Homenaje a Antonio Gamoneda

El vídeo sobre ‘Blues castellano’ y Gamoneda realizado por el Museo Etnográfico de Castilla y León (2017)

En enero de 2017, Antonio Gamoneda fue homenajeado en el Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora), con motivo del cincuenta aniversario de la finalización de su poemario ‘Blues castellano’, libro censurado por la dictadura franquista y que no fue publicado hasta 1982. Se considera un libro mayor de la poesía española del siglo XX.

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El Museo Etnográfico (en Zamora) homenajeará a Gamoneda en el 50 aniversario de “Blues castellano”

Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora).

Museo Etnográfico de Castilla y León (Zamora).

Zamora, 25 oct (EFE).- El Museo Etnográfico de Castilla y León (Musetcyl), con sede en Zamora, homenajeará al poeta Antonio Gamoneda con motivo del cincuenta aniversario de la publicación del poemario “Blues castellano”, según avanzó la consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, María Josefa García Cirac.

El homenaje, que tendrá lugar el próximo mes de noviembre, pretende reconocer al poeta de origen asturiano y trayectoria vital en León, que ha obtenido galardones como el Premio Nacional de Poesía, el Cervantes o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

Gamoneda, que también es Premio Castilla y León de las Letras, recibirá ese homenaje del Museo Etnográfico de Castilla y León en el marco del programa “Los Mejores de los Nuestros”.

Ese programa promovido por la Junta de Castilla y León ofrecerá a los adolescentes de la comunidad autónoma la oportunidad de contestar, a través de la poesía, el rap, el hip-hop u otras formas musicales de expresión, a una propuesta que les realizará Gamoneda en un vídeo.

Un cuaderno del pintor MANUEL JULAR para GAMONEDA (2007)

[Rescatamos este precioso cuaderno de pinturas, acompañadas de versos de Gamoneda, con el que el pintor leonés Manuel Jular quiso rendir en 2007 su personal homenaje al amigo con quien compartió un tiempo de juventud, Jular nos hizo llegar este cuaderno el 31 de diciembre de 2007 al viejo y desaparecido Faro Gamoneda y hemos conseguido recuperarlo:]

Gamoneda en los años 60, en un retrato del pintor Manuel Jular.

Gamoneda en los años 60, en un retrato del pintor Manuel Jular.

León, 2007

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Discurso de JUAN CARLOS MESTRE en el Homenaje a Gamoneda de Villafranca del Bierzo (2008)

Homenaje a Gamoneda en la Fiesta de la Poesía de Villafranca del Bierzo (2008).

Homenaje a Gamoneda en la Fiesta de la Poesía de Villafranca del Bierzo (2008).

HOMENAJE a ANTONIO GAMONEDA
en la 42 FIESTA DE LA POESÍA
de VILLAFRANCA DEL BIERZO
(22 de Junio de 2008)

Discurso de JUAN CARLOS MESTRE
(que actuó como mantenedor)

Queridos vecinos y amigos de Villafranca, una mañana como la de hoy de hace cuarenta años yo era un muchacho que, apoyado en uno de estos árboles del jardín, escuchaba, sin entender exactamente lo que decían estas palabras: No sólo el grano blanco va al molino, también los granos negros del silencio; también se hace el pan se hace la vida, de los heroicos huesos de los muertos. Yo no sabía aún lo que era un héroe, pero el poeta que las pronunciaba se convirtió para mí, desde ese instante, en alguien que se acercaba a mi vida con algo conmovedor: palabras rozadas por el resplandor de otro mundo, monedas perdidas con las que no se podía comprar ninguna otra cosa que no fuese la intuición de un ángel, el valor simbólico de otra manera de estar en el mundo, la forma delicada de cuantos estrechamente vigilados por la locura, aún seguían pensando que volar era el resultado de una intensa pasión, nunca de su práctica.

Aquel poeta se llamaba Gilberto Núñez Ursinos, y yo decidí aquella mañana, ante la luz de su joven resplandor, parecerme en algo a su sombra. Yo tenía doce años, junio de 1969, y fui su amigo hasta la primavera de 1972, en que decidió, voluntariamente, abandonar la republica de la imaginación donde vivía, cuando al otro lado del río sólo había pequeñas casas blancas llenas de palomas, gatos y flores que algún día fueron las semillas del paraíso. Fue el primer poeta que conocí, era amado por mucha gente de este pueblo, no menos que lo que él quería a los humildes, a los soñadores, a los que hablaban solos por la calle y pensaban que la vida carecía de sentido sin resistencia al mal. Vivía sólo, con un gato al que llamaba Parsifal, y un aparato de radio con el que aprendía idiomas sintonizando emisoras extranjeras. Un milagro que sólo sucede una vez cada cincuenta años cuando pasa sobre los valles el cometa de la iluminación y convierte en vino de dulzura la amargura de los pozos.

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