* Reseñas

Carlos Olivares Baró reseña “La prisión transparente” en el diario mexicano La Razón

Por Carlos Olivares Baró
(Publicado en el diario mexicano La Razón, en la sección Las Claves, el 9-4-2017)

Portada del libro.

Antonio Gamoneda (Oviedo, España, 1931) cierra los ojos y de sus párpados brotan pasiones añadidas a los prontuarios de todas las apetencias que se agolpan en las confidencias. Estaciones que son puertos: dársenas que son tranqueras: aldabas que punzan el jugo de la madera: cerrojos de bronce para proteger la cordialidad de la elipsis. “La claridad hablada, tiene la boca en la tumba de los sonidos”. Los versos de Gamoneda se columpian en la amanecida perplejidad de lo inocente: llegar a su alborada, inscribirse habitante de explanadas desvestidas.

La prisión transparente (Vaso Roto, 2016), de Antonio Gamoneda: poemario que irrumpe acuoso en las hondonadas del castellano. Extravío de verbos insinuantes y también liviandades apiñadas en los eventos del dudoso olvido. Instantes que se abrevian en la memoria para que la designación sea la posibilidad de borrar los excesos del hombre: “Me pregunto si en este instante nada es cierto o incierto, si al menos en este instante, / es posible fingir / hasta creer. / No / sé. / Apenas / es posible / olvidar.” Escasamente es viable decir ahora por qué estamos pendiente de la pausa y no de la eterna trascendencia del sueño.

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Jorge Tamargo reseña “La prisión transparente”

Por JORGE TAMARGO
Texto publicado en el blog “Encomio de la imagen”, el 12 de marzo de 2017.

Ayer escuché a Gamoneda en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Valladolid. Leyó algunos pasajes de su último libro publicado: La prisión transparente. Resultó tan persuasivo como de costumbre. Su medida lentitud no impide que las imágenes se desmanden en las prisiones ajenas. Gamoneda jamás me aburre, porque escuchándolo recibo siempre, y en mi lengua, (qué privilegio) las últimas noticias del único acontecimiento que bajo cualquier circunstancia considero noticiable: el avatar psicológico que marca el paso del hombre histórico por la garita de su tiempo. Y si vienen de Antonio, como si lo hacen de cualquier otro gran poeta, no recibo estas noticias sobrecargadas de leves anécdotas o graves sentencias, sino igualmente alimentadas por la inteligencia y la imaginación; así, toda ciencia trascendiendo, catapultadas en pos de la verdad poética, la legendaria, la única verdad que se sostiene más allá de su primer altercado con la palabra. La palabra común y perezosa, quiero decir, cuyos dudosos padrinos, o escuderos, según se mire: los sentidos y los conceptos, tan remisos ellos a negociar francamente con el sumo enredo que afecta al hombre, lo empujan más y más a la solución perecedera, al alivio engañoso y eventual; ese que tanto sirve para construir máquinas y carreteras, y tan poco, sin embargo, para insuflar ganas en los espíritus y las almas apetentes. Apetentes no sólo de obras, sino también, y en primer lugar, del combustible idóneo para su motor obrante.

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“Nesciencia” / Francisco Calvo Serraller reseña “La prisión transparente” en El País (2017)

Antonio Gamoneda posa en 2012. Fotografía: SAMUEL SÁNCHEZ / El País.

Antonio Gamoneda posa en 2012. Fotografía: SAMUEL SÁNCHEZ / El País.

EXTRAVÍOS

Nesciencia

En su último libro ‘La prisión transparente’ Antonio Gamoneda roe el hueso de lo existencial

Por FRANCISCO CALVO SERRALLER
Publicado en el diario El País, el 14 de febrero de 2017

En su recientemente publicado libro de poemas con el título La prisión transparente (Vaso Roto), Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931) se entrega a esa extrema sabiduría invernal del no saber, un ascético ejercicio de despojamiento de todo lo circunstancial y aleatorio, quizás en busca del puro hueso de lo existencial. En este sentido, la prisión transparente es una especie de cárcel del espíritu que se retrae y recoge. La concisa fórmula elegida por este poeta como letanía verbal es un “no sé”, pero que se repite gráficamente en forma vertical, aunque, no pocas veces, en diagonal, lo que produce un efecto visual escalonado, siempre quedando en el aire lo que cada peldaño tiene de ascenso y descenso. Me parece muy importante la incertidumbre de esta conjugación interlineal tan sucinta por lo que tiene de escansión rítmica, que anima esta reflexión extrema sobre lo despojado, y por lo que este intervalo genera de distanciamiento entre la negación y la sapiencia, produciendo de esta manera un mutuo desequilibrio entre ambos términos. Se enclava esta “negación de la negación”, a mi modo de entender, en la médula histórica de la mejor poesía española, entre Juan de la Cruz y Quevedo, ambos ardientes prisioneros de sí mismos en pos de liberadora humillación, que es el retorno a la tierra, lo original del origen.

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José Enrique Martínez reseña “La prisión transparente”

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LA PRISIÓN TRANSPARENTE
Antonio Gamoneda
Ed. Vaso Roto, 2016. 

Por JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ
Publicado en el suplento Filandón de Diario de León, el 29 de enero de 2017

Portada del libro.

Portada del libro.

Piensa Gamoneda que el portugués Helder es, probablemente, el mayor poeta contemporáneo de Europa. Yo vierto tal afirmación sobre el propio Gamoneda eliminando el «probablemente». Desde un rincón de nuestra ciudad lanza la luz de su palabra abriendo brechas en la oscuridad del mundo, de su propia alma y de la nuestra.

La prisión transparente es su nuevo libro; mejor dicho, el título de portada para tres poemas-libro: el primero lleva el mismo título del volumen; el segundo, No sé; y el tercero Mudanzas, precedidos de un prólogo del mismo Gamoneda cuajado de Confidencias y avisos, como lo titula. Rescato una idea inicial: la escritura le sirve para liberar su pensamiento y surge como «obediencia a un impulso» de carácter rítmico. «Estoy cansado» comienza La prisión transparente, para terminar: «Yo era, /yo soy / la prisión transparente. / Estoy / muy cansado».

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José Luis García Martín reseña “La prisión transparente” (2017)

[El crítico literario José Luis García Martín publica una reseña del último libro de Gamoneda, “La prisión transparente”, en el digital hoy.es del 13 de enero de 2017]

Tribulaciones y mudanzas

Imposible separar en “La prisión transparente” lo que hay de gran literatura trabajosamente hecha pedazos, y de documento humano, constancia del inescrutable fracaso que es la vida

Por JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN

Portada del libro.

Portada del libro.

En diciembre de 1976, puso Antonio Gamoneda punto final a su libro Descripción de la mentira, aparecido al año siguiente. Ese extenso poema en versículos —pronto iría abriéndose camino hasta señalar para muchos un antes y un después en la poesía española— constituía una especie de recapitulación personal y generacional cuando llegaba a su fin una dictadura —la del general Franco— que parecía no iba a tener fin. La novedad estaba en el lenguaje, muy lejano de los usos habituales de la poesía social (que el propio Gamoneda había cultivado en Blues castellano, por entonces inédito), muy ajeno también al hermetismo metapoético y esteticista que habían puesto de moda los novísimos: «El óxido se posó en mi lengua con el sabor de la desaparición. El olvido entró en mi lengua y no tuve otra conducta que el olvido, y no acepté otro valor que la imposibilidad».

Cuarenta años después, el poeta vuelve de nuevo la mirada atrás y el resultado es La prisión transparente, el largo poema que da título a su nuevo libro, un libro de libros, que también contiene versiones personales de poemas ajenos y unas prosas de fantasiosa erudición al modo de las incluidas en Libro de los venenos.

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“Se ha retirado el mar”. Antología poética de Gamoneda editada en Guatemala (2015)

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«Como un barco calcificado en un país del que se ha retirado el mar, escuché la rendición de mis huesos depositándose en el descanso…». De este verso de “Descripción de la mentira” toma el título una antología de Antonio Gamoneda: “Se ha retirado el mar”. El libro se publicó en Guatemala en 2015 —es el primero que publica el poeta leonés en el país centroamericano—, de la mano de Catafixia, editorial dirigida y gestionada por los escritores guatemaltecos Carmen Lucía Alvarado y Luis Méndez Salinas. Y no se ha distribuido en España.

«La colección Tz’aqol está pensada para acoger a voces de autores que creemos capitales en nuestra lengua. Sin Gamoneda no estaría completa. Es un poeta central. El libro surge por un encuentro afortunado que tuvimos con el poeta leonés Rafael Saravia», explican los editores en su web.

“Se ha retirado el mar” reúne la poesía imprescindible de Gamoneda de 1947 a 2014. Rafael Saravia fue el encargado de realizar la selección de los poemas, junto a los editores Alvarado y Méndez. A Gamoneda le gustó y decidió añadir unos poemas inéditos de “Las venas comunales”, un libro que lleva años preparando y que contará con ilustraciones de Juan Carlos Mestre.

Reproducimos una reseña crítica publicada en el periódico guatemalteco “La Hora” el pasado 1 de abril de 2016:

Gamoneda: la luz y la sombra

Por MAURICE ECHEVERRÍA

En donde se ve clarito lo mezquino, lo ingrato que es nuestro medio es en la recepción tan muda del libro del poeta y ensayista –Premio Cervantes y Reina Sofía– Antonio Gamoneda, Se ha retirado el mar, publicado el año pasado por la editorial Catafixia. Y sin embargo puede decirse sin vacilar que es una de las obras poéticas más importantes que se hayan publicado en costas locales.

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Reseña de “Canción errónea” en la revista de poesía Paraíso

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[Reseña publicada en el nº 10 (2014) de la revista de poesía “Paraíso”, coeditada por la Diputación de Jaén y la Universidad de Jaén]

GAMONEDA, ANTONIO: CANCIÓN ERRÓNEA
Barcelona, Tusquets, 2012.

Por GUILLERMO FERNÁNDEZ ROJANO

Pocas ideas relevantes sobre la obra de Antonio Gamoneda pueden decirse ya, tras los estudios realizados a tanta profundidad por Miguel Casado en Edad (Madrid: Cátedra, 2006), por Juan M. Molina Damiani («Sombras en la nieve», Boletín del Instituto de Estudios Giennenses, n. 206, Jaén: año LVIII, julio/diciembre 2012) y, sobre todo, la tesis doctoral de José Antonio Expósito Hernández (La obra poética de Antonio Gamoneda, Madrid: Universidad Autónoma, 2004), referencias necesarias para comprender la cosmogonía del poeta leonés, en cuyo último libro, Canción errónea, oímos el timbre de voz que tal vez quedó definitivamente afinado en Descripción de la mentira y Lápidas. Lo que no quiere decir que en su obra anterior no estuvieran los elementos y los temas primordiales contenidos en Canción errónea, expresamente enunciados por el propio autor al comienzo del libro. La letra inicial mayúscula parece concederle carácter de mito más que de tema, pues su poesía ha transformado la palabra en sustancia que se hace conciencia al ser pronunciada: «Luz, Otras luces, Límites, Imposibilidades, Insistencias, Contradicciones, Fiestas fúnebres, Causas ciegas, Extravíos, Causas lingüísticas, Indiferencia, Negaciones, Olvido, Ira, Agonía, Madera, Poemas con nombre, Pérdidas». Faltan Frío, Amarillo, Mirada, Extrañeza. La extrañeza de la mirada como valor supremo del acto poético, inevitable para colapsar o sacudir a quien ha decidido convertirse en cómplice. «Vivir es extrañeza», escribe dos veces en el segundo poema. René Char escribió: «Desarrollad vuestra / extrañeza legítima». Hemos observado con delectación cómo conceptos de naturaleza material han evolucionado hasta convertirse en símbolos. Solamente un ejemplo: «Madera». Desde Pasión de la mirada, donde la madera del nogal, como materia, es herida de misericordia por la luz, comienza su proceso de transformación de palabra a sustancia poética, de la representación al alma de la cosa: «Yo quiero oír la música sistólica o, no sé, ver algo, ver, por ejemplo, la última madera, su ausencia de temblor ante el abismo» símbolo de un momento, de un chasquido imperceptible ante la extinción. Como el mismo poeta introducía en la tercera parte de Sublevación inmóvil con palabras de Malraux: «Ir del signo a la cosa significada es profundizar en el mundo».

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