación entre varias técnicas y registros. Será en la propia casa de La Alhóndiga.

Información relacionada:

Fotografías de Robés sobre poemas de Antonio Gamoneda

Fotografía de José Antonio Robés para “El vigilante de la nieve”.

“El vigilante de la nieve”
Fotografías de Robés sobre poemas de Antonio Gamoneda

El vigilante de la nieve es una de las obras poéticas más emblemáticas de Antonio Gamoneda, Premio Cervantes 2006. Incluye once fragmentos pertenecientes al Libro del frío (Ediciones Siruela, 1992).

José Antonio Robés ha creado una colección fotográfica exclusivamente para El vigilante de la nieve. Ambos autores han querido compartir su obra, fusionar sus creaciones que, de manera individual, han realizado sobre un mismo eje.

La fotografía de Robés en El vigilante de la nieve está realizada desde la serenidad, en ellas se escucha el silencio, el susurro de los versos de Gamoneda. Es una obra conceptual, casi minimalista, donde las sensaciones y los sentimientos se proyectan en una fotografía pura en blanco y negro, realizada aún con negativo químico.

No tiene lugar ni tiempo conciso, es un sueño, un estado espiritual, una ráfaga. Es una creación en la que Robés ha trabajado durante años y con extremo cuidado, cuidando la estética purista que cierra el círculo de once imágenes equilibradas entre sí junto a la obra poética.

La fusión con el poema de Gamoneda confiere a esta obra una dimensión en la que fotografía y poesía se complementan y proyectan una visión global y matizada de estas dos expresiones artísticas.

  • Nota: La exposición de fotos de Robés se ha podido ver en distintintos luegares, uno de ellos el Museo de la Universidad de Alicante MUA (donde se pudo contemplar desde el 18 de enero al 19 de febrero de 2017).

Gamoneda y Mestre en el Festival de Poesía de Nicaragua (2017)

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Antonio Gamoneda y Juan Carlos Mestre en distintos momentos del XIII Festival Internacional de Poesía de Granada (Nicaragua), con Raúl Zurita, José María ZontaFrancisco De Asís Fernández Arellano.

Fuente: Facebook de Juan Carlos Mestre y Jm Zonta.