Poemas de Gamoneda

“La memoria es mortal…”, un breve poema de ‘Arden las pérdidas’

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La memoria es mortal. Algunas tardes, Billie Holiday pone
su rosa enferma en mis oídos.

Algunas tardes me sorprendo

lejos de mí, llorando.

ANTONIO GAMONEDA
(Del libro “Arden las pérdidas”, Tusquets, 2003)

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“Invierno”, un poema de ‘Blues castellano’

Cuadro de la serie “Bosques” (2016) del pintor leonés Juan Rafael.

Invierno

La nieve cruje como pan caliente
y la luz es limpia como la mirada de algunos seres humanos,
y yo pienso en el pan y en las miradas
mientras camino sobre la nieve.

Hoy es domingo y me parece
que la mañana no está únicamente sobre la tierra
sino que ha entrado suavemente en mi vida.

Yo veo el río como acero oscuro
bajar entre la nieve.
Veo el espino: llamear el rojo,
agrio fruto de enero.
Y el robledal, sobre tierra quemada,
resistir en silencio.

Hoy, domingo, la tierra es semejante
a la belleza y la necesidad
de lo que yo más amo.

ANTONIO GAMONEDA (Del libro: Blues castellano, 1961-1966)

“Claridad sin descanso” / “Chiarore senza riposo”, un poema de Gamoneda en español e italiano

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[Esta versión en español e italiano está tomada de potlatch.it]

CLARIDAD SIN DESCANSO

Vi lavandas sumergidas en un cuenco de sangre y esta visión ardió en mí.

Más allá de la lluvia vi serpientes enfermas, bellas en sus úlceras transparentes; frutos amenazados por espinas y sombra y flores excitadas por el rocío. Vi un ruiseñor agonizante y su garganta llena de luz.

La realidad es mi pensamiento. Estoy soñando la existencia y es un jardín torturado. Pero voy a morir. Entretanto, pasan ante mí madres encanecidas en el vértigo.

Mi pensamiento es anterior a la eternidad pero no hay eternidad. He gastado mi juventud ante una tumba vacía; me he extenuado en preguntas que aún percuten en mí como un caballo que galopase tristemente en la memoria.

Todavía giro dentro de mí mismo aunque sé que ya voy a caer en la frialdad de mi propio corazón.

Así es la vejez: horas incomprensibles, claridad sin descanso.

ANTONIO GAMONEDA 

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CHIARORE SENZA RIPOSO

Vidi lavande sommerse in un lago di sangue e questa visione arse in me.

Oltre la pioggia vidi serpenti infermi, belli nelle loro ulcere trasparenti; frutti minacciati da spine e ombre e fiori eccitati dalla rugiada. Vidi un usignolo agonizzante e la sua gola piena di luce.

La realtà è il mio pensiero. Sto sognando l’esistenza ed è un giardino torturato. Ma morirò. Frattanto, passano davanti a me madri incanutite nella vertigine.

Il mio pensiero è anteriore all’eternità ma non c’è eternità. Ho consumato la mia gioventù davanti ad una tomba vuota; mi sono estenuato in domande che ancora battono in me come un cavallo che galoppi tristemente nella memoria.

Ancora mi aggiro in me stesso sebbene sappia che ormai cadrò nella freddezza del mio stesso cuore.

Così è la vecchiaia: ore incomprensibili, chiarore senza riposo.

ANTONIO GAMONEDA [Traduzione di Raffaella Marzano]

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[Versión del poema (reescrito por Gamoneda) en el libro “Arden las pérdidas” (Tusquets, Barcelona, 2003):]

CLARIDAD SIN DESCANSO

Vi lavandas sumergidas en un cuenco de llanto y la visión ardió en mí.

Más allá de la lluvia vi serpientes enfermas —bellas en sus úlceras transparentes—, frutos amenazados por espinas y sombras, hierbas excitadas por el rocío. Vi un ruiseñor agonizante y su garganta llena de luz.

Estoy soñando la existencia y es un jardín torturado. Ante mí pasan madres encanecidas en el vértigo.

Mi pensamiento es anterior a la eternidad pero no hay eternidad. He gastado mi juventud ante una tumba vacía, me he extenuado en preguntas que aún percuten en mí como un caballo que galopase tristemente en la memoria.

Aún giro dentro de mí mismo aunque sé que voy a caer en el frío de mi propio corazón.

Así es la vejez: claridad sin descanso.

ANTONIO GAMONEDA 

Y… “una patria es, amigos, un país con justicia” (Gamoneda)

Gamoneda, en un acto del Foro por la Memoria de Le—ón en octubre de 2013, cuando se inauguró en el cementerio de Le—ón el monumento de homenaje a las personas fusiladas durante el franquismo. Fotografía: PEIO GARCIA / ICAL. (Fotografía publicada en Diario de León el 26/01/2016, haz un click).

“España es también una tierra,
pero una tierra sólo no es un país;
un país es la tierra y sus hombres.
Y un país sólo no es una patria;
una patria es, amigos, un país con justicia.”

ANTONIO GAMONEDA

Con estos versos –citados recientemente por algún político español en el Congreso, para poner una guinda final a su discurso– finaliza la primera versión (1960) del poema Ferrocarril de Matallana de Antonio Gamoneda –el poema favorito del ex presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero–. Estos versos, sin embargo, desaparecieron en la versión de 2003 de este mismo poema [ver en: ‘Exentos I’, “Esta luz. Poesía reunida (1947-2004)”. Barcelona, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2004].

“En la primera versión de Ferrocarril de Matallana había expresiones que pudiéramos llamar explícitamente de carácter social, otras que cabría considerar patrióticas, y algunas que tenían que ver con mi biografía y mi geografía. En la versión definitiva, desaparecen las expresiones de carácter social o patriótico. ¿Por qué? Porque mi pensamiento poético ha ido transformándose y ahora elimino los datos informativos que pertenecen más al pensamiento reflexivo que al poético”, explica Gamoneda en una entrevista con Pilar Ortega Bargueño publicada en el diario El Mundo (29-4-2007).

“Yo no reniego de aquel poema escrito hace casi 50 años. No reniego del primer Ferrocarril de Matallana, y ahí está, en los libros y antologías de la época. De hecho, las modificaciones que yo hago en los poemas casi nunca son para mejorarlos en el sentido formal, por conseguir que estén estructurados o por que resulten más agradables, no. Casi siempre es porque mi comprensión de los hechos que están en el interior de esos poemas ha variado”, matiza Antonio Gamoneda en esa misma entrevista, al tiempo que reconoce estar obsesionado por la reescritura, término que prefiere, desde luego, a los que hacen alusión a retoques o correcciones.

Un poema de “Cecilia” en la antología “Niñez”, de Antonio Gamoneda

Temes mis manos

pero a veces sonríes y te extravías en ti misma

y, sin saberlo, extiendes luz en torno a ti

y yo adelanto mis manos y no llego a tocarte; únicamente

acaricio tu luz.

ANTONIO GAMONEDA
(Poema extraído de la página 118 de la antología “Niñez”, y que a su vez pertenece al libro “Cecilia”)

(más…)

Poema de Gamoneda para “Luz en la sombra”, un libro de ALDEM (2007)

Portada del libro.

Fragmentos
De “Canción errónea”. Inédito, 2007
Antonio Gamoneda

Amo mi cuerpo; sus vértebras hendidas
por aceros vivientes, sus cartílagos
abrasados, mi corazón ligeramente húmedo
y mis cabellos enloquecidos
en tus manos. También
amo mi sangre atravesada por gemidos.

Amo la calcificación y la melancolía
arterial, y la pasión del hígado
hirviendo en el pasado, y las escamas
de mis párpados fríos.

(…    …    …    …    …)

Amo mi cuerpo incomprensible
y su miseria clínica. Estoy vivo.

(Poema de Antonio Gamoneda publicado en Luz en la Sombra,
libro colectivo testimonial sobre la Esclerosis Múltiple,
con textos de autores leoneses,
editado por ALDEM, la Asociación Leonesa de Esclerosis Múltiple.
León, 2007)

Un poema de “Canción errónea”

Portada de “Canción errónea”.

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Amé. Es incomprensible como el temblor de los álamos. Estoy extraviado pero yo sé que amé.

Yo vivía en un ser y su sangre se reunía con mi sangre y la música me envolvía y yo mismo era música.

Ahora,

¿quién es ciego en mis ojos?

Unas manos pasaban sobre mi rostro y envejecían lentamente. ¿Qué fue vivir entre heridas y sombras? ¿Quién fui en los brazos de mi madre, quién fui en mi propio corazón?

Únicamente he aprendido a desconocer y olvidar. Es extraño.
Todavía el amor
habita en el olvido.

(Del libro Canción errónea.
Pág. 53. Barcelona, Tusquets, 2012)