Excelsior

García Valdés, Gamoneda, Gelman, «creadores de imágenes nacidas de la luz»

Por MARIO ALBERTO MEDRANO GONZÁLEZ
[Artículo publicado en el diario mexicano Excelsior, el 30 de agosto de 2019]

Por un instante detuve mi lectura sobre escritoras argentinas, a la que regresaré en la próxima colaboración, porque volví al poema, volví a la frase poética, volví al breve/intenso verso. Desde hace semanas que me es imposible abandonar a Olvido García Valdés (España, 1950), poeta cuyo nombre es origen y destino de la poesía que me interesa. (…)

(…) Hallo en la poesía de Olvido García la misma vena que en autores como Antonio Gamoneda y Juan Gelman, aunque no pasada por el pesimismo de ellos. Sí por su gran fuerza creadora de imágenes nacidas de la luz, de los espacios habitados por el sol, por lo cristalino del agua, “Estabas en mi casa/ y eras más clara de lo que fuiste/ y también era clara la penumbra/ de aquella habitación”. (…)

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GAMONEDA, doctor «honoris causa» en el Estado de México (2014)

¿Quién Es?.- Poeta y crítico de arte español, nacido en Oviedo hace 83 años. En 2006 recibió el Premio Cervantes y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Es autor de Sublevación inmóvil, Descripción de la mentira, Blues Castellano, Lápidas, Libro del frío y Edad, que supuso su consagración ante la crítica. © Fotografía: www.excelsior.com.mx

¿Quién Es?.- Poeta y crítico de arte español, nacido en Oviedo hace 83 años. En 2006 recibió el Premio Cervantes y el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Es autor de Sublevación inmóvil, Descripción de la mentira, Blues Castellano, Lápidas, Libro del frío y Edad, que supuso su consagración ante la crítica. © Fotografía: http://www.excelsior.com.mx

Reproducimos la noticia publicada en el periódico mexicano Excelsior:

El poeta Antonio Gamoneda dará conferencia en Bellas Artes

El escritor español hablará sobre la función de la palabra poética, que detalla en entrevista, y será investido como Doctor ‘Honoris Causa’ por la Universidad Autónoma del Estado de México

Por JUAN CARLOS TALAVERA
Publicado en el excelsior.com.mx

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de agosto 2014.— “La poesía está amenazada por el poder de la tecnología”, dijo el poeta español Antonio Gamoneda (1931) en entrevista con Excélsior, durante su visita a México para ofrecer una serie de charlas y ser investido con el Honoris Causa por la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM).

“Y no me refiero a la ciencia, sino a la tecnología como ciencia aplicada, aunque tengo la esperanza de que no se producirá su aniquilación porque advierto en los jóvenes una necesidad de comunicarse mediante el pensamiento poético”, añadió el poeta quien mañana ofrecerá una charla en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, para hablar sobre poesía y la función de la palabra poética.

Gamoneda aceptó que está cansado. “Son muchas actividades, ¡pero para todo hay tiempo!”, comentó con una risa que hace eco en el teléfono, mientras descansaba en el lobby de un hotel en Toluca, para luego hablar sobre el poder de la poesía y su capacidad de convertir el sufrimiento en objeto de arte; el concepto de inspiración y la certeza de que la poesía es un hecho existencial.

El poeta aclaró la garganta y se dejó escuchar con voz pausada, como si recitara un poema, mientras cada silencio y cada palabra advirtieron la musicalidad que habita en su poesía.

¿Qué une a los poetas de todo el mundo?

Un mediador común de todo poeta es el pensamiento y su lengua poética, pues forman parte de otra naturaleza. Son lazos de unión quizá únicos, como la confesión de la realidad poética que no coincide exactamente con la realidad exterior y objetiva. Luego, nos desunen los aspectos lingüísticos, políticos e ideológicos, circunstancias geopolíticas y sociales, que son las mismas que desunen a los pobladores del planeta.

¿La poesía incide en la realidad objetiva?

La poesía no tiene posibilidad de cambiar circunstancias objetivas de la realidad, ni históricas o hechos económicos, políticos…, pero sí tiene un poderío indirecto sobre nuestra realidad estructural, y cualquiera que sea su tema o su lenguaje puede provocar una conciencia sensible e intensificada. Como verá, se trata de una función indirecta.

¿La poesía es una forma de revolución, como decía Juan Gelman?

Me honra coincidir con mi querido y llorado Juan Gelman. Estoy de acuerdo con él. La poesía puede intensificar y hacer más sensible la conciencia de las personas, pero se trata del mismo asunto. Ahora lo estoy llorando porque éramos muy amigos y su poesía tiene un gran valor.

¿Concibe algún espacio físico sin poesía?

No lo concibo y sin embargo advierto que la poesía está amenazada por el dominio de la tecnología. Y no me refiero a la ciencia, sino a la tecnología como ciencia aplicada y operativa. Aunque al mismo tiempo tengo la sensación y la esperanza de que no se producirá su aniquilación porque curiosamente advierto en los jóvenes una necesidad de comunicarse con el pensamiento poético.

¿Quiénes amenazan la poesía?

El lenguaje establecido es el que emana de los poderes fundamentalmente económicos, y de sus lacayos que habitan en el poder político. Son los poderes estructurales los que realmente están apartando y marginando las posibilidades poéticas de la vida, pues necesitan una realidad establecida por ellos mismos como poder. Me parece clara la enemistad y el enfrentamiento entre los grandes poderes estructurales, el pensamiento y la palabra poética.

¿Por qué la poesía es impopular?

Aristóteles decía que la poesía carece de género, es decir, puede existir una escritura con estética muy estimable, magnífica, que lleva consigo un pacto con la realidad objetiva, histórica y estructural. La poesía en sí misma es una realidad con raíces existenciales. Quizá sea por eso.

¿Es la poesía un hecho existencial?

¡Sin duda! La poesía, si no tiene una raíz y una conducta existencial, no es poesía, es palabra ornamentada en todo caso y
nada más.

¿Por qué su poesía es un relato doloroso que sale de las entrañas?

Mi poesía no es un caso especial. Sólo hablo de España y tiene su fundamento en hechos dolorosos, en el sufrimiento (como la Guerrra Civil Española). Sin embargo, la poesía se transforma en ese sentimiento, en algo positivo, en función estética: convierte el sufrimiento en un objeto de arte, cuya materia son las palabras. La poesía tiene un valor de liberación para el propio poeta y para la historia.

¿Le parece que el uso del lenguaje ha desmerecido?

Puedo referirme al campo que conozco: al espacio español. Ciertamente hay un progresivo empobrecimiento léxico y expresivo, así como una contaminación constante de la anglofonía, de la palabra norteamericana. Y como usted puede ver aquí se cumple algo que antes le comenté: el poderío económico trata de crear y convertir las formas de cultura en un producto de mercado. Éste hecho ocurre con la nación… y, quizá, el mundo.

¿Es inagotable la inspiración?

La inspiración es una manera de nombrar un terreno imaginario que consiste en una intensidad de la conciencia y del pensamiento rítmico que puede lograr el poeta si trabaja mucho. Para mí, la inspiración nace entre la dotación propia, la fuerza del trabajo y el tener algo qué decir.

¿En qué trabaja ahora?

En un larguísimo poema que ya tiene veinte folios, pero eso hay que dejarlo ya.

«La poesía nunca llega después», un artículo sobre la poesía y la vejez de Mario Alberto Medrano

«Tanto Masoliver como Gamoneda, Tomás Segovia y Gelman representan el gran potencial que la vejez otorga a la voz de un poeta»

El viernes pasado tuve la oportunidad de platicar con el poeta Juan Antonio Masoliver Ródenas, el catalán experto en literatura mexicana y latinoamericana. El motivo central de la entrevista fue hablar de su nuevo libro de poesía, La negación de la luz. Pero la conversación no se quedó en los límites de esas páginas, sino que la llevamos a otro nivel, el de la creación misma. Masoliver fue tajante al decir que ésta era su primera obra de vejez, éste el momento único e inalterable en el que podía escribir de lo que ahora escribe: la conciencia de lo que vivió y de lo que ya no vivirá. En suma, la presencia de la muerte.

Por MARIO ALBERTO MEDRANO GONZÁLEZ
Artículo publicado en el diario mexicano Excelsior, el 15 de octubre de 2017

Esta reflexión se interna en el proceso de la creación, de una creación nunca tardía. Lo dicho por el autor de Paraísos a ciegas me llevó a pensar en aquellos escritores que han publicado su mejor obra llegados los últimos años de vida. Goethe, acaso el más representativo, el escritor mefistofélico, de personajes salvajes, lúdicos, perversos, sujetos llevados por la libido a una juventud inaplazable.

Uno de los creadores que mejor representa esta condición es el español Antonio Gamoneda. Lo más entrañable de su producción poética viene en su última edad. El Libro del frío, pieza capital entre su biblioteca personal, fue publicado cuando el poeta contaba con 61 años. Desde ese momento, Gamoneda volcó toda la inquietud lírica en la vejez: “Hay un anciano ante una senda vacía. Nadie regresa de la ciudad lejana; sólo el viento sobre las últimas huellas. Yo soy la senda y el anciano, soy la ciudad y el viento”.

La constante alusión a la soledad y a la finitud hacen de Gamoneda uno de los máximos representantes de esa práctica poética. Una fórmula con venenos que no siempre dañan: “Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte”. El nacido en Oviedo emprende una caminata parsimoniosa a la muerte. En Cecilia, publicado en 2004, ya con 73 años cumplidos, dedicado al nacimiento de su nieta, el español se maravilla de un descubrimiento trascendental: su nieta viene de la inexistencia, mientras que él va a parar hacia allá. Es precisamente la vejez, ese espacio temido por otros tantos, como Borges, por ejemplo, que Antonio Gamoneda puede escribir con tal control y conocimiento de su voz poética, de sus capacidades como ser humano y como escritor.

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«Descripción de la mentira», por Mario Alberto Medrano González

Por MARIO ALBERTO MEDRANO GONZÁLEZ
[Articulo publicado en el diario mexicano Excelsior, el 9 de junio de 2017]

En 1977, después de 17 años de silencio editorial —en 1960 apareció Sublevación inmóvil—, Antonio Gamoneda volvía a las librerías con una nueva obra: Descripción de la mentira. En 2007, a treinta años del surgimiento poético, yo lo leía por primera vez. Este 2017, el poemario de Gamoneda cumple cuarenta años de vida. La fecha sólo es un pretexto para volver a hablar sobre el poeta español.

Leer Descripción de la mentira es mirar un oleaje. Me explico. Este extenso poema es una arquitectura de versos largos, la mayoría de ellos llenos de imágenes, metáforas y un lenguaje de sintaxis quebrada, incluso difícil; por otro lado, el poeta construye versos largos, mas no versículos, con afirmaciones y sentencias: es en estos donde se encuentra cifrada la parte social y de denuncia y reflexión de este poema, y al mismo tiempo son los más emotivos.

Esta marea poemática es una alusión al hastío: “Yo sí supe qué fue la destrucción y me alimenté con yerbas escondidas y mastiqué mi nombre y conviví con las apariciones”. El yo poético es una constante, nunca se esconde, está de frente y recibiendo. Y su palabra ha logrado que nos apartemos de la indiferencia y, de alguna manera, del olvido. A pesar de que “el olvido es mi patria vigilada”. De Descripción de la mentira no sólo se puede elogiar su construcción rítmica y de pensamiento. El flujo mental tiene una ingeniería lingüística y retórica exquisita.

Por los versículos de Gamoneda pasan la hipálage, la sinestesia, la deixis temporal y espacial, como se ve en las preguntas finales del poema —»¿Qué lugar es éste, qué lugar es éste? ¿Cómo estás aún en mi corazón?» y  «¿Qué  hora es ésta, qué yerba crece en nuestra juventud?»—, la repetición, las aliteraciones y la constante pregunta poético-retórica que lanza el poeta para un tú, ése que no existe ante sus ojos.

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