Jorge Praga

“Desnudo y único”, por Jorge Praga

Un jovencísimo Antonio Gamoneda. (Archivo familiar).

[Artículo publicado en el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, el viernes 21 de mayo de 2021, pág. 4]

DESNUDO Y ÚNICO

Por JORGE PRAGA

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

En uno de los estudios con los que Miguel Casado ha ido ciñendo las ediciones de la poesía de Antonio Gamoneda, se afirmaba: “La obra y el transcurso de la obra han llegado a ser lo mismo. Y no ya como materia la una del otro, sino como una materia única: la escritura es la vida”. Esta certeza necesitó a veces para su rastreo y edificación de esfuerzos hermenéuticos acordes con la complejidad del hacer poético del autor. Y se refrendó, y en cierta manera se iluminó y allanó, cuando Antonio Gamoneda se empeñó en una tarea memorialista explícita, que por ahora se ha conformado en dos volúmenes: ‘Un armario lleno de sombra’, de 2009, y ‘La pobreza’, que vio la luz la primavera pasada.

El arranque del primero ilustra esa mutua dependencia entre la escritura y la vida. Años después de la muerte de su madre, Antonio Gamoneda abre el armario en el que ella guardaba ropas y objetos personales. La oscuridad de su interior se va iluminando cuando el tacto, los aromas o el orden presentido van devolviendo sensaciones y vivencias que el poeta encaja en párrafos minuciosos. De la oscuridad sale la luz, del olvido allí encerrado surgen los recuerdos con los que teje una escritura que sacude lo inerte hasta acercarlo a la vibración existencial: “Y entonces ocurrió algo que me envolvió en su realidad física: sentí el olor de mi madre. Viva”. El armario es metáfora de su cabeza, de su cuerpo y de su biografía. Solo hay que abrirlo y dejarse caer en su interior, sin defensas ni más esperanzas de captura que las que segreguen las sombras del pasado. El resultado son esos dos tomos en los que se trenza, sin imposiciones cronológicas, una experiencia personal y un tiempo que la envuelve. Un tiempo que arranca en el niño de la guerra y de la posguerra que Gamoneda fue, con la cercanía de las cuerdas de presos, de los cadáveres en las charcas, del frío y de la miseria. Y que con paciencia se eleva hacia su formación autodidacta, lejos del colegio de agustinos que le humilla, para arribar a la entrada en el mundo laboral a los catorce años que cierra el primer volumen. En el segundo veremos expandirse ese sufriente destino de auxiliar bancario hacia la poesía, al amparo inicial de los fundadores de ‘Espadaña’; hacia la militancia política en la clandestinidad, y hacia otros puestos y actividades más acordes con su vocación literaria.

En ese largo trayecto Gamoneda consigue el milagro que siempre debe ser horizonte de cualquier recuento de memorias: que los avatares personales abandonen su particularidad para engarzarse en una representación superior del tiempo y la sociedad en que se desenvuelven. Las sangres bélicas y los gritos de los represaliados que llegan al niño Gamoneda, o el sometimiento y la vulgaridad que penetra la sociedad leonesa, se convierten en su prosa en un testigo amplificado de lo que sucedía en cualquier rincón de España en esos años de penitencia, como los llamó Carlos Barral. Y no solo por su capacidad de observación y síntesis, sino sobre todo por el florecimiento de una escritura que deslumbra mientras ajusta los hechos. Una tormenta en la carretera de Carbajal se puede convertir en un gran fresco pictórico, el despiste en las cuevas de Valporquero en una entrada en el delirio visionario, o la procesión del Corpus en un ajuste de cuentas con el franquismo y la iglesia. De propina, una curiosa veta de humor que florece sobre todo en las descripciones. Valga la de Luis Rosales: “Bebía con reposada avaricia”.

Y, en el otro extremo del niño Gamoneda, la muerte. La muerte de todos y de cada uno, cerrando cada párrafo en el que la memoria ha dejado entrar el recuerdo de aquel que pasó a su lado. Murió, ha muerto, acaba de morir, habrá muerto…, conjuga el texto una y otra vez. El poeta es un superviviente longevo, y sus memorias, su escritura, en cierta manera justifican la excepción de su vitalidad. El espejo final en el que se mira son esos cientos de páginas en las que se va dibujando mientras dibuja a otros, una imagen reconocible y a la vez extranjera, suma de amigos y contrarios, de pensamientos y alucinaciones: “Reunirme, desnudo y único, con un yo mismo que, a la vez, es un extraño”.

Gamoneda, a punto de cumplir 90 años, en ‘La sombra del ciprés’

Portada del suplemento La Sombra del Ciprés, 21-5-2021.

El poeta Antonio Gamoneda cumplirá 90 años el próximo 30 de mayo de 2021. Con ese motivo, y para felicitarle y celebrarlo, el suplemento cultural “La sombra del ciprés”, del diario vallisoletano El Norte de Castilla, le dedica unas páginas en su edición del viernes 21 de mayo de 2021.

Ha sido improsible encontrar un ejemplar del periódico en la ciudad de León (España), a unos 140 kilómetros de Valladolid. Hace meses, según indican los kiosqueros leoneses, que El Norte de Castilla dejó de llegar a León. Y para leerlo por internet hay que hacerse suscriptor y pagar.

Así que un amigo vallisoletano nos ha fotografiado las páginas, en las que escriben sobre Gamoneda cuatro autores amigos que le conocen bien: Luis Marigómez, Tomás Sánchez Santiago, Jorge Praga y Esperanza Ortega.

El taller sobre “Descripción de la mentira” en la revista digital asturiana “El Cuaderno”

Participantes en el taller, con Gamoneda.

“Descripción de la mentira”, 40 años de una verdad

Así se titula la última entrada de la revista digital asturiana El Cuaderno (haz un click) que promueve Ediciones Trea, en la que se pueden leer las impresiones de algunas de las personas que intervinieron en el taller de lectura “El tiempo lee poemas”, en torno al libro Descripción de la mentira de Antonio Gamoneda, impartido por Miguel Casado en La Casa Encendida de Madrid a finales de febrero,

El taller diseñado por Miguel Casado se basó en un método de trabajo colectivo que proponía una lectura detallada de los poemas para luego pensar el modo en que se construye la peculiar lengua poética de Gamoneda. La última sesión contó con la presencia del propio autor, que participó en la puesta en común del trabajo realizado y en un coloquio con los asistentes previo a la lectura final, abierta al público, que tuvo lugar en al auditorio de La Casa Encendida.

En El Cuaderno se pueden leer las impresiones de:

  • Jorge Praga, licenciado en Ciencías Físicas, catedrático de Matemáticas en Enseñanza Media y profesor colaborador de la Cátedra de Cine en la Universidad de Valladolid.
  • Carole Gabriele, poeta provenzal afincada en Madrid desde 1993; licenciada en Derecho y posgraduada en Derecho Notarial, historiadora del Arte y traductora.
  • Selena Simonatti, profesora de Lengua y Traducción española en la Universidad de Pisa; autora de numerosos ensayos sobre poesía medieval y contemporánea.
  • Carmen Crespo, poeta incluida en diferentes antologías, su útlimo libro es Teselas, con el que obtuvo el Premio César Simón de Poesía 2016.
  • César Iglesias, periodista y escritor, forma parte del equipo de El Cuaderno y ejerció como corresponsal en Madrid durante los tres días que duró este taller de lectura.