Versos para GAMONEDA

Cinco apuntes sobre el poeta y un poema de Eloísa Otero para Antonio Gamoneda (2010)

Antonio Gamoneda. Fotografía: Eloísa Otero.

CINCO APUNTES SOBRE EL POETA

1.- “El padre de esa niña es ateo”, susurró una compañera de colegio. Yo no sabía entonces qué significaba esa palabra. “Que no cree en Dios y no va a misa”. A lo de ateo se unió más tarde que el padre de aquella niña también era poeta. Desde entonces, para mí, ser poeta va unido a ser ateo, que no al revés. Quizá por eso cuando leo un poema que habla de dios, o habla con dios, o habla por dios… me mosqueo, inevitablemente desconfío. “Los buenos poetas no mienten”, me digo.

2.- Años después escucharía esta frase cientos de veces:
—”Mi padre está trabajando”.
Así me lo imaginaba yo: Un escritor, un poeta, es alguien que trabaja, que se encierra durante horas y horas esperando a que se le aparezcan las palabras mágicas, dudando sobre si sabrá o no reconocerlas, mientras dibuja en sus cuadernos paisajes de la memoria y de la imaginación, paisajes interiores que se adentran buscando el más adentro todavía, los capítulos de la vergüenza, las palabras de la gran mentira, pomada para calmar el prurito, consuelo y antídoto, las horquillas apretadas en el moño de mamá, las caricias de espantar pánicos…

3.- Metáfora inusitada no implica error de interpretación. “En la poesía es el lenguaje el que genera pensamiento”. Y se hace la luz. El pensamiento, esa voz hasta entonces inaudible, esa voz de la que no se sospechaba siquiera su existencia, conforma una nueva realidad en la que se contiene, a su vez, el secreto de cómo contar la historia sin traicionar la historia.

4.- Entre la Casa de Botines y el Banco Herrero hay un pequeño pasadizo empedrado. Algunas veces la verja está abierta. La vidriera de una de las paredes del edificio bancario da a ese pasadizo, y si entras se pueden leer unas palabras al revés. “La luz es para todos los hombres. / También la tierra lo será algún día. / Si tu pensamiento es libre como la luz / que tus manos sean generosas como la tierra”. Alguien dice: “Parecen versos de Gamoneda“. ¿Lo son?

5.- Así, tal cual, lo soltó con admiración su amigo Pablo: “Para mí Antonio se ha convertido en uno de los hombres más ricos del mundo gracias a su poesía, y no porque posea riquezas ni dinero. Pero viaja por todo el mundo y le pagan por ello. Le reciben como a un príncipe, cuando habla todos se callan para escucharle… y, encima, ¡no necesita guardaespaldas!”.

Antonio Gamoneda. Fotografía: Eloísa Otero.

— — —

Un poema para Antonio Gamoneda:

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LECCIONES DE COSAS

“Vivir significa asumir la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas que ello plantea y cumplir las tareas que la vida asigna continuamente a cada individuo. La libertad esencial es la de elegir nuestra actitud, sean cuales sean las circunstancias que nos rodean”.
Viktor Frankl

— ¿El tiempo cambia las cosas?

— No. Hacer cosas cambia las cosas. No hacer cosas deja las cosas como estaban.

Mides el tiempo.

Escribes para mantener la calma.

 

Escribes

y parece que no haces nada ruin,

pero no estás donde tenías que estar.

Es como si las palabras jamás fuesen tan buenas

como para justificar ese acto.

A. G.: “Tú deja que surjan los problemas, y entonces actúa. No los crees antes de que aparezcan. Y sobre todo: no los multipliques”.

Portada de “El río de los amigos”.

Textos publicados en el libro:
‘EL RIO DE LOS AMIGOS: ESCRITURA Y DIALOGO EN TORNO A GAMONEDA’
de VV.AA., con coordinación de Rafael Saravia. Ed. Calambur. Madrid, 2009.

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Un poema ‘Para Antonio Gamoneda en su 80 cumpleaños’, por LUIS MIGUEL RABANAL (2011)

El poeta Luis Miguel Rabanal en una fotografía de Amando Casado.

(Para Antonio Gamoneda en su 80 cumpleaños)

Al serenarse se desviste,
también te ha despojado a ti

de tu abandono.
Basta el aliento del mendigo
para que la sensatez
y la insensatez
se cumplan.

LUIS MIGUEL RABANAL, 2011

 

‘Para el más grande poeta vivo de habla española’, por Roberto Casanova Gianuzzi, desde Chile

Roberto Casanova Gianuzzi.

Roberto Casanova Gianuzzi.

[El poeta chileno Roberto Casanova Gianuzzi remitió este poema, con motivo del 80 cumpleaños de Antonio Gamoneda en 2011, con la siguiente dedicatoria:]

Para el más grande poeta vivo de habla española,
con toda mi admiración y cariño, desde Santiago de Chile:

más allá

en sus manos delicadas abolió la espuerta,
el árnica apagó el amor como una inflamación
que se detesta por naturaleza

somos. eres, ahora y de continuo, la erosión,
mar contra roca, infinitamente mar, la presión de las aguas, todas
todas sobre un punto inefable

llegas a preguntarme por mí y la oscuridad es suculenta
en tu presencia
sólo tus ojos escupen signos para seguir

llevo tus párpados en andas,
tus luces son turquesa y lagos de altura,
nadie se atreve en tu presencia a sumergirse en ellos

yo, en cambio, acomodo los reales sobre mis cuencas
y apuro el remo silencioso,
esfuerzo la pupila hacia la orilla que sólo se dibuja en mi fiebre

ninguno ha vuelto,
yo no seré el primero en ablandar el corazón,
tendré que conformarme con la espera y la simplicidad de mis mitologías

R. Casanova

De Méndez Ferrín para Seamus Heaney, Derek Walcott y Gamoneda

Portada de "Estirpe" (Xerais), de Méndez Ferrín.

Portada de “Estirpe”, de Méndez Ferrín.

Dedicatoria que abre el libro Estirpe, del poeta gallego X. L. Méndez Ferrín (Ed. Xerais, Vigo, 1994):

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Seamus Heaney.

ADICATORIA

I would wish this book,
Certainly for him
Enigmatic,
Ranged in Seamus Heaney’s
Library,
Far at the Irish, bloody, dark
Bogside.
The sweet, rotten roots
Of all the lands’ ends
In the bone-layered, western
Death Republic,
Are our common ones:
My soul is now the Burren.

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Derek Walcott.

And also
J’aimerais savoir mes pages
Déposées dans une autre bibliothèque,
Celle qui is at Derek Walcott’s home
Among the Homeric pink fingers of the Dawn,
Mangroves mingling with Creol tastes
And the unfinished, marble-ironed,
Long, Saint-Jonh Perse’s verse – like a river.
Derek Walcott:
Freshly rising friend over the ocean.

Antonio Gamoneda hacia 1965. Foto: José Núñez Larraz.

Antonio Gamoneda. Foto: José Núñez Larraz.

Finalmente
yo quisiera mi libro con los libros amados
de Antonio Gamoneda, el niño
que bajó de las Asturias como baja el ganado,
con dolor y olor,
y el recuerdo de vitrolas venenosas,
un caballo disecado en San Marcos,
los olores picantes de la pólvora,
le son nido de erizo permanente en el hígado.*

Pra eles tres é este libro:
poetas estranxeiros que viviron meu tempo,
gorxas de sol e xofre que me asisten no ocaso,
consolo ou resistencia que fan corpo
coa espranza nosa granítica
feita de lume, espada, égoas, todo.

X. L. MÉNDEZ FERRÍN

X. L. Méndez Ferrín.

X. L. Méndez Ferrín.

* (Versión del poema en gallego:)
Eu quixera este libro, / certamente pra el / enigmático, / posto na biblioteca / de Seamus Heaney / alá lonxe no irlandés, / maldito, escuro / confin das gándaras. / As torgueiras doces e podres / daquelas fins do mundo / na occidental República Morta, / estrada de ósos, / son as nosas raíces comúns: / a miña alma é hoxe o Burren. // E tamén / gostaría de saber as miñas páxinas / depositadas noutra biblioteca, / a que está en cas Derek Walcott / entre os homéricos dedos rosados da Aurora, / mangles mesturando cheiros creoulos / e o verso de Saint-John Perse -coma un río / longo, sen terminar e de marbre ferrado. / Derek Walcott; / novo amigo que medra sobre o Océano. // Por fin / eu quixera o meu libro xunta os libros amados / de Antonio Gamoneda, o meniño / que desceu das Asturias como baixa o gado, / con dor e cheiro, / e a lembranza de vitrolas pezoñentas, / un cabalo disecado en San Marcos, / os ulidos picantes da pólvora, / sonlle niño de ourizo permanente no fígado.

 

“Tepoztlán”, un poema de JUAN GELMAN dedicado a GAMONEDA

Antonio Gamoneda y Juan Gelman.

Antonio Gamoneda y Juan Gelman.

Tepoztlán

Al gran poeta Antonio Gamoneda,
de quien tanto queremos

Las palabras del diccionario
no son las palabras del libro.
Las palabras del libro
no son las palabras del habla.
Las palabras del alba
no son las palabras del árbol que ahora mismo
se inclina a tierra con
una nube entre las ramas, como
enterrándola al pie.
Esto sucede. La luna y el lucero de aquí
no son palabras, son
la luna y el lucero de aquí.
La sangre piensa, la luna
calla. Es todo.

JUAN GELMAN
(Poema publicado en la revista Zurgai.
Bilbao, diciembre de 2001)

Dos poemas (preguntas) de VÍCTOR M. DÍEZ para Antonio

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(Dos preguntas para una conversación con Antonio)

FUNDIDO EN NEGRO 

Ramajes –espesura– árboles sin raíces
inventados contra toda luz.
Crecen desbordantes,
como una trampa musical de entonces:

No te veo.

Y sólo el cantaor soñado me da consuelo.

Aldeanita, donde tú de flores vestida junto al pozo
un lenguaje sur de olas que mecieron y el palparse
de un niño la entrepierna; que donde buscó su sexo
primero tú una flor de aroma le habías puesto…

Hoy se ha secado el río en la cuenca de los ojos.
Quizás sea un tacto o la quietud. Oscuridad.

En el nombre de los laberintos, de la amnesia
y del tiempo perdido…
Yo te veo.

— — —

IRRACIONAL

Animal por dentro. Trepador en la farmacia íntima
Informe para salvajes:
pezuñas, pañuelos, espinas, excrementos, zapatos solos,
mandíbula limpia, dormitorios al raso, pelaje,
tripas de radio, vendas, muñecas tuertas, cartones, cartones…

Notas escritas en la partitura química. Posología.
Circulaciones, un sonar en avalancha
y recogido.
Respiración entrecortada.
Una música de rebaños: mano abierta en el campo
que se cierra en puño a la señal del gurú.

Hacia la ciudad cabeza, entre la herrumbe de las
periferias y sus cinturones pardos.
Cuerpos sensibles, cercanías, desnudez, reacción,
siglo XIX, barbitúricos.

Cámara al hombro:
Multitudes animal fórmula mente.
Paisaje, silueta del drogado.

VICTOR M. DÍEZ
(Publicado en la revista Zurgai, Bilbao, diciembre 2001. Número dedicado a Antonio Gamoneda)

Jordi Doce: ‘Dos poemas para Antonio Gamoneda’ en Zurgai

El poeta Jordi Doce.

El poeta Jordi Doce.

DOS POEMAS PARA ANTONIO GAMONEDA

ESCUCHA el ulular del viento contra el muro;
la hiedra, las acacias baten la piedra sin descanso
y dividen el tiempo como tiernas cuchillas.
Yo te he visto en los intervalos: la luz
a rachas alumbraba tu rostro en la tormenta.
Eras tú y no eras: pues en la oscuridad
yo te llamaba y tú me respondías,
y también era tuya esa negrura,
tuya como el eco absurdo del viento.
  (1992)

~

TEMBLOR de la palabra,
fragmento de sol hecho prisionero
en el cielo velado de la lengua,
fogata impredecible
que baila y se adelgaza
antes de cobrar nuevo impulso,
como manos anónimas
agitan una antorcha
en mitad de la mar,
señal de quién y su naufragio
bajo la boca informe de la noche,
bajo el callado circo de la noche
y su voraz audiencia.
  (1998)

JORDI DOCE
(‘Con Antonio Gamoneda’, en “Los poetas de Zurgai”, Zurgai, 2001)

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