D. Mendoza

D. Mendoza reseña “Esta luz”, de Gamoneda, en La Razón (2019)

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Antonio Gamoneda, un poeta presente

Se publica el segundo volumen de su poesía reunida, escrita a partir de 2004 y hasta la actualidad, y en el que se incluye también un libro inédito, “Las venas comunales”

Por D. MENDOZA
Publicado en La Razón, 10-09-2019

Han pasado quince años desde que Galaxia Gutenberg publicara el primer volumen de la poesía reunida de Antonio Gamoneda. Pero en esa década y media, el poeta de Oviedo no estuvo quieto. Se siguió enfrentando a la página hasta sumar setenta años de creación. “Inevitablemente, y en contra de mi voluntad, este es un libro casi testamentario”, asegura Gamoneda. Aunque la verdad es que el tomo es más que una recopilación, no solo porque incluye un poemario inédito titulado “Las venas comunales”, sino porque todos los textos que allí se reúnen –”El libro de los venenos”, “Canción errónea”, La prisión transparente”y “No sé”, entre otros– han sido revisados por el autor, quien los sometió a un proceso de reescritura.

En ese sentido, Miguel Casado, crítico y gran estudioso de Gamoneda, que además escribe el epílogo de “Esta luz”, asegura: “Nuestro mayor poeta es un poeta en presente”. Se refiere a que las modificaciones que el poeta ha hecho a sus textos abren la puerta a nuevas lectura de los textos y del propio autor “como heredero de su escritura, comparado y enfrentado a ella”.

Casado habla de la de Gamoneda como “una obra que se mantiene en conflicto consigo misma y en constante ebullición”. El autor lo expresa de este modo: “Incluso cuando un poema aparentemente ha terminado, yo necesito que siga vivo. Mi voluntad de reescritura coincide con ese deseo de que el poema no sea una piedra tallada para siempre –aunque tenga un libro titulado “Lápidas”– sino que pueda corresponderse con mi vida“.

Esa vida que también está relatando en prosa en la segunda parte de sus memorias, que publicará igualmente Galaxia Gutenberg bajo el título “La pobreza”. Aunque aún no se ha desvelado la fecha exacta, el poeta afirma que “están al caer”. También asegura que entre la poesía y la escritura de sus memorias existe cierta comunicación, “préstamos recíprocos”, en sus palabras.

A pesar de su mente evidentemente lúcida, Gamoneda no quiso extenderse en reflexiones sobre su obra: “Dios me libre de querer ser yo quien interprete mi propia poesía –afirmó con una sonrisa–. Yo me entero de lo que quiero decir, y no del todo, cuando me lo dicen las palabras ya escritas”.

Toma frente a su obra la posición ya esbozada en “No sé” (2014), de la que escribe en la introducción a este nuevo tomo: “Cabría entender su título como un “mantra” que se reitera en la invocación de la extrañeza experimentada ante circunstancias existenciales y ante el propio hecho de existir y saberlo”.

Como afirma Casado, Gamoneda existe aún en el panorama literario Iberoamericano, y no ya como un gran poeta de otra generación, sino como el gran poeta de esta.