La Nueva Crónica

Noventa años de una poesía para «extinguir el infierno»

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Por FULGENCIO FERNÁNDEZ
La Nueva Crónica / 30 de mayo 2021

«Amé. Es incomprensible como el temblor de los álamos; / estoy extraviado pero yo sé que amé». Son los dos primeros versos de la ‘Canción errónea’ que en 2012 escribió Antonio Gamoneda por primera vez (ya se sabe que vive en un constante reescribir para desesperación de sus editores) y cuya primera palabra, Amé, es la elegida como título de la pequeña antología de edición única de 90 ejemplares para celebrar el 90 cumpleaños del poeta, ha editado la Fundación Antonio Pereira. Son doce poemas que el propio Gamoneda ha seleccionado de toda su obra y que en la mañana de este 30 de mayo, el día que cumple los 90, protagonizarán el encuentro que un reducido grupo de amigos, pandemia manda, celebrará en la casa de Antonio Pereira y Úrsula Rodríguez, que ha sido reformada para ser la futura sede de la Fundación y el lugar elegido para este aniversario con un grupo de amigos en la casa que vivió, creó y aún mantiene el aroma de su gran amigo, el otro Antonio, Pereira. «Nos gustó la simbología que encierra que el aniversario de Gamoneda sea en la casa de su amigo Pereira», señala Joaquín Otero, actual responsable de la fundación y sobrino del escritor.

El también villafranquino Juan Carlos Mestre es uno de los que leerá algún poema de Gamoneda, también Amancio Prada cantará algún poema musicados para la ocasión, como María José Cordero. «Si la cita hubiera podido ser abierta sería una reunión asamblearia y multitudinaria, pero estamos obligados a que las presencias sean simbólicas pero que representemos a la multitud de amigos y lectores que tiene el amigo Antonio Gamoneda y que ha hecho a lo largo de su vida», explica el citado Mestre.

Se muestra convencido Mestre que tiene mucho sentido la celebración de este aniversario o cualquier otra reunión que se convoque alrededor de la figura de Gamoneda pues, explica, «Antonio no es solamente una de las voces imprescindibles de la poesía contemporánea y, sin duda, el más importante poeta actual vivo de la lengua castellana; es también un referente ético que ejerce una gravitación fundamental sobre el pensamiento crítico de nuestra época».

Pide Juan Carlos Mestre que olvidando por un momento la faceta humana de Gamoneda se valore al poeta como lector de su obra pues, afirma, «en su obra la ética y la estética configuran en él una prodigiosa capacidad creativa, mantenida a lo largo de toda su vida y, hay que decirlo, una maestría que ha iluminado a generaciones enteras de poetas. De alguna manera se ha convertido en un emblema de resistencia intelectual frente a la banalidad de los mediocres discursos que ampara la sociología del mercado y ese infame prestigio de la basura, porque prestigio de la basura es la sociología de los mercaderes».

Juan Carlos Mestre, que ha confesado tantas veces el magisterio de Gamoneda como su admiración hacia él, hasta el punto de definirlo «como el referente de toda mi obra, yo amo la poesía de Gamoneda y admiro su actitud civil, admiro sus posicionamientos ideológicos, siempre lúcidos, siempre desobedientes, sobre todo en épocas de sumisión, y agradezco inmensamente la súbita cualidad de bien que sus palabras, sus poemas, aportan al mundo». Y resume el perfil del poeta leonés con una reflexión contundente, como son Mestre y Gamoneda: «La poesía de Antonio ha contribuido definitivamente a que se extinga el infierno, la mayor y más noble tarea que puede tener un poeta».

«Un armario lleno de sombra». Lectura de Valentín Carrera

Antonio Gamoneda a los 8 años, en 1939, en la plaza de las Palomas de León.

Un armario lleno de sombra

LO PEQUEÑO ES HERMOSO / Un armario lleno de sombra”, memorias de infancia que Antonio Gamoneda escribe tras la muerte de su madre; “un libro que va a conmocionar”, en palabras de Luis Mateo Díez. ¡Y vaya si conmociona!

Por VALENTÍN CARRERA
(Artículo publicado en La Nueva Crónica de León, el 30/11/2020)

Mi memoria es frágil, pero el Notario Mayor de la Cultura Berciana, Miguel A. Varela, no me dejará mentir. El asunto ocurrió una tarde de verano: hacía mucho calor en Ponferrada y las huertas del Sacramento, a orillas del Sil, estaban desiertas a la hora en que se había anunciado un recital de poesía, con el poeta mismo de cuerpo presente. A la hora prevista, yo esperaba solitario ante la Casa de Cultura. ¿Me habré equivocado de día o será que juega la Deportiva? Eran las siete y media en punto de la tarde.

El poeta llegó, acompañado por Varela, y entramos los tres en un salón de actos que podría acoger sin agobios un congreso de tunas. Tras unos minutos de espera, el poeta nos dio una lección de vida que nunca he olvidado: «Ustedes han venido a escucharme, y yo he venido a recitar mis poemas; me merecen tanto respeto, aunque sean dos, como si fueran doscientas personas. Si ustedes quieren, comenzamos».

Y subiendo a la palestra, Antonio Gamoneda cantó su Tango de la misericordia, y declamó sus versos heridos y misteriosos para Varela y para mí, durante más de una hora gozosa y generosa. Luego, le acompañamos paseando hasta la estación y regresó a la que dicen capital.

No he vuelto a ver a Gamoneda desde aquella tarde de tierra y labios, de blues castellano, de lápidas y frío, de pérdidas y venenos, de existencia, muerte y poesía; pero esta semana hemos tenido los dos una larga conversación, agazapados en el interior de un armario lleno de sombra. Debo agradecer el encuentro a Héctor Escobar, infatigable hacedor de luz: «¿No has leído las memorias de Gamoneda, tío? Son acojonantes». La expresión no es muy culta, pero debo ser fiel al momento en el que un niño de ocho años, en pantalones cortos, me mira desde la plaza de las Palomas en 1939, con la misma expresión con la que sesenta años después nos dijo: «Si ustedes quieren, comenzamos».

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La postura de Gamoneda sobre la autonomía para León

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Por DAVID RUBIO
Vídeo: LAURA PASTORIZA
Publicado en La Nueva Crónica, el 15-03-2020

Firmó porque se lo pidió un amigo, y según confiesa, a una determinada edad la amistad es más importante que todo lo demás…

Como trabajador de la Diputación, y por aquello de que sabía escribir, estuvo presente en la redacción del Estatuto de Autonomía de Castilla y León.
– Así fue, sí. Rodolfo Martín Villa y sus afines tenían la voluntad decidida de crear una gran comunidad, digámoslo así, para que tuviera peso dentro del conjunto de comunidades españolas. Siempre tuvo la idea de reunir todas las provincias que pudiese. Yo no sé si pensaba que iba a ser su feudo… no tiene importancia. Lo que tiene importancia son los hechos. Martín Villa actuaba en las reuniones de manera bastante autoritaria. Yo tomaba nota y redactaba las actas de esas reuniones que fueron en la Diputación. Luego, Martín Villa consiguió lo que quería, si no fue para él sería para otro, pero consiguió lo que quería al fin y al cabo.

Cuando firmó el manifiesto por la autonomía para el Viejo Reino de León explicó que no había valorado en exceso qué firmaba pero se lo había pedido un amigo.
– Ahora salen los leonesismos, la unidad de León sólo o con Zamora y Salamanca. A mí me da exactamente igual una institución aparentemente descentralizada del Gobierno, me da igual que sea de doce provincias o de una: no creo en ella. En esa incredulidad vino un buen amigo y me pidió la firma para ese manifiesto. Le dije que no creo en ello, pero que, si se empeñaba, que anotara mi firma. ¿Por qué? Porque no creo en ello, porque me da igual. Lo considero una trivialidad.

Gamoneda aprovecha el confinamiento para darle vueltas a su próximo libro

[Extractamos un artículo de la Agencia Ical publicado en La Nueva Crónica (León) este domingo 5 de abril de 2020:]

Repensar el mundo

CULTURA / Antonio Gamoneda y otros autores de Castilla y León comparten sus reflexiones sobre un momento del cual la sociedad solo podrá salir “mejor o peor, igual desde luego no”

“Habrá que ver si el sistema económico y productivo que tenemos es capaz de reaccionar en términos positivos y no solo de beneficio”, desliza desde León el Premio Cervantes Antonio Gamoneda. (…)

En su domicilio a los pies de la catedral de León, Antonio Gamoneda pasa estos días “algo aburrido por el claustro, pero de momento bien”. Reconoce que el encierro apenas ha alterado sus rutinas, aunque sí echa de menos los “dos o tres breves paseos semanales” que solía hacer. Tras los primeros diez días de encierro, para los cuales se había provisto de lo que denomina como “una batería de sostenimiento” formada por películas, música y, cómo no, libros, el autor de ‘Descripción de la mentira’ decidió regresar al trabajo, a la escritura, que considera “una buena defensa en términos psíquicos”.

En su cabeza bullen las ideas del que puede ser su próximo libro, un proyecto que lleva madurando “desde antes de la pandemia” y para el cual quizá ahora haya llegado el momento. “Como ya tengo muchos años no me planteo grandes trabajos. Quisiera escribir algo que todavía no sé si será una narración breve o media docena de narraciones muy breves, pero lo intentaré hacer libremente. Me gustaría ir directamente a la obra de arte, intentando crear algo un tanto desprendido de mi problemática, de mi ideología y de mi pensamiento en general”, adelanta en declaraciones a Ical.

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David Rubio entrevista a Gamoneda: «Seguimos en la pobreza porque hoy la dictadura es económica»

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Haz un click en la imagen superior para leer la entrevista con Antonio Gamoneda que publicó La Nueva Crónica, el pasado domingo 15 de marzo de 2020, firmada por el director del periódico leonés, David Rubio, con fotos de Mauricio Peña y vídeo de Laura Pastoriza.

Antonio Gamoneda, en una de las fotos de Mauricio Peña.

Antonio Gamoneda, en una fotografía de Mauricio Peña.

Y, aquí, la portadilla del suplemento de donde se publicó la entrevista,
que puedes leer en PDF haciendo un click:

→ Entrevista a GAMONEDA en La Nueva Crónica, en PDF

Este 15 de marzo, entrevista con Gamoneda en ‘La Nueva Crónica’

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Este domingo, 15 de marzo de 2020, La Nueva Crónica publicará una entrevista con Antonio Gamoneda, realizada por el director del periódico leonés, David Rubio —con fotos de Mauricio Peña y vídeo de Laura Pastoriza—, en la que el poeta analizará ‘La pobreza’, su segundo tomo de sus memorias.

«La cosecha de los símbolos», por Bruno Marcos

Antonio Gamoneda, Teresa Gancedo y Manuel Olveira, el pasado 28 de octubre de 2018 en el Musac. © Fotografía: Juan Luis García.

La cosecha de los símbolos

Por BRUNO MARCOS
Artículo publicado el 3-11-2018 en La Nueva Crónica

Cuando le conocí lo primero que me dijo al verme fue que ser tan joven debería estar prohibido constitucionalmente. Tendría él entonces unos sesenta años y la generosidad de recibir a un poeta de veinte. Su poesía y su figura han crecido en estas tres décadas hasta ser tan grandes como yo las sentí entonces, deslumbrado por la lectura de ‘Descripción de la mentira’ y el resto de su poesía.

Uno de los libros más impresionantes que he leído en los últimos tiempos es suyo, y no es poesía precisamente sino memorias, las suyas, pero también las nuestras y las de España y su postguerra. ‘Un armario lleno de sombra’ de Antonio Gamoneda contiene pasajes de un lirismo estremecedor, como el de la muerte de su madre en la galería de la casa mientras se pone el sol, o desgarrador, como aquel en el que enviado por ella asiste al desenterramiento de su padre con el encargo de recoger el oro de su dentadura acabando, por miedo al robo de los sepultureros, excavando la tierra con sus propias manos aún adolescentes.

Hace unos meses el artista Antoni Muntadas vino a la Fundación Cerezales Antonino y Cinia y al Musac para ver la exposición ‘Región’, que mostraba el cambio del paisaje causado por la construcción de pantanos, y quiso ver también al poeta como siempre que se acerca a la ciudad. Tuvo Gamoneda la hospitalidad de recibirnos y de estar con nosotros casi cuatro horas en las que ambos nos sembraron, tanto a Alfredo Puente como a mí, hablando del poder fundacional de las palabras y de las imágenes. Muntadas siempre recuerda que Gamoneda le invitó a exponer en León cuando empezaba su carrera. «El joven maestro Muntadas» como le llama Gamoneda, es ahora uno de nuestros artistas internacionales más importantes, premio Velázquez, y Gamoneda otro tanto y premio Cervantes, máximos reconocimientos que otorga nuestro país.

La semana pasada acudió Gamoneda al Musac para hablar sobre la exposición de Teresa Gancedo a quien organizó su primera muestra cuando el poeta tenía a su cargo la programación cultural de la Diputación. Resulta extraño que una institución como el Musac se haya mantenido alejada de este poeta tanto tiempo. Los casos de Teresa Gancedo y el de Muntadas nos deberían hacer reflexionar sobre la importancia de poner a las personas adecuadas en la dirección de los puestos que han de promover y divulgar la cultura, sembrar y cosechar. Basta, para comprobarlo, repasar con mirada retrospectiva el índice de autores y obras de la colección de literatura Provincia que Gamoneda dirigió en unos tiempos en los que, seguramente, había mucha menos inversión presupuestaria destinada a la cultura que ahora.

Aseguró con fina ironía el poeta, en la charla con Teresa Gancedo y Manuel Olveira, que Calderón de la Barca erraba al considerar que «los sueños sueños son» y que la noción que circula sobre la realidad es mentira, afirmando para terminar que todo es símbolo. Entendimos los asistentes en qué manos deben estar tanto la siembra como la cosecha de esos símbolos.

 

Un armario lleno de sombra

Portada de «Un armario lleno de sombra».

Para los que no se atreven con la poesía, esta obra en prosa puede servir de primer acercamiento a la obra de Gamoneda

Por RAQUEL DE LA VARGA y LETICIA BARRIONUEVO
Artículo publicado en La Nueva Crónica (León), el 05/09/2018

Que sí, que a estas alturas todos sabemos que hay que leer a los clásicos, a toda esa lista de autores y obras que va desde varios siglos antes del inicio de nuestra era hasta autores vivos (y hasta vecinos) como Antonio Gamoneda. Sin embargo, pese a que nos hayan dicho por activa y por pasiva lo buenos que son, la lectura se nos puede hacer cuesta arriba, y es que más prestigio suele ser sinónimo de más dificultad. Esto se potencia aún más cuando hablamos de poesía, el género con la peor fama cuando hablamos con un lector poco asiduo. Pero eso nos pasa también a los lectores habituales, que por prejuicios o por falta de costumbre, no nos atrevemos a enfrentarnos con nada que se haya escrito hace menos de 50 años. ¡Y ay de decir en público que alguno de los patriarcas de la Literatura no te gusta o no lo entiendes!

Hoy ya no hay leonés que no conozca el nombre de Antonio Gamoneda por su relevancia dentro de la ciudad, aunque su reconocimiento provenga de mucho tiempo atrás y su labor poética siga tan viva como hace varias décadas. Sin embargo, puede que a más de uno le pase con Gamoneda lo que tantos otros clásicos: sabe que debe leerlo, pero ya lo ha hecho y ha fracasado o todavía no ha llegado el día de intentarlo. 

Siendo sinceros, la poesía no es una cosa fácil que recomendar a la ligera, más aún cuando estamos hablando de la poesía de Gamoneda. Sin embargo, y a pesar de la obviedad que aparentemente supone, nos parecía que una vez más había que recomendar su lectura. Pero hoy tenemos en mente de forma especial a quienes no sean lectores habituales de poesía, a quienes dicen una y otra vez que no la entienden. Y por eso, para acercarnos a la figura de un gran poeta, hemos decidido recomendar un libro en prosa para quienes busquen un primer acercamiento. 

León ciudad y provincia tiene un gran protagonismo en toda su obra, pero también y no sólo por eso queremos hablar hoy de Un armario lleno de sombra. Esta obra en prosa publicada en 2009 recoge las reflexiones autobiográficas del autor durante su juventud en León, escritura originada por la muerte de su madre. En él revive con todo lujo de detalle los años en los que vivió en el barrio del Crucero y en el centro de León. Los pasajes y emociones que detalla acerca de la situación política o de su familia pueden dar a los lectores que no se hayan atrevido antes con su poesía las claves para entender su compromiso con la vida y con la literatura, además del acercamiento que conlleva hacia su persona.

Cuando miramos hoy a nuestra ciudad, pese a la increíble cantidad de cicatrices y de historias que encierran sus murallas, parece como si siempre hubiese sido un lugar en calma. Aunque existen imágenes y la certeza de que una vez la legión Cóndor desfiló por nuestras calles, o que había muertos tirados en las cunetas, parecen irreales. Los vendedores callejeros, los ferroviarios del Crucero y el desenterramiento de su padre para evitar que lo echaran a una fosa común aparecen a lo largo de su obra, y nada mejor que su explicación descarnada con menos lirismo para entender después poemarios como Lápidas o León de la mirada.

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«Metonimia», un artículo de José Antonio Llamas sobre el encuentro con Gamoneda en el Museo de la Minería de Sabero

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El poeta leonés José Antonio Llamas ha publicado este artículo en La Nueva Crónica tras el encuentro con Antonio Gamoneda que tuvo lugar en el Museo de la Siderurgia y la Minería de Castilla y León (ubicado en la localidad leonesa de Sabero), el pasado 18 de agosto de 2017, moderado por Ernesto Escapa, dentro del programa promovido por la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León «Los Mejores de los Nuestros».

Metonimia

Por JOSÉ ANTONIO LLAMAS

José Antonio Llamas.

Yo no sé lo que es la metonimia, declaraba Antonio Gamoneda, en el MSM de Sabero la tarde del viernes, 18 de agosto, cuando Ernesto Escapa le recordaba sus primeros logros literarios en aquel León de mediados del pasado siglo, cuando era tan difícil compaginar poesía y verdad y los escritores recurrían a toda clase de recursos a guisa de trampas intentando burlar la pericia de una censura brutal.

Las dificultades de ‘Blues castellano’ coincidieron con la revista Claraboya (1963-1968) en cuyas páginas iban apareciendo anticipos que eran como trallazos que resonaban en la oscuridad. Agustín Delgado, diez años más joven, fustigaba el panorama literario y denunciaba la poesía oficial, acomodaticia y falta de alma, que abundaba hasta el hartazgo y proponía como modelos a quienes ya nada tenían que decir. César Vallejo era y seguiría siendo un modelo a seguir, como declara Gamoneda en el turno de ruegos y preguntas posterior.

Pero llegó 1977, y en la ‘Descripción de la mentira’ el poeta quiso y supo ir por derecho hacia una escritura limpia, nacida del claro manantial de la voluntad de denuncia de la opresión. «Estamos en un momento de confidencias. Los años de plomo terminaron por pasar. Pero mi vocación de pobre y provinciano no ha cedido un punto, y aquí estoy». Las 89 pts. de 1945 como meritorio en Banesto y los juegos florales para poder bailar con la reina de la fiesta y llevar a casa cuatro perras para ayudar a la madre costurera fraguaron un poeta comprometido con la realidad. También otro de los grandes leoneses, Ramón Carnicer, hubo de pasar su etapa de meritorio. Los tiempos eran así.

«Primero la vida y luego la poesía». Pero, lo más grande estaba por llegar, y Escapa lo va desgranando mientras la tarde se va apoderando de las altas naves de la vieja herrería de San Blas, en la que el cronista vio combates de lucha libre y Julio Llamazares jugaba al baloncesto con 25 años de por medio y con la obra del maestro Gamoneda instalada ya en el reconocimiento general. ‘Edad’, ‘Descripción de la mentira’, ‘El libro de los venenos’.

¿Y, en qué andamos ahora, maestro? En el segundo libro de memorias, que sigue a ‘Un armario lleno de sombras’ y que abarca desde el primer día de trabajo hasta el último día de soltero. 170 folios llevamos ya. Y el público, que abarrota la sala, le tributa una larguísima ovación que él recoge con la galanura de un Don Juan que ha bailado con la Reina de verdad. ¿Y, de la metonimia, qué?

Qué voy a decirte, Llamas, que tú no sepas ya.

«Descripción de la mentira», por Noemí Sabugal

Descripción de la mentira

Por NOEMÍ SABUGAL
[Columna de opinión publicada en La Nueva Crónica de León el 3 de junio de 2017]

Noemí Sabugal.

Pocos libros tienen un título tan poderoso y evocador como el de Descripción de la mentira, de Antonio Gamoneda. Y pocos libros tienen además un contenido tan igualmente poderoso y evocador como el de este poemario, que cumple cuatro décadas desde su publicación.

Este cumpleaños poético será central en el Encuentro de Traductores que se celebrará el próximo mes de julio en Castrillo de los Polvazares, donde habrá traductores de la obra al francés, al alemán, al italiano y al portugués, entre otras lenguas.

La oportuna celebración de este poemario que arañaba en las mentiras de un país que acababa de salir de la dictadura, pero también en las mentiras individuales y cotidianas, supone una actualización de la mentira en estos tiempos en los que la quieren llamar posverdad. Un perro con el mismo collar cuyo nombre creo que se perderá en un par de años mientras que el de nuestra conocida mentira permanecerá a nuestro lado como un chucho fiel.

Hay muchos tipos de mentiras, igual que de personas. Mentiras altas y bajas, simpáticas y muy desagradables, feas o bonitas (como cuando se responde: «bien, bien» a la pregunta de qué tal estás, aunque hayas tenido una semana de pena). Hay mentirijillas infantiles y trolas gordísimas. Está la patraña y la calumnia, la bola y el engaño. Cada una se ajusta a su objetivo como las mallas de Decathlon al trasero.

«Yo en tu lugar mentiría más dulcemente», dice –o aconseja, no se sabe– Gamoneda en el poemario cuarentón. «Ah, la mentira en el corazón vaciado por un cuchillo invisible», exclama Gamoneda. Y yo pienso en lo que nos ocurre por dentro cuando mentimos.

La mentira nunca pasará de moda, no hay ni que decirlo. Hoy es Trump con sus rollos de grandeza nacional y mañana será otro con historias parecidas. La mentira ha creado hasta sus propios antídotos, como Wikileaks; o ha conseguido refuerzos, como la viralidad en redes sociales que pueden llegar a alcanzar algunos embustes. Y a todo el mundo le gusta la mentira cuando se le ve el culo, cuando se queda en pelotas, a no ser que sea la nuestra.

GAMONEDA en «No es lo mismo vaca que baca» de SANTOS PERANDONES

El poeta cuenta de dónde nace la fuerza para escribir, y habla de la guerra y la posguerra, de la censura…

Dirección, realización y producción: Santos Perandones.

www.vacamagazine.es

El vídeo aparece publicado en la web del periódico La Nueva Crónica (20 de abril de 2016).