* Felicitaciones en el 80 cumpleaños de GAMONEDA

86 CUMPLEAÑOS DE GAMONEDA/ ‘Descripción de ANTONIO’, por VÍCTOR M. DÍEZ

Víctor M. Díez.

Con motivo del 86 cumpleaños de ANTONIO GAMONEDA, (el 30 de mayo de 2017), reproducimos este texto del poeta leonés Víctor M. Díez, escrito en 2011 (en aquella ocasión, para felicitarle en su 80 cumpleaños):

Conservo una primera imagen consciente de Antonio paseando solo, por la entonces ajardinada Plaza de la Catedral de León. Descripción de la verdad: era junio, iba caminando despacio, con una chaqueta azul en el brazo, una carpeta o un sobre y un gran cucurucho de helado. No recuerdo ahora el color del sabor de aquel helado. ¿Fresa, chocolate, no sé? Pero sí recuerdo que yo, con 17 o 18 años, ya me había asomado a Descripción de la mentira, y la imagen de Antonio deleitándose en su cucurucho me sobrecogió. No sé si pensé entonces en aquel verso: “El óxido se posó en mi lengua como el sabor de una desaparición. / El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el olvido…”; supongo que no, pero recuerdo que en la mitología personal, en la imagen que uno se forjaba de lo que era ser poeta me sorprendió aquel hecho tan dulce y quizás tan nimio: a los poetas se les permitía comer helados. Helados de óxido o de olvido, al menos.

‘Para el más grande poeta vivo de habla española’, por Roberto Casanova Gianuzzi, desde Chile

Roberto Casanova Gianuzzi.

Roberto Casanova Gianuzzi.

[El poeta chileno Roberto Casanova Gianuzzi remitió este poema, con motivo del 80 cumpleaños de Antonio Gamoneda en 2011, con la siguiente dedicatoria:]

Para el más grande poeta vivo de habla española,
con toda mi admiración y cariño, desde Santiago de Chile:

más allá

en sus manos delicadas abolió la espuerta,
el árnica apagó el amor como una inflamación
que se detesta por naturaleza

somos. eres, ahora y de continuo, la erosión,
mar contra roca, infinitamente mar, la presión de las aguas, todas
todas sobre un punto inefable

llegas a preguntarme por mí y la oscuridad es suculenta
en tu presencia
sólo tus ojos escupen signos para seguir

llevo tus párpados en andas,
tus luces son turquesa y lagos de altura,
nadie se atreve en tu presencia a sumergirse en ellos

yo, en cambio, acomodo los reales sobre mis cuencas
y apuro el remo silencioso,
esfuerzo la pupila hacia la orilla que sólo se dibuja en mi fiebre

ninguno ha vuelto,
yo no seré el primero en ablandar el corazón,
tendré que conformarme con la espera y la simplicidad de mis mitologías

R. Casanova

‘EN LA LUZ DE LAS CLARABOYAS’, por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

Tomás Sánchez Santiago. © Fotografía: Guillermo Gallego.

Tomás Sánchez Santiago. © Fotografía: Guillermo Gallego.

EN LA LUZ DE LAS CLARABOYAS

(Texto dedicado a Antonio Gamoneda en su 80 cumpleaños, el 30 de mayo de 2011)

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO

Siempre me gustó el sabor de esa palabra: “claraboya”. Me entran a la vez infancia y luz por ella cuando la pienso o cuando la pronuncio. Ahora, cuando recuerdo –con qué nitidez emocionada– mis primeras conversaciones con Antonio Gamoneda, me sale a flote esa misma luz alta y entera, escasa de pérdida. La que dejan dentro de uno las claraboyas de la memoria aún viva.

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‘De donde vuelve ANTONIO GAMONEDA’, por JOSÉ MIGUEL MARINAS

José Miguel Marinas.

José Miguel Marinas.

[El escritor y profesor José Miguel Marinas escribió este texto en mayo de 2011, para felicitar a Gamoneda por su 80 cumpleaños:]

De donde vuelve Antonio Gamoneda

Por JOSÉ MIGUEL MARINAS

De él, en conversación con Ildefonso Rodríguez, aprendí que el poeta sale de la ciudad, ve algo que nadie vio y se esfuerza en cantarlo, en darlo a los vecinos del Crucero o del mundo.

Esa es su civilidad, la generosidad de su condición ciudadana.

¿De dónde vuelve Gamoneda?

Se dirá que de la pobreza originaria, del silencio de plomo, de las reatas de condenados, de la conciencia de los venenos que obran sobre el cuerpo, de la larga soledad de la vida leonesa de la que estos años sale para predicar a los lapones o a los madrileños.

Quiero pensar que, aunque no lo confiese, tal vez ni lo sepa claramente, Gamoneda viene de un sueño asturiano. Que no lo tuvo el mismo, que se lo soñaron. Un sueño  que se inventa al contarlo, cada vez que se narra.
En él la felicidad (abruptamente robada luego, de tan niño) aun estaba viva y plena y bajaba por un prao verde abajo donde se cantaba lo que un día entonamos a media voz:

Baxaben cuatro alleranos
Todos xuntos en madreñes
Y en Santullano pidieron
fabes, tocín y morcielles
que dixo Melchor…

El poeta combate por contar, cada vez más despojado y verdadero, el sueño del mundo que le trajo a la vida.

Una conversación con VICENTE VALERO para ‘Diario de Ibiza’

[Reproducimos una conversación entre ANTONIO GAMONEDA y el poeta VICENTE VALERO publicado en ‘La Miranda’, suplemento de Cultura de Diario de Ibiza, en 2011:]

ANTONIO GAMONEDA:
“EL TIEMPO CONSISTE
EN AVANZAR HACIA LA DESAPARICIÓN”

Por VICENTE VALERO

El poeta Antonio Gamoneda cumple 80 años el próximo día 30 y el mes de mayo se ha iniciado con una celebración, esta semana, en Toledo. En la maravillosa sinagoga del Tránsito han tenido lugar diversos actos de homenaje, organizados por los poetas Olvido García Valdés y Miguel Casado, principalmente con lecturas poéticas, en honor de quien es considerado el mejor poeta español vivo, Premio Cervantes 2006.

—¡Felicidades!
—Para mí cumplir 80 años significa haber asumido una especie de conformidad no solamente con la vejez sino con la perspectiva de la muerte. Acepto la naturalidad del hecho de ser viejo y tener poco tiempo por delante. En esta manera de ver las cosas han influido no solamente mi experiencia acumulada, también la aparición en mi vida de mi nieta Cecilia, que me ha proporcionado la sensación de vivir en ella, una especie de permanencia. La sucesión de la vida lleva consigo componentes que nos proporcionan una situación de ánimo.

—Pero también su obra apunta claramente hacia la permanencia.
—No voy a despreciar esta permanencia, pero aquella otra que veo en mi nieta tiene un componente biológico y vital que no lo tiene la escritura. Es la primera vez que hago esta reflexión. Se trata de un ser vivo que es parte de mí, que concierne a la vida, y solo en ella veo reflejada mi permanencia, una permanencia de la que yo no me voy a enterar, claro.

—Porque no cree en otras formas de permanencia ni en otras vidas.
—Yo pienso que no. Considero muy extraño ese accidente que es la vida, este ir de la no existencia a la no existencia. He entrado en cierta conformidad con este hecho.

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“El maestro de la nieve”, por LUPE GÓMEZ

Lupe Gómez, junto a Gamoneda, en homenaje a Miguel Hernández que se celebró en León en mayo de 2010.

Lupe Gómez, junto a Gamoneda, en homenaje a Miguel Hernández que se celebró en León en mayo de 2010.

[La poeta gallega Lupe Gómez escribió este texto para felicitar a Antonio Gamoneda con motivo de su 80 cumpleaños en 2011].

EL MAESTRO DE LA NIEVE

Por LUPE GÓMEZ

Tengo un maestro en la nieve. Sus manos son dibujos de nieve. Su corazón es de nieve. Si yo supiese pintar las arrugas de la cara de mi madre, me moriría y volvería a nacer en el mes de mayo. Si yo cumpliese 80 años, sentiría que Caperucita Roja aparece y desaparece en las mañanas de nieve. Me alegro de tener un maestro. Puedo contarle cosas cuando tengo sueño, cuando bailo en el interior tranquilo del río de mi aldea, cuando sueño con calles que son mujeres llenas de frío, dolor y trabajo. Si yo no tuviese un maestro de nieve, no tendría nada que aprender. No quedarían motivos para protestar. Quizás mi nombre y mis apellidos se morirían en un cajón vacío de un armario de piedra. Puedo cantar y tocar un acordeón rojo en los días luminosos de abril, mientras mi maestro prepara los libros, los poemas y las lágrimas de las mujeres republicanas. Mi maestro nunca es viejo aunque cumpla 80 años. Nunca duerme y nunca despierta, porque está tan vivo como un campo de hierba. No podré cortar el maíz con mis manos cuando mi maestro se marche. No quiero que se vaya a un país sin relojes, sin mapas, sin cuentos. Necesito escuchar su voz una vez más para que los árboles canten canciones invisibles, muertas. Tengo una guitarra escondida en un rincón alegre de mi casa. Hablo con ella en las tardes eternas de Compostela. Tengo las cartas de mi maestro en una caja que no tiene llave. La abro y la cierro y hundo mi corazón en sus paredes de hierro. Mi caja mágica –con un maestro dentro– tiene fotos de Londres. Nunca fui a Londres en avión, pero fuí muchas veces en los cuentos. Mi maestro es una ventana y yo miro con mis ojos marrones toda la niebla da “miña terra galega”. En el tejado de una casa de piedra nacen muchas niñas que aman la lluvia, sueñan con enamorarse y tejen palabras para ese maestro melancólico y misterioso que llegó un día, y no se fue nunca. Felicidades, Gamoneda, por ser un puro cristal de nieve, un tierno amanecer y un grito azul de libertad.

COVA VILLEGAS y FONSITO RODRÍGUEZ felicitan a ANTONIO con una canción asturiana

FELICITACIÓN PARA ANTONIO GAMONEDA
EN SU 80 CUMPLEAÑOS (2011)

de

FONSITO RODRÍGUEZ & COVA VILLEGAS

Felicitación.

Felicitación.

HAZ UN CLICK EN LA IMAGEN ↑ PARA ESCUCHARLA…

Se trata de una grabación casera de canción asturiana con fondo de clarinete bajo: a la voz la nieta de Don Xuan Uría, Cova Villegas; al clarinete el nieto de Don Eutimio, el maestro de Mansilla, Fonsito Rodríguez.

Fue grabada en mayo de 2011 para felicitar a Antonio Gamoneda en su 80 cumpleaños.