Un «temblorcillo» al entrar en la casa de Federico García Lorca…

Un temblorcillo al entrar

  • El Cervantes Gamoneda reconoció sentir un temblorcillo al entrar en la casa de Lorca para abrir el Festival Internacional de Poesía de Granada
Publicada el 29/10/2021 en infoLibre

Antonio Gamoneda confesó que sentía un temblorcillo al entrar en la casa de Federico García Lorca. «Pertenece a esa aura indefinible de Granada», dijo el premio Cervantes de 2006 para poner en marcha la edición número XVII del Festival Internacional de Poesía de la ciudad de la Alhambra. Además de su presencia, que tuvo mucho de homenaje, se rindieron encendidos tributos al nicaragüense Ernesto Cardenal y a la granadina Mariluz Escribano Pueo, cuyos fallecimientos están recientes. Son solo tres actos del más de medio centenar con que el Festival ha recobrado impulso tras el parón impuesto por el covid. Para activarse, ha trasladado al otoño su habitual cita de la primavera y ha programado la intervención de más de 70 invitados representantes de once países diferentes.

Gamoneda subió al estrado de la Huerta de San Vicente con bastante ayuda, pero con buen humor. Y recurrió al enigma para expresar su estremecimiento: «en cada uno de vosotros hay algo de Federico. ¿Cómo? No lo sé», fueron las palabras con las que saludó al centenar de personas que le escuchábamos desde un patio de sillas acribillado por el sol intempestivo de octubre. Detrás de él, a pocos pasos, se atisbaba la terraza desde cuya baranda Lorca y sus hermanos contemplaron la vega granadina. Jesús Ortega lo cuenta con detalle y repasa la historia de este lugar en su reciente libro La caja de alegría (Comares, 2020). Así, «la caja de alegría» es como llamaba García Lorca a la huerta familiar.

Gamoneda hermanó a Federico con el peruano César Vallejo y dijo que ambos constituían los dos pilares en los que se sustentaba la lengua poética hispana, «en dos continentes ―dijo―, en la vida y desdichadamente también en la muerte». Aventuró que a Vallejo también lo mató España. De hecho, recordó que las últimas palabras del autor de España, aparta de mí este caliz fueron “España, España”. Gamoneda acabó su intervención leyendo su poema «Edad» («Me siento a esperar la muerte como quien espera noticias ya sabidas») y un poema inédito, largo, torrencial, con el que se abrazó a César Vallejo por las colinas y los llanos de dos continentes. «Estoy examinándome ante vosotros y ante mí mismo», fueron las palabras con las que apeló «a la generosidad de los presentes» para que añadiéramos «los accidentes» que quedaban sin explicar en su escritura poética.

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