* Reseñas

«Lo que queda», una reseña de ‘Esta luz’, por Juan Manuel Díaz de Guereñu (2005)

Haz un click en la imagen para leer entera la reseña de Juan Manuel Díaz de Guereñu del libro «Esta luz. Poesía reunida 1947-2004», de Antonio Gamoneda, publicada en Revista de Libros el 1 de julio de 2005.

«¿Placer sin esperanza?», una reseña de la antología ‘Solo luz’, por Miguel Casado (2000)

Haz un click en la imagen para leer entera la reseña de Miguel Casado del libro «Solo luz (Antología poética 1947-1998)», de Antonio Gamoneda, publicada en Revista de Libros el 1 de noviembre de 2000.

«La escritura del cuerpo», un artículo de Ildefonso Rodríguez dedicado a Gamoneda en el nº 2 de ‘Un ángel más’

La revista «Un ángel más» (Casa Revilla, Fundación Municipal de Cultura, Valladolid), que dirigieron Gustavo Martín Garzo, Carlos Ortega y Miguel Suárez, dedicó en su Nº 2, publicado en otoño 1987, un amplio dossier al poeta Antonio Gamoneda, que coordinó Miguel Casado.

En ese dossier apareció originalmente este texto, que se publica ahora de nuevo, tal cual era entonces, por gentileza del autor (que ha tenido la generosidad de transcribirlo):

LA ESCRITURA DEL CUERPO

Por ILDEFONSO RODRÍGUEZ

Ildefonso Rodríguez. Foto: Eloísa Otero.

Lo que ahora muestro es solo mi actividad de lector: un conjunto de estampas, de postales extraídas de unos textos para mi gusto y claridad. Elaboré, con rachas de pasión, un panorama, un aparato semejante a un estereoscopio antiguo y me asomé a él una y otra vez. Mucho quedó fuera, pero yo tuve que elegir. Es seguro que todo, en la poesía de Antonio Gamoneda, pueda verse desde puntos invertidos y contrarios a la visión que yo me representé, pues incluso esta para mí es ocasional (basta que yo vuelva a su lectura para que ya aparezca otra y muy diferente, y ahí reside uno de los valores altos de esta poesía, en ser irreducible como pocas).

Si mi elección fue ajustada, si tuve buen o mal gusto al escoger, es algo, obviamente, ajeno a los textos. La que allí quedó, extendido sobre aquel mostrador, es mucho más, hasta la cara oculta de esa escritura, la que yo nunca llegué a ver. Pero eso es lo que traje conmigo y ahora lo expongo desde la amistad con tal poesía, amparándome en una forma de confianza que, con todo, no deja de intimidarme.

La escritura poética de Gamoneda gana a sus lectores por el despliegue de una energía poco común, una atracción en la que el propio lector obtiene la experiencia continuada y muy específica de su acto de lectura. Es como si, al leer, se le representase de un modo nada virtual y en cambio muy corpóreo, vívido, una naturaleza que le pertenece y a la que él mismo pertenece; se le ofrece un organismo que roza y se comunica con sus propios sentidos, con la sensibilidad absoluta (no parcial, no ideal o figurada) de su cuerpo. El lector pone en suspensión su hábito común de mirar un texto, de pensarlo y entenderlo. Abre los ojos sobre la escritura y obtiene sensaciones de tacto, de paladeo, de audición, advierte un bullir de movimientos en su interior. Crecen en él materias y sustancias que desconocía y las incorpora, de un modo natural, a su repertorio, ilimitado ya, de experiencias en lo que entiende por mundo. Ve también nuevos objetos que, le parece, podría pesar con la mano o bajo cuyas sombras sería capaz de reposar.

Pero toda esa sustancialidad, esa corpulencia en la que se amplifica el lector, no es más que palabras, vocablos que él mismo reconoce, después, como semejantes e idénticos a los de su habla común. Y vuelve al texto y otra vez esas palabras se le transmutan por efecto de una combinatoria en apariencia muy evidente, se recubren, generan un cuerpo inesperado, pero también reconocible desde el sensorio del lector. No solo los nombres y los adjetivos portadores de color o sinestesia poseen tal vivacidad, pues hasta las partículas, los adverbios, se comportan de modo semejante, se espesan, forman grumos, les crecen pestañas vibrátiles. Y en cuanto a los propios textos, tanto da si son dilatados (un conjunto casi absoluto como la Descripción de la mentira) o bien son prosas, iluminaciones fragmentarias y formas muy breves como las que se componen en las Lápidas. Siempre el lector asiste al mismo fenómeno: una poesía que le cubre y se deja cubrir, que espumea, que desborda sus límites (aun en el caso de que alguna poesía los tenga).

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Reseña de la ‘Antología poética’ de Gamoneda (Alianza, 2013), por José Luis García Martín

Antología poética
Antonio Gamoneda
Selección e introducción de Tomás Sánchez Santiago
Alianza Editorial. Madrid, 2013

Antonio Gamoneda, un poeta a contracorriente

Por JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN
(Publicado en su blog CRISIS DE PAPEL, el 17 de junio de 2012]

Comienza Tomás Sánchez Santiago, excelente poeta él mismo, el prólogo a la Antología poética de Antonio Gamoneda aludiendo a su “caso”, “insólito en los usos habituales del mundo literario español”. Y ciertamente Antonio Gamoneda es un poeta insólito, pero quizá no por las razones que Sánchez Santiago señala.

Anecdótico resulta el mayor o menor encaje del poeta con su generación (la del cincuenta, la de los niños de la guerra), sus declaraciones contra este y aquel (Benedetti, José Hierro, Ángel González), su decidida toma de partido en la lucha de banderías en que a veces se convierte la vida literaria, o una aireada marginación que no resulta incompatible con la obtención de los más altos galardones oficiales.

Antonio Gamoneda es un poeta insólito por otras muy diversas razones. Se trata (pocos casos más hay en la historia literaria) de un poeta a contracorriente de sí mismo, de un poeta que ha hecho lo mejor –y quizá también lo menos logrado de su obra– luchando contra su tendencia natural al realismo, al dolido testimonio autobiográfico.

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José Enrique Martínez reseña el libro de Margarita Merino sobre Gamoneda

CLAVES POÉTICAS DE GAMONEDA

Por JOSÉ ENRIQUE MARTÍNEZ
[Publicado en Diario de León, el 30 de enero de 2022]

Margarita Merino, la excelente poeta que bautizó a su ciudad de nacimiento, León, como «capital del invierno», regresa con una investigación sobre Las «edades» poéticas de Antonio Gamoneda, que tiene su origen en la tesis doctoral que defendió en su momento. Anida en la poeta de Viaje al interior (1986), Baladas del abismo (1989) y Halcón herido (1993), entre otros poemarios, un fondo apasionado por la vida y también por la literatura, como deja ver a las claras en el prólogo a su nuevo libro, en el que entre otras cosas alude a cómo «los desgarros íntimos de la poesía de Antonio Gamoneda» fueron hincándose en su alma a medida que se adentraba en «los estremecedores versos del poeta».

El laborioso y denso estudio de Margarita Merino abarca los libros gamonedianos escritos entre 1947 y 1998, es decir, los incluidos en Edad (1989) y los publicados después, León de la mirada (1979) Libro del frío (1992) y Libro de los venenos (1995), todos los cuales nos confirman «la trayectoria de una poesía impecable, tenazmente reelaborada y expurgada sin contemplaciones». El problema que se nos presenta es cómo dar cuenta mínimamente en una breve reseña de un libro como el de Margarita, una investigación honda y perspicaz que ofrece claves que nos hacen leer con mayor clarividencia la poesía gamonediana.

Margarita Merino expone con precisión su propósito, metodología e hipótesis de trabajo. Su objetivo es el análisis de la evolución de la poesía gamonediana por medio de «la lectura atenta y concienciada de los libros» y partiendo de los contenidos albergados en los textos poéticos examinados. Parte de una hipótesis de trabajo que confirmará en su indagación: la «ambigüedad» como agua que empapa la poesía de Gamoneda «para expresar su propia revelación y para velar los retazos autobiográficos emergentes de su propia vida». He seguido la investigación de Margarita con gusto y delectación, sea el exhaustivo análisis de Descripción de la mentira o el sugestivo de Blues castellano, un poemario que, en mi caso, a medida que han pasado los años y las lecturas y relecturas, va subiendo en aprecio. Deseo hacer constar, finalmente, que el libro termina con una larga entrevista (unas cincuenta páginas), yo diré más bien que una conversación, que en su día, allá por 1996, mantuvieron la estudiosa y el poeta. Son páginas enjundiosas que añaden veracidad y calor humano a las páginas analíticas anteriores.

‘Descripción de la mentira’ / «Pequeñas cosas sobre un libro grande», por Antonio Pereira (1978)

PEQUEÑAS NOTICIAS SOBRE UN LIBRO GRANDE

Por ANTONIO PEREIRA
(Artículo publicado en el diario La Hora Leonesa, el 15 de marzo de 1978)

Hace ya varias semanas que el último (por ahora) poemario de Gamoneda, ha alcanzado ese gozo del alumbramiento que es –que sigue siéndolo, por encima de cualquier otro modo de divulgación– su salida de las máquinas de imprimir. Yo he tenido en las manos el fruto palpable, lo tengo ahora mismo con esa sensualidad que nos transfieren siempre las páginas nuevas, todavía olorosas al oficio que más ha hecho por la comunicación entre los hombres. Pero no olvido otras gratificaciones previas: la de haber conocido, no diré que por azar, puesto que las amistades profundas dejan escaso margen a la casualidad, las holandesas manuscritas o mecanografiadas que el poeta iba produciendo como resultado de una necesidad implacable, y el acto de coser, grapar las hojas sueltas e inéditas, uno de los instantes más temblorosos –y que no recuerdo haber visto glosado por nadie– del largo y desasistido proceso de la creación literaria…

Como no podía ser menos, las primeras resonancias han comenzado a levantarse en León y fuera de León. Merece retenerse la de quien ha escrito en su comentario periodístico que sí, que está muy bien remover las aguas de la poesía, nunca aquietadas del todo; pero que justamente la salida de un libro como «Descripción de la mentira» debiera aceptarse como ocasión obligatoria para estudios con vocación de hondura y permanencia. También a mí, el largo y tendido poema de Gamoneda (rectifico aquí lo de poemario) me parece materia suficiente e incluso generosa para el análisis. Su estructura y su aliento, la profundidad de sus vetas y la sugestión del lenguaje, las plurales posibilidades de lectura… todo deja sospechar que nos encontramos ante uno de esos textos que en la brevedad de su extensión contienen la llamada a elucidaciones mucho más amplias que ellos mismos.

Pero ya me urge decir una cosa: que yo no voy a ensayar esa tarea. O menos irreversiblemente, que no voy a acometerla ahora. León está presenciando en estos momentos una atención profesoral y estudiosa hacia su propia literatura, gracias a gente especializada en una crítica moderna. Lo mío, en cambio, lo que a mí me ocupa es dejar constancia de una adhesión personal y poética, trazada mayormente sobre la anécdota: que en negocios de amistad, me parece apenas separable de la categoría…

El 11 de junio de 1976 –por ejemplo–, viernes, larguísima sobremesa en Los Candiles. Antonio sabe escuchar, escucha pudorosamente recatado detrás del humo de su pipa. Hay que declararse con sinceridad, de siempre y en común nos hemos prohibido la medicina complaciente. Yo le reconozco desde luego a su manuscrito, una fascinación y una potencia verbal (dentro de la contención) que casi, de tanta hermosura, se hacen sospechosas. Y como lector un recelo de que se nos esté intentando «embaucar» con la palabra. (Bueno, ahí está Borges que asevera: «Todo escritor es un embaucador»). Una dificultad para penetrar a primera sangre en sus zonas oscuras, que se presentan al hilo de cualquier fragmento… Pero también, y como colofón, el dar a la caza alcance en la final claridad de «Descripción de la mentira» –para mí es la declaración agónica de una deserción temporal, de la que el poeta regresa gracias a un ejercicio de reencuentro consigo mismo, y en él se reconcilia…–, que todavía no se llamaba «Descripción de la mentira».

El lunes 20 de diciembre de 1976, en el Palomo. (Son las ventajas de mi diario maniático, minucioso). El libro iba a llamarse, se llamaba ya en su existencia intrauterina y secreta: «Profundidad de la mentira», pero al autor lo desazonaba ese algo pretenciosamente trascendente a que remite profundidad… Había, las hay siempre, un abanico de posibilidades. Pero también, como siempre, el convencimiento de que sólo una de ellas es la buena.

Tratábamos de hablar de otras cosas pero era inútil, el poeta maquinaba en lo suyo, más espeso de cejas que nunca, apurando alejadamente el vino de la costumbre. De repente se dio una palmada en la frente: «¡Lo tengo!». Me hizo recordar que había él manejado «Profundidad de la mentira» y «Descripción del silencio»… Estaba claro: ¡DESCRIPCION DE LA MENTIRA! Levantamos los vasos alegremente, sin ceremonia. En paz.

Para terminar, y porque estas notas se escriben en León, podría subrayarse lo leonés del libro. Precisamente un libro que desde su planteamiento hasta su culminación se vuelve hacia lo universal de la poesía y del hombre. Arrancando del signo editorial de la colección «Provincia» para rematar en la datación en León y Boñar, señales respetables, pero en la condición de lo accesorio, el poema transcurre por caminos a cuyo reconocimiento basta una lectura atenta. (No una lectura denodada, como alguien pudiera pensar a primera vista). Árboles esbeltos, urces, sombra azul distribuida en sernas y el ganado de vientre pisando sobre la nieve. Pero también el paisaje urbano, con hombres de la ciudad en donde acaso podamos reconocernos. Por ejemplo, en estos claroscuros fragmentos:

Tu serenidad era la servidora del desprecio. Como a animales sosegados, hartos de indiferencia, nos conducías a la frecuentación de los notables y a las acacias inmóviles sobre la oscuridad del río.

Tu suavidad purpúrea y tu murmuración eran dóciles.
Te detenías bajo las lámparas y los insectos blancos aparecían sobre ti…

Con las inmensas libertades que el poeta recaba para la transmutación de la realidad cotidiana en pura sustancia poética: ¿Sería descabellado pensar –sentir– al fondo de los versículos la figura de Antonio de Lama?

José-Luis Moctezuma reseña «CASTILIAN BLUES / BLUES CASTELLANO» de Antonio Gamoneda

Portada del libro.

José-Luis Moctezuma reseña CASTILIAN BLUES / BLUES CASTELLANO de Antonio Gamoneda, publicado en edición bilingüe por Quantum Prose. Moctezuma contextualiza y explora con notable precisión los orígenes del libro de Gamoneda y analiza en detalle las estrategias de traducción de Benito del Pliego & Andrés Fisher. Una lectura verdaderamente excepcional.

En inglés, en la edición de diciembre de Words Without Borders:

‘Edad’, de Gamoneda, entre los ’55 libros de la Literatura española del siglo XX’, según Bértolo

Esta es la primera de las dos páginas y media que dedica Constantino Bértolo a Edad, de Antonio Gamoneda, en su libro ¿Quiénes somos? 55 Libros de la Literatura española del siglo XX (Periférica, 2021)

«Un armario lleno de sombra». Lectura de Valentín Carrera

Antonio Gamoneda a los 8 años, en 1939, en la plaza de las Palomas de León.

Un armario lleno de sombra

LO PEQUEÑO ES HERMOSO / Un armario lleno de sombra”, memorias de infancia que Antonio Gamoneda escribe tras la muerte de su madre; “un libro que va a conmocionar”, en palabras de Luis Mateo Díez. ¡Y vaya si conmociona!

Por VALENTÍN CARRERA
(Artículo publicado en La Nueva Crónica de León, el 30/11/2020)

Mi memoria es frágil, pero el Notario Mayor de la Cultura Berciana, Miguel A. Varela, no me dejará mentir. El asunto ocurrió una tarde de verano: hacía mucho calor en Ponferrada y las huertas del Sacramento, a orillas del Sil, estaban desiertas a la hora en que se había anunciado un recital de poesía, con el poeta mismo de cuerpo presente. A la hora prevista, yo esperaba solitario ante la Casa de Cultura. ¿Me habré equivocado de día o será que juega la Deportiva? Eran las siete y media en punto de la tarde.

El poeta llegó, acompañado por Varela, y entramos los tres en un salón de actos que podría acoger sin agobios un congreso de tunas. Tras unos minutos de espera, el poeta nos dio una lección de vida que nunca he olvidado: «Ustedes han venido a escucharme, y yo he venido a recitar mis poemas; me merecen tanto respeto, aunque sean dos, como si fueran doscientas personas. Si ustedes quieren, comenzamos».

Y subiendo a la palestra, Antonio Gamoneda cantó su Tango de la misericordia, y declamó sus versos heridos y misteriosos para Varela y para mí, durante más de una hora gozosa y generosa. Luego, le acompañamos paseando hasta la estación y regresó a la que dicen capital.

No he vuelto a ver a Gamoneda desde aquella tarde de tierra y labios, de blues castellano, de lápidas y frío, de pérdidas y venenos, de existencia, muerte y poesía; pero esta semana hemos tenido los dos una larga conversación, agazapados en el interior de un armario lleno de sombra. Debo agradecer el encuentro a Héctor Escobar, infatigable hacedor de luz: «¿No has leído las memorias de Gamoneda, tío? Son acojonantes». La expresión no es muy culta, pero debo ser fiel al momento en el que un niño de ocho años, en pantalones cortos, me mira desde la plaza de las Palomas en 1939, con la misma expresión con la que sesenta años después nos dijo: «Si ustedes quieren, comenzamos».

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D. Mendoza reseña «Esta luz», de Gamoneda, en La Razón (2019)

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Antonio Gamoneda, un poeta presente

Se publica el segundo volumen de su poesía reunida, escrita a partir de 2004 y hasta la actualidad, y en el que se incluye también un libro inédito, «Las venas comunales»

Por D. MENDOZA
Publicado en La Razón, 10-09-2019

Han pasado quince años desde que Galaxia Gutenberg publicara el primer volumen de la poesía reunida de Antonio Gamoneda. Pero en esa década y media, el poeta de Oviedo no estuvo quieto. Se siguió enfrentando a la página hasta sumar setenta años de creación. «Inevitablemente, y en contra de mi voluntad, este es un libro casi testamentario», asegura Gamoneda. Aunque la verdad es que el tomo es más que una recopilación, no solo porque incluye un poemario inédito titulado «Las venas comunales», sino porque todos los textos que allí se reúnen –»El libro de los venenos», «Canción errónea», La prisión transparente»y «No sé», entre otros– han sido revisados por el autor, quien los sometió a un proceso de reescritura.

En ese sentido, Miguel Casado, crítico y gran estudioso de Gamoneda, que además escribe el epílogo de «Esta luz», asegura: «Nuestro mayor poeta es un poeta en presente». Se refiere a que las modificaciones que el poeta ha hecho a sus textos abren la puerta a nuevas lectura de los textos y del propio autor «como heredero de su escritura, comparado y enfrentado a ella».

Casado habla de la de Gamoneda como «una obra que se mantiene en conflicto consigo misma y en constante ebullición». El autor lo expresa de este modo: «Incluso cuando un poema aparentemente ha terminado, yo necesito que siga vivo. Mi voluntad de reescritura coincide con ese deseo de que el poema no sea una piedra tallada para siempre –aunque tenga un libro titulado «Lápidas»– sino que pueda corresponderse con mi vida«.

Esa vida que también está relatando en prosa en la segunda parte de sus memorias, que publicará igualmente Galaxia Gutenberg bajo el título «La pobreza». Aunque aún no se ha desvelado la fecha exacta, el poeta afirma que «están al caer». También asegura que entre la poesía y la escritura de sus memorias existe cierta comunicación, «préstamos recíprocos», en sus palabras.

A pesar de su mente evidentemente lúcida, Gamoneda no quiso extenderse en reflexiones sobre su obra: «Dios me libre de querer ser yo quien interprete mi propia poesía –afirmó con una sonrisa–. Yo me entero de lo que quiero decir, y no del todo, cuando me lo dicen las palabras ya escritas».

Toma frente a su obra la posición ya esbozada en «No sé» (2014), de la que escribe en la introducción a este nuevo tomo: «Cabría entender su título como un «mantra» que se reitera en la invocación de la extrañeza experimentada ante circunstancias existenciales y ante el propio hecho de existir y saberlo».

Como afirma Casado, Gamoneda existe aún en el panorama literario Iberoamericano, y no ya como un gran poeta de otra generación, sino como el gran poeta de esta.

«Tres extensiones leonesas de ‘La pobreza'», un artículo de Jorge Praga en El Cuaderno (2020)

Haz un click para leer el artículo…

Jorge Praga Terente (Sama de Langreo, 1952), matemático de profesión y crítico de cine, publica este mes de julio de 2020 este artículo en El Cuaderno tras la lectura de La pobreza, el segundo volumen de memorias de Antonio Gamoneda.

Reseña de «La prisión transparente», por Santos Domínguez (2017)

La prisión transparente
Antonio Gamoneda
Vaso Roto. Madrid, 2016

Por SANTOS DOMÍNGUEZ
Publicada en Encuentros de lecturas 3/2/2017

«Estoy cansado  /…/ Estoy / muy cansado», escribe Antonio Gamoneda al principio y al final de La prisión transparente, el primero de los tres libros que, junto con No sé y Mudanzas, integran el volumen que publica Vaso Roto.

Un volumen que toma título de ese primer poema, que abre una serie poética homogénea en su tonalidad que aborda, como explica Gamoneda en su introducción ‘Confidencias y avisos’, “las posibilidades poéticas de un lenguaje extraviado” y el carácter transitorio de la vida.

No sé –que se convertirá también en el título de la segunda serie– es la frase que se va repitiendo para articular, entre el extravío y la fábula, ese primer libro, La prisión transparente, una metáfora que resume la mirada del poeta sobre sí mismo. Aquí lo sombrío, la desolación, las preguntas inútiles y las contradicciones de la “certidumbre vacía” marcan el sentido de una aproximación insegura a la realidad del mundo y de la propia conciencia, que va y viene del recuerdo al olvido, de la fugacidad del ser a la eternidad del no ser, del saber al no saber.

Un no saber que se convierte en el eje del segundo libro –No sé–, cuyas palabras despojadas, entre lo interrogativo y la negación, tienen mucho de despedida. A través de una sucesión de potentes imágenes visionarias sobre la disolución de la identidad en el tiempo, sus versos proyectan una mirada sobre los residuos y los restos del ser y la memoria. Una despedida que se cierra así:

La tercera serie, Mudanzas, retoma y desarrolla la sección que con el mismo título cerraba la edición de la poesía reunida de Antonio Gamoneda en Esta luz, que publicó Galaxia Gutenberg en 2004.

Se recogían allí un conjunto de textos escritos entre 1961 y 2003 que tenían como base  poemas o textos ajenos –de Trakl, Mallarmé, Plinio, Dioscórides y otros, a los que ahora  se añaden los cantos del rey Nezahualcóyotl y Herberto Helder– asumidos para construir a partir de ellos un poema nuevo.

Un reconocimiento de afinidades y analogías, una apropiación poética en la que Gamoneda tiene como modelo al poeta portugués Heberto Helder en un ejercicio de reescritura de textos ajenos que ya había practicado con la ‘Herodías’ de Mallarmé, con ‘La canción del solitario’ y ‘Sueño y locura’ de Trakl o con Dioscórides en el Libro de los venenos. 

→ Más reseñas de libros de Gamoneda, por Santos Domínguez, AQUÍ

Reseña en ABC Literario (1987) de la reedición en 1986 de «Descripción de la mentira»

Hemos encontrado esta página en la que Florencio Martínez Ruiz reseña la reedición del libro «Descripción de la mentira» (1977), de Antonio Gamoneda, en la Colección Barrio de Maravillas (Salamanca, Junta de Castilla y León, 1986).

La reseña apareció en el suplemento ABC Literario (pág. VI) del 3 de enero de 1987, junto a otra reseña del mismo crítico sobre un libro de cuentos de Antonio Pereira, «Antología de la seda y el hierro». Reproducimos la página entera:

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Luis Marigómez reseña «La pobreza» de Gamoneda en El Norte de Castilla

[El suplemento semanal ‘La sombra del ciprés’, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, publica este viernes 29 de mayo de 2020, a toda página, una reseña de «La pobreza», el segundo tomo de memorias de Antonio Gamoneda, firmada por el poeta y narrador Luis Marigómez. Reproducimos aquí la reseña con el permiso de su autor:]

Confesión

En ‘La pobreza’, Gamoneda escribe, en parte al menos, como catarsis, se expone con una crudeza que es difícil encontrar en cualquiera que escriba sobre sí

Por LUIS MARIGÓMEZ

A los 13 años, en 1944, Antonio Gamoneda deja de ir al colegio de los agustinos, en León. A pesar de estar escolarizado como alumno gratuito, no tiene dinero para comprar los libros de texto, y el profesor de Francés lo tiene en pie toda la clase, delante de los demás, para que se sepa. No puede ni comprar zapatos, y pasa el invierno con unos usados, de mujer, a los que han rebajado el tacón. «No fue el sadismo ni los diversos aspectos y grados de la pederastia frailuna lo que me echó de los agustinos y acrecentó mi maldad; fue la vergüenza de ser publicado pobre.» En cuanto cumple los 14 años, entra a trabajar, recomendado, en el Banco Mercantil, como recadero y meritorio, a doble jornada, entre setenta y ochenta horas semanales. Estos hechos, revelados en su primer libro de memorias, ‘Un armario lleno de sombra’ (2009), quizá explican el título de su segundo tomo, ‘Pobreza’.

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Bruno Marcos reseña «La pobreza» de Gamoneda en ‘ABC Artes y Letras’

Reseña del libro «La pobreza» (Galaxia Gutenberg, 2020), segundo tomo de memorias de Antonio Gamoneda, por Bruno Marcos, en el suplemento Artes y Letras del diario ABC Castilla y León (págs. 54 y 55), el 25 de abril de 2020.

Nicolás Miñambres reseña «La pobreza» de Gamoneda en ‘ABC Artes y Letras’

Reseña del libro «La pobreza» (Galaxia Gutenberg, 2020), segundo tomo de memorias de Antonio Gamoneda, por Nicolás Miñambres, en el suplemento Artes y Letras del diario ABC Castilla y León (pág. 56), el 25 de abril de 2020.

Antonio Gamoneda en suplemento Artes y Letras del ABC de Castilla y León

Portadilla ABC Artes y Letras CyL. 25-4-2020.

Esta es la portadilla del suplemento mensual Artes y Letras del diario ABC de Castilla y León, que en este 25 de abril de 2020 le dedica cuatro páginas a Antonio Gamoneda, e incluye textos de Bruno Marcos y Nicolás Miñambres sobre ‘La pobreza’, el segundo volumen de memorias del poeta astur-leonés.

Además, el suplemento nacional ABC Cultural incluye, en su página 17, una pequeña entrevista con Gamoneda, en la que el poeta cuenta qué libros está leyendo en estos días de confinamiento obligado por el coronavirus.

«La pobreza», de Antonio Gamoneda, en El Bierzo Digital

Por ALFONSO DEL RÍO SÁNCHEZ
Publicado en El Bierzo Digital, el 3 de abril 2020

El esperado segundo volumen  de sus memorias ya está en todas las librerías. El prestigioso Premio Cervantes 2006, Antonio Gamoneda, escribe “La Pobreza” y que edita Galaxia Gutenberg. Aunque asturiano de nacimiento allá por el año 1931, nació en Oviedo, pero 3 años después se trasladó a León, donde comparte desde hace más de 60 años su vida con su esposa Angelines y sigue escribiendo, leyendo y viendo pasar los años y la vida desde la atalaya de su estudio.

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«La pobreza, y la grandeza, de Antonio Gamoneda», por José Miguel Colldefors

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Por JOSÉ MIGUEL COLLDEFORS
Artículo publicado en Hoy es Arte el 3 de marzo de 2020

La pobreza es el segundo tomo de las memorias de Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), y llega diez años después del primero, Un armario lleno de sombra. Un regalo para los lectores de quien es un gigante de la poesía en español, uno de los nombres indiscutibles de la lírica de los últimos 50 años, autor de una obra excepcional, un poeta que (como César Vallejo, otro poeta de raza) explora el lenguaje y lo convierte en arte, en verdad y en misterio, que canta lo cercano, lo que nos rodea cada día, y lo que está oculto y se descubre con la escritura, o la lectura, de cada poema.

La pobreza que marcó la vida de Gamoneda, y de tantos otros, es el eje de la obra y el símbolo que la acoge. Un texto cargado de emoción, luminoso pese a que se habla de un tiempo muy oscuro y hay mucho dolor y mucha tristeza, pleno de ironía, y hasta de humor, y de inteligencia, en una prosa en la que reconocemos la palabra, el tono y la belleza del poeta de siempre, un poeta ejemplar y un hombre íntegro y cansado, que recuerda y contempla lo que ha hecho el tiempo con la vida cuando, como ha escrito, “la muerte se hace sensible, se anuncia de manera que no es solo imaginaria”; ya nos dijo “he llegado, por fin, este no es mi lugar pero he llegado”, “he llegado y quiero descansar”. (…)

Todo el artículo AQUÍ

Masoliver Ródenas reseña «La pobreza» y «Esta luz» en La Vanguardia

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Esta reseña de Juan Antonio Masoliver Ródenas de los dos últimos libros de Antonio Gamoneda, «La pobreza» y «Esta luz. Poesía reunida (1947-2019)», se publicó en el suplemento Culturas del diario La Vanguardia el pasado 14 de marzo de 2020.

Antonio Gamoneda en el #13 de la revista francesa ‘HispanismeS’

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NOTA de las editoras de HispanismeS #13, Laurence Breysse-Chanet y Laurie-Anne Laget:

» Este volumen [nº 13 de HispanismeS, la revista de la Sociedad de Hispanistas Franceses] se preparó antes de la publicación de la versión aumentada, en dos volúmenes, de Esta luz. Poesía reunida, al cuidado de Jordi Doce, con un epílogo de Miguel Casado (Barcelona, Galaxia Gutenberg/ Círculo de Lectores, 2019), que además de cierta reescritura de los poemarios publicados en Esta luz de 2004 en la misma editorial, junta todos los poemarios, publicados o inéditos, a continuación, en el segundo tomo. Los documentos [de Antonio Gamoneda] que los lectores van a encontrar ahora se sitúan en un umbral que precede la publicación de 2019. Antonio Gamoneda nos dio en 2018 un poema reescrito a partir de La prisión transparente (Madrid, Vaso Roto, 2016), e inéditos: un poema de Las venas comunales, y una «¿Poética?» escrita para nuestro dossier. Además, nos dio su confianza. Los lectores descubrirán más adelante los mismos poemas, en versión manuscrita del autor. En su siempre, nuestro agradecimiento hacia Antonio Gamoneda supera las palabras. «

Además, en la parte crítica figura un trabajo de investigación de Juan José Lanz (Universidad del País Vasco):

«La rosa negra…». Poema manuscrito de Gamoneda en #13 HispanismeS.

HispanismeS n°13

Laurence Breysse-Chanet et Laurie-Anne Laget (éd.)

Voix d’Espagne (XXe-XXIe siècles).
Résonances contemporaines de la poésie espagnole : Poèmes, poétiques et critiques

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Un ensayo de Juan José Lanz sobre ‘La prisión transparente’, de Gamoneda, y la poesía del pensamiento

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«Pensamiento que canta». La prisión transparente (2016), de Antonio Gamoneda, y la poesía del pensamiento.
HispanismeS nº 13, 2019

Un trabajo de investigación de:
Juan José Lanz

Diego Medrano reseña «La pobreza», de Gamoneda, en El Imparcial

Haz un click para leer la reseña entera…

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Una reseña de «La pobreza» (Galaxia Gutenberg, 2020), el segundo tomo de memorias de ANTONIO GAMONEDA, escrita por DIEGO MEDRANO y publicada en el diario El Imparcial, el martes 25 de febrero de 2020.

Librería Letras Corsarias (Salamanca): ‘La pobreza’, de Gamoneda, libro de la semana

Librería Letras Corsarias (Salamanca), haz un click…

NC#208: La buena memoria

«Si algún día escribimos unas memorias, nos gustaría que nos salieran tan bien hechas como las de Antonio Gamoneda. ‘La pobreza’ es nuestro libro de la semana»

Librería Letras Corsarias. Salamanca.

Si algo hemos aprendido con las lecturas de esta semana es que la memoria es un ejercicio complejo, a veces doloroso. Mientras leíamos con gozo La pobreza, la continuación de la escritura de sus recuerdos que Antonio Gamoneda comenzó con Un armario lleno de sombra, el Ayuntamiento de Madrid decidía que sobraban versos de Miguel Hernández en un memorial a los represaliados construido en el cementerio de La Almudena. Gesto que se añadía a borrar de allí sus nombres grabados en piedra. Decía Gamoneda en una entrevista que la poesía no puede cambiar el mundo, pero intensifica la conciencia y que eso sí puede actuar sobre las circunstancias. Borrarla parece un gesto de mala conciencia o de ausencia de ella.

Gamoneda siempre insiste en que la poesía no es literatura, y hace tiempo que nos convenció esa idea. Esta semana hemos publicado un artículo sobre esa capacidad de lo literario para imaginar mundos distintos, centrándonos en las escritoras de ciencia ficción. (…) Échale un vistazo: Las mil hermanas de Ursula. (…)

El libro de la semana

Si algún día escribimos unas memorias, nos gustaría que fueran como éstas. Antonio Gamoneda hace un ejercicio al enfrentarse a su pasado que nos parece admirable: dudar. Duda sobre qué poner o qué quitar, sobre la capacidad misma de la escritura para reflejar lo vivido. “Qué era aquello, qué era?”. Una pregunta para cerrar un libro en el que nos hace cómplices del proceso de recordar, nos deja entrar a la trastienda de su presente –los achaques, los viajes, los primeros platos y los segundos– para trasladarnos a aquella época en la que siendo un chaval de catorce años empezó a trabajar doce horas diarias como meritorio en el Banco Mercantil, la posguerra pura y dura en la ciudad de León, que podría ser la nuestra.

Antonio fue un niño pobre de familia pobre, y como poeta habitó en el silencio de antologías y galas. Mientras otros de su generación seguían el camino derecho, el tuvo que tomar el de la supervivencia. Se censuró su Blues castellano y primero dejó de escribir y luego dejó de publicar, pero su obra finalmente se abrió el camino que merecía. Pero aquí habla poco de su carrera como escritor, el foco está puesto en sobreponer sobre la deslavada trama gris de la vida diaria –vigilancia, miedo, escasez, desprecio por la cultura: una España de curas, militares y “almirantazos”– un mapa de afectos y una conciencia nada heroica de resistencia personal. Lo cuenta como si ya nada importara demasiado. Capaz de ironizar con uno de los sentidos del humor más finos que conocemos, capaz de hurgar en la herida del dolor por las pérdidas. Es un libro en el que muere mucha gente. Se titula La pobreza y lo hemos disfrutado mucho.

Más lecturas

MEMORIA Y FOTOGRAFÍA. “Si logramos hacer de cada página nuestra un hecho, poco importará luego si la escribimos al cabo de quince años o de setenta y cinco”, escribe Mircea Eliade en Oceanografía, un libro que nos ha recordado al tono de Gamoneda ante la obra y la vida. Eliade es una autoridad en el estudio de lo simbólico y en estos textos, apuntes como de cuaderno, son una auténtica delicia: reflexiones sobre la amistad, la juventud, la vejez, el amor, la literatura. También nos han recordado al tono de Adam Zagajewski en Una leve exageración. Nos encantan este tipo de libros que siempre dan mucho más de lo que parece. (…)

César Iglesias reseña «Esta luz» en La Nueva España (2019)

Ildefonso Rodríguez, Antonio Gamoneda, César Iglesias y Avelino Fierro, en la Trébede (León), el 29-01-2020. / Foto: Javier Casares.

[Reseña de César Iglesias publicada el pasado 19 de diciembre de 2019 en el suplemento Cultura del diario asturiano La Nueva España]

Esta luz. Poesía reunida (1947-2019)
Antonio Gamoneda
Galaxia Gutenberg, 2019
Volumen 1, 670 páginas, 29,50 euros
Volumen 2, 508 páginas, 21,90 euros

Gamoneda, poeta en pijama

El Premio Cervantes asturleonés ultima La pobreza, segundo tomo de sus memorias, y afirma que su poesía está “en la perspectiva de la muerte”

Por CÉSAR IGLESIAS

“Cuando yo tenía catorce años,/ me hacían trabajar hasta muy tarde”. Quien escribió esto ha cumplido ya 88 y su jornada laboral se prolonga en noches de café, picadura de tabaco y la luz blanca de un ordenador, idéntica a la de la catedral de León que custodia su vigilia creativa. El responsable de esas palabras es Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), aquel adolescente proletario que madrugaba para encender la calefacción de una oficina bancaria de posguerra. Ahora no madruga, pero persevera en cumplir con la tarea de ser el guardián de nuestras pesadumbres y alumbrar algunos bálsamos, ciertas certezas. 

La productividad creativa de este Premio Cervantes se ha materializado en la nueva edición de Esta luz (Galaxia Gutenberg, 2019), al cuidado del poeta, ensayista y traductor gijonés Jordi Doce. Lo ha hecho con la incorporación del Libro de los venenos, una singular recreación de un tratado médico y botánico del griego Dioscórides vertido al castellano por Andrés Laguna, nuevas versiones de textos de diferentes autores, los volúmenes publicados en los últimos tres lustros (Canción errónea, La prisión trasparente y No sé) y Las venas comunales, un libro que comparte la naturaleza de inédito con otros tres largos poemas. Cierra el segundo tomo un epílogo de nueva planta ensayística de Miguel Casado, profesor y poeta, sin duda el lector que mejor ha sabido explorar los abismos gamonedianos. Estas 1.178 páginas son el legado de un hombre que asumió la obligación de certificar en primera persona las líneas del sufrimiento universal y trazó con su letra afilada la cartografía de “una hermandad sin esperanzas”. 

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Ernesto Escapa sobre ‘Descripción de la mentira’ de Gamoneda / «Crónica de un estrago moral» (1978)

Reseña de ‘Descripción de la mentira’ de Ernesto Escapa, publicada en 1978.

«DESCRIPCIÓN DE LA MENTIRA», DE ANTONIO GAMONEDA

CRÓNICA DE UN ESTRAGO MORAL

Por ERNESTO ESCAPA
[Artículo-reseña publicado en la pág. 4 de INFORMACIONES de las ARTES y las LETRAS, el 5 de octubre de 1978]

«¿Recordáis a Don Quijote vencido, camino de su aldea, cuando, durmiendo en el campo, una piara de cerdos le pasa por encima? Nunca busco en Don Quijote más de lo que Cervantes dice; pero, a pesar mío, veo ahí una imagen de lo que con el poeta hacen los críticos». (Luis Cernuda)

Ernesto Escapa.

A nadie puede extrañar que mi comentario se inicie con una señal de alerta hacia el descuido con que la crítica ha dejado pasar este libro auténticamente excepcional. Ya se entiende que esta circunstancia no constituye ninguna condena, sino el mejor aval para acercarse a cualquier lectura realmente «nueva». En este sentido, la historia de la literatura es una dama lo suficientemente vetusta como para ahorrarnos mayores explicaciones. En todo caso, y aunque la cuestión no deje de ser puramente doméstica, ofrece evidente interés semejante puntualización, porque la razón última de ese descuido radica en la propia condición innovadora del libro. Se trata de un vasto poema cuya originalidad pone en entredicho al intermediario habitual y exige del crítico una lectura activa, sin anteojeras, una respuesta de lector inquieto. ¡Algo tan difícil!

Descripción de la mentira*  se instala, con voluntad de transgresión, en las siempre inciertas fronteras entre la lírica y la épica. Integrado en esta corriente —galvanizadora, de una parte, de la mejor poesía contemporánea e insólita entre nosotros, fuera de las tentativas de Cernuda—, cuyas indagaciones pugnan por establecer un nuevo formato de poesía narrativa, el libro de Gamoneda se revela como testimonio de una perplejidad colectiva, vehiculando, en toda su diversidad y riqueza, algunas de las conjeturas morales más acuciantes de nuestro tiempo.

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«Gamoneda: a la luz de su poesía reunida» (ABC, 2019)

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Aparece el segundo volumen de «Esta luz», que reúne la poesía escrita por Antonio Gamoneda desde el año 2005 hasta la actualidad

Por BRUNO MARCOS
Publicado en ABC Castilla y León (Artes & Letras) el 26/12/2019

Ha mantenido Antonio Gamoneda los ojos abiertos mucho tiempo hacia la nada y el dolor. En bastantes ocasiones se le cita a él mismo para definirlo diciendo que su obra está en la perspectiva de la muerte. Inevitablemente esta insistencia en mirar lo que no queremos mirar ha llegado a agotarle. El cansancio y la falta de respuestas a unas preguntas imposibles de contestar han impregnado su corpus literario de un negro pesimismo. Sólo una cosa se levanta de entre ese desconsuelo, el afán por hacer belleza con todo ese abatimiento.

Gamoneda fue un niño de la guerra y de la posguerra. En sus memorias de infancia, tituladas Un armario lleno de sombra (2009), plasma con nitidez una vida mutilada por la pobreza, el horror de la contienda civil y sus recuerdos. En sus páginas encontramos algunas de las escenas reales que aparecen, más o menos encriptadas, en sus poemas, por ejemplo las de cuerdas de presos desfilando frente a su ventana en el barrio ferroviario de León, los muertos flotando a la orilla del río Bernesga o las manchas de sangre en el penal de San Marcos.

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«Antonio Gamoneda, el poeta sin zapatos» (El País)

Caricatura de Gamoneda, por Luis Grañena.

Una antología reúne 70 años de trabajo del poeta Antonio Gamoneda, crítico con la dictadura actual del consumismo

Por JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS
Publicado en El País, el 24 de noviembre 2019

Antonio Gamoneda estuvo 15 años en huelga. No ha parado de trabajar un minuto desde que con 14 años entró en el Banco Mercantil de León como recadero y meritorio —él traduce “chico del botijo”—, pero durante tres lustros se mantuvo, en lo relacionado a la literatura, de brazos caídos. Cuando en 1966 terminó un poemario titulado Actos, la censura franquista lo devolvió al editor con dos frases demoledoras y un consejo. La frase: “Libro de versos muy malos. En ellos campa un sentido de resentimiento con toques de ateísmo”. El consejo: con un par de retoques podría publicarse. Gamoneda se negó. Era una forma de ser consecuente con la cita de Karl Marx que pensaba poner al frente de uno de los poemas: “La vergüenza es un sentimiento revolucionario”. El libro terminó publicándose como Blues castellano en 1982, con España ya de verbena y la poesía social convertida en una aguafiestas con la que nadie quería bailar….

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José Luis García Martín reseña en su blog «Esta luz» (2019)

Van apareciendo reseñas de la nueva edición de «Esta luz. Poesía reunida (1947-2019)» (ed. Galaxia Gutenberg), de Antonio Gamoneda. Y hemos encontrado ésta, un tanto venéfica y más centrada en desdeñar «las explicaciones que el poeta da de su obra» que (en) la obra del poeta, del controvertido crítico literario José Luis García Martín.

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Antonio Gamoneda. ‘Esta luz. Poesía reunida (1947-2019)’ / Una reseña de Túa Blesa

Esta luz. Poesía reunida (1947-2019)
ANTONIO GAMONEDA

Epílogo de Miguel Casado.
Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2019.
Volumen I. 672 páginas, 29,50 €.
Volumen II. 511 páginas, 25,90 €

Antonio Gamoneda. ‘Esta luz’. Poesía reunida

Por TÚA BLESA
(Reseña publicada en El Cultural, el 17-9-2019)

Al titular en 2004 Antonio Gamoneda la reunión de su trabajo poético Esta luz estaba inscribiendo ahí, en el título, en lo que da nombre a su escritura, una palabra que es decisiva: “luz”. Así, lo que aquí se ofrece es una palabra luminosa, iluminada, la que de quien ha contemplado lo que se ofrece a la vista y lo que el decir poético saca a la luz. Es palabra que aparecía en el que fue su primer libro, Sublevación inmóvil (1960), “inmensa luz que hoy no podría / un dios mirarla sin quedarse ciego”, y ello entre expresiones que remiten a san Juan de la Cruz (“dar alcance”, “lance”). A fin de cuentas, ambos son místicos, por cuanto sus escritos incluyen misterio, cuando menos el misterio de que la palabra diga más de lo que dice, que emocione, que revele, que sea dicha poéticamente, lo que en la obra de este poeta sucede como en muy pocos. Y, desde luego, una obra que apenas tiene nada que ver con la de sus coetáneos.

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