* Pintura

Carta de Gamoneda a su amigo el pintor Elías García Benavides (1994)

Carta de Antonio Gamoneda, en un catálogo del pintor Elías García Benavides, fechada en 1994.

León, 30 de noviembre 1994

Querido Elías:
¡Cuántas palabras olvidadas!
Pensando en tus cuadros, he vuelto sobre mi escritura de, casi, cincuenta años para acá, y la memoria y la conciencia se me han llenado de imágenes y de pérdidas.
Puestas –las palabras– en relación con tu pintura, será como si las echásemos otra vez a vivir.
Sé que me estás comprendiendo. Abrazos
Antonio Gamoneda

Algunos cuadros de Elías García Benavides en la galería Ármaga.

El pintor Elías García Benavides muestra su exposición “Del rojo y otros colores. 2”, del 6 de octubre al 17 de noviembre de 2018, en la galería leonesa Ármaga.

Información relacionada:

Gamoneda con Elías García Benavides y su esposa Choni, en compañía de Marga Carnero, directora de la galería Ármaga.

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Gamoneda conversará con la pintora Teresa Gancedo el domingo 28 de octubre de 2018 en el MUSAC

Antonio Gamoneda, Teresa Gancedo y el director del MUSAC, Manuel Olveira, durante el encuentro mantenido el domingo 28 de octubre en el museo, con motivo de la inauguración de la exposición. Fotografía: Miguel Ángel Fernández Cardo.

El poeta Antonio Gamoneda conversará con la pintora leonesa Teresa Gancedo el domingo 28 de octubre de 2018, a las 12 del mediodía, en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), con motivo de la inauguración de una amplia retrospectiva sobre esta artista inclasificable, para la que “todo es pintura”.

Este encuentro se produce casi 46 años después de que Teresa Gancedo realizara su primera exposición individual en la “Sala Provincia” de León, invitada por Gamoneda, que entonces gestionaba este área cultural de la Diputación provincial. Se trata de una actividad fuera de programa, concertada a última hora de manera especial, aprovechando la presencia de Teresa Gancedo estos días en León. Gamoneda, además, ha escrito un texto para un catálogo dedicado a Teresa Gancedo que publicará el MUSAC próximamente.

Reproducimos el texto de Antonio Gamoneda publicado en el díptico de la exposición de Teresa Gancedo en la Sala Provincia (León, 23 de diciembre 1972 – 5 enero 1973):

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Antonio Gamoneda en la exposición de pintura de Elías G. Benavides

Gamoneda con el pintor Elías García Benavides y su esposa Choni, en compañía de Marga Carnero (izq.), directora de la galería Ármaga.

Antonio Gamoneda acompañó a su amigo el pintor Elías García Benavides en la inauguración de su exposición “Del rojo y otros colores. 2”, que se puede contemplar del 6 de octubre al 17 de noviembre de 2018 en la galería leonesa Ármaga.

Información relacionada:

“Projecte DM”, una exposición de pintura de Hans Móller a partir de la lectura de “Descripción de la mentira” de Gamoneda

El cartel.

Este viernes 27 de octubre de 2017, a las 20 horas, se inaugura en el Espai 1 de la localidad catalana de Santa Perpètua de Mogoda (Barcelona) la exposición “PROJECTE DM”, del artista barcelonés Hans Móller, en la que muestra una selección de pinturas a partir de la lectura del libro “Descripción de la mentira” de Antonio Gamoneda. Se podrá visitar hasta el próximo 10 de diciembre.

Hans Móller (Barcelona 1950)  ha seleccionado 54 obras pictóricas para esta exposición elaborada “a partir de la vivència extraordinària en la lectura del poemari ‘Descripción de la mentira’, del poeta Antonio Gamoneda“. Pero tiene mucho más material guardado. En una de las cartas que ha recibido de Gamoneda, mientras se encontraba inmerso en este proyecto, se puede leer: “…usted, a mi juicio, no ha buscado una ‘ilustración’ a mi texto, sino una respuesta impulsiva que no refiere nada, pero que dialoga emitiendo usted sus propios pronunciamientos gestuales…”.

Visto así, como escribe Verònica Ribera-Sterner en un breve texto que acompaña a esta exposición, “ja no se’ns escapa: són pintures, són objectes, són feines personals, són frases no verbals d’un diàleg al que hi som convidats”.

“DM 01”. Obra del pintor Hans Móller.

El propio artista cuenta aquí el proceso de elaboración de “PROJECTE DM”:

Descripción de la mentira
Memoria

Por HANS MÓLLER

Nota previa de marzo de 2010:

Con la misma libertad que una hoja seca en mitad del otoño, cuando cae y se engancha en la manga de lana que nos abriga; tan impensadamente, tan decididamente me ha llegado el espíritu del poeta Antonio Gamoneda.

(Una prueba de su talante poético: hace unos días le concedían el Premio Ciudad de Barcelona de Poesía en castellano, y en una entrevista declaraba que quería su obra herméticamente abierta. Toda una declaración de principios.) Su libro Descripción de la mentira me tiene atareado desde hace varias semanas. Me llegó llovido del cielo, seguramente, pero ahora es una roca que engendra chispas.

Ya he hecho lecturas, transcripciones y esbozos; me encuentro en la fase de reprimir la fiesta inevitable que produce el entusiasmo. Miro de suprimir, de concentrar, de limitar y de profundizar, tanto en el espíritu del texto pautado y preciso como en el de las sugerencias plásticas que me nacen entre los papeles de trabajo, que todavía son pocos.

Para decirlo brevemente, un centenar de formas, objetos o puntos de partida. No puedo evitarlo: el centro del mundo se encuentra en estos días entre mi mesa de trabajo y el mural de esas cien formas.

Memoria propiamente dicha

El libro apareció en mis manos; fue un regalo de mi madre. A las pocas páginas de lectura, muy pocas, entendí que se trataba de uno de esos lugares del alma que me conmueven, que me impulsan a seguir, y no sólo leyendo, sino tomando notas, fijándome, haciendo mía aquella revelación poética.

No tardé nada en querer pintar sobre ese libro. Entonces pasé a la primera fase, la que suelo celebrar siempre que la longitud del texto me lo permite: hacer mío el libro copiando sus palabras a mano. (Puede parecer un ritual secundario, pero para mí es casi una necesidad.)

Luego nacieron pequeños dibujos, anotaciones espontáneas a partir de palabras, reflexiones, expresiones o simples detalles idiomáticos; dejaba de lado las palabras cultas, infrecuentes, que aún visitando el diccionario no me añadían gran cosa al sentido global porque se trataba de cuestiones de estilo.

Después de los primeros dibujos aparecieron las formas, que vi que eran 114. La cifra no me asustó. La cifra no era lo importante, sino el espíritu que el libro me regalaba en forma de vibraciones que me hacían sentir como mío lo que Antonio Gamoneda escribía.

De las 114 formas desdeñé algunas y me quedé con 100. Empecé por agruparlas por ideas, por afinidades, por conceptos, todo siempre según la forma dibujada, jamás teniendo en cuenta posibles simbolismos o asociaciones de ideas entre el texto o su espíritu y cualquiera de las formas.

Mi trabajo empezaba –creo– bien, porque era pintura, o pre-pintura, pero no ilustración, decoración o traducción de un texto en español a un relato de signos.

Una vez tuve algunos grupos pensé en realizarlos casi como un fichero de posibilidades, cosa que hubiera estado bien y que no descarto hacer más adelante, pero preferí dejar esa vía y pintar tan sólo unas cuantas de aquellas formas en formatos y técnica iguales, para tener así una especie de tronco vertebrador a partir del cual continuar.

Fueron doce pinturas sobre tabla, y de sus lemas desapareció cualquier referencia a palabras, frases o ideas del poemario: tan sólo DM y un número ordinal (DM como referencia a Descripción de la Mentira).

Luego ya pude continuar y lo hice con aquello que tenia a mano, ya fuesen marcos de formas curiosas, aprovechados de algún derribo, o papeles, telas y maderas que iba incorporando a la base física de la colección, o eso que yo llamo habitualmente serie.

Y después, cada forma, alguna de ellas presente en más de una pieza, halló su lugar, sin forzar a ninguna de ellas a estar por encima o por debajo de las otras. Lo hubiera podido lograr igualmente si hubiera empleado formatos y materiales idénticos, pero creí mejor soltarme a la aventura de construir un entramado pictórico espontáneo, sin límites.

Queda por hacer lo gordo, quiero decir lo farragoso, lo monumental, lo laborioso; quedan por construir estructuras corpóreas, grupos de objetos, de pintura, de elementos que conjuntamente edifiquen un nuevo espacio expresivo –o tal vez tan sólo complementario– para mi visión de Descripción de la Mentira.

Pero no queda por hacer por ninguna otra razón sino porque ahora mismo no tengo manera todavía de mostrar el conjunto de las 54 piezas que ya existen; por tanto, pretender encontrar un espacio y una aceptación para lo que queda por hacer me parece impracticable de momento: no sabría dónde meterlo ni cómo conservarlo.

Por eso me conformo con mantener vivas las ideas y algunas anotaciones al respecto, además de algunas maquetas muy primitivas del trabajo que me gustará hacer más adelante sobre ese mismo texto, enlazado con las pinturas y dibujos ya existentes.

Esta clase de proyectos no son muy del agrado de los responsables de exposiciones que uno va conociendo, porque su realización exige espacio y una atención que quizá consideren excesiva. En fin, comprendo que sea así, si realmente es así, pero debo continuar tomando notas y trabajando.

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