Memoria histórica

Gamoneda en Fabero: «César Terrón luchó por la democracia plena que aún no tenemos»

Carmen Busmayor y Antonio Gamoneda, a su llegada a la Casa de la Cultura de Fabero. Busmayor se ha inspirado en unos versos de Gamoneda para escribir el poema ‘Las madres pan’, dedicado a las mujeres que tuvieron hijos represaliados por la dictadura. Foto: L. DE LA MATA / Diario de León.

El poeta Antonio Gamoneda participó en Fabero en el homenaje al guerrillero enterrado en Vega de Espinareda

Por CARLOS FIDALGO
Publicado en Diario de León, el 5 de septiembre de 2021

En la puerta de la Casa de la Cultura de Fabero, abordado por el periodista, el poeta Antonio Gamoneda, cada vez más lúcido a sus 90 años, habló ayer del campesino, del minero, del guerrillero antifranquista, del huido, del maquis, del emboscado César Terrón, que murió abatido en el monte de Villar de Otero un día de julio de 1940. Todo eso fue. Todo eso le llamaron. Y se hizo un silencio hondo a su alrededor entre la gente que aguardaba el momento de sentarse para oír sus palabras en el homenaje a las víctimas del franquismo que organizaban los familiares de Terrón y el Foro de la Memoria, después de colocar una placa de recuerdo en el cementerio de Vega de Espinareda.

«César Terrón es un ejemplo que no debe ser olvidado —dijo el autor del Libro del frío, que fue niño de posguerra— un ejemplo que debe permanecer en la memoria». Y añadió, en una idea que repite a menudo con la claridad de los años, que «la lucha de los huidos, de los maquis, de los guerrilleros, de los emboscados, que así les llamaron, fue por algo que todavía no está logrado; por una democracia plena. Porque una democracia real y no aparente como esta no lleva dentro una dictadura económica». Nuestra democracia, volvió a repetir, por mucho que haya traído otras libertades está coja.

¿Y quién fue César Terrón, el hombre elogiado por Gamoneda? La respuesta esta vez es de otra poeta, la berciana Carmen Busmayor, que ayer acompañó al escritor nonagenario y al historiador Alejandro Martínez en el escenario de Fabero. «Sin actos como este alguien podría pensar que César Terrón fue un delincuente», aseguraba Busmayor porque el régimen de Franco trató a todos los guerrilleros como si solo fueran vulgares bandidos. César Terrón, como dijo Gamoneda, como recordaron tres de sus sobrinas en el cementerio de Vega de Espinareda —donde desde ayer una placa de la artista Soraya Triana le recuerda— fue un campesino, y un minero, que combatió por la República y se echó al monte cuando cayó el frente de Asturias. Uno de esos hombres derrotados a los que se refería Max Aub —recordó Ana Terrón Bañuelos— cuando los describía con la guerra acabada, cansados, sucios, rotos, pero sin perder del todo la esperanza mientras aguardaban la oportunidad de ir al exilio en el puerto de Alicante. «Son lo mejor del mundo. No es hermoso, pero son lo mejor del mundo, no lo olvides», le decía a su hijo uno de los personajes de Aub.

«Sin memoria no hay futuro», había advertido Ana Terrón Bañuelos a quienes asistieron al descubrimiento de la placa en el muro interior del cementerio de Vega. A César Terrón Abad lo enterraron en algún lugar del exterior del camposanto, pero su tumba nunca estuvo señalizada y con la ampliación del recinto es casi imposible dar con sus restos.

Antonio Gamoneda tenía nueve años cuando mataron a César Terrón, pero sí conoció a su hermano, el filósofo Eloy Terrón. Después de pasar por delante del busto que le recuerda frente a la Casa de la Cultura de Fabero, apoyado en su bastón, el Premio Cervantes y Premio Reina Sofía de Poesía, le contaba al periodista que acudía a homenajear al hermano de su amigo Eloy; otro que también combatió por la República y fue condenado por ello antes de estudiar Filosofía. «Vengo a hacer lo que pueda», afirmó el poeta con voz grave, cristalina, en medio del hondo silencio que provocaron sus palabras. Y ese fue un buen comienzo.

Gamoneda recordará en Fabero al guerrillero César Terrón y a las víctimas del franquismo

Publicado en Diario de León, 25-8-2021

Será el próximo 4 de septiembre de 2021, primero en el cementerio de Vega de Espinareda y después en la Casa de Cultura de Fabero. Los asistentes recordarán al guerrillero César Terrón, al capitán de batallón Higinio Carrocera, y a todas las víctimas del franquismo represaliadas en la zona. Y entre las voces que apelarán a la memoria, la del poeta Antonio Gamoneda, el autor del Libro del frío, de El vigilante de la nieve, del Libro de los venenos, entre otros poemarios, Premio Cérvantes, Premio Reina Sofía de Poesía, entre otros premios, y un hombre que vivió de niño la miseria de la posguerra.

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Poemas de ‘Mortal 1936’, de Gamoneda

Obra de Juan Barjola.

Mortal 1936

(1994)

Hierven bajo las túnicas de la ira;
hierven los números y los ácidos
depositados en su espíritu.

Veo el mercurio en las pupilas, líquidos
negros, la fertilidad
de los cuchillos y las sombras; veo
los agujeros y los párpados.

Siento la herida musical, el llanto
multiplicado por el viento, el sol
en la pared de los agonizantes.

Ésta es la soledad de mil cabezas,
la gárgola que aúlla, la gallina
desesperada.
             Al fin, surten las fuentes
sangre, vértigo, luz, acero, lágrimas.

— – —

El miedo entra en la blancura; aún
sus alas hienden la serenidad
y disciernen la sal y la ceniza.

Lívidas hélices y, en el espesor,
lentitud de los pájaros, augurios
en las venas azules de las aguas.

Ah pétalos temibles, semejantes
a las escamas puras de la cólera.

Ah pena corporal, amor herido,
animal de la luz, pueblo abrasado.

— – —

Salen los cuerpos del abismo, ascienden
como azufre solar; su resplandor
atraviesa las aguas.

Hay profecías incesantes. Ved
la transparencia de los signos
y las palomas torturadas.

Éste es el día en que los caballos aprendieron a llorar,
el día horrible y natural de España.

El animal de sombra
enloquece en las pértigas del alba.

ANTONIO GAMONEDA

Poemas del libro 'Mortal 1936 (Pasión y luz de Juan Barjola)'. Mérida, Asamblea de Extremadura, 1994.

‘Mortal 1936’ de Antonio Gamoneda en el memorial ‘Badajoz, 1936’

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(…) Riguroso, emotivo, cargado de simbolismo y apoyado en distintas creaciones artísticas inspiradas en este fatídico capítulo de la Guerra Civil, el memorial ‘Badajoz, 1936’ fue inaugurado por la consejera de Cultura, Nuria Flores, en el ‘hall’ del Palacio de Congresos, el lugar donde tuvo lugar el fusilamiento de cientos de pacenses del bando republicano.

La exposición permanente es un homenaje y un lugar de recuerdo donde las víctimas son las protagonistas, un espacio para asomarse al pasado reciente que invita a profundizar más en qué y por qué ocurrió. «En este espacio que acumula el dolor de las víctimas, se simboliza la barbarie de la guerra. Sobre estas cenizas, levantamos este espacio que es físico, pero sobre todo espiritual, un lugar para el encuentro, la concordia y, sobre todo, para el futuro», destacó la consejera, que recordó que este memorial nació del consenso de los grupos políticos del Ayuntamiento de Badajoz, que aprobaron por unanimidad una moción presentada por Podemos el 14 de abril de 2016 para divulgar qué ocurrió en Badajoz en agosto de 1936. (…)

De Neves a Justo Vila

Un fragmento de las crónicas de Mario Neves, el periodista portugués que narró el horror de aquel agosto en Badajoz, la icónica fotografía de René Brút de los cadáveres apilados junto a la tapia del cementerio viejo o la de los tanques en la antigua plaza de toros, y la relación de víctimas que Francisco Espinosa publicó en ‘La columna de la muerte’ forman el cuerpo documental del memorial.

El resto de contenidos abordan lo sucedido a través de los versos de ‘Mortal 1936’ de Antonio Gamoneda; de la prosa de las ‘Lunas de agosto’ de Justo Vila; de la poesía experimental de Antonio Gómez y sus ‘Disparos de luz’; de la maqueta de la maltrecha escultura de Blanca Muñoz que está en la puerta del Palacio de Congresos; y de la música en bucle de la composición de José Ignacio de la Peña dedicada a las víctimas e interpretada por la Orquesta de Extremadura.

No cesará la alondra

ensangrentada en su furioso canto.

Hoy es el día del jamás y el nunca,

ah país del dolor, Extremadura.

Antonio Gamoneda
‘Mortal 1936 (Pasión y luz de Juan Barjola)’.
Mérida, Asamblea de Extremadura, 1994.

INFORMACIÓN ADICIONAL:

Badajoz, 14 de agosto de 1936, la alondra ensangrentada, un artículo de Manuel Cañada publicado en rebelion.org (2016)