Eloísa Otero

“El pensamiento luminoso”, un texto de Eloísa Otero para el libro “Veo la luz” de Amando Casado y Antonio Gamoneda

Portada del libro.

VEO LA LUZ
Amando Casado (fotografías)
y Antonio Gamoneda (fragmentos poemáticos)
Eolas Editorial, León, 2011

Nota: El volumen incluye, a modo de prólogos, textos de Juan Carlos Mestre, Luis Grau Lobo, Eloísa Otero y Roberto Castrillo. El libro también se acompaña de un DVD, “Veo la luz en el Camino”, con fotografías de Amando Casado, fragmentos poemáticos recitados por Gamoneda y música de Senén García García de Longoria.

Este texto de Eloísa Otero es uno de los que aparecen incluidos en las primeras páginas del volumen:

EL PENSAMIENTO LUMINOSO

Por ELOÍSA OTERO

¿Cada instante del universo entraña su propia historia?

“La vida es un extraño viaje desde la inexistencia hacia la inexistencia” dice Gamoneda, el poeta de la luz, el mismo que afirma que él nunca sabe lo que sabe hasta que no se lo dicen sus propias palabras.

La realidad se puede descomponer en múltiples realidades simultáneas. Si la cámara es la pluma del fotógrafo, las fotografías son su voz y su mirada, lugar de encuentro. El fotógrafo capta el reflejo de algo que existió en algún punto del espacio-tiempo. Pero lo que queda de ese momento, su memoria impresa, no es más que el reflejo de la materia en un instante vital irrepetible y único.

Entre todos los caminos de la vida, hay uno que cuenta de verdad. En él las preguntas te llevarán mucho más lejos que tus pies, aunque calces botas de siete leguas.

Día tras día, mientras el dolorido cuerpo se abre al paso con el talón en pura boja, cada instante se suma a su relato. De noche, bajo la luz de estrellas extinguidas hace miles de años, hay un algo intangible que aletea interfiriendo en la interpretación sentimental de las imágenes, desafiando al mero entendimiento sensorial.

Música, pálpito, huellas espectrales. Sobre el papel emulsionado emerge el alma contenida de la materia y de las cosas. Los petroglifos, antiquísimas piedras escritas, invitan a reinterpretar los derroteros.

Y en el camino surge, de pronto, la iluminación: este libro es el relato de una búsqueda, pero también la construcción de un pensamiento. Como Gamoneda, Amando Casado se extravía en la luz, tanteando otra verdad distinta a la que se ilumina en primer término, otra verdad contenida. (“La luz es para todos los hombres. / También la tierra lo será algún día. / Si tu pensamiento es libre como la luz / que tus manos sean generosas como la tierra”).

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Recital de Gamoneda y Cadenas en León (2016)

Este recital, organizado por Abanca, tuvo lugar el 26 de mayo de 2016 en el Club de Prensa del Diario de León. El poeta venezolano Rafael Cadenas y Antonio Gamoneda estuvieron acompañados por los periodistas  leoneses Eduardo Aguirre y Eloísa Otero.

“Todo apunta a que 2017 va a ser un año especialmente gamonediano”

[Artículo de opinión publicado el sábado 7 de enero de 2017 en El Día de León]

El tiempo lee poemas

“Hay libros que, con el tiempo, se pueden leer con otra luz y que, a la vez, arrojan nueva luz sobre el tiempo…”

Por ELOÍSA OTERO

1-el-tiempo-lee-poemasEntre la Casa de Botines y el Banco Herrero hay un pequeño pasillo empedrado. Cuando la verja esta abierta, si se entra ahí, se pueden leer unas palabras del revés (forman parte de una vidriera), inscritas sobre el edificio bancario: “La luz es para todos los hombres. / También la tierra lo será algún día. / Si tu pensamiento es libre como la luz / que tus manos sean generosas como la tierra”. De vez en cuando estos versos saltan a las redes sociales, sin que nadie sepa decir a quién pertenecen. Pues bien, son versos de Antonio Gamoneda, como me confirmó un día el autor de la vidriera, Luis García Zurdo.

Gamoneda vive un poco más arriba, cerca de la catedral, y sin duda es el mejor poeta de su barrio, como se ha definido él mismo en alguna ocasión. Pero también es uno de los más grandes poetas vivos en nuestra lengua, y eso lo dicen sus libros sin decirlo: solo hay que abrirlos para darse cuenta de que la suya es la obra de un poeta universal y sin fronteras, una obra que es ya “patrimonio de todos”. Y sin embargo… ¡qué poco se ha leído a Gamoneda en su propia tierra, donde ciertos autores y hasta algunos insignes catedráticos de literatura siguen manteniendo que la suya es una “poesía hermética” y que “no se entiende”!

Los grandes premios que le han llegado con la edad parecen haber servido de fuelle en su energía creativa. Desde que recibió el Cervantes en 2006, a los 75 años, no ha parado de trabajar en su escritura (como ha hecho siempre), ni de viajar dando recitales y conferencias por todo el mundo, a pesar de los achaques, atendiendo a lo grande y a lo pequeño. Como dijo su amigo de infancia, Pablo de la Varga, aquel premio fue como “una fuerte campanada” que avisó “a todo el mundo de que había palabras nuevas de contenidos nobles, hondura humana y lucidez existencial”. Algunos ya lo sabían, porque venían leyéndole desde finales de los 70, cuando su poesía “era un secreto bien guardado entre las murallas de León”, como ha escrito Miguel Casado.

En este año 2017 se cumplen 30 años de la publicación de “Edad”, la primera edición de su obra poética reunida, por la que Gamoneda recibió el Premio Nacional de Poesía y empezó a ser reconocido como el referente más importante de la poesía española actual. “No se puede hablar de poesía moderna en nuestra lengua sin reconocer el papel clave de su obra, de las preguntas y caminos que ha suscitado, de la apertura sin restricciones a que nos obliga como lectores”, advierte Casado.

En 2017 se cumplen además 40 años de la publicación de “Descripción de la mentira”, un libro en el que hoy se reconoce “una dura mirada sobre la guerra civil española y la represión posterior, sobre la memoria y la identidad personal”, como apunta también Casado, quien en febrero impartirá un taller de lectura sobre esta obra clave en La Casa Encendida de Madrid. Porque hay libros que, con el tiempo, se pueden leer con otra luz y que, a la vez, arrojan nueva luz sobre el tiempo…

Pero hay más, ya que también se cumplen 50 años de la escritura de otro título emblemático de Gamoneda que tardó muchos años en llegar a los lectores a causa de la censura, “Blues castellano”. El Museo Etnográfico de Castilla y León, con sede en Zamora, ha preparado un homenaje al poeta leonés con este motivo, que se concretará el día 19 de este mes de enero.

Los aniversarios de estos volúmenes señeros propiciarán a su vez, a lo largo del año, distintos monográficos en revistas especializadas. Sin olvidar que nuestro autor, a sus 85 años, acaba de sacar a la luz un nuevo libro de poemas, “La prisión transparente”, editado en México, país donde el pasado mes de diciembre fue recibido calurosamente como “el poeta más querido” de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. ¿Habrá presentación de este nuevo poemario en León? Pues, de momento, parece que no. Pero el próximo 17 de enero sí se presentará en Oviedo. También en Asturias, la tierra de sus padres, Gamoneda acaba de presentar su “Tentativa de un cancionero asturiano para el siglo XXI”, en colaboración con el tenor Joaquín Pixán. Todo apunta a que 2017 va a ser un año especialmente gamonediano. Y yo les recomiendo que, si aún no lo han hecho, abran uno cualquiera de sus libros y se adentren en él… ¿Hermético?

Entrevista con Gamoneda en un monográfico de la revista Ínsula (2008)

[Entrevista publicada en el número monográfico de la revista Ínsula (nº 736 / 2008) dedicado a Antonio Gamoneda. El número, coordinado por José María Castrillón y Jordi Doce, incluye artículos de Fernando Rodríguez de la Flor,Túa Blesa, Eduardo Moga, Juan José Lanz, Lawrence Breysse-Chanet, Carmen Palomo, J. M. Trabado Cabado y José Antonio Expósito, así como una entrevista con el poeta a cargo de Eloísa Otero y Tomás Sánchez Santiago (la que reproducimos aquí) y un inédito del poeta: las páginas iniciales y finales de Un armario lleno de sombra, su libro de memorias recién concluido.]

ANTONIO GAMONEDA: 

“NO PUEDO PRESCINDIR DEL LENGUAJE POÉTICO
PARA EXPONER LA VERDAD”

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO y ELOÍSA OTERO

La persistencia con la que Antonio Gamoneda vigila sus recuerdos ha tomado ahora un cariz decisivo. Desde hace algún tiempo, el poeta se afana en escribir unas memorias que aún no da por buenas. En pleno proceso de esa escritura, Gamoneda se sigue planteando cuestiones que van más allá de lo meramente anecdótico o testimonial: la función de la verdad en su escritura, la preeminencia del lenguaje poético, las sorpresas durante el curso de esa introspección biográfica, dolorosa pero al mismo tiempo, según su testimonio, con una fuerte capacidad liberadora. Sobre todos estos aspectos, conversamos largamente con el poeta una mañana de verano [de 2007] en su domicilio de León. La entrevista que sigue da cuenta de aquella demorada conversación.

¿Por qué unas memorias precisamente ahora? ¿Quizá quieren servir para aportar claves sobre algunos de los símbolos de su poesía, como un correlato de su poesía?
No. La intención no es completar en ningún sentido la significación ni el trabajo poético, en el sentido convencional. Pero si el poeta apuesta por las realidades y por el relato existencial, implícito, ciertamente el explícito parece que va a socavar de alguna manera ese otro relato poético. De hecho mi hija menor me ha planteado ciertas reservas sobre la oportunidad de estas memorias por esta razón. O sea, que ese no es el motivo. Mis memorias no pretenden, en ningún caso, completar la escritura poética. Más bien es la necesidad, en un momento concreto, de un reencuentro conmigo mismo.

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Posando para el escultor AMANCIO GONZÁLEZ ANDRÉS, en dos fotos de AMANDO CASADO

Antonio Gamoneda posando para el escultor Amancio González Andrés. © Fotografías de AMANDO CASADO

Antonio Gamoneda contempla el busto realizado por el escultor Amancio González Andrés. © Fotografía de AMANDO CASADO.

Antonio Gamoneda posando para el escultor Amancio González Andrés. © Fotografías de AMANDO CASADO

Antonio Gamoneda posando para el escultor Amancio González Andrés. © Fotografías de AMANDO CASADO

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Una larga entrevista con Gamoneda en la revista ‘Campo de Agramante’ (2008)

[Entrevista publicada en la revista Campo de Agramante. Nº 10, Otoño-Invierno de 2008. Una publicación de la Fundación Caballero Bonald, Jérez de la Frontera, Cádiz]

ANTONIO GAMONEDA: “EN LA POESÍA ES EL LENGUAJE EL QUE GENERA PENSAMIENTO”

UNA CONVERSACIÓN LARGA Y CON PAUSAS SOBRE SU POESÍA

Por TOMÁS SÁNCHEZ SANTIAGO y ELOÍSA OTERO

Si todo escritor es ya un espacio en sí mismo –un espacio alzado y acotado con palabras–, hablar del espacio real donde se desenvuelve la vida habitual de Antonio Gamoneda se hace aún más obligado, en especial cuando se ha conocido su casa, a un paso de la propia catedral de León pero con una vocación claustral que deja al visitante una sensación definitiva de apartamiento, de insólita lejanía que pone al exterior menos inmediato y de espaldas, y que encaja muy bien con esa voluntad personal de retiro, de “retracción”, a la que tantas veces se ha referido el poeta. Y es que una vez abierta la estrecha puerta verde y traspasado el pequeño patio –casi un imprevisible estanque de cemento con una pequeña lágrima de arriates, un microcosmos vegetal y la majestad de un árbol caballero, un lauroceraso, que se asoma a la calle por encima de la tapia– pareciera que se ha evaporado por ensalmo el ritmo de afuera para entrar en otra clave vital, la de quien nunca se dejó sujetar del todo por las supuestas obligaciones civiles de un poeta de ciudad. O “un poeta de barrio”, como él mismo ha querido decir más de una vez. Todo sigue, pues, ahí afuera a la mano, sí, pero ya tan lejos…

Esta es la crónica de una entrevista discontinua, un si-es-no-es de hilván frágil, una conversación llena de poros, abierta y enterrada entre sucesos –viajes, ausencias, desencuentros de fechas– que no ayudaban a terminarla fácilmente. Como la propia escritura de Gamoneda, se hizo necesario revisar más de una vez lo recogido en las grabadoras para de nuevo reacomodarlo, imantarlo en el presente. Todo comenzó a finales de julio y sólo se acabó de resolver totalmente en diciembre. Ya este juego de desajustes —la luz, el frío, los propios avatares del entretanto, los nuevos episodios viajeros contados como divertimentos que rompían cualquier gravedad— ha hecho que todo se inunde de cierta irrealidad. Escuchar en la grabadora a las puertas del invierno una algarabía de aves y campanas alborotadas del verano contribuyó asimismo a ello.

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Nacer en otra especie

Portada de la antología "Naciendo en otra especie" (Plaza & Valdés / Capital Animal).

Portada de la antología “Naciendo en otra especie” (Plaza & Valdés / Capital Animal).

OPINIÓN / VILANOS

Nacer en otra especie

Por ELOÍSA OTERO
(Publicado el 24 de julio de 2016 en El Día de León)

“La vergüenza es un sentimiento revolucionario”. Con esta cita de Karl Marx encabeza Antonio Gamoneda un poema estremecedor, titulado “Malos recuerdos”, perteneciente a su libro “Blues castellano”. Este poema, en el que Gamoneda expone sus sentimientos ante algunos comportamientos vergonzantes de su infancia —como maltratar a una perra o robarle a un soldado la carta de su madre—, se ha convertido en emblema de la antología de poesía que ha realizado la plataforma “Capital animal” para concienciar sobre los derechos de los animales.

La antología —que a su vez lleva por título otro verso del poeta leonés: “Naciendo en otra especie” (“Yo estoy naciendo en otra especie y el exterior es lívido”)— quiere ser “una respuesta a la violencia, a la vergüenza que supone el dolor infligido a los animales”, en palabras de Ruth Toledano y Marta Navarro García, encargadas de la edición. Pero va más allá. Como escribe Navarro, “la historia nos ha demostrado que con los animales practicamos la dominación y la discriminación hasta convertirlos en propiedad, al igual que antes hicimos con personas de otras etnias, de otro credo o de otro género”.

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