Gamoneda en Zigzag Diario (TVG)

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Aprovechando el paso de Antonio Gamoneda por A Coruña –donde el pasado 19 de febrero de 2018 ofreció un recital dentro del ciclo Poetas Di(n)versos–, el programa cultural Zigzag Diario de la TVG emitió una pequeña entrevista con el poeta astur-leonés, realizada por el periodista gallego Francisco Novo.

En la página web de Zigzag Diario se puede encontrar, ver y escuchar el programa completo en el que aparece la entrevista, emitido el 20 de febrero de 2018.

Y aquí, el corte de Gamoneda en el programa:

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Reseña de ‘Canción errónea’, por Ángel Luis Prieto de Paula

Portada.

Canción errónea
Antonio Gamoneda
Tusquets. Barcelona, 2012
160 páginas. 14 euros

LIBROS / CRÍTICA

Pasión de indiferencia

‘Canción errónea’ incide en algunas obsesiones inconfundibles, como el bestiario gamonediano o la somatización de la vida en cuanto pasión inútil

Por ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA
Reseña publicada en El País, el 3 de noviembre de 2012

Así como hay autores que se dan a conocer al calor de algún movimiento o grupo, otros, como Antonio Gamoneda (Oviedo, 1931), alcanzan notoriedad a despecho de las ordenaciones canonizadoras colectivas. Esto no siempre es elección suya, sino que suele obedecer a circunstancias cuya explicación no tiene cabida en esta reseña, escrita a sílabas contadas. En este caso concreto, el poeta surgido en 1960, con Sublevación inmóvil, estaba aún por cocer y, tras largo tiempo sin publicar, su reconocimiento hubo de esperar hasta Descripción de la mentira (1977), un libro singular donde se alzaba una voz generadora de extrañas resonancias oraculares y magnéticas, de una enunciación profética, sin ironías ni cautelas emocionales de ningún tipo. Quince años después se iniciaría, como un tifón cuyos orígenes nadie hubiera previsto, el ciclo de la muerte: tres títulos extraordinarios sobre el acabamiento físico, que el poeta creyó vislumbrar en Libro del frío (1992) —a mi juicio el mejor de los suyos—, al que habrían de seguir Arden las pérdidas (2003) y, ahora, esta Canción errónea.

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Antonio Gamoneda: “La poesía no es un adorno que se pone a la vida, es la vida misma, un hecho biológico”

El poeta Antonio Gamoneda, en 2016. Fotografía: Ángel González. / La Opinión – A Coruña.

ANTONIO GAMONEDA PARTICIPA EN EL CICLO ‘POETAS DI(N)VERSOS’

Antonio Gamoneda: “La poesía no es un adorno que se pone a la vida, es la vida misma, un hecho biológico”

“Los poemas no tienen ninguna utilidad. Pero no nos preguntamos para qué sirven, igual que con un paisaje muy hermoso o un cuerpo humano. Advertimos su belleza”

Por ALICIA PARDO / A Coruña
Entrevista publicada en La Opinión – A Coruña, el 18-02-2018

A sus 86 años, Antonio Gamoneda sabe un par de cosas de la vida. Y sabe también de poesía, un arte que ha cultivado durante más de medio siglo y que –está convencido– no puede cambiar realidades pero sí corazones. Sus 18 poemarios, que le han valido reconocimientos como el premio Cervantes en 2006, los repasará mañana (lunes 19 de febrero) a las 20.30 h en el Ágora, donde participará en el ciclo Poetas Di(n)versos junto a Dores Tembrás.

¿Para qué le ha servido a Antonio Gamoneda la poesía?

—La respuesta más directa es que no sirve para nada. No tiene ninguna utilidad inmediata para quien sea, ni para el poeta. Pero, igual que no nos preguntamos para qué sirve un paisaje muy hermoso o un cuerpo humano, no nos preguntamos para qué sirve la poesía, sino que advertimos su belleza.

—Se encontró con ella en su infancia, a través de un libro de su padre, ¿fue aquello determinante para acabar siendo poeta?

—Pienso que sí. Yo no sabía que iba a ser determinante, porque no sabía nada. Era un niño que quería aprender a leer, pero las escuelas, en el verano-otoño de 1936 en León, estaban cerradas a causa de la represión sobre el magisterio. En mi casa no había muchas cosas, pero sí un libro de mi padre. Fui aprendiendo los signos de la escritura y, simultáneamente, descubrí que existía un lenguaje que no era exactamente el de la vida doméstica. Este descubrimiento fue determinante para mí.

—También fue determinante la situación política y social. ¿Hasta dónde llega la impronta de la Guerra Civil en su obra?

—La impronta de la Guerra Civil no termina, permanece. Pero no solamente por el hecho histórico. Aunque estuviera vestida con otros encajes, el motivo fundamental de la Guerra Civil era un aspecto de la lucha de clases. Esa lucha permanece. Se muestra en asuntos como la brecha salarial entre mujeres y hombres y la pugna por que el trabajo esté contemplado como uno de los derechos humanos que necesita una justa retribución. Ello estaba en la sublevación de militares de 1936. La huella de la Guerra Civil no necesita que yo la conserve, se extiende hasta ahora mismo.

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PALABRAS PARA GAMONEDA de AMELIA GAMONEDA LANZA

Amelia Gamoneda.

 [Artículo publicado en el número 4 de la revista Minerva, editada por el Círculo de Bellas Artes de Madrid en 2007, dentro del dossier dedicado a Antonio Gamoneda

Huyen heridas por el amanecer, laten sobre las aguas y su blancura se abre en ti: avefrías.
Viajan de lo visible a lo invisible. Ya
sólo hay invierno en las ramas inmóviles.

Libro del frío, 6. Frío de límites (1986-1992)

Por AMELIA GAMONEDA LANZA

El paisaje y sus formas se dicen con palabras que, a su vez, tienen forma. En ella germinan otros posibles paisajes. Así viaja la poesía: de lo denotado a aquello que no tiene nombre, de lo visible a lo invisible.

Una huída, una desaparición abre la visión de la blancura en esa voz que se mira a sí misma y se tutea: las aves que van hacia lo invisible (aquí avefrías, en otro lado palomas) abren sus alas –las AV(r)E(n)– y su blancura se abre en los ojos.

Los ojos quedan abiertos, heridos de la herida de las aves: la blancura del amanecer hirió y tiñó de blanco a éstas; y ellas tiñen y hieren (abren) con su blancura a los ojos: alba sangre que late, fluye, huye.

Lo que se abre –lo que se AV(r)E– en los ojos del que mira es –otra forma del blanco– el frío: ave/frías. Ellas viajan de la blancura visible al frío invisible. La blancura se muestra: huye, late, viaja; el frío, no: hurta la presencia, desnuda, inmoviliza: Sólo hay invierno en las ramas inmóviles.

En las ramas no hay aves, no hay hojas, sólo ramas. Tras la visión del vuelo de las aves, tras la apertura de su blancura en forma de alas (tan parecidas a hojas de un libro abierto) viene lo invisible: lo que queda inmóvil es el frío, lo que queda abierto es el Libro del frío.

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Sobre el silencio y el amor, fragmento de “Fragmentos” (Steiner, Calvo Serraller, Gamoneda)

Tomado de “Fragmentos” / Poetas y filósofos, como Keats o Wittgenstein, aseguran que la esencia de su significado radica en lo no dicho, en esas melodías no escuchadas o que están entre líneas

Un artículo dFRANCISCO CALVO SERRALLER publicado en Babelia, El País, el 13-V-2016

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«(…) en determinado momento, [George Steiner] se interroga acerca de cómo escuchar el silencio, que fondea metafóricamente en el crucial y muy poco explorado “oído interno”: “Las propuestas no expresadas no son algo místico. Pensemos en los intervalos que existen en la música, en los espacios en blanco fundamentales para algunos de los poemas o pinturas más decisivos de la modernidad. Poetas y filósofos, como Keats o Wittgenstein, aseguran que la esencia de su significado radica en lo no dicho, en esas melodías no escuchadas o que están entre líneas”. En todo caso, esa “música callada” se asemeja a la imprescindible retracción creativa de quien pregunta por preguntar, de ese “pensamiento puro”, con el que la filósofa Hannah Arendt le gustaba definir el arte.

En el capítulo rimbombantemente titulado “Amistad, homicida del amor”, deja caer Steiner otra intuición fulgurante, tras contraponer, de forma radical, ambos efectos: “En el matrimonio, en vidas compartidas que surgen de un amor auténtico, el tiempo puede asentarse para transformarlo en maravillas de madurez y desprendimiento propios de la amistad, con su humor, su paciencia, su recíproca adhesión a la creatividad y la percepción”. ¿No será ciertamente en esa consumación del encuentro del otro como otro la esencia inexpresada de ese amor verdadero, del que solo se es consciente al final, precisamente cuando se ha vivido generosamente? Esta sabiduría preciosa la resumen, sobre todo, los poetas, como los españoles Juan de la Cruz: “Tened por todas las personas un amor igual y un igual olvido”o Antonio Gamoneda: “Sé que el único canto, / el único digno de los cantos antiguos, / la única poesía, / es la que calla y aún ama este mundo, / esta soledad que enloquece y despoja”. El silencio, esa inarticulada nada musical, meros intervalos, fragmentarias inspiraciones. Un leve aliento, quizá revelador.»

* Referencia: George Steiner, Fragmentos (Ed. Siruela. Biblioteca de Ensayo. 2ª ed., 2016).

Pequeña reseña de “Niñez” (2016)

Haz un click para leer el artículo entero en El País.

Tomado de  “Poetas de los cincuenta, al día” / Aunque muchos han concluido su obra, algunos de los integrantes de la última gran generación de clásicos del siglo XX siguen publicando, reticentes a pasar al panteón literario

Un artículo de ÁNGEL L. PRIETO DE PAULA publicado en El País el 16-VIII-2016

Antonio Gamoneda, Niñez. Unos cuantos temas adquieren en la poesía de Gamoneda dureza y densidad de verbolitos: pobreza, madre, piedad, tribulación, infancia. Y aunque él distingue la literatura, que se refiere a la realidad, de la poesía, realidad ella misma, los textos de Niñez proceden tanto de libros poéticos, en verso o en prosa, como de Un armario lleno de sombra, las memorias de los primeros años. El relato anecdótico de unos textos es quintaesencia en otros, pero todos soportan una intensidad que duele y no cede nunca.

Niñez. Antonio Gamoneda. Edición de Amelia Gamoneda Calambur. Madrid, 2016. 128 páginas. 15 euros.

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Portada de la antología “Niñez” (Calambur Ed.).